viernes, 16 de octubre de 2026

LA MITOLOGIA

 

LA MITOLOGIA 

 


Introducción

El término mitos (mythos) aparece en las obras de Homero y otros poetas de la época de Homero, en las que el término tenía varios significados: conversación, narrativa, discurso y palabra. Similar al término relacionado logos, mythos expresa todo lo que puede ser entregado en forma de palabras. Estos pueden contrastarse con el griego ergοn, acción, obra o trabajo. Sin embargo, el término mythos carece de una distinción explícita entre narrativas verdaderas o falsas.

En el contexto del teatro griego antiguo, los mitos se referían al mito, la narrativa, la trama y la historia de una obra. Según el filósofo Aristóteles, el espíritu de una obra de teatro era su mito. El término mythos también se usó para el material fuente de la tragedia griega. Los trágicos de la época podrían inspirarse en la mitología griega, un conjunto de "historias tradicionales" (historias sagradas) que se referían a dioses y héroes. Los mitos tradicionales al adaptarlos al escenario, recreaban los mitos y producían nuevas versiones.

Narradores como Eurípides confiaban en el suspenso para emocionar a sus audiencias. En una de sus obras, Merope intenta matar al asesino de su hijo con un hacha sin saber que el hombre en cuestión es en realidad su hijo. Las reacciones de la audiencia a este trabajo, los miembros de la audiencia se pusieron de pie aterrorizados y provocaron un alboroto.

Los mitos tradicionales de la antigua Grecia eran principalmente parte de su tradición oral. Los griegos de esta época eran una cultura alfabetizada pero no producían textos sagrados. No hubo versiones definitivas o autorizadas de los mitos registrados en los textos y preservados para siempre en una forma inmutable. En cambio, circulaban múltiples variantes de mitos. Estas variantes se adaptaron a canciones, danzas, poesía y artes visuales. Los intérpretes de mitos podían remodelar libremente su material original para una nueva obra, adaptándolo a las necesidades de una nueva audiencia o en respuesta a una nueva situación.

Los niños de la antigua Grecia estaban familiarizados con los mitos tradicionales desde una edad temprana. Según el filósofo Platón, las madres y las niñeras narraban mitos e historias a los niños a su cargo: David Wiles los describe como un depósito de la tradición mitológica.

Hoy en día los mitos como parte de un legado universal siguen teniendo relevancia  y se convierten en brújulas y marcos conceptuales de una sabiduría ancestral y eterna en medio de una sociedad en crisis donde el hombre atraviesa por encrucijadas que no parecen tener salida. Los mitos pasan de ser historias milenarias a una catapulta para transformar la vida. Los mitos nos dejan ver nuestra naturaleza humana (más miserable) y divina (más admirable), lo mejor y lo peor. Nos hablan de dolores y desafíos y emergen como claves de referencia que nos retan a interpretar la realidad y orientar nuestra vida. De los mitos se extraen enseñanzas vitales. Los mitos guardan una sabiduría y energía capaz de transformar una vida.

Nuestra vida es mitológica, el mito nos habita aunque no nos demos cuenta. A veces vivimos nuestro propio mito sin saberlo. Las mismas fuerzas que movieron a los héroes a gestas maravillosas o a desastres laten en nuestra existencia. La divinidad no es un tesoro distante que debas buscar; es una presencia íntima que ya habita en ti. Lo sagrado no es ajeno a lo humano, sino su esencia más profunda. Esa sabiduría, esa fortaleza, esa grandeza solamente se revela cuando personalizamos el mito y nos atrevemos a navegar en medio de la tormenta, cuando descendemos a nuestro propio inframundo y regresamos transformados. 

Este verano se estrenó la película de Christopher Nolan titulada “La Odisea”. Basada en la obra épica de Homero sobre el regreso de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya. La película está hecha con IA. Odiseo narra su aventura desde el final de la guerra hasta su desventura en la isla de Calipso. Ante la ausencia de Odiseo varios pretendientes intentan conquistar a su esposa Penélope para reclamar el trono y derrocar a Telémaco, hijo de Odiseo. Solo Penélope sigue creyendo que Odiseo regresará. 

El viaje trascurre bajo la guía de Atenea. Durante una escala en una isla para abastecerse es capturado por el cíclope Polifemo. Los griegos logran cegarlo y escapar, pero descubren que es hijo de Poseidón quien los castiga castigándoles a perderse en el mar. Odiseo tiene que enfrentarse a la hechicera Circe quien le advierte que deberá cruzar el Océano y descender al Hades. Odiseo es el único superviviente de la expedición. Gracias a la ayuda divina consigue llegar milagrosamente a Ítaca. Allí confiesa a Penépole el quebrantar las leyes de Zeus. Penélope anuncia que está dispuesta a casarse de nuevo. Finalmente, Odiseo decide ceder el trono de Ítaca a Telémaco y abandona la isla junto a Penélope en busca de una vida de paz. 

