sábado, 30 de mayo de 2026

LA FIGURA DE MARIA EN LA CATEDRAL DE SALAMANCA

 

LA FIGURA DE MARIA EN LA CATEDRAL DE SALAMANCA

Introducción

Estamos finalizando el mes de mayo, mes mariano y con este trabajo queremos centrarnos en la figura de María para ver su relevancia en tantas iglesias de la Diócesis como en la Catedral.

La Catedral tiene su origen en la repoblación durante el reinado de Alfonso VI consolidada la reconquista tras siglos de dominación árabe. Con Raimundo de Borgoña se lleva a cabo la restauración de la Diócesis (antes vinculada a Mérida), será el lugar donde el obispo Don Jeronimus Perigueux asienta el templo donde tendrá su Sede (cátedra). Se levantó una cerca-muralla con nueve puertas y se ubicó en la puerta sur al lado del río con la función de fortificar la urbe (La Fortis). Tendrá como nombre Catedral de Santa María de la Sede. Su construcción se prolonga durante los S. XII-XIII y pasa a ser la iglesia mayor y madre de la diócesis. En el S. XVII la Catedral se queda pequeña y se piensa en levantar una nueva Catedral. Debido a la belleza arquitectónica de la antigua se decidió levantar la nueva sin derribar la anterior para que de esta manera se mantuviera el culto mientras su ejecución. De ahí que el complejo Catedralicio pasó a salvaguardar la Catedral vieja y a levantar una nueva. No debe hablarse propiamente de dos catedrales sino que el complejo catedralicio contiene una sola Catedral formada por varios recintos. Las antiguas dependencias no cayeron en desuso sino rehabilitadas para nuevas funciones. La Catedral nueva de Salamanca se dedica a este misterio de la Asunción de la Vírgen, "que es dogma de fe reciente, desde 1950, aprobado por el papa Pío XII".

En la Catedral de Salamanca existen numerosas representaciones de los misterios marianos y muy especialmente del misterio de la Asunción de la Virgen. Entre las distintas imágenes en la Catedral destaca la imagen de la Asunción que preside el presbiterio, tallada por el escultor Esteban de Rueda, del que también existe otra imagen en Salamanca que se encuentra en la iglesia de la Clerecía.

Salamanca ha sido una ciudad mariana por excelencia. Fue grande el tesón del pueblo charro por defender la Inmaculada Concepción. De hecho se anticiparon a la promulgación del dogma en 1857. Fueron muchos los testigos mártires que dierons sus vidas por profesar la fe en medio de los detractores. Dos hechos dan muestra de ello. El desagravio a la escultura mutilada del parteluz que fue enormemente sentido y el cuadro de María inmaculada rasgado en su tela a la altura del cuello que se guarda en la capilla del Desagravio de la misma Catedral.

Aunque el programa iconográfico lo podríamos extender a todo el complejo catedralicio incluyendo la Catedral Vieja, para no hacerlo demasiado extenso vamos a circunscribir el trabajo y lo vamos a centrar en la Catedral Nueva. Toda Ia Catedral Nueva es su epopeya grandiosa. Desde el mainel de Ia Portada Principal, donde está Ia bella Anunciación fechada en 1660, pasando por Ia excelsa cúpula grandiosa con su alto relieve de Ia Asunción hasta Ia Asunción de Gregorio Hernández en el Altar Mayor en el cuadro frontal de su ochavado tímpano, donde los ángeles Ia circundan, constituye toda una peregrinación de fe. Dice el Cronista sobre Ia inauguración en 1733, Calamón de Ia Mata, “no están solo suspensos en el aire, sino que suspenden con su aire, a los que les miran” ; y esto se debe a la ponderación de Ia belleza del grupo escultórico, todos son artísticos loores en Ia Catedral a Ia que es su Titular y Patrona.

Diríamos que el programa iconográfico de la Catedral aunque tiene toda una compleja gestación responde a una intención que el templo exprese el misterio que contiene. El interior del espacio responde a lo que el misterio encierra. De ahí que toda la obra de la salvación y de la Iglesia que tiene como roca y fundamento a Cristo vincua visiblemente a la Trinidad con la figura de Santa María y con la comunidad eclesial. La jerarquización del Padre en los cielos bendiciendo su obra, el Hijo con la ofrenda de sus dones eucarísticos, el Espíritu Santo como l tercera divina persona que hace posible la Encarnación y la presencia de Cristo en la Iglesia. La relevancia de maría Madre de Cristo y Madre de la Iglesia es a su vez figura de la Iglesia. Los apóstoles representan la autoridad apostólica.

 

 

BIBLIOGRAFÍ A

CAMÓN AZNAR, J. Guía artística de Salamanca , Salamanca, 1953

JOSE ARTERO, Mariología artística Salmatina, Panorama mariano, Salmantincensis 1954

DANIEL SANCHEZ Y SANCHEZ, La Catedral Nueva de Salamanca, 1993

RENE JESUS PAYO HERNAN Y VALENTIN BERRIOCHOA SANCHEZ MORNO, La Catedral de Salamanca, 2012

 

 

 

1.       Breve repaso de la Mariología artística Salmantina

Salamanca, Ia ciudad de oro, Ia universitaria y teologal, Ia enriquecida con una monumentalidad fulgurante y profusa, es una ciudad capitalmente mariana, concepcionista, asuncionista. En el panorama de Ia ciudad podemos resaltar tres monumentos marianos determinan y embellecen su silueta.

La Catedral Nueva, el Real Colegio del Espíritu Santo (la Clerecía), Ia Cúpula de Ia Purísima: tres colosales edificaciones tan artísticas como marianas.

  1. Las Catedrales, complejo catedralicio.

Están ambas dedicadas a la Virgen, Ia Vieja a Santa María Ia Mayor (siglos XII y XIII) y Ia Nueva a Ntra. Señora de Ia Asunción. En 1513 se puso la primera piedra y la catedral nueva se inicia en 1560 se traslada el Santísimo de la catedral vieja a la nueva. En 1733 se se bendice lo construido y se realiza la consagración y dedicación definitiva del templo.

Es Ia Catedral Vieja relicario de Ia Patrona de Salamanca y su tierra, Ia Virgen de Ia Vega, estupenda imagen, obra capital de Ia orfebrería del medievo; toda ella está poblada, en capillas, imágenes, retablos, sepulcros, museo, de riquísima iconografía mariana; y tiene, síntesis de mariología, el famoso retablo de Nicolás Florentino, Nicola Dello, con toda Ia vida evangélica de Jesús y de María, desde el Nacimiento de Ia Virgen, hasta el Juicio Final de su maravilloso fresco, donde María intercede por sus hijos.

La Catedral Nueva (s. XVI-XVIII) constituye un grandioso poema a Nuestra Señora, desde las heráldicas azucenas asuncionistas, que coronan Ia inscripción del comienzo de las obras, a las altas cumbres de torres y cúpulas con emblemas marianos. Las fachadas espléndidas, cuajadas de magníficos relieves con episodios donde Ia Virgen María aparece en escenas evangélicas; el interior rebosante de altares, rejerías, pinturas, esculturas, orfebrería, ornamentaciones de subido valor artístico; y su Capilla Mayor con Ia Asunción de Gregorio Hernández; Ia Cúpula soberbia, que en un gigante octógono canta en ocho grandes relieves de piedra policromada. Los ocho capitales episodios de Ia Virgen, desde su Natividad bendita, hasta su Coronación celestial entre Ia barroca multitud de bandadas de espíritus angélicos, todo celebra las grandezas de María.

 

  1. La Clerecía

En el antiguo Real Colegio del Espíritu Santo (La Clerecía), que los Reyes Don Felipe III y Dña Margarita de Austria edificaron para Ia Compañía de Jesús; en aquel edificio de los más bellos y grandiosos de Ia arquitectura barroca (Camón Aznar); sobre el patio, «una de las creaciones barrocas más acabadas de todos los países» (Schubert); «coronando el imafronte de aquella fachada concebida con grandiosidad, llena de potencia y majestad» (García Boiza).

Entre las gemelas torres, «de las más bellas que creó el barroco» (Gómez Moreno), está Ia grandiosa imagen de Ia Inmaculada Reina Coronada, entre los Reyes Coronados. Bajo ella el alto relieve con Ia Pentecostés, Ia Reina de los Apóstoles. Frente a ella Ia divulgadísima Casa de las Conchas, entona el Ave María, forjada con los hierros de sus bellísimas rejas.

Dentro, como en Iglesia Jesuítica y sede de las Congregaciones marianas, el colosal retablo prechurrigueresco, obra de Cristóbal de Honrato que en Io universal tiene otra espléndida Pentecostés, y en Io jesuítico Ia Aparición de Ia Virgen dictando a San Ignacio los Ejercicios espirituales; y en otros altares Ia hermosa Visitación de García de Quiñones, Ia aparición de Ia Virgen a San Estanislao de Kostka de Alberto Churriguera, el de Ia Purísima (muy feamente retocado) de Sardina el Viejo, el Calvario con Ntra. Sra. de Ia Luz de Joaquín Churriguera y otras obras de no tan subido valor artístico. Hoy, además de Ia Compañía de Jesús, ocupan el gigante ediflcio el Seminario Mayor y Ia Pontificia Universidad Eclesiástica, donde florece Ia devoción y Ia teología mariana entre evocaciones artísticas y literarias.

 

  1. La Purísima

El tercer gran monumento mariano salmanticense es el Convento de Agustinas Recoletas y Parroquia de Ia Purísima que levantó el Conde de Monterrey D. Manuel de Zúñiga y Fonseca, Virrey de Nápoles para colocar en su retablo mayor Ia Purísima de Ribera «la más bella pintura mariana del mundo» según el gran catedrático y crítico Gómez Moreno o «la mejor pintura mariana de su siglo» (Tormo) y que lleva gallarda Ia flrma: “Jusepe de Ribera, español uaiencíano Fecit” 1635. Toda Ia Iglesia y Convento es un emporio de arte mariano. En el mismo retablo de ricos mármoles taraceados se encuentra Ia Dolorosa del mismo Ribera, que se atribuyó a Carlos Dolci, en Ia nave mayor el Calvario del Bassano, Ia Anunciación de Lafranco, San José, San Joaquín y Santa Ana del mismo Lafranco; Ia Crucifixión de Guido Reni en el Coro; las Dolorosas espléndidas, una de talla, otra en pintura, retratos de las hijas, religiosas en este convento, del gran navegante D. Blas de Lezo; el pintoresco nacimiento napolitano del s. XVII con los preciosos damascos del traje de Ia Virgen; y hasta en Ia portada del Convento Ia gran La Inmaculada, que en piedra copia Ia estupenda pintura del interior.

Había que añadir, para completar Ia silueta monumental mariana de Ia ciudad, Ia Universidad Civil en cuya Capilla está el lienzo central representando Ia Jura de los Doctores de defender el Misterio de Ia Inmaculada Concepción, obra de Cacianiga, según Camón o de Plácido Constancio, según García Boiza; y en cuyo Museo y otras salas hay bellas Purísimas y no pocos asuntos marianos. Pero de Ia Universidad hay tema especial en otro lugar de Ia revista.

 

  1. Hagamos un breve recorrido de otras obras marianas de valor artístico en Salamanca.

Podemos señalar como principales Ia Parroquia de Sti.-Spiritus, que además de su Pentecostés titular, ostenta el suntuoso retablo con temas marianos; Ia vieja Parroquia de San Benito con Ia lindísima portada de Ia Anunciación de fines del siglo XV; el estupendo retablo de Alonso Berruguete en el Colegio del Arzobispo con varias tablas y grupos escultóricos marianos; el Convento de las Úrsulas dedicado a Ia Anunciación, que tiene entre otras una bellísima de Diego de Siloé en el sepulcro del Patriarca Fonseca ; Ia Vera Cruz, que además de Ia patética Dolorosa de Felipe del Corral, tiene Ia Purísima de Juan de Juni, ante Ia que se organizaron los primeros Caballeros de Ia Inmaculada ; el Convento de Ia Madre de Dios con su estatua en piedra del s. XV de Ia portada y su cuadro de Ia escuela madrileña con Ia Translación de Ia Santa Casa de Loreto; San Millán con su buena Asunción del XVI; Ia de Ia Orden Tercera, hoy Capuchinos, con el fresco del ciclo artístico de Bayeu, en el que Ia Virgen La Imaculada se aparece a San Francisco y recuerda las apologías concepcionistas del Bto. Duns Scoto; el Carmen de Abajo con un grandioso grupo escultórico de Ia Virgen del Carmen ofreciendo el escapulario a S. Simón Stok; Santa María de los Caballeros con hermoso retablo de asuntos marianos, y no pocos más, aun descontando Io que carece de interés artístico. En Santa María de Ia Vega, hay una interpretación moderna de Ia Virgen de Ia Vega, del taller de Granda Buylla, muy hermosa y otras tallas actuales del laureado escultor Angel García, que acaba de fallecer. Pobre es el Museo Provincial, pero aun en él se apuntan el mutilado relieve de Carmona en mármol de Carrara, que describe Ia aparición de Ia Virgen y San Bernardo a Sto. Toribio de Mogrovejo en el Colegio de San Salvador de Oviedo; una Anunciación del siglo XVI de escuela castellana; una buena taUa de tipo flamenco de principios del XVI; Ia Deposición de Cristo, magnífico cuadro de Morales; Ia grande Inmaculada del napolitano Andrea Vaccaro y otras pinturas de interés artístico y mariano. Y, finalmente, en este recorrido sumario no puede omitirse el glorioso Convento de San Esteban de los Padres Dominicos, que en un espléndido templo, en Ia Sacristía y en Capillas del Noviciado guarda varias imágenes de Ia Santísima Virgen. Así Ia del Rosario del XVI con su retablo de Joaquín Churriguera y las tallas de San Joaquín y Santa Ana de Ia escuela de Juan de Juni, los frescos de Villamor y Palomino, a los que después aludiremos, las Asunciones bellísimas de Ia Sacristía y Estudiantado, Ia Anunciación en piedra en los pilares del Templo, Ia Virgen de Ia silla priorial de Ia escuela de Rubens y otra en el altar del coro del s. XVIIl. Enfrente está el Convento de Dominicas, las Dueñas, con bellas imágenes del XV al XVIII.

Hemos querido indicar solamente Io más escogido del arte mariano salmantino, sin agotar Ia materia, ni sistematizar las obras: solo intentamos dar una impresión de Ia riqueza que en este tema Ia noble y sabia y artística ciudad atesora.

 

  1. Evolución y desarrollo del dogma.

Es singular que en esta Ciudad, cuyo Ayuntamiento hizo voto de defender Ia pía sentencia en Ia Iglesia de Ntra. Sra. de Ia Vega el 6 de mayo de 1618, y en Ia que estudió y enseñó el gran Doctor Eximio, P. Francisco Suárez, S. J., capitán de los hispanos teólogos concepcionistas, hay sorprendentes obras de arte que jalonan momentos de Ia evolución del dogma.