El itinerario de Odiseo puede representar el largo itinerario de la vida. El hombre es tentado por el poder. Es fácil en la travesía quedar hechizado y cautivo por toda clase de seducciones. El viaje trascurre en medio de toda clase de criaturas, monstruos, polifones, lotófagos, ninfas, sirenas y la intervención de dioses parece imposible. El camino se convierte en una sucesión de amenazas y castigos divinos. El héroe del poema épico se topa con la furia de Poseidón, dios del mar que tiene como hijo predilecto a Polifemo un gigante monstruoso. 

La parte más dramática del trayecto es el descenso a los infiernos. Odiseo desciende a la puerta del infierno, donde invoca a los espíritus de los muertos. Entonces, aparece Elpénor, quien le pide a Ulises que entierre su cuerpo. Odiseo y sus hombres logran escapar de las voces de las sirenas gracias a la ayuda de Circe. Por otro lado, cuando llegan a la isla del sol, los compañeros de viaje de Ulises no hacen caso a los consejos de Circe e ingieren vacas prohibidas del ganado de Helios. Entonces, Zeus lanza un rayo que provoca la destrucción de la nave. Todos los hombres mueren, a excepción de Odiseo.

 

Bibliografía básica:

Las maravillas del mundo, Las religiones del mundo, EPI, UNESCO. Ed PDA Barcelona, 2006

Mitos y leyendas del mundo, BBVA Libros SA, Barcelona, 2007

Ecos del Olimpo, Alex Rovira, Zenith, ed Planeta, Barcelona, 2025

Zeus conquista el Olimpo, Mitología Gredos, EDITEC, Rodesa, 2016 

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El hombre religioso 8, abril, 2026 

 


  1. La mitología

La mitología proporciona un marco interpretativo de todo una cosmovisión. La mitología puede ser vista con una forma de buscar sentido y propósito a preguntas existenciales sobre el origen y destino de la existencia humana, el valor del sufrimiento, de la muerte. La mitología refleja parte de creencias valores y es un factor unificador de la forma de pensar de un pueblo tratando de explicar la realidad y proporcionar una visión del mundo y del universo.

Los mitos no son historias realistas, son relatos que si bien versan sobre historias que no se corresponden con nuestra realidad inmediata nos hablan de un más allá (una realidad trascendente). Nos hablan de personajes extraordinarios, dioses y diosas cuyo valor trasciende el paso del tiempo y las fronteras culturales. Son relatos que tratan de indagar en los orígenes. Son relatos que forman parte de una determinada religión o cultura con significados simbólicos y religiosos. Son narraciones o expresiones culturales de origen sagrado, y que posteriormente fueron secularizados y tratados como discursos relativos a una cultura, a una época o a una serie de creencias de carácter imaginario.

Los mitos son relatos basados en la tradición y en la leyenda, creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales y así como también para cualquier suceso para el cual no haya una explicación conocida. Sin embargo, no todos los mitos tienen por qué tener este propósito explicativo. Igualmente, la mayoría de los mitos están relacionados con una fuerza natural o deidad, pero muchos son simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo oralmente de generación en generación.

 


1.1 La finalidad de los mitos

La finalidad de los mitos no es recoger una realidad histórica sino cuestionarse sobre el sentido de la historia y del mundo. Hace relación a la meta-historia, historia de los orígenes. del origen de la creación y del hombre. Emplean un meta-lenguaje, las palabras evocan una realidad que va más allá de una realidad tangible.

Aunque los mitos se sitúan en un tiempo anterior al tiempo tal y como lo entendemos hoy su valor trasciende al paso del tiempo. Los mitos, en general, son significativos para la cultura a la que pertenecen pero no tienen fronteras, calan en todas las culturas. Los mitos se toman prestados y renacen con nuevas versiones. Los mitos entrañan algo poderoso que trasciende tanto la razón como los límites de la propia cultura.

En su origen son anónimos y responden a una tradición oral. Estas narraciones proporcionaban motivos para prácticas rituales. Las mitologías han tenido gran importancia en las religiones antiguas. La mitología mantiene una gran relevancia en el pensamiento, la cultura, el arte y proporcionan valores y enseñanzas a través de sus narraciones. La mitología ayuda a entender la historia y evolución de las creencias y religiones e inspira el arte, la literatura, la filosofía, la cosmogonía, la astronomía.

Algunos mitos son explicativos, plantean y ofrecen respuestas a incógnitas que intrigan a los filósofos ¿cómo empezó la vida? ¿cómo empezaron a existir los seres humanos? ¿qué ocurre tras la muerte hay dioses y diosas y en tal caso qué aspecto tienen y cómo deben comportarse los seres humanos con ellos? ¿cómo acabará el mundo? ¿cuál es el mejor modo de morir? Estas preguntas no pueden responderse desde un plano puramente racional, incluso el más brillante de los filósofos ha recurrido en algún momento al lenguaje del del mito para tratar tales cuestiones.