1. En el Paraninfo de Ia Universidad Eclesiástica, en el testero principal, se representa Ia Sesión V del Concilio de Trento, cuando, desde su tribuna, un teólogo del Concilio, que se quería que fuese el sapientísimo P. Lainez, S. J., defiende Ia adición, que se aprobó, de que en Ia universalidad del pecado original no era Ia mente del Concilio incluir a Ia Virgen Santísima. Si aquel teólogo no fué el gran Lainez, allí cerca está el retrato del P. Suárez y en él Ia visión de Ia Inmaculada ; y en el testero de enfrente el otro gran medio punto donde, acaudillados por San Ignacio y amparados por María están, pluma en ristre, los Jesuítas que hasta el XVIII más sabia y píamente escribieron sobre Ia La Inmaculada.

2. En Ia Capilla Universitaria está el lienzo central del altar mayor con el juramento concepcionista de los Doctores, de que habla el trabajo del Dr. Florencio Marcos, que se publica en este mismo tomo.

3. Insistiendo en Ia petición de Ia declaración dogmática aparece en Ia grisalla de Ia Cátedra de Francisco Victoria el Rey Felipe III portador ante el Papa y su corte cardenalicia, mientras en largo cortejo de claustrales va ñrmando en el album que un obispo les ofrece. Un dístico en el ángulo derecho del cuadro, explica Ia pintura: “Sunimus, ut intactam Reginam labe Sacerdos Cernat, Rex cupiens et schola vota promit”.

4. La Inmaculada del Spagnoletto y las gentiles estatuas de los Condes de Monterrey, D. Manuel de Fonseca y Zúfiiga y Dña Leonor de Guzmán, hermana del Conde-Duque de Olivares, mármoles que con retórico empaque cinceló Juliano Finelli, celebran el triunfo romano del Conde, que siendo Virrey de Nápoles, fué de embajador extraordinario a Ia Corte papal y logró de S. S. Alejandro VII Ia bula Sollicitudo omnium ecclesiarum, en Ia que imponía silencio en cátedras y pulpitos a Ia sentencia maculista.

5. Y es apoteosis de Inmaculada el coronamiento de Ia fachada, que antes citamos, del Real Colegio del Espiritu Santo. Un detalle curioso es el de Ia Inmaculada del Desagravio en Ia Catedral Nueva. Centra un agraciado dosel, que los ángeles sostienen, el retablo de Churriguera con sus pompas de pámpanos en columnas salomónicas, un maltrecho cuadrito de Ia Inmaculada. Falcón Io explica: «Una pequeña imagen de Ia Purísima, pintada en lienzo, que estuvo mucho tiempo en Ia calle de Ia Nevería, y vino al lugar que ahora ocupa, a causa de Ia profanación que sufrió. Un descreído injurió a Ia Virgen abriéndola de una cuchillada Ia garganta; y Ia tradición piadosa reflere que el agresor sufrió en castigo Ia muerte instantánea y el cuadro no ha consentido que se Ia cerrase Ia herida, aunque se ha intentado más de una vez componerle». Y así está hoy. La Natividad de Ia Virgen es Ia primera tabla del políptico del Florentino en el ábside mayor de Ia Catedral Vieja; pintura parlera con mil donosos detalles folklóricos; y también con fluida pincelada y suave colorido adorna un medio punto de Ia antesacristía otra Natividad.

 

  1. Programa histórico-teológico siguiendo

Ahora, siguiendo un programa histórico y teológico mariano presentaremos las realizaciones artísticas con las que Salamanca ha ilustrado Ia vida, privilegios e intercesión de María Santísima. Y sea Ia primera y más espléndida de todas, que encabeza Ia portada de este estudio, Ia Predestinación de Ia Virgen. Que así puede considerarse Ia Inmaculada de Ribera y que está idealizada como el “Ab initio et ante saecula creata sum”, es decir, el Padre Eterno con gesto creador lanza a María como Ia obra más pura y bella, como el ideal de Ia belleza, con su cortejo de ángeles y querubines que llevan los símbolos de sus grandezas o Ia contemplan enamorados. Para su venida al mundo Dios también Ia predestinó una brillante Genealogía de reyes, principes y profetas. Es Ia que germinó de Ia raíz de José, como Io expuso el tablero frontal del órgano, que se llamó de Salinas, porque Io tocó el gran catedrático, tratadista y organista, a cuyos sones se quiere unir Ia tradición de que Fr. Luis de León compuso Ia obra celebérrima: “El aire se serena Y viste de hermosura y luz no usada Salinas, cuando suena La música extrenada Por vuestra sabia mano gobernada”.

Inmediatos en esta genealogía fueron ya los Padres de Ia Virgen, San Joaquín y Santa Ana. El, además del hermoso grupo escultórico del XVIl estofado en ricos oros y matices de Ia Capilla de Lourdes en Ia Catedral Nueva, tiene esta sorprendente pintura mural de Ia Capilla de San Martín que en 1262 pintó y firmó Antón Sánchez de Segovia. ElIa, en Ia tempestuosa y cariñosa Santa Ana de Juan de Juni en el trascoro de Ia Catedral Nueva, obra capital del barroco español.

Tratemos ahora de recorrer los distintos misterios en relación con la Virgen María:

De Ia Inmaculada Concepción pudiéramos multiplicar las imágenes en talla y en pintura, después de Ia suprema del Spagnoletto que ya citamos. Recordaremos a título histórico Ia estatua de Felipe de Borgoña (1505) que se halla en Ia Sala del Cielo de Salamanca en las Escuelas Menores de Universidad y que el Profesor Lainez Alcalá quiere que sea Ia primera escultura concepcionista sobre Ia luna y Ia serpiente, que dió el modelo tradicional.

A título exegético puede citarse Ia graciosa y amable pintura del Maratti en Ia Capilla de San Clemente de Ia Catedral Nueva, que presenta a Ia Virgen con el Niño Dios en brazos; El blande Ia Cruz que remata en lanza, cuya punta huella Ia cabeza de Ia serpiente: es Ia interpretación del texto hebreo : «él quebrantará» : triunfa con Ia Virgen que Io tiene estrechamente unido a su regazo maternal.

Citaríamos Ia preciosa Inmaculada de San Julián con Ia firma de Antolínez; Ia de Ia ante-sacristía de Ia Catedral Nueva; Ia de Ia Sala Capitular del Cabildo, hoy en Ia Rectoral de Ia Universidad Eclesiástica. 

De Ia Presentación de Ia Virgen niña en el Templo, quizá Ia mejor expresión salmantina sea el hermoso altorelieve del ochavo de Ia Cúpula de Ia Catedral Nueva con su arquitectura clásica, su Pontífice majestuoso, Ia Nifia encantadora, que sube Ia gradería del templo, y hasta el mendigo estupendamente modelado, que a Ia entrada del templo pordiosea.

Los Desposorios tienen una evocación prerrafaelista en el retablo de Nicolás Florentino y en una agradable pintura en Ia ante-sacristía. La Virginidad perpetua de María bien se puede admirar en Ia dulce y deliciosa virgencita del Museo Catedralicio. Viene luego el tema encantador de Ia Anunciación.

Ya hemos recordado Ia fachada gótico-Reyes Católicos de San Benito y Ia del alabastrino sepulcro del Patriarca Fonseca. Una docena de arte magnífico pudieran reseñarse en Salamanca. Queremos mencionar Ia del Florentino, tan emparentada con Ia de Fra Angélico; y Ia otra tan sutil y expresiva de una tabla lateral del pequeño órgano de Ia Capilla Dorada. Bellísimas son las de Ia portada del Hospital del Estudio y Ia del ingreso a Ia Catedral Vieja, y Ia citada de las columnas del templo dominicano.

De Ia Visitación a Santa Isabel y del Sueño de San José ya recordamos Ia de Ia Clerecía o Iglesia del Real Colegio del Espíritu Santo y Ia del retablo de Ia Catedral Vieja.

Nacimientos los hay en grande número. Encantadora es Ia tabla de Fernando Gallego en el Museo Catedralicio y el relieve de Ia gran portada de Ia Catedral Nueva. Con este Nacimiento hace juego el inmediato relieve de Ia Adoración de los Reyes en Ia misma deslumbrante fachada. Pero solo en Ia Catedral pudieran ofrecerse muchísimas, empezando por el restaurado cuadro que se atribuyó antes a Memling y ahora a Gallego. Es sugestivo que los Reyes Magos que van a adorar «al Niño con María su Madre» sea tema frecuentísimo en pinturas y relieves de sepulcros, desde el de Ia Capilla de San Martín y el recientemente descubierto en los Claustros de Ia Catedral —bella pintura mural románica—, hasta las de sepulcros del XIII, XW, XV, XVI, y XVII. ¡Variadísima colección de hermosas Epifanías! Tampoco es rara en el arte salmantino Ia Huida a Egipto: está en el Florentino y en Ia copia del Baroccio de Ia capilla muzárabe; y —con poe-- tico descanso en el camino— un rico cobre de Ia Sacristía Mayor. De Ia Purificación es relieve mutildado del XV el del frontis del sepulcro del Chantre Aparicio en Ia Catedral Vieja. Y es elegante expresión el cuadro, que pudiera ser de Van Dyck en Ia Sacristía Mayor.

De Ia Sagrada Familia las joyas de arte salmantinas son inenarrableí;. El cuadro, de Alonso Cano quizá, de Ia Sacristía de Ia Catedral Nueva con Ia belleza y amor de María, su velo vaporoso, el encanto del Niño y el tercer lugar amable y señorial de San José: allí mismo el cobre de Rubens con el San Juanito y los ángeles juguetones: el «estupendo cuadro de Morales con Ia Virgen, el Niño y San Juan de tipo italianizante y alegre colorido» (Catáón), «una de las tablas más portentosas del divino Morales, que ha realizado aquí una pintura regocijada y mimosa, en Ia que el Niño y San Juanito se acarician y Ia Divina Madre, de rostro bellísimo, con perflles y peletados bien característicos de Morales, nos recuerda las más bellas Madonas italianas». En Ia Capilla del Pilar de Ia Catedral Nueva existe un lucido alto relieve, muy polícromo de Ia Sagrada Familia, con Ia clásica representación del Niño Jesús de Ia mano de María y José.

El Niño con los Doctores en el Templo, y Ia Virgen María hallándole, tiene una interpretación con un bellísimo templo de las auroras elegantísimas del renacimiento en el políptico tan citado de Florentino. La Divina Maternidad, fuente y raíz de todos los privilegios marianos, se pudieran ofrecer por decenas en las amables imágenes de María con su Divino Hijo Jesús en brazos. Vaya por delante Ia que estaba (y suponemos que volverá a estar, ya recuperada) en el altar de San José de Ia Catedral. Le han atribuido a Ia Roldana. Quizá sea por su belleza femenina, el cariño con que mira su Jesús, el airoso vuelo de sus ropajes y toda su deliciosísima silueta.

María está en el primer milagro de Jesús en las Bodas de Caná (icono del retabo del altar mayor de la Catedral Vieja)

Madre de los hombres aparece en el Calvario de Ia Capilla Dorada donde San Juan parece escuchar las palabras del Crucificado a su Santísima Madre: «He aquí a tu hijo». Y en él estábamos todos los hombres. Como este Calvario los hay numerosos: en Ia crestería de Ia reja de Ia Capilla del Descendimiento; en varias pinturas y cobres de Ia Sacristía.

Madre universal de Ia Iglesia pudiera verse representada en las imágenes de ritos particulares, mozárabes, orientales. Así en las repetidas tablas con Vírgenes bizantinas y Ia del maravilloso retablo — a Ia manera del Berruguete— de Ia Capilla mozárabe de Ia Catedral Vieja de Salamanca, donde, además de Ia bellísima estatua del XV que señorea el altar, hay otros cinco asuntos marianos en relieves y pinturas todos de alta calidad artística y de íntimo ambiente de piedad.

De Ia Virgen Madre de los pequeñuelos es Ia estatua del Trascoro de Ia Catedral Nueva. La atribuímos con este título, porque perteneció a una Casa de huerfanitos que patrocinaba el Cabildo Catedral: desapareciendo el Colegio en una inundación del Tormes, se recogió Ia Virgen en Ia Catedral : varias Comunidades Ia reclamaban como suya; pero una pequeñuela Ia reconoció «por Ia gargantilla» y el Cabildo aprobó el testimonio, ex ore infantium. Aún hoy, mientras giran las procesiones claustrales por la» naves catedralicias, un Niño de Coro está postrado ante Ia imagen, hasta que el Cabildo entona Ia antífona mariana de tempore.

María Reina y Patrona de los Pueblos se simboliza en Ia Virgen de Ia Vega, Patrona de Salamanca y su tierra, preciosa joya de orfebrería del XIII, generosamente cotizada en millones de pesetas, cuando fué llevada a Exposiciones Internacionales.

De María intercesora habla elocuentemente Ia Virgen de Ia Verdad, Madona sedente románica, en su Capilla de Ia Catedral Nueva. Su leyenda —figuran análogas en una Cantiga de Alfonso el Sabio y en un Milagro de Berceo— se describe así en un lienzo curioso al margen del retablo: «Un judio negaba cierta deuda a un cristiano, el cual, no pudiendo probarla, pidió a esta imagen testificase Ia verdad del contrato, que pasó en su presencia. Hízolo María bajando Ia cabeza; quedando por este milagro pagado el cristiano y convertido el judío».

MiI piadosísimas imágenes de María Mediadora de todas las gracias pudiéramos presentar. Mas por todas presentamos las de Ia intercesión in hora mortis nostrae. Son muchos los sepulcros magníficos de personalidades eclesiásticas e históricas, que tienen a Ia Virgen tatercediendo ante el Señor o velando el sueño mortal, hasta Ia resurrección gloriosa. En el historiado sepulcro del Deán D. Fernando Alonso, hermano del Santo Rey, Don Fernando III, se esculpe Ia figura yacente y sobre ella los ángeles llevando su alma al cielo en figura de una criaturita desnuda, el clero que viene al sepelio, el Rey y los Obispos que Io presiden, Ia familia y plañideras con Ia dulce infantina, que se mesan los cabellos y se desmayan.

María Rodeada de los Apóstoles, es figura central Ia Virgen en su trono: en Io alto, Ia amígdala que emarca al Pantocrator. Una ilustración, por todas, sea Ia del sepulcro del Protonotario Apostólico, Arcediano, Dr. Francisco Sánchez de Palenzuela: sobre su rica estatua yacente, mandó poner Ia Virgen «pintada por San Lucas», que de Roma se trajo.

A Ia misma entrada de Ia Catedral por Ia puerta de Ramos hay dos sepulcros con imágenes y plegarias marianas elegantísimas. El del Dr. Diego de Neyla, consejero y amigo del discutido y hoy vindicado historiador de Indias y humanista egregio, Gtoés de Sepúlveda: murió en 1577 dejando un clásico epitafio del que copiamos algunos dísticos dignos de Ovidio: “O spes laeta piis, afflictis dulce iuvamen, Praesidium moestis inclyta Virgo reis. Tu mihi perfugium, Tu fidum semper asylum, Ad Te confugio, Tu mihi, Diva fave”. Un lindo cuadrito italianizante se muestra sobre los cincelados versos. Enfrente está el sepulcro de D. Roque de Verga con buenas, pinturas murales; y en el centro una La Inmaculada de muy mediana pintura, sustituye a Ia más hermosa que robaron. También con latinidad algo más barroca, pero elegante, describe e invoca a Ia Santísima Virgen, en disticos como estos: “Hospes, miraris bustis adstare Parentem, cui Deus in gremio sarcina grata fuit... Virgo mihi manes Vergae latura Tonanti Colligit; aethereis inserit Illa choris”.

La Virgen Corredentora se muestra sobre todo en las escenas de Ia Pasión y Muerte de su Bendito Hijo, Jesucristo. Con El estuvo en el sacrificio del Monte Calvario, Sacerdotisa de Ia Nueva Ley. Así Ia vemos en este emocionante tímpano de Ia sepultura gótica-mudéjar del Chantre Aparicio, muerto en 1287.

Es grandemente expresivo y de una estilización muy gótica el grupo de las tres Marías. La Virgen Reparadora en el Descendimiento de Juan de Juni en un relieve que según Camón Aznar «puede contarse como una de las obras maestras de Ia escultura española», tiene también su excelsa expresión artística en el Sepelio del Tiziano de su Capilla en Ia Catedral Nueva. La Virgen Consoladora puede muy bien considerarse en Ia Piedad de Luis Salvador Carmona, de acento y belleza miguelangélica.

La Virgen Reina de tos Mártires, cumpliendo el adimpleo de San Pablo y con sus dolores completando Ia pasión de Jesucristo en su aplicación particular, se exalta en Ia patética y emocionante Dolorosa de Felipe del Corral en su Capilla de Ia Vera Cruz.

La Soledad del afamado escultor Benlliure es devotísima advocación como Consola,dora de los afligidos. Singular expresión de Ia Virgen Triunfadora con Cristo es Ia gran pintura de Navarrete el Mudo, pintor escurialense, en Ia que el Seftor Resucitado presenta a Ia Virgen, de luto tocada, el botín de su victoria, que eran los que, en el limbo de los Padres, esperaban su santo advenimiento.

La Virgen Reina de los Apóstoles ya apareció en las alusiones que hicimos sobre las obras de arte que representan Ia Pentecostés. La Virgen Reina de tos Vírgenes se puede contemplar en el friso marmóreo del sepulcro del Arzobispo D. Diego de Anaya en su Capilla de los Claustros de Ia Catedral Vieja: allí están, formando con María su corte virginal, Santa Inés, Santa Águeda, Santa Bárbara, Santa Lucía, Santa Catalina...

Queremos advertir también, por su gracia amable y por recordar las leyendas asuncionistas de Santo Tomás y de Ia Virgen de Ia Correa, esa encantadora Asunción de Dello de Niccola, el maravilloso florentino de Salamanca. Se ha proclamado recientemente Ia Realeza de Ia Virgen María. Desde los sepulcros del s. XIII y los marfiles del XIV y las tablas florentinas del XV, Ia Virgen siendo coronada por el Eterno Padre o reinando in vestitu deaurato a Ia diestra del Hijo divino en el empíreo, es asunto de preciosas joyas artísticas de Salamanca.

Reinando en el cielo y Ia tierra o asistiendo al triunfo de Ia Eucaristía sobre los monstruos de pecados, y herejías, en Ia carroza triunfal con todo el cortejo de Ia Iglesia triunfante aparece Ia Virgen en el grandioso fresco de Palomino, que llena el Coro de los PP. Dominicos de San Esteban. Coronándote el Eterno Padre, aun aparece en los marfiles que restan de Ia Virgen abridera en el Museo Catedralicio

Y esta proclamación y Coronación de Ia Reina del Universo tiene un apoteosis entre nubes de ángeles y pompas imperiales en el gran relieve de Ia Cúpula de Ia Catedral. El tema de Ia Mariología artística de Salamanca, queda bien ilustrado, pero aún no agotado, ni en los temas, ni en el arte de esta Salamanca tan mariana, tan Concepcionista y tan Asuncionista, que brinda a Ia Virgen los esplendores de su gigante riqueza artística.

 




  1. Recorrido en la Catedral Nueva

El Obispo Diego de Deza, fraile de los Dominicos de San Esteban, confesor de los reyes y tutor del Príncipe Juan y catedrático de prima de Teología en la Universidad y valedor de Cristóbal Colón, de gran prestigio ante los Reyes Católicos intercede en favor del Cabildo y consigue que se comiencen las obras después de superar diversos litigios sobre el emplazamiento. Alfonso Rodriguez y Antón Egas ambos maestros de cantería se disponen a iniciar los trabajos bajo la supervisión de Juan Gil de Hontañón en 1947

La obra de la fábrica de la Catedral empieza por los pies colocando la primera piedra en 1513 con la bendición del obispo Bobadilla. La dirección de la obra pasa por distintos maestros, Juan de Álava y Rodrigo Gil de Hontañón hijo de Juan Gil en 1538. Obra de este es la portada principal.

 

El retablo del Perdón recoge una síntesis, Anunciación, nacimiento, María junto a la Cruz en el Calvario

La fachada principal o de poniente manifiesta la exquisitez del plateresco español.  Su alto relieve constituye un verdadero encaje o tapiz de piedra. Cobijadas por tres arcos angrelados a manera de guardapolvos, se organizan mediante grandes arcos conopiales y múltiples arquivoltas desplegándose en ellas todo el esplendor del gótico final conforme a la estética hispanoflamenca.

Se divide en tres cuerpos. El inferior, el central y el superior. El diseño general corresponde a Juan Gil de Hontañón. En las labores escultóricas participaron diferentes artistas sobresaliendo por su calidad Juan de Gante.

Infinidad de repisas, doseletes, figurillas, escudos, medallones, etc. Recubren los tres cuerpos. En el cuerpo central prolifera la riqueza escultórica decorativa. La ornamentación de la fachada no se completará hasta 1661En el cuerpo inferior las dos puertas de entrada separadas por un parteluz. Las estatuas de los Apóstoles y la Virgen del parteluz son debidas al cincel de Juan Rodríguez, de la escuela vallisoletana de Gregorio Hernández.

 

7.1  La imagen de la Anunciación de María en el parteluz del pórtico

La Virgen del Parteluz tiene una historia particular, reflejo del ambiente salmantino. Fue obra de Juan Rodriguez. En el pedestal tenemos grabada la fecha de su ejecución 1660. El Cabildo quiso reflejar en una misma escultura los dos misterios marianos, la Concepción Inmaculada y la gloriosa Asunción. Por esta razón encargó al artista que un ángel a cada lado llevara una cartela donde se aludiera a estos misterios. El de la derecha sostiene esta inscripción “Assumpta est Maria in coelum”. Que proclama la Asunción. El ángel de la izquierda está manco porue le serraron el brazo y arrancado la cartela que sostenía (Junto a los entusiastas que juraban defender el dogma estaban los opositores). El hecho de que la imagen lleve la luna a sus pies es simbólica referencia a su Concepción Inmaculada.

 

7.2  La Imagen de María en el Nacimiento y la Adoración

El cuerpo central contiene dos altorelieves, el del Nacimiento y el de la Adoración. En los altorelieves trabajaron el maestro Rodriguez, Juan Gil, Antonio de Molina, Gil de Ronza y Domingo Vildaña. Los relieves sobre la doble puerta marcan la verticalidad y el sentido ascendente hacia el cuerpo superior.

 

7.3   La Imagen de María en el Calvario

La portada del Perdón sufrió diversos contratiempos. los trabajos se interrumpieron y se reiniciaron para completarla con los relieves del Calvario a mediados del S. XVII.  El cuerpo superior representa el Calvario. El altorelieve es obra de Juan de Gante. Las figuras son muy expresivas y naturalistas. Profusión de la decoración propia ya del barroco. Las dos figuras de los apóstoles Pedro y Pablo flanquean el Calvario.

 

  1. El trascoro

Los muros exteriores del coro están decorados al estilo barroco. El trascoro frontal manifiesta una gran sutileza y exquisitez. Se divide en tres cuerpos. El central es un altar con reja. Los laterales son hornacinas con estatuas. En el centro se halla un arco y dentro del mismo dos columnas que escoltan una hornacina donde se nos muestra una imagen de Nuestra Señora con el Niño en sus brazos. Perteneció al Colegio de Niñas Huérfanas de la Concepción, llego a la Catedral al ser destruido por una riada en 1626. La imagen fue recogida junto al puente romano y llevada devotamente a la Catedral. Se le conoce como “Madre de los pequeñuelos”.

 

  1. La cúpula

El crucero y su precioso remate de la cúpula es obra de Alberto Churriguera. Los relieves de la cúpula constituyen una verdadera joya. En la construcción del cimborrio de la Catedral Nueva intervinieron tanto Alberto Churriguera como su hermano Joaquín Benito. En la decoración con los relieves de la vida de la Virgen también intervino José de Larra cuñado de los hermanos Churriguera. Joaquín Benito inició también la obra nueva del coro sobre la estructura de Rodrigo Gil de Hontañon. A él se debe el diseño de la sillería nueva.

El espléndido cimborrio tiene la función de elevarnos al cielo. La Cruz es el camino que nos lleva hacia el cielo. En el corazón de la Cruz trazada por la planta se eleva la mirada y el corazón hacia el misterio sublime que nos abre a lo trascendente. En el cimborrio se proclaman los misterios principales de la vida de la Virgen, en un compendio de ocho escenas donde se resume toda la mariología. Estos relieves preceden, como prefiguración de la misma, a la iglesia triunfante (reflejada en las esculturas que en el primitivo cimborrio jalonaban las ventanas). El conjunto estaba rematado por una bóveda que culminaba la figura del Espíritu Santo.

 

  1. La imagen del retablo del altar Mayor

Alberto Churriguera también se ocupa del monumental retablo para la capilla mayor. Este hubo que desmontarse debido a las duras críticas y controversias con el Cabildo. Tan solo quedan las ocho estatuas que representan a los santos Padres de las iglesias latina y griega, junto con los ángeles y la estatua de la Religión.

La estructura centralizada del tabernáculo se alzaba en el epicentro de la cabecera, utilizando el espacio del entorno como escenografía en la que potenciar el efecto total. Los Santos Padres de la Iglesia de Oriente y de Occidente alababan con su doctrina el Santísimo Sacramento. El misterio de la Asunción al que estaba dedicado la Catedral servía de remate en la que brilla esclarecida la Religión Católica a la que se someten todos los poderes de este mundo. (aparece con la corona imperial, tiara y cetro).

El centro es ocupado por la imagen de la Asunción de Nuestra Señora. La Virgen se presenta suspendida en el aire en una estatua realizada por Esteban de Rueda, rodeada de cuatro ángeles en actitud de ascender. Por encima de la cabeza de Nuestra Señora dos ángeles portan una corona.

En cuanto a la imagen que preside el altar mayor "En esta imagen vemos a la Virgen vestida de color rojo, que representa su ámbito terrenal, y revestida de un manto azul, de su parte celestial, por tanto, digamos que la parte más divina reviste a la parte más humana de la Virgen", detalla este historiador del Arte Camón Aznar. “Esta capilla mayor presenta un bello aspecto de gran emoción y sencillez”. Asimismo, apunta la moda propia de las vestimentas femeninas en el siglo XVII y posteriores, con una especie de greca en la parte inferior.

La Virgen está rodeada de seis ángeles, aunque según remarca Raúl Benito, "probablemente hubiera otros dos que completan este conjunto". Según describe, la talla tiene bastante hieratismo, "la Virgen está siendo asunta a los cielos y son los ángeles los que reflejan el movimiento".

Ella se encuentra con bastante hieratismo, "con muy poco movimiento, y las manos separadas", y su rostro señala que la Virgen se encuentra en una etapa avanzada de la edad, "no es anciana, pero sí que aparece una belleza femenina bastante madura, no es una niña pequeña como suele ser en otras representaciones". 

Acompañando a ambos lados del tabernáculo se encuentran las urnas de plata con los restos de San Juan de Sahagún (patrono de la ciudad) y Tomás de Villanueva.

 Otra de las representaciones que aparecen en la Catedral de Salamanca del misterio de la Asunción está en la penúltima tabla del retablo de la Catedral vieja, del siglo XV, pintada por los hermanos Delli"Se trata de una novedad iconográfica, en la que la Virgen le está dejando el cinturón a santo Tomás, quien también dudó de la resurrección de Cristo, y dijo a sus compañeros apóstoles que tenía que meter la mano en la herida del costado para creerse que era Jesús", detalla Benito.
Santo Tomás tampoco estuvo presente en el momento en el que los apóstoles vieron como la Virgen fue asunta a los cielos, "y dudó de ese momento, por tanto, la Virgen le baja del cielo el cinturón, para que vea que ha sido asunta a los cielos".

Este gesto de María se repite por diferentes artistas, y así se refleja en uno de los retablos que se conservan las salas Capitulares de la Catedral, "en el que aparece de nuevo ese mismo detalle iconográfico, y se ve como la Virgen le da el cinturón a santo Tomás".

 

 

Restauración de la imagen de la Inmaculada

 

Esta talla, que representa la Concepción Inmaculada de la Virgen María, es obra de un escultor, anónimo del siglo XVII, seguidor de Gregorio Fernández puesto que responde formalmente a las características de la iconografía impuesta por él.

La Virgen se presenta en su tierna juventud, con el rostro sereno, la mirada elevada y las manos en posición orante con los pulgares cruzados. Pelo tendido y colocado en mechones por la espalda y los hombros. Viste túnica blanca y manto azul ricamente guarnecidos de motivos florales y pedrería. Cada uno de los medallones que orlan el manto presentan una tipología de decoración diferente, mostrando así un parangón con los vestidos de moda en las damas ricas de la corte de la época en que se talla la imagen. Todo el conjunto textil está marcado por unos amplios y acartonados pliegues (detalle este, muy propio y repetido en las imágenes del mencionado escultor gallego). Entre esos pliegues geométricos, destaca el gran nudo de la parte posterior de la imagen, que recoge el vuelo del manto, un recurso muy característico y extendido en la escultura barroca mariana. 

La Virgen está de pie sobre tres cabezas de querubines alados y una media luna, iconografía basada en el pasaje del Apocalipsis de San Juan: “Una mujer vestida de Sol, la luna por pedestal, coronada por doce estrellas”.

La iconografía presenta el Misterio de que María es concebida sin mancha de Pecado Original. Presenta formas y ropajes de adulta, pero rostro de niña, enfatizando así su pureza y virginalidad.

No será hasta 1854 que la Iglesia proclame como dogma la Concepción Inmaculada de Nuestra Señora, pero vemos cómo diferentes autores varios siglos antes, están dando respuesta formal a una idea que los fieles mantenían devocionalmente. 

 

El retablo del trascoro

La traza del trascoro se debe a Alberto Churriguera. En el frontis central por el que se accede a la Catedral está el retablo que contiene la figura de la Virgen y también las figuras de Santa Ana y Juan el Bautista. La talla de la Virgen procede de la denominada Casa de niños huérfanos de ahí su advocación de Madre de los pequeñitos. Las tallas de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen y lde San Juan Bautista son atribuidas a Juan de Juni. La escenografía recoge las tres hornacinas y las figuras de los apóstoles Pedro y Pablo y la gloria de los querubines sirviendo de base a la coronación del Espíritu Santo. Una rica peineta con resplandores y rayos rodea al Padre eterno bendiciendo.


  1. Las imágenes en el traspeto de la Catedral

 

11.1                        La imagen de nuestra Señora de la Soledad

La Imagen de Ntra Sra de la Soledad es conocida también como Virgen de los devotos zapateros. Su nombre se debe a que los devotos, la mayoría zapateros, la trasladaron desde la capilla de la desaparecida parroquia de San Román en solemne procesión a la Catedral. A ella se dedicó la Hermandad de la Soledad y desde entonces paso a formar parte en la procesión del Santo Entierro. El culto a la Virgen de la Soledad iniciado por los zapateros en el S. XVII florece a principios del S. XX bajo el apoyo del obispo P. Cámara. La antigua imagen muy deteriorada se sustituyó por otra obra de Benlliure. Desde 1966 la imagen luce un latgo manto de terciopelo negro bordado en plata por las RR. Adoratrices.

"Cierto que supuesto que este misterio de la Soledad de la Virgen parece que quiere decir cosa de viudez, que si se pudiese vestir como viuda, de la manera que yo ando, que me holgaría porque tuviese yo parte en esto, y pudiese servir a Nuestra Señora con un vestido y tocas como estas mías" Doña María de la Cueva y Álvarez de Toledo

Es una imagen de vestir, realizada en 1941 por el valenciano Mariano Benlliure. Representa la Soledad de una madre, cuando su hijo ha muerto. Se trata de una Virgen joven, con cara de inmensa tristeza, llorando. Sus lágrimas son brillantes que donó uno de los cofrades en el año 1960. La miras y ves una mujer de hoy, no es la típica Virgen que estamos acostumbrados a ver. A pesar de su corta historia, en Salamanca se tiene mucha devoción a la Soledad, posiblemente porque vemos una virgen muy cercana.

Su traje es negro, bordado en plata, más tarde se compraría el manto con el que sale en la procesión, con las mismas características que el traje.

Parece ser que la primera imagen que realizó Benlliure no gustó mucho a los cofrades por la dureza de sus facciones y le pidieron que hiciera otra mejor. Ésta sí gustó, tanto, que le nombraron hermano honorífico de la cofradía. El treinta de marzo de 1985 robaron todo el ajuar de la Virgen, incluyendo la corona. Aunque se ha ido rehaciendo con numerosas donaciones, lamentablemente no se ha recuperado el ajuar original.

Sale en procesión el Viernes Santo a las doce de la noche. Es portada en andas, bajo palio de ocho varales, los laterales son de plata repujada. 

Varias veces al año cambia el traje. El sábado de gloria, cambia el negro bordado en plata, por uno blanco, representando la alegría de la Virgen porque su hijo ha resucitado. Llama mucho la atención, ya que parece una novia colocada en el retablo. Puedes verla así vestida pinchando aquí y aquí.

Durante el mes de noviembre, que es el mes de los difuntos suele estar vestida de negro. En otros momentos lleva un manto en tonos azules, o un velo blanco... En Cuaresma también puede estar vestida de hebrea.

Hoy nos parece natural verlas así vestidas, de luto, sin embargo, muchos no saben que la tradición se inicia a mediados del siglo XVI, cuando doña María de las Cuevas, condesa viuda de Ureña, dona uno de sus trajes de luto para vestir la imagen de la Soledad que había realizado Gaspar Becerra. 

 

11.2                         La imagen de la Piedad de Carmona

La capilla del Santísimo Sacramento guarda la imagen de la piedad obra de Salvador Carmona. Lo que fue un lugar prácticamente abandonado utizado como trastero pasó a ser uno de los espacios más venerado y privilegiado de la Catedral. Esta capilla fue fundada por el racionero don Juan Manuel García Serrano. El maestro de obras Sagarbinaga utilizando elementos procedentes del desmonte del tabernáculo de Churriguera compuso un retablo de tipo clasicista. Dispuso sobre el altar dos plintos donde apean sendas columnas que sujetan un entablamento clásico sobre el que se eleva un frontón singular. Sobre las columnas ubica dos ángeles niños con las Arma Christi y el Padre Eterno.

Sobre los muros laterales de la capilla aparecen dos lienzos imitando texturas de un tapiz. Ambos reflejan dos instantes de la Pasión: el Juicio ante Pilato (firmados por M. de la Fuente), y la llegada al Calvario firmado por José Echenagusia Errazquín.

La piedad de Luis Salvador Carmona es una escultura tipo miguelangelesca de noble factura, de patetismo reposado y severo. La riqueza expresiva y serena del rostro de la madre, unida ala belleza del cuerpo inerte del Redentor hacen de la escultura una joya del arte del S. XVIII.

A la entrada se le puso una reja con la inscripción tomada del libro de la Lamentaciones: “O vos omnes qui transistis per viam attendite el videte si est dolor similis sicut dolor meus”.

 

  1. El cuadro de la aparición del Resucitado a María

La Capilla de la Madre de Dios contiene un rico patrimonio iconográfico mariano.El cuadro obra de Navarrete, apodado “El mudo” se encuentra en la Capilla dedicada a la Madre de Dios. Conocida como del “Santo Sudario” o del Presidente (de la Gran Cancillería). Esta capilla está dirigida a la Madre de Dios. Aparece una imposta: “Ave Sanctissima Maria, mater Dei: Regina Coeli, Porta paradipsi, domina mundi. Tu singularis puraes virgo. Tu concepta sine peccato”. Dos lienzos adornan el altar.

El inferior representa el Santo Entierro del cuerpo muerto de Cristo. Es un retablo copia del original pintado por Tiziano que se conserva en el museo del Prado, aunque procede de la iglesia vieja de El Escorial. Esta composición tizianesca alcanzó un notable éxito en la pintura española. Quizás el copista de esta obra fuera Juan Fernandez Navarrtete, denominado “el mudo” a quien se atribuye igualmente el cuadro superior del retablo.

El cuadro superior representa a Cristo Resucitado, acompañado de Adán y Eva, dando el gozo a su Madre Santísima. Es curioso que este pasaje no tiene fundamento bíblico pues no se recoge en ninguno de los evangelios pero sin duda quedo en la memoria de los primeros cristianos y guardado y venerado en la Tradicción.

La capilla contiene la graciosa estatua de la Madre de Dios obra de la Roldana. Es una bella imagen sedente de la Virgen con el Niño.


Conclusión:

La iconografía mariana de la Catedral es toda una peregrinación. Itinerario espiritual que nos lleva a Jesús y con él al Padre.

María figura de la Iglesia: Lo que se dice de María se dice de la Iglesia y de cada uno de los creyentes. El concilio Vaticano II, después de haber proclamado a María «miembro muy eminente», «prototipo» y «modelo» de la Iglesia, afirma: «La Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, la honra como a madre amantísima con sentimientos de piedad filial»

Madre de la Iglesia y Madre nuestra. María ejerce su maternidad con respecto a la comunidad de creyentes no sólo orando para obtener a la Iglesia los dones del Espíritu Santo, necesarios para su formación y su futuro, sino también educando a los discípulos del Señor en la comunión constante con Dios.

Puerta de la Encarnación y de la salvación. En su vientre el Hijo de Dios se hizo carne, tomó semejanza humana. María primer tabernáculo.

El tema de María nueva Eva, asociada a Jesús, el nuevo Adán, en su obra salvadora, tema al que el Papa hace referencia tres veces a lo largo de su gran documento mariano. Si junto al primer Adán existió una figura de mujer, Eva, que cooperó en la obra de nuestra ruina en cuanto que, tras un diálogo con el demonio, su desobediencia trajo ruina y muerte al mundo, existe una figura señera de mujer que, en la plenitud de los tiempos, dialogó con el ángel Gabriel, y obedeciendo a Dios trajo al mundo al Salvador y, con Él, la salvación.

Comparando a la primera con la

Asociada al misterio Pascual. En el Calvario María, uniéndose al sacrificio de su Hijo, ofrece a la obra de la salvación su contribución materna, que asume la forma de un parto doloroso, el parto de la nueva humanidad.

Al dirigirse a María con las palabras «Mujer, ahí tienes a tu hijo», el Crucificado proclama su maternidad no sólo con respecto al apóstol Juan, sino también con respecto a todo discípulo. El mismo Evangelista, afirmando que Jesús debía morir «para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11,52), indica en el nacimiento de la Iglesia el fruto del sacrificio redentor, al que María está maternalmente asociada. María es madre de la humanidad en el orden de la gracia. El concilio Vaticano II destaca este papel de María, vinculándolo a su cooperación en la redención de Cristo.

Asociada al misterio eucarístico. María mujer eucarística. Mirándola a ella conocemos la fuerza trasformadora que tiene la Eucaristía.

María intercesora. «Con su amor de madre cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y viven entre angustias y peligros hasta que lleguen a la patria feliz. Por eso la s Los cristianos invocan a María como «Auxiliadora», reconociendo su amor materno, que ve las necesidades de sus hijos y está dispuesto a intervenir en su ayuda, sobre todo cuando está en juego la salvación eterna.

La convicción de que María está cerca de cuantos sufren o se hallan en situaciones de peligro grave, ha llevado a los fieles a invocarla como «Socorro». La misma confiada certeza se expresa en la más antigua oración mariana con las palabras: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita»

La Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora» (Lumen gentium, 62).

Estos apelativos, sugeridos por la fe del pueblo cristiano, ayudan a comprender mejor la naturaleza de la intervención de la Madre del Señor en la vida de la Iglesia y de cada uno de los fieles.

El título de «Abogada» se remonta a san Ireneo. Tratando de la desobediencia de Eva y de la obediencia de María, afirma que en el momento de la Anunciación «la Virgen María se convierte en Abogada» de Eva.

María icono de la contemplación cristiana. Fijar los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad, hasta percibir su fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado a la derecha del Padre, es la tarea de todos los discípulos de Cristo; por lo tanto, es también la nuestra. Contemplando este rostro nos disponemos a acoger el misterio de la vida trinitaria, para experimentar de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo. Se realiza así también en nosotros la palabra de san Pablo: «Reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más: así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (2 Co 3, 18).

María modelo de contemplación. La contemplación de Cristo tiene en María su modelo insuperable. El rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. Ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando también de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente más grande aún. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo.

Los misterios del rosario. Recitar el Rosario, en efecto, es en realidad contemplar con María el rostro de Cristo. Los misterios de Cristo contemplados con la Madre. 

Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo «envolvió en pañales y le acostó en un pesebre» (Lc 2, 7).

Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravío en el templo: « Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? » (Lc 2, 48); será en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná (cf. Jn 2, 5); otras veces será una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde todavía será, en cierto sentido, la mirada de la 'parturienta', ya que María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella (cf. Jn 19, 26-27); en la mañana de Pascua será una mirada radiante por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés (cf. Hch 1, 14).

 

 

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

FACHADA DE SAN ESTEBAN (SALAMANCA)

 

FACHADA DEL CONVENTO

DE SAN ESTEBAN, SALAMANCA



 

Introducción

Este trabajo lo he querido hacer en conmemoración del 500 aniversario de la Escuela de Salamanca. Esta efeméride representa uno de los hitos y acontecimientos más influyentes de la historia del pensamiento occidental. El convento de San Esteban (S. XV-XVI) fue la sede de la Escuela de Salamanca donde destacaron figuras como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suarez (cuyos restos se encuentran en el panteón del Capitulo Antiguo del Convento).

La Escuela de Salamanca nace en el S. XVI vinculada a la Universidad y sus promotores divulgaron toda una corriente renovadora del saber y del pensamiento que supuso un avance en la teología, la filosofía moral, la economía, el derecho, sentando las bases de conceptos modernos como los derechos humanos, el derecho internacional.

La Escuela de Salamanca está vinculada a la Evangelización y expansión de la fe y cultura en el Nuevo Mundo. Cambió el curso del pensamiento occidental y marcó un antes y un después en la reflexión sobre el derecho de gentes y la libertad de conciencia.

La tipología de la fachada corresponde a un orden nuevo resultado de un nuevo planteamiento humanista propio del Renacimiento. Frente a las sombras de la peste negra que asoló España (la peste del 1348-1351 que hizo temblar a Europa), el cambio hegemónico que supondría el paso de la nobleza feudal a la monarquía universalis promovida por los Reyes Católicos, el posterior ataque de la reforma protestante, surgía el alborear de una nueva era: La luz después de la oscuridad, la unificación y esplendor del Reino, la evangelización y expansión cultural del Nuevo Mundo.

El estilo renacentista que respira la fachada como “Arco de Triunfo” responde a estos aires de victoria. La humanidad debía de recuperar su grandeza, la arquitectura todo su esplendor y belleza como símbolo de la perfección divina.

Petrarca, profeta del Renacimiento había augurado: “Cuando se desvanezca la oscuridad, nuestros descendientes verán de nuevo el antiguo y puro esplendor”. Nosotros como creyentes no podemos dejarnos envolver en las sombras de la muerte. Hemos de buscar y abrirnos a la luz de la Resurrección de Cristo. el es la fuente que da nueva luz a la historia. La Pascua revela el significado profundo de la historia orientada a la victoria final de Cristo, de su Reino de amor como promesa y anticipo de la Resurrección de Crucificado (recapitulación de todo en Cristo). Si queremos un mundo nuevo más justo y fraterno debemos empezar por educar las nuevas generaciones, debemos estimular una renovada acción educativa (formación integral) que haga crecer en el mundo la fraternidad universal (Cf. Papa Francisco, Fratelli Tutti, 1).

 

Bibliografía básica:

Ana Castro Santamaría, La fachada de la iglesia de san esteban de Salamanca: proyectos y transformaciones.
Lázaro Sastre Varas OP, Convento de San Esteban, Arte e Historia de los Dominicos
Jaime Brufau Prats, La Escuela de Salamanca, ante el descubrimiento del Nuevo Mundo
Luis Fraile Delgado, Pensamiento humanista de Francisco Vitoria

Artículos relacionados con este blog:

Las edades de Salamanca, 6 jun 2020
El convento de San Esteban de Salamanca, 3 sept 2020
La Escuela de Salamanca, En torno al humanismo de Vitoria, 22 dic 2018
Un nuevo humanismo
, 21 dic 2021

 


1.     La Fachada del Convento de San Esteban 

La fachada de S. Esteban de Salamanca sufrió varias transformaciones desde su plan primigenio, reflejado en traza de la Chancillería de Valladolid, hasta el actual, de mano de los maestros Juan de Álava fray Martín de Santiago. Se pretende seguir las pistas de estas modificaciones a través de las escasas fuentes gráficas y documentales, pero sobre todo a partir de la observación de la propia obra y la lectura de sus paramentos. También se trata de rastrear la genealogía de cada planteamiento y tipología.

Contemplando la fachada del convento de San Esteban parecería que todos los personajes salen a nuestro encuentro entonando un cántico nuevo. Es la Nueva Creación restaurada en Cristo que comenzando en nuestros primeros padres se prolonga con los grandes personajes del Antiguo Testamento desde los patriarcas Abraham e Isaac pasando por los profetas Moisés a Elías, y grandes personajes como el gran rey David con su arpa, Salomón o el santo Job. Allí se preparaba los cimientos de la Iglesia. Los grandes apóstoles Pedro y Pablo, el primer mártir San Esteban, junto a santos relevantes como Francisco o Catalina. Ellos proclaman el nuevo canto de los redimidos, el Nuevo canto del Nuevo Testamento predicado y defendido por los confesores de la fe que elevan su mirada escalando las cimas hasta el gran Cristo que presidiendo todo el espacio, con sus brazos abiertos nos está abrazando a todos. Los fundadores Santo Domingo y San Francisco, insignes predicadores San Francisco Ferrer o San Luis Beltrán, los doctores San Alberto Magno, San Gregorio Magno, San León Magno.

En el atrio plaza desde el que se divisa el convento en grandiosa perspectiva, se levanta la insigne estatua al padre Vitoria como exponente de tantos teólogos dominicos de la Escuela de Salamanca que desde el Concilio de Trento dejaron entonar sus voces a toda la Iglesia y llegar sus reclamaos humanistas hasta el Nuevo mundo. La plaza esta bordeada con un pretil. El puentecillo lo construyeron los frailes para salvar las aguas del arroyo de santo Domingo, siendo fray Domingo de Soto prior.




 

  1. Breve reseña histórica del Convento de San Esteban

Los frailes Predicadores (Dominicos) fueron fundados en 1216. Llegaron a Salamanca hacia 1224 y se establecieron fuera de la ciudad junto al río Tormes en la iglesia de San Juan el Blanco a la que adosaron su convento. En él vivieron hasta que el primero de noviembre de 1256 una riada del Tormes se llevó iglesia y convento.

El 9 de noviembre del mismo año, el obispo de Salamanca les entregó una pequeña iglesia románica dedicada a San Esteban, dentro de los muros de la ciudad, con su cementerio y posesiones contiguas. Los frailes proyectaron un conjunto conventual y edificaron una iglesia de planta de tres naves y un convento con su claustro y dependencias. A finales del siglo XIII debía de estar concluido o casi concluido, ya que se trabajaba en la biblioteca en copiar y confeccionar libros de pergaminos y en 1299 se establece en él el Estudio General de los dominicos de España. De todas estas construcciones de los siglos XIII y XIV solo nos ha llegado algún raro vestigio.

En el siglo XVI se decidió levantar un nuevo convento con una nueva iglesia más acorde con la nueva tipología renacentista. El Impulsor del proyecto y patrón de la obra es Juan Álvarez de Toledo, hijo segundo del duque de Alba y obispo de Córdoba.

San Esteban es una joya del plateresco, propia del renacimiento español. En el siglo de oro S. XVI el Convento de la Orden de Predicadores se convertiría en uno de los centros neurálgicos de la ciudad donde, en torno a la Universidad, las Ordenes de los Predicadores, Los Franciscanos, los Agustinos, los Carmelitas y los Jesuitas serían el alma de la nuova schola mater la llamada alma mater salmantina.

 




  1. La ejecución de la fachada

La fachada del nuevo convento proyectada por Juan de Álava responde a la transición del neogótico al estilo renacentista. Toda la estructura responde en su simbología a un gran arco triunfal, un gran arco de medio punto casetonado que se apoya en sendos contrafuertes que hacen de contrarresto a la gran nave central. En el proyecto participa también Fray Martín de Santiago.

La fachada se estructura a través de cinco calles y tres cuerpos. Los tres cuerpos van decreciendo de tamaño según ganan de altura (se hace más ágil para resaltar la elevación y su percepción en fuga) y se separan por dos entablamentos. La calle central presenta un desarrollo más amplio. Está articulada a través de la superposición de arcos de medio punto en los dos primeros cuerpos y uno escarzano en el superior. El cuerpo intermedio recoge el tema central del martirio de San Esteban (obra de Juan Antonio Ceroni) y el cuerpo superior culmina con un Calvario. La calle principal queda flanqueada por dos calles a cada lado que se articulan a través de pilastras con capiteles itálicos. En cada una de las calles se colocan hornacinas y doseletes a través de la superposición de elementos cilíndricos y cónicos. Los doseletes acogen los medallones laterales. La decoración de los contrafuertes repite la decoración de las calles laterales.

La estructura arquitectónica se debe a Juan de Álava y su realización a fray Martín de Santiago. Dos grandes machones verticales sirven para acoger el inmenso arco decorado con casetones florados. Dichos machones se decoran con pilastras embebidas y con columnas gemelas en la parte superior. Toda la fachada esta profusamente decorada con motivos platerescos, con 23 esculturas y dos grandes relieves. En su conjunto es una de las fachadas más grandiosas del arte plateresco español. “La portada retablo” se estructura a través de cinco calles y tres cuerpos que van decreciendo de tamaño según ganan altura. Los tres cuerpos se separan por dos entablamentos. El conjunto responde todo a  un significado salvífico haciendo alusión el primer cuerpo a los orígenes, el segundo a la iglesia militante y en el tercero al poder del pontificado, la iglesia triunfante.

El primer cuerpo corresponde a la puerta de entrada, decorada con bello plateresco en sus arquivoltas. A los lados un medallón que representa a Adán y las esculturas de san Jacinto de Polonia y santo Domingo de Guzmán. Al otro lado, las esculturas de san Francisco de Asís y santa Catalina de Siena y el medallón con la efigie de Eva. En las enjutas del arco se hallan los medallones de Moisés y Elías.

El segundo cuerpo está dedicado al titular de la iglesia, san Esteban con el magnífico relieve de su martirio. El relieve está firmado en la piedra sobre la que san Esteban apoya su mano (Ioannes Antonius Ceronius Comensis fecit 1610). A los lados del relieve las esculturas representan de izquierda a derecha a santo Tomás de Aquino y san Andrés, san Juan Bautista y san Pedro Mártir. En las enjutas del arco que forma el relieve y en el centro hay tres medallones que representan a Job, Salomón y Abraham con su hijo Isaac.

El tercer cuerpo en la parte superior centra la atención en el Calvario. A los lados, las pilastras son sustituidas por columnas abalaustradas. Las esculturas representan a san Gregorio Magno, san Pedro, san Pablo y san León Magno. Los medallones de las enjutas representan a san Pedro y san Pablo. Rematando este cuerpo se halla el Padre Eterno bendiciendo.

El nuevo conjunto conventual es iniciado por Juan de Álava en los inicios del S. XVI , empezando por los pies con la ejecución del retablo y los dos tramos del coro. En 1530 le sustituyó el hermano lego fray Martín de Santiago, quien había sido aparejador. El continuó la gran nave e inició el crucero y parte de la cabecera. Tras su muerte, la obra la reanuda Rodrigo Gil de Hontañón hasta finalizar la construcción del cimborrio. Finalmente la continua Juan Ribero de Rada y luego Pedro Gutierrez en 1610 (casi un siglo de trabajos). El retablo del altar mayor es obra de José Benito de Churriguera, una joya del barroco español. En el retablo se exhibe un lienzo de Claudio Coello representando el martirio de San Esteban (lleva dentro lo que se anunciaba fuera en la fachada)




2.1            Primer ensayo. Una primera concepción de la fachada de S. Esteban (1524)

La primera idea que el maestro Juan de Álava en tomo a 1524 ofrece al promotor de las obras, fray Juan Álvarez de Toledo, entonces obispo de Córdoba, se plasma en la traza sobre pergamino conservada en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Por las anotaciones manuscritas y gracias a una escala oculta conocemos las medidas previstas para la fachada, que nunca llegaría a materializarse. Un conjunto de cuatro estribos en el hastial de 12 pies de salida y 6 de anchura, excepto los extremos, que en su frente también tienen 12 pies, determinan tres paños. El central, de algo más de 38 pies, posee puerta de acceso de 12 pies, flanqueada por pilastras planas. Si estas podrían indicar un planteamiento propio del Renacimiento temprano, los baquetones y molduras que cubren el derrame del vano apuntan a soluciones tardo góticas. Los paños laterales tendrían una anchura de algo más de 19 pies, y es posible que fueran ciegos, frente al central que seguramente previera un vano para la iluminación del coro.



 

2.2            Segundo ensayo. Modificaciones en la traza. La labor conjunta de Juan de Álava y fray Martín de Santiago (1526)

Que no pudo ser esta la traza definitiva queda evidenciado porque las medidas en planta no coinciden con las actuales por tanto, hubo una segunda traza. No se conserva, pero tenemos diversas noticias documentales, algunas procedentes de los pleitos que surgieron tras la muerte del cardenal Álvarez de Toledo por la continuación de las obras. De una pregunta de la probanza por parte del convento en el pleito de 1565-1566, se deduce que la segunda traza fue hecha conjuntamente por Juan de Álava y fray Martín de Santiago. En un pleito anterior, en 1560, fray Juan de Santa Inés, quien vivió todo el proceso desde sus inicios, declara en el mismo sentido.

Los condes de Teba, herederos del cardenal, debían poseer una copia de la segunda traza, que utilizan para el interrogatorio a los testigos que comparecen por su parte en 1565. Precisamente en este pleito se hace especial hincapié en la fachada. A través de las preguntas a sus testigos pretenden argumentar que lo que faltaba por hacer (torre retablo y reja y vidrieras y claraboyas y los dos enlosados del coro y de la iglesia y el dicho frontispicio y mojinete y tabernáculos y bultos), son cosas accesorias y no necesarias para la ejecución de la dicha obra. Así, el arquitecto real Juan Bautista de Toledo, que declara en Madrid pero que dice conocer la obra, cuando le al presentan la traza y planta en pergamino firmada por Juan de Álava, omite a fray Martín y señala la existencia de una torre y un frontispicio en la delantera, que él equipara al hastial.

Esta segunda traza probablemente se aprobaría al tiempo que las nuevas capitulaciones con el fundador en 1526. Gracias a un informe del estado de las obras en tomo a 1529, sabemos que se modificaron las medidas del edificio en longitud, anchura y altura totales. La anchura, de 92 a 100 pies, incremento que afecta exclusivamente a la nave, se pasa a tener 50 pies, ensanchamiento que exigiría la alteración de la altura para mantener la proporción cercana a la dupla.

Estos cambios afectarían a las dimensiones de la fachada y probamente también a su distribución. Se adoptó una “estructura retablo”, organizada a base de pilastras y entablamentos cubiertos de grutescos, por ello J. B. de Toledo y otros testigos dicen que la obra está empezada "al moderno y al romano". La composición recuerda al “arco de triunfo romano”, algo tergiversada por la incorporación de un tercer soporte a cada lado; en ella se puede reconocer la mano de Álava, por parecido con la portada de la capilla del Colegio Fonseca de Salamanca (1527), si bien en la duplicación de pisos superpuestos podría haber un eco de "modas napolitanas".

Como en los retablos, la calle central es más ancha y se resuelve mediante la superposición de arcos de distintos trazados y diámetros, estructuración que se repite en otras obras de Álava: portadas de S. Clemente y del Obispo de la Catedral Nueva de Salamanca (1529) y portada norte de la catedral de Plasencia (1533), llamados "encasamientos" servirían para recibir "dos historias de imaginería, una alta y otra baja".

En las declaraciones de los testigos se alude también a los muchos tabernáculos ... que están en la delantera, que los que trabajaron en ella (Domingo de Lasarte, Pascual Martín) atribuían a Juan de Álava, aunque alguno como Rodrigo Gil afirma que hizo lo más de lo proyectado por fray Martin de Santiago. Los tabernáculos servían para "revestir" de imaginería, que los herederos del cardenal y sus testigos consideraban no necesarias para la ejecución de la dicha obra, justamente lo contrario de quienes testifican a favor del Convento.

La fachada remataba con un óculo, hoy parcialmente cegado por Ja incorporación posterior del gran arco casetonado. Se trata de un sistema de iluminación común para iglesias con coro a los pies, estando la clave del óculo a algo más de 91 pies de altura, esto nos permite datar su incorporación en 1531 o, en todo caso, después de 1529.

 




2.3            Tercera propuesta definitiva. "La última traza que llamaban de Fray Martín"

Hubo una tercera traza exclusivamente de fray Martín de Santiago. No ha llegado a nuestros días pero hay bastantes testimonios de su existencia: “son numerosas las cartas del cardenal Toledo desde Roma en las que expresa su deseo de retomar las obras según  la traza de fray Martín que yo dejé cuando me vine”. También se habla de ella en la sentencia provisional del pleito (5/11/1560), recurrida por los condes de Teba (21/1/1561) argumentando que el edificio debía hacerse conforme a la traza de Juan de Alba pues según ellos no probaban que el dicho cardenal hubiese hecho era obligación de acabar el dicho edificio conforme a la dicha última traza que llamaban de fray Martín. La tasación de Pedro de Inestrosa y Gonzalo de Sobremazas (1563) asimismo alude a la traza de fray Martín de Santiago conforme a la cual se debía acabar la iglesia. Añadimos el testimonio de Antonio Hemández, criado de fray Martín, quien declara en 1566 que, acabado el cuerpo de la iglesia, fray Martín mostró al cardenal la dicha obra, según el modelo que es como ahora se muestra, recibiendo la aprobación del Duque de Alba; también afirma que, tras la muerte del cardenal (1557), la dicha obra se ha hecho según el estilo y modelo que el dicho fray Martín la dejó al tiempo que murió (1547).

Las modificaciones de esta última traza afectarían sobre todo a la cabecera y a Ja portada, con la incorporación de trompas, que en la época recibían el nombre de "pechinas". Estas superficies cónicas -objeto arcaico, pero renovado a finales del siglo XV basta convertirse en característico de la arquitectura del Renacimiento en España. Estas fueron usadas tanto para soportar ochavos como para desviar cargas provenientes de muros superiores sobre dos paredes generalmente ortogonales. El uso de trompas en la cabecera para transformar una planta cuadrada en ochavada es relativamente frecuente; hay varios ejemplares de este tipo que han sido atribuidos a fray Martín. También pudo ensayar esta solución en la propia iglesia de San Esteban, en la capilla de los Bonales.

Menos frecuente es la aparición de trompas en la fachada, como en la iglesia de los dominicos de Granada, la Encamación en Bilbao, la portada de San Frutos de la catedral de Segovia o la de la iglesia de San Sebastián de Yecla de Yeltes (Salamanca). Las trompas de San Esteban presentan con embocadura de medio punto y bóveda cónica. Su incorporación tiene que ver con el gran arco casetonado, una bóveda de cañón peraltada que arranca a una altura de unos 50 pies. No estuvo proyectado desde el principio, como indica la condenación del óculo superior. Su construcción exigiría ciertas modificaciones: por una parte, el alargamiento y ensanchamiento de los contrafuertes (que pasan de 12 a 15 pies de salida y de 6 a más de 9 de anchura, huellas de este difícil encaje se ven en la falta de correspondencia de hiladas entre fachada y contrafuertes. Por otra, obligaría a alterar algunos elementos de la primitiva portada: vemos fragmentos de candeleros -que quizá rematarían los contrafuertes, como en Plasencia- colocados junto a las basas de las columnas abalaustradas que flanquean la bóveda casetonada: o medallones encajados en lugares poco visibles (como los medallones de Hércules y Minerva).

Como consecuencia de la incorporación de la bóveda de cañón, se creó una terraza en la parte superior, a la que se accede por un sistema complejo de husillos, dos a cada lado, superpuestos y cabalgando sobre trompas de 13 dovelas, más sencillas las que quedan ocultas bajo los tejados, mientras las externas son a veneradas y con seis filas de flores labradas en su interior.

Chueca Goitia (Catedrático en la ETSAM), opina que la tipología de fachada cobijada bajo una capilla en toda su altura, arranca de la Catedral Nueva de Salamanca, atribuyendo la creación del tipo a Juan Gil de Hontañón. Martínez Frías señaló un precedente anterior, el de Juan Guas en la portada de los Apóstoles de la catedral de Ávila (1458-1463)30. No obstante, la bóveda de San Esteban no es estrellada sino casetonada, un tipo que comenzaría a triunfar en tierras castellanas a partir de la obra de Bigamy en Sto. Tomás de Raro (1512- 1516). También se ha intentado conectar con soluciones milanesas, pero los paralelismos son más cercanos a diseños de arquitecturas efímeras.

Juan de Álava había ensayado soluciones similares en Plasencia (donde consta la participación de canteros salmantinos que trabajaban también en S. Esteban) y -en menores proporciones- en el sepulcro de Pedro Xerique de la catedral de Salamanca (1533). Pero es fray Martín de Santiago quien ofrece la solución del “gran arco casetonado” que abarca todo el espacio entre contrafuertes en "la traza vieja" de S. Telmo de San Sebastian (1542), que no se llevaría a cabo. La ejecución del salmantino, sin embargo, sería muy posterior: mojinete el hastial y frontispicio aún no estaban levantados en 1563, pero ya lo estarían en 1566 .

 


        3. El tránsito del neogótico al nuevo estilo del Renacimiento

El proyecto de la traza de la fachada del Convento de San Esteban supuso un verdadero "banco de pruebas" donde intervienen varios maestros. A la maestría de Juan de Álava, maestro mayor, hay que agregar otro gran maestro, tracista, constructor, cantero y tratadista Rodrigo Gil de Hontañón, hijo de Juan Gil de Hontañón, de sobrenombre el mozo. Fueron grandes las disputas y controversias entre estos grandes maestros.

Al tiempo de la ejecución de la obra de San Esteban en 1524 precedió los comienzos de la obra de la nueva traza de la Catedral Nueva en 1513. Había un clima de discrepancias sobre quién estaba a frente de las obras de la Catedral Nueva. Las disputas en el cabildo hizo que los trabajos de preparación se paralizasen por falta de acuerdo. El cardenal Angers dirigió una carta a los Reyes Católicos y que a través de ellos se dirigiera al mismo Papa Inocencio VIII. La intervención del dominico Diego de Deza. Obispo de Salamanca entre 1494-1498 fue providencial, gracias a él se resolvió el clima de disputas, se reordenó la diócesis y se abogó por la ejecución de los trabajos de expropiación que se iniciaron en 1946. Hubo la necesidad de desarrollar una especie de cónclave en 1512 entre Juan Gil de Hontañón, Juan de Álava, Alonso Covarrubias, Antón Edgas y Juan Camparo para dar inicio al nuevo proyecto. De tal cónclave se nombraron a Juan Camparo y Juan Gil de Hontañón para ejecutar la nueva obra. Se dio por fin un entendimiento entre los maestros Juan de Álava (impulsor de la nueva traza) y Juan Gil de Hontañón. El 12 de mayo de 1513 se colocó la primera piedra.

Juan de Álava y Covarrubias promovían la nueva idea de una magnífica iglesia salón de gran altura. Juan de Álava pasó a dirigir la nueva obra de la Catedral durante tres años hasta su muerte en 1537.

Después de su muerte se confió el puesto de maestro mayor a Rodrigo Gil de Hontañón. Era frecuente entonces que el hijo con la misma profesión que el padre le sucediera en el trabajo. La obra de la fachada de San Esteban empezada por Juan de Álava y proseguida por Fray Martín hasta su muerte en 1547 la reanuda Rodrigo Gil de Hontañón hasta finalizar la construcción del cimborrio. Finalmente la continua Juan Ribero de Rada y luego Pedro Gutiérrez en 1610. Prácticamente un siglo después de su inicio.



    4. El estilo de la fachada.

La primera mitad del siglo XVI en España fue un "periodo de ensayos en la concepción de fachadas", en las que se experimenta con "el nuevo lenguaje del Renacimiento", la de la iglesia del convento dominico de San Esteban de Salamanca es seguramente uno de los ejemplares más importantes. En este trabajo pretendemos mostrar cómo la concepción y aspecto definitivo fueron variando simultáneamente a la concepción global del templo.

Se han dado muchas interpretaciones a la estructuración de la fachada (probablemente se entremezclan diversas concepciones y alusiones). Generalmente podríamos decir que es “un gran arco de triunfo” a través del cual se ensalza a tres instituciones: la casa de Alba (sus promotores y mecenas), los dominicos y la Iglesia y que contiene, a su vez, toda una connotación salvífica.

La obra cuenta con la intervención de escultores e imagineros que dan cuenta de una rica iconografía. Fray Martín miembro de la orden es quien dispone todas las figuras y elabora la traza definitiva que merecerá la aprobación de los duques de Alba (los benefactores que serán enterrados en el convento). La profusa decoración con imágenes obedece a un programa iconográfico unitario que combina historias mitológicas, bíblicas y hagiográficas con un fuerte contenido salvífico. Todas las figuras se insertan y ordenan en calles y cuerpos que ha llevado a describir la fachada como si se tratara de un retablo, el carácter retabilístico viene sugerido por el cuerpo central alrededor del cual gira el tema central, el martirio de San Esteban. En el cuerpo superior el retablo escenográfico lo remata el tema del Calvario.

Nosotros tras el estudio exhaustivo del desarrollo de la obra abogamos que la idea central responde a un significado salvífico. El primer cuerpo responde a los orígenes, de la humanidad, de la orden de los predicadores enmarcada en las ordenes mendicantes tan central en la revitalización de la Iglesia. Respondería pues a las raíces o fundamentos. El segundo cuerpo respondería a la vitalidad de la Iglesia en sus santos y mártires. Respondería a la Iglesia militante. El tercer cuerpo a la iglesia triunfante representada en el poder del pontificado asentado sobre el poderío de Cristo en su misterio Pascual. La obra quedaría coronada por la Santísima Trinidad y el Padre eterno bendiciendo su obra creadora y redentora.

La fachada está compuesta por la portada de la iglesia y el pórtico de acceso al convento que forma ángulo recto con ella. La portada retablo de la iglesia es uno de los más bellos ejemplos del plateresco español. En su parte central destaca la representación del Martirio de san Esteban, de Juan Antonio Ceroni. Sobre esta imagen puede verse un Calvario del mismo autor. En la parte superior hay una terraza que se puede visitar y que cuenta con unas espléndidas vistas del casco antiguo de Salamanca.

La portada de la iglesia es uno de los más bellos ejemplos de plateresco. Está concebida como “portada retablo” formando un “arco de triunfo” bajo cuya bóveda de medio cañón se despliega la abundante decoración característica del estilo. En su centro se representa el martirio de San Esteban y por encima un Calvario, relieves ambos ejecutados por Juan Antonio Ceroni a comienzos del siglo XVII.

Se trata de un verdadero tapiz esculpido en piedra y enmarcado bajo un “gran arco triunfal” cuya bóveda de medio cañón lleva una decoración en artesonado de estilo milanés. El martirio de San Esteban es el núcleo central alrededor del cual convergen, sirviéndole de cortejo triunfal, estatuas de santos y beatos en su mayoría de la Orden Dominicana.

 




4.1            Un cambio de paradigma

El arte en general y en concreto la arquitectura era considerado como una apuesta decidida como medio de transmisión y propaganda de los valores de la Iglesia. La fachada marca la transición del modelo de fachada retablo (más propio del gótico) a la fachada estandarte, "el modelo de arco triunfal" (más propio del Renacimiento). Después de una etapa oscura propia del medievo se respiraba el alborear de un tiempo nuevo. Los artistas crearon obras que ofrecían una imagen triunfal del catolicismo que debía llenar de admiración el ánimo del creyente. La decoración es fundamentalmente propagandista. La escenografía, con la luz como protagonista, invadió la concepción del espacio, al mismo tiempo que los muros de los templos se llenaban de figuras de santos que mostraban el esplendor de su vida y el camino de perfección. Se trataba de suscitar en el alma del creyente sentimientos de contrición y alabanza al Todopoderoso. La mejor manera de probar que esto era posible consistía en mostrar el ejemplo de aquellos que después de haber recorrido el camino habían alcanzado la meta.

La fachada del convento de San Esteban responde a una “tipología del Renacimiento español” y recoge una mezcla peculiar de neogótico, plateresco, estilo Reyes Católicos que culminó con la nueva estética del Barroco.

El plateresco (llamado así por la semejanza con la decoración prolífica propia del trabajo minucioso orfebre de los plateros) combina estructuras neogóticas con la nueva tipología renacentista. Actúa como puente entre el gótico final y el Renacimiento.

El gótico final es llamado "isabelino" con reminiscencias flamencas (de Flandes) y "Reyes Católicos" (por desarrollarse bajo el reinado de los Reyes Católicos). Las iglesias son amplias, de una única nave y capillas en los contrafuertes. Las bóvedas de crucería se complican en forma de estrella incorporando elementos del gótico flamígero de influencia flamenca.




4.2            La eclosión del modelo neogótico 

En el S. XV se produce una eclosión del neogótico, o gótico tardío. Se vislumbra una fusión del neogótico con elementos renacientes. Los templos adquieren una grandiosidad y esbeltez, la planta se reduce a una nave única. Los muros buscan la desaparición de obstáculos visuales para ganar en luminosidad. Las bóvedas de crucería componen las cubiertas con una tracería de combados a base de arcos y círculos conopiales. Los soportes son de pilares fasciculados o bien ménsulas floridas. Los exteriores presentan un estilo sobrio y se hallan desnudos, encontrándose reforzados por estribos rectangulares.

Los vestigios del neogótico se dejan ver en la profusa decoración de medallones de tradición gótica. Superposición de arcos de medio punto, los contrafuertes rematados por pináculos.

La fachada del Convento de San Esteban de Salamanca es una de las joyas o de los ejemplos más representativos del estilo plateresco desarrollado en España y también promovido por los reyes Católicos (estilo "reyes Católicos"). La obra de la fachada comienza en 1524 bajo la dirección del maestro Juan de Álava bajo el patrocinio del cardenal Álvarez de Toledo, luego la retoma fray Martín de Santiago. El templo fue concluido en por Rodrigo Gil de Hontañón en 1610.




4.3            El tránsito al modelo renacentista

El cuerpo superior marca el cambio del arco de medio punto por el arco escarzano propio del neogótico (gótico tardío). En la decoración se alternan las pilastras con capiteles itálicos. Las estructuras se decoran con veneras y demás repertorio propio del plateresco. Las figuras de los santos se alternan con figuras de la mitología griega, Minerva, Hércules, etc, para resaltar el carácter humanista con la vuelta a las fuentes clásicas.

La fachada responde al estilo de retablo en la que se combinan los arcos renacentistas y los doseles flamígeros del gótico. En el cuerpo central destaca el martirio de San Esteban, es como el núcleo central alrededor del cual converge todo sirviendo de cortejo triunfal figuras de santos y beatos en su mayoría de la orden dominicana. En el cuerpo superior el Calvario, es más renacentista, en la que se combinan armónicamente los arcos renacentistas y los doseles flamígeros del gótico con los grotescos y medallones característicos del renacimiento.






3.4            El modelo renacentista

El siglo XVI supuso todo un punto de inflexión que trajo el Renacimiento. Un nuevo resplandor se atisbaba en el horizonte después de una larga noche del medievo. Era el mismo resplandor que había iluminado a los antiguos. No cabe duda que Italia (más en concreto Florencia y después Roma) fue la cuna del Renacimiento (La réplica en España sería Salamanca). Los humanistas italianos volvieron a las fuentes y quedaron fascinados por la Antigüedad clásica. Pronto las ideas renacentistas se extendieron por Europa con sorprendente rapidez (a esto contribuyó la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg). El Renacimiento supuso una nueva forma de mirar el mundo, la realidad y de nosotros mismos.

En el círculo católico se hizo evidente la necesidad de una renovación al interno de la Iglesia (contrarreforma) que hiciera frente a los nuevos desafíos sobre todo a la reforma protestante. Esta tarea cristalizó en el Concilio de Trento. En este concilio tuvo una parte importante la Escuela de Salamanca. El Concilio de Trento no fue solo un punto de partida sino la culminación de un verdadero proceso de renovación y regeneración que había comenzado con el programa de reformas emprendido por el Cardenal Cisneros durante el reinado de los Reyes Católicos.


   

3.5            Una nueva cosmovisión

El renacimiento inaugura un nuevo periodo, una nueva era para la humanidad. Los grandes humanistas (Dante, Petrarca, Bocaccio) retornan a la antigüedad clásica (el modelo del pensamiento greco romano) como modelo de inspiración.

Los antiguos se refirieron al saber como humanitas. Las humanidades comprendían cinco materias, ética, poesía, historia, retórica y gramática. Antes de ser una revolución en el campo de las artes, el Renacimiento fue una revolución en el pensamiento (en la palabra). Desde el principio se dio una contraposición entre los studia humanitatis y los studia divinitatis. En cierta manera se dio un desplazamiento de Dios para situar al ser humano en el centro. Se necesitaría una conciliación entre las dos dimensiones. Esto lo lograría la Escuela de Salamanca desde una concepción del Renacimiento cristiano.

Asistimos al paso del medievo a una era nueva. Se abandona la concepción medieval del hombre como ser inerme a merced de la voluntad divina para exaltar su autonomía (un exacerbado antropocentrismo). Se trataba de una nueva concepción del mundo mediante el cual el hombre desplazaba a Dios del eje de la creación para colocarse así mismo. En un clima de creciente individualismo y el reclamo de la autonomía de la razón, la experiencia religiosa era considerada como algo estrictamente personal.

“El pensador florentino Pico della Mirandola en su Discurso sobre la dignidad del hombre (1486) elabora como la carta magna del ideario humanista realizó una encendida exaltación de la capacidad del ser humano para dominar la naturaleza y guiar su propio destino.


 


        3.6 La simbología e iconografía de la fachada

La tipología de la fachada de San Esteban guarda cierta relación con la tipología de la fachada de la Universidad. Es muy probable que el mismo Juan de Álava participara en su diseño y ejecución. Se trataba de un “verdadero tapiz de piedra” que encierra todo un programa iconográfico con profunda simbología de arquetipos. Se dice que el programa iconográfico respondía a varias interpretaciones con múltiples lecturas: una iconográfica, otra figurativa y otra alegórica. Así reflejaba al mismo tiempo toda una estructura de poder: papado, monarquía, nobleza, (Duque de Alba) y a la recóndita armonía con la que los clásicos trataban de interpretar los textos sagrados en distintos niveles de profundidad, sentido alegórico (personajes mitológicos Hércules, Minerva), sentido exegético (personajes del Antiguo Testamento, Abrahán, Moisés, Elías, David, Salomón), sentido de la ortodoxia (San Pedro, San Pablo, Santo Tomás, San Gregorio Magno, San León Magno, San Alberto Magno).

Esta concepción de iglesia militante y triunfante guarda relación con la pintura mural del coro alto realizada al fresco por Antonio Palomino (inspirada en una obra de Rubens). Su título la Iglesia Militante y Triunfante es muy revelador y utiliza el simbolismo y el mismo programa iconográfico del retablo de la fachada.



4.1            El cuerpo inferior

Como ya dijimos la ejecución de la obra del Convento se comienza por los pies. La fachada contiene todo el programa iconográfico que se desarrollara en su interior. Para ejecutar la fachada con la tipología de "fachada retablo" se utiliza la piedra de Villamayor, una piedra arenisca fácil de labrar por los maestros canteros de fácil manejo para la escultura en detalle propia del plateresco.

El primer cuerpo, empezando desde abajo, tiene cinco calles. En la calle central se encuentra un gran arco con la puerta del templo flanqueada por cuatro santos de la orden dominicana. En las enjutas del arco de la puerta se aprecian varios medallones.

El primer cuerpo  narra los orígenes con las imágenes de los fundadores de la Orden dominicana: Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Asís, San Jacinto de Polonia y Santa Catalina de Siena sobre repisas cubiertas con doseletes calados, que van flanqueados por medallones de Adán y Eva, fundadores de la humanidad.





  • Medallones del cuerpo inferior:
El Renacimiento era una vuelta a la Antigüedad clásica, se trata de volver a los orígenes y se buscan tanto en la obra creadora como en la obra de salvación donde se destaca la figura de los grandes profetas. Moisés y Elías responden a la tipología de hombres de Dios, hablaban con Dios cara a cara. Moises y Elías aparacen con Jesús en la transfiguración del monte Tabor.

Adán y Eva los bustos de los primeros padres se presentan con una corona vegetal encima cubiertos también por artísticas chambranas.

Moisés con potencias en formas de cuernos y las tablas de la ley

Elías tocado con turbante y portando una filacteria con la inscripción “Zelo Zelatus”






  • Las figuras del cuerpo inferior:

Santo Domingo de Guzmán con la estrella sobre la frente apoya el pie izquierdo sobre la bola del mundo, junto al pie derecho tiene un perro con una antorcha en la boca, la mano derecha en alto con la que sujeta una vara de azucenas y con la otra mano izquierda sujeta un libro cerrado que apoya en la cadera.

San Francisco de Asís estigmatizado en su mano izquierda y portando un Crucifijo en la mano derecha (hoy ambas mutiladas).

San Jacinto de Polonia con los brazos cruzados sosteniendo en la mano izquierda la imagen de la Virgen y en la derecha el copón con las sagradas formas.

Santa Catalina de Siena coronada de espinas, en la mano derecha (mutilada) llevaba un crucifijo.





  • Los medallones del primer entablamento:

              Efigie de Hebe o Minerva con cascos con rodetes laterales. Algunos autores asocian esta figura a la esposa del duque de Alba, doña Leonor María Enríquez.

              Hércules luciendo un casco adornado con cabeza de león y exhibiendo sobre el busto la piel del mismo animal.

El apóstol Santiago con armadura de guerrero y sombrero de peregrino que empuña en su mano derecha (mutilada) una espada.

El Rey David con una corona y tañendo el arpa

San Jorge con casco y armadura de guerrero blandiendo un venablo que atraviesa las escamas de un dragón con las fauces abiertas

El Duque de Alba padre de Juan Álvarez de Toledo, vestido a la usanza de la época (no es del todo seguro este caballero desconocido).




4.2            El cuerpo central

El segundo cuerpo está dominado por el relieve central del milanés Juan Antonio Ceroni que representa la lapidación de San Esteban (protomártir) fuera de las murallas de Jerusalén.  La hornacina está decorada con varias arquivoltas floridas rodeadas de ángeles. En el relieve aparece San Esteban postrado de rodillas y orando mientras los verdugos lo apedrean. En la base aparece la inscripción del autor, “Juan Antonio Ceroni”, y el año de ejecución 1610. A los pies sobre la cinta de piedra aparece otra inscripción “Señor no les tengas en cuenta su pecado”, las últimas palabras del protomártir Esteban. El martirio está rodeado de santos entre otros: Santo Tomás de Aquino y San Vicente Ferrer. 

En torno al gran relieve del cuerpo central aparecen de nuevo en las calles laterales figuras de mártires relevantes y medallones. Destacan las figuras de la Orden de predicadores: Santo Tomás (preclaro doctor de la Iglesia, doctor angelicum) San Alberto Magno (su insigne maestro), San Vicente Ferrer (gran predicador que estuvo en el convento salmantino en el s XIV) y San Pedro Verona (mártir)




·        Medallones del cuerpo superior:

Job esta figura aparece el anciano rodeado de su esposa y amigos

Salomón con cetro, corona y un libro en la mano

Abrahán se le representa con una espada en alto sobre su hijo Isaac arrodillado, un ángel sobrevolando y abajo el codero.




·        Figuras del cuerpo central:

Santo Tomás de Aquino adornado con cadena de oro al cuello de la que pende el sol, con la maqueta de una iglesia apoyada sobre un libro cerrado en la mano izquierda, con una estrella en la levantada mano derecha que ilumina la maqueta.

San Vicente Ferrer con hábito de la Orden portando una filacteria en su mano derecha con la leyenda: “venid es la hora del juicio de Dios”, y una llama en la mano izquierda.

San Andrés con las aspas del suplicio, uno de cuyos brazos acaricia con la mano derecha mientras sujeta un libro cerrado con la mano izquierda

San Juan Bautista revestido de pieles con el divino Cordero en brazos

San Pedro de Verona dominico mártir con un libro abierto hacia el público en la mano izquierda donde puede leerse las primeras palabras del Credo, un puñal en el pecho y sujetando con la mano derecha la palma del martirio.





·        Figuras de los contrafuertes, entablamento y las enjutas:

Beato Enrique Susón con el hábito de la Orden que lleva en su mano derecha (mutilada) un Crucifijo.

Beato Gil Santarem tonsurado con un tonel en su mano derecha mutilada y portando un libro abierto en su mano izquierda

San Luis Beltrán portando entre las manos un Crucifijo cuyo brazo vertical acabaría en forma de mango

San Raimundo de Peñafort con un libro abierto en la mano izquierda, las llaves en la derecha y a sus pies mitras.

Santa Inés de Montepulciano con el Niño Jesús sobresu brazo izquierdo y la mano derecha levantada luciendo una pequeña Cruz.

San Alberto Magno con ropas episcopales como obispo de Ratisbona, sosteniendo un libro abierto en la izquierda.




4.3            El cuerpo superior

El tercer cuerpo está dominado por el relieve del Calvario, obra también de Ceroni, pero con trazas más clásicas y renacentistas. El Crucificado es un Cristo a punto de expirar, vigoroso y enérgico, elegantemente dispuesto en las formas y ligeramente desplomado sobre los pies. El rostro de la cabeza ligeramente inclinada aparece apacible y sereno. su barba aparece recortada y su cabellera abundante de largos y rizados cabellos que caen en mechones sobre sus pechos. la corona de espinas de anchos cordones sinusoidales. su pecho aparece con la marca de la lanza con la que fue atravesado. las manos y pies atravesados por los clavos. Bajo la cruz aparece una calavera que da el nombre del Calvario. La Virgen en pie, con las manos juntas sobre su pecho y la cabeza girada a su izquierda contemplando a su Hijo  abriendo con los codos el amplio manto que la cubre desde la cabeza. San Juan aparece también de pie. Su cabeza, vuelta hacia arriba en atrevido escorzo, contempla al Crucificado. Tiene la mano derecha sobre el pecho y la izquierda baja, su cuerpo cubierto con un manto, reposando bajo los pies descalzos. a los laterales del arco conopial aparecen dos ángeles tenantes.

Sobre el arco escarzano que enmarca el Calvario se estructuran los demás elementos. En las calles laterales se ven representadas las figuras de los pilares de la Iglesia: san Pedro y San Pablo junto con las figuras de los Padres de la Iglesia San León y San Gregorio.  En las enjutas aparecen los medallones de nuevo de San Pedro, San Pablo. En el ático del arco escarzano está coronado por la representación del Padre Eterno con la esfera del mundo en una mano y bendiciendo con la otra. Fuera del pórtico están los escudos de la Orden, de la Casa de Alba.




  • Figuras del cuerpo superior:

San Gregorio Magno con báculo pontificio en la mano derecha y un libro cerrado en la izquierda.

San Pedro portando las llaves en la mano derecha y un libro en la mano derecha

San Pablo con el símbolo de la espada y un libro en la mano derecha

San León Magno con báculo pontificio en la mano izquierda portando un libro en la izquierda.




  • Blasones del cuerpo superior:

El Padre Eterno, el escudo del Cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo (duque de Alba), el escudo de la Orden de los Predicadores, dan culmen y colofón a la obra.

Los blasones de cuerpo superior son cincelados por Miguel Espinosa que a su vez esculpe los medallones. A medida que avanzamos en altitud decrece la rica profusión ornamental de las imágenes del cuerpo inferior y central. Los ricos blasones son grandes, espaciosos y claros para dar unidad al conjunto.

Se busca en definitiva que la grandiosa altitud, la delicadeza de todas las tallas de piedra, la armoniosa perspectiva de sus espacios, la gracia y elegancia de los medallones hacen de toda la fachada un joya del plateresco español.

Todo el desarrollo iconográfico de la Fachada retablo fue dirigido por Juan de Álava y Fray Martín. Hay quien dice que en los últimos detalles colabora Rodrigo Gil de Hontañon.  No cabe duda que para la ejecución de semejante programa iconográfico se dispuso de numerosos artistas. Además de Ceroni trabajaron Miguel Espinosa, Anaya, Guillén de Juni, Guillén Ferrán, Diego Gomez, Antonio Sanchez, Antón de Malinas, Domingo Vidaña, Juan Guerra, maestre Gil de Roca, maestre Diego, Alonso Fuente y Antón de Lorena. Muchos de ellos pudieron trabajar en la fachada del Nacimiento y del Domingo de Ramos de la Catedral Nueva de Salamanca.






  1. La relevancia de la escuela teológica de Salamanca

El Convento de San Esteban tal y como se conserva ahora quedó consagrado desde sus comienzos como centro de estudio y docencia de la teología.

Los estudios superiores tiene sus inicios en la Catedral bajo la jurisdicción del Cabildo catedralicio. Luego se funda la Universidad con entidad propia bajo el patronazgo pontificio en 1218. La teología entra a formar parte de los estudios de la Universidad en el siglo XIV cuando el cardenal Pedro de luna, futuro papa Benedicto XIII, la visita como legado pontificio. El papa creó cuatro cátedras de Teología, dos de ellas las regentarían los dominicos.

La progresión de los estudios teológicos será constante durante los siglos XV, XVI y XVII. Durante el siglo XV sobresalen las figuras de Fray Juan de Castellanos, Fray Gonzalo de Alba (ambos obispos de Salamanca), Fray Juan López de Salamanca. Fray Lope de Barrientos, el cardenal Fray Juan de Torquemada y fray Álvaro de Osorio. En esta época es cuando San Vicente Ferrer vive en el convento y predica la ciudad.

A finales del siglo XV superados los males que había originado la peste negra se inicia una época de esplendor. Hay que recordar sobre todo al Fray Diego de Deza (protector de Colón, preceptor del príncipe Juan, obispo de Palencia y arzobispo de Sevilla). En su tiempo se sitúa la venida de Cristóbal Colón a Salamanca y su estancia en el convento (1486-1487) dónde encontró el apoyo que después le daría la Junta de profesores salmantinos.

En el siglo XVI la Universidad salmantina, de la mano de los grandes teólogos de San Esteban, adquirió su máximo prestigio. El más sobresaliente de todos sus maestros fue Fray Francisco de Vitoria (1483-1546), iniciador de la Escuela de Salamanca, creador del Derecho Internacional y defensor de los derechos humanos que aplicará a los indígenas de América. Junto a él destaca Fray Domingo de Soto (1495-1560) teólogo principal en el Concilio de Trento. La nómina de maestros catedráticos y obispos de este convento sería muy larga: el cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo, Melchor Cano, Juan de la Peña, Bartolomé de Carranza (arzobispo de Toledo), Diego de Chávez, Pedro de Sotomayor, Bartolomé de Medina, Mancio de Corpus Christi, Antonio de Hontiveros, Domingo Báñez, Pedro de Herrera, Francisco Araujo etc.




  1. La Escuela de Salamanca

La fecha de 1218 es considerada oficialmente como el nacimiento del “Studii salmantini”. Tras la unión definitiva de los dos reinos bajo el cetro de Fernando III, la importancia del estudio Salmantino hace languidecer al de Palencia, que acabará por desaparecer. En 1254 Alfonso X el Sabio concedió a Salamanca el título de Universidad, ratificado por el Papa en 1255, lo que la convierte en la primera europea en ostentar dicho título. Los Papas Alejandro IV, Benedicto XIII, Martín V se preocuparon de engrandecerla. La Universidad contaba con seis cátedras de Cánones, cuatro de Leyes, tres de Teología, dos de Medicina, dos de Lógica, una de Astronomía, una de Música, una de Hebreo, una de Caldeo, una de Árabe, una de Retórica y dos de Gramática. Como una de las más prestigiosas universidades europeas tuvo el privilegio de usar en su escudo la tiara pontificia.

Los S. XV y XVI fueron los siglos de Oro de mayor esplendor para a Universidad. Legó a contar con profesores ilustres y casi 8.000 alumnos. A mediados del siglo XVI la Universidad estaba en pleno auge; era famosa en todo el mundo y de sus profesores se decía: Multos et doctissimos Salmantica habet, Muchos y muy doctos tiene la universidad de Salamanca. En 1492 se redactó y publicó en Salamanca la primera gramática de la lengua castellana por Antonio de Nebrija. En sus aulas tuvo lugar el nacimiento de un movimiento de pensamiento global, la Escuela de Salamanca, en cuyo seno se elaboraron muchos de los conceptos modernos de política, derecho o economía.

El considerado como promotor de esta Escuela, Francisco de Vitoria fue quizá el primero en desarrollar una teoría sobre el Ius gentiumDerecho de gentes, que sin lugar a dudas puede calificarse de moderna. Extrapoló sus ideas de un poder soberano legítimo sobre la sociedad al ámbito internacional, concluyendo que éste ámbito también debe regirse por unas normas justas y respetuosas con los derechos de todos. El bien común del orbe es de categoría superior al bien de cada estado. Esto significó que las relaciones entre estados debían pasar de estar justificadas por la fuerza a estar justificadas por el derecho y la justicia. Así, Francisco de Vitoria se convirtió en el creador del derecho internacional.

Las cátedras en Salamanca tenían una concurrencia numerosísima y en más de una ocasión los profesores favoritos fueron llevados a hombros hasta el estrado. Esto ocurría, al parecer, porque los profesores debían su cátedra a los votos de los estudiantes.

No terminaba ahí la avidez de los estudiantes por adquirir conocimientos de estos profesores magníficos, elegidos por sus oyentes a causa de su calidad, sino que al finalizar las clases, en el claustro de la universidad, junto a una columna, eran acribillados a preguntas. De ahí el sobrenombre utilizado. Era lo que llamaban “dificultades al poste”.                                                   

Otro ilustre profesor fue Fray Luis de León, cuya estatua está en el Patio de Escuelas, frente al edificio antiguo de la Universidad. Dentro de este edificio pronunció su famosa frase «Decíamos ayer», cuando volvió a la docencia después de varios años en prisión, apartado de su cátedra por el Tribunal de la Inquisición. Por la Universidad pasaron los Hernán Cortés y los próceres San Martín y Belgrano, Nebrija, Fernando Rojas, Lucio Marineo Sículo, Pedro Martír de Anglería, Arias Montano, Abraham Zacut, Beatriz Galindo, Juan de la Enzina, Lucas Fernandez, Melchor Cano, Domingo de Soto, el Padre Suarez, Ginés de Sepúlveda, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, el Conde Duque de Olivares.  

Entre los maestros y profesores que dieron fuste a la Universidad destaca la denominada Escuela de Salamanca formada por teólogos dominicos que brillaron en el Concilio de Trento (1543-1563). En el convento de San Esteban se alza el Estudio General de los Dominicos. Tuvo mucha importancia la figura de Fray Diego de Deza preceptor del príncipe Juan e impulsador del proyecto de Cristóbal Colón. De este convento partieron los primeros dominicos embarcados en la misión evangelizadora del Nuevo Mundo. 

A la cabeza Francisco de Vitoria y le siguieron Melchor Cano, Domingo de Soto. La Escuela de Salamanca fieles a la Suma Teológica de Santo Tomás es reconocida sobre todo por sus planteamientos innovadores en los campos del Derecho y de la Economía. A Fray Vitoria se le debe la doctrina del Derecho de Gentes, precursora de nuestro Derecho Internacional. Estos teólogos arrojaron luz en la ardua cuestión del derecho de los indios en la conquista de América.

Francisco Vitoria fue el impulsor del nuevo humanismoFrancisco de Vitoria y sus compañeros dominicos del convento de San Esteban en lo que denominaban la Escuela de Salamanca proyectaron un nuevo humanismo que fue más allá de las aulas del alma mater salmantina y traspasaron a las fronteras del Nuevo Mundo. Más que el descubrimiento de un nuevo mundo significaba el descubrimiento de un nuevo humanismo. Un nuevo humanismo que parte de la visión grandiosa del hombre. Su visión no se confina en el plano temporal y terreno sino que se abre al mundo trascendente de lo sobrenatural.

Frente a un humanismo que olvidaba la dimensión trascendente de la persona defendió un humanismo integral que no oponía la naturaleza divina y humana. Siguiendo el pensamiento tomasiano defendía el comportamiento humano a la luz de la razón iluminada por la fe consecuente a la tradición cristiana de la Escolástica. No por ello dejaba su pensamiento de ser innovador. Formula su visión del cosmos y del hombre sin abandonar nunca la perspectiva sobrenatural. No confunde campos ni tampoco los divorcia.

Las exigencias de la naturaleza humana se traducen en los derechos fundamentales de todo hombre. La visión trascendente que sitúa a la humanitas le hace defender los derechos inalienables de toda persona humana. De ahí frente al abuso en el descubrimiento del Nuevo mundo, el descubrimiento del alma de todo hombre y el respeto a los derechos humanos naturales de los indios. Su humanismo impulsa a la república o comunidad política y a la república Orbis, que inscribe toda la vida humana social del universo. Impulsa el democratismo cristiano sobre el trasfondo político-social del mundo renacentista.

Defiende la naturaleza social y política del hombre. El hombre es eminentemente un ser social. Su sociabilidad viene exigida por su misma naturaleza racional y libre. Esto pide una regulación jurídica para que tal orden sea posible y real. El hombre requiere de los medios adecuados para su pleno desarrollo armónico. De ahí el humanismo jurídico vitoriano. El derecho ha de ordenar la promoción integral del hombre de forma que todo miembro de la comunidad política pueda encontrar los medios para su adecuada realización personal.



  1. Teólogos de la Escuela: Domingo de Soto, Melchor Cano, Diego de Covarrubias

Pocas veces se ha dado en la historia la confluencia de pensadores y pensamientos tan sobresalientes como se dieron en este tiempo del S. XVI en la Universidad de Salamanca. Los maestros salmantinos discípulos de Francisco Vitoria fueron los consultores más relevantes a los que acudieron personas de todos los estamentos sociales, desde Colón a la Santa de Ávila a ser convocados para acudir al concilio de Trento. Por sus influencias sus relaciones fueron de gran importancia para santos y reyes que disputaban sus coronas y sus reinos.

7.1 Domingo de Soto (1497-1960)

Formado en París vino a Salamanca para ocupar la cátedra de Vísperas de Teología y Vitoria daba la Prima. Fue su inmediato sucesor. Hombre de gran mesura y libertad interior renunció a ser confesor del Emperador cuando se apercibió de que su libertad de actuación sufría mengua. En sus intervenciones en la Universidad mantuvo sierre independencia y libertad de criterio. Cuando había una gran carestía no dudó en prestarse a marchar a Toledo para obtener trigo para los estudiantes. Apoyó a Fray Bartolomé de las Casas para defender la libertad y el respeto a los derechos de los indios.

7.2 Melchor Cano (1509-1560)

De gran talento y penetrante agudeza. Sostuvo que el derecho de gentes es necesario para mantener el derecho natural. Se centra en la servidumbre que procede de la guerra justa. La disparidad de religión no es causa justa para hacer la guerra.     

7.3 Diego Covarrubias (1512-1577)

También se benefició del magisterio de Vitoria y de Soto y fue una de las figuras más sobresalientes en el ámbito de la vida española del quinientos. Jurista y canonista ocupó puestos de gran relevancia desde si cátedra de Cánones y como Visitador de la Universidad. Continúa defendiendo que el derecho natural no puede ser invalidad por el derecho positivo. En continuación con Vitoria, Soto y Cano admite la servidumbre penal junto con la que procede de la libre venta de sí mismo y de la venta de los propios hijos.




  1. El convento de San Esteban y el nuevo humanismo

Fray Francisco Vitoria elabora toda una teoría para la convivencia de los pueblos basada en en la naturaleza de la dignidad humana que desarrolla con sentido moderno en el derecho de gentes.

El equilibrado Francisco Vitoria con su escuela junto con el gran batallador Bartolomé de las Casas junto con el gran humanista Juan Ginés Sepúlveda van a ser impulsadores y promotores del nuevo humanismo a transferir más allá de las fronteras en el alborear del Nuevo Mundo.

La Escuela de Salamanca busca la conciliación y armonización entre los valores humanos y los valores cristianos, un reencuentro y una nueva valoración del hombre en todas sus dimensiones. Es una concepción de la vida que gira sobre un sistema de valores centrado en la humanitas como ideal que aspira a integrar toda la actividad humana.

Promulga un humanismo cristiano para llegar a la constitución de la república orbis, que uniera a todos en un único cometido de convivencia y colaboración para el bien de la humanidad. En esa comunidad universal deberían hacerse efectivos organismos e instituciones donde se debatan y resuelvan los conflictos.





 9. 
El convento de San Esteban y el nuevo mundo

Colón logra el apoyo de los dominicos, hospedándose en el Convento de San Esteban. (Es interesante resaltar los años de estudio de Hernán Cortés antes de partir a América y conquistar el Imperio Azteca). La defensa de los derechos de los indígenas del Nuevo Mundo por parte de la Escuela de Salamanca, que con Francisco de Vitoria a la cabeza, reformuló el concepto de Derecho natural, renovó la Teología, sentó las bases del derecho de gentes moderno, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento. En dicho Concilio, los matemáticos de la Universidad de Salamanca propusieron al Papa Gregorio XIII el calendario que se vino a conocer como calendario gregoriano y que actualmente es utilizado en todo el mundo. El astrónomo salmantino Abraham Zacut fue su gran apoyo científico para el viaje.

La rica historia de San Esteban se completa con la aportación a la evangelización de las tierras de América y Filipinas. En el año 1509, los frailes de este convento decidieron comprometerse en la tarea misionera de las nuevas tierras descubiertas de América. A él pertenecían los primeros dominicos que llegaron a la isla de la española a mediados de septiembre de 1510. Allí predicó Fray Antón Montesinos en 1511, el primer sermón en defensa de los derechos de los indios. A este grupo se uniría al clérigo encomendero Bartolomé de las Casas que, convertido por la predicación de Montesinos. Se haría dominico en su mismo convento de la Española.

La Evangelización de Filipinas fue más tardía, no comenzó hasta 1565. El primer obispo de las islas, nombrado en 1578 fue Domingo de Salazar que era hijo de este convento. A finales del siglo XVI había ya en Filipinas un centenar de dominicos, de los que más de 30 procedían de San Esteban. Como en América, una de sus preocupaciones fueron los estudios. En 1619 el papa Paulo V y en 1623 el rey Felipe IV concedieron autorización para dar grados en la nueva Universidad de Santo Tomás en Manila. Desde entonces esta universidad se convirtió en uno de los centros católicos más florecientes del Extremo Oriente.

 




Conclusión

El estudio como homenaje al 500 aniversario de la Escuela de Salamanca, cuyo representante más celebre es Fray Francisco Vitoria, trata de rescatar elementos significativos para el momento presente que vivimos. El pensamiento de Francisco Vitoria es de gran actualidad ante el desafío de cómo resolver los problemas y conflictos que atravesamos tanto los hombres de ayer como los de hoy.

El nuevo humanismo gira poniendo por centro la concepción del hombre y su dignidad sobre un sistema de valores centrado en la humanitas. Se trata de conciliar el plano natural y el sobrenatural sin confundirlos ni oponerlos. La persona nace en total precariedad y necesita que la vida sea recibida, cuidada, custodiada. Una vez que despertamos a la vida, los padres proveen el cuidado de toda nuestra existencia en todos los aspectos físico, síquico, afectivo, espiritual. No solo es comida y vestido sino el desarrollo integral de toda la persona lo que necesita la persona.

La familia, la escuela, la universidad, la ciudad es la escuela de valores y virtudes. “Educar” no es solamente engendrar una vida física y proveerla de techo y alimento sino hacer descubrir el valor y el aprecio por la vida. Cultivo del respeto, la responsabilidad, el trabajo, la honestidad y los valores éticos, orales y religiosos propios del ser humano. Educar no es imponer ni empujar o forzar sino “educere” extraer, atraer desde dentro.

La familia, la escuela, la universidad, la ciudad es escuela de humanidad cuando se da el diálogo, el perdón, la fidelidad y la entrega y el servicio atento y desinteresado de los unos por los otros. Es en la familia donde se educa desde el encuentro profundo del otro cultivando la propia interioridad.

El desafío al que se enfrentaron los pensadores y teólogos de la Escuela de Salamanca en la nueva era del Renacimiento: la controversia de la contrarreforma, los nuevos avances científicos y tecnológicos, el descubrimiento del nuevo mundo, el debate sobre la naturaleza humana, la esclavitud, la explotación comercial, el control político no deja de estar vigente en nuestra era moderna y de arrojar luz ante las tensiones que vivimos en nuestro mundo globalizado.

La Escuela de Salamanca desde un humanismo cristiano defendió la dignidad de la persona frente a los poderes hegemónicos y puso las bases de los derechos humanos. Fue capaz de conciliar las posturas divergentes limitando la violencia de los conflictos dinásticos, creando el Derecho Internacional. Frente a la actual crisis de las democracias y del modelo económico liberal, desigualdad, polarización, totalitarismos hoy más que nunca se hace urgente.

Hoy también vivimos un tiempo de transición en la geopolítica internacional, en medio de los conflictos y guerras presentes. Hoy también vivimos avances científicos y tecnológicos (la neurociencia, la neuro tecnología, la ingeniería genética, inteligencia artificial) que están cambiando nuestros modelos y formas de vivir. El orden internacional basado en el derecho internacional está siendo desafiado por el surgimiento de potencias internacionales basadas en modelos liberales con fuerte desarrollo económico y político.

Junto a los avances científicos no podemos perder la dimensión trascendente de la persona. La naturaleza no queda anulada por la gracia sino que la levanta, la primacía del orden sobrenatural proporciona el vínculo que articula y unifica todas las dimensiones de la persona. el orden internacional, la paz y la armonía exige de un orden donde la búsqueda de la verdad, del bien y la justicia prime frente a todo interés particular.

El papa Pablo VI dijo que la Iglesia debe de ser experta en humanidad. Necesitamos cultivar la mística de la fraternidad, la unidad en la diversidad. Necesitamos promover la capacidad de comunión en el ser humano. La Escuela de Salamanca fue un claro exponente en medio de su tiempo. Hoy a nosotros nos toca retomar su legado para construir un mundo nuevo.

La celebración del 500 Aniversario de la Escuela de Salamanca puede ayudarnos como fuente de inspiración para dar respuesta a nuestros desafíos impulsándonos en la búsqueda de un verdadero progreso humano.