Algunos mitos son etiológicos, es decir, explican los fenómenos que ocurren en el mundo ¿por qué esa montaña tiene esa forma en particular? ¿qué provoca los eclipses? ¿que representan las constelaciones? Muchos mitos etiológicos ofrecen respuestas que la ciencia desdeña, pues esta cuenta con argumentos racionales propios para explicar visitas celestiales como los cometas y eclipses, fenómenos meteorológicos, formaciones geológicas y otros. Pero, a pesar de ello, estos mitos ofrecen la verdad de la imaginación, no es la verdad científica que puede sopesarse calcularse y predecirse.

Algunos mitos legitiman a un pueblo, en particular imperios que pueden crecer y caer. Los gobernantes, en culturas afines a los mitos, a menudo están legitimados por la descendencia directa de un Dios. Los mitos proporcionan a los pueblos del mundo motivos para practicar rituales e impone ciertas conductas sociales con promesas o amenazas de favores o castigos divinos especialmente en las culturas tribales los mitos son un poderoso medio de socialización para los niños, pues les introducen en el funcionamiento de la vida adulta (ritos de iniciación). Los mitos se desmarcan de muchas normas importantes, por ejemplo, con el trato adecuado a los animales. No hay ninguna área de la vida tradicional que esté exenta de la influencia del mito

Los autores de la mayor parte de los mitos son anónimos pues muchas historias se remontan a épocas previas a la invención de la escritura y es casi imposible rastrear sus orígenes hasta su artífice original. Algunas culturas valoraban la forma de transmitir sus mitos cómo sigue se tratara de narraciones sagradas que debían transmitirse de forma idéntica a cómo lo recibía (contadores de mitos)

 


1.2 Mitología y religión

La mitología aparece de manera prominente en la mayoría de las religiones y, de igual modo, la mayoría de las mitologías están relacionadas con, al menos, una religión. Algunos hablan que el mito es, desde su comienzo, una religión en potencia (J. Manuel Losada).

El término se suele usar más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones fundadas por sociedades antiguas, como la mitología griega, la mitología romana y la mitología escandinava. Sin embargo, es importante recordar que, mientras que algunas personas ven los panteones escandinavo y celta como meras fábulas, otros las consideran religiones relacionadas con el neopaganismo. Del mismo modo, ello también sucede al analizar las mitologías de los pueblos indígenas (ejemplo la Mitología de América del Sur); en el que se pueden observar casos en que aún se profesan las religiones nativas.

Generalmente, muchas personas no consideran los relatos que rodean al origen y desarrollo de religiones como el cristianismo, judaísmo e islam, como crónicas literales de hechos, sino como representaciones figurativas o simbólicas de sus sistemas de valores.

Aun así, igualmente, muchas personas entre ellos ateos, agnósticos, o creyentes de algunas de estas mismas religiones, emplean las palabras mito y mitología para caracterizar como falsas o a lo sumo dudosas, las historias que aparecen en una o más religiones, o a las religiones diferentes a la que es creyente. De este modo la gente que pertenece a la mayoría de las religiones que están presentes actualmente, se ofende cuando se toma a su fe como un conjunto de mitos; ya que para ellos, esto, equivale a decir que su religión en sí es una mentira, lo cual va en contra de sus creencias.

Sin embargo, la mayoría de la gente está de acuerdo con que cada religión tiene un conjunto de mitos que se ha desarrollado alrededor de sus escrituras religiosas; ya que en sí la palabra mito se refiere a hechos que no son posibles de ser verificados de manera objetiva. De este modo, igualmente se considera que se puede hablar de mitología judía, mitología cristiana o mitología islámica, para referirnos a los elementos míticos que existen en estas creencias; sin hablar de la veracidad de los principios de la fe o de las versiones de su historia; pues la creencia de su religión como algo verdadero compete a la fe y creencias de cada persona, y no del estudio de los mitos.

La relación entre mito y religión es una convivencia «íntima», dado que ambos tipos de relato remiten a la trascendencia sagrada. Sin embargo, se diferencian en «objeto, métodos y fines». Los mitos no se reducen a un sistema dogmático como las religiones, aunque también exploran relatos sobre esa trascendencia. Las fuentes también constituyen una diferencia importante. Las religiosas son más universales, en tanto que las de mitología son más culturales. Algunos capítulos del Antiguo Testamento y del Apocalipsis del Nuevo Testamento, por ejemplo, son relatos, narrados en forma mítica.

 


1.3 Los mitos, ritos, símbolos sagrados

Los mitos están presentes en cada una de las religiones pero especialmente en el hinduismo. En el hinduismo los mitos son muy relevantes. A través de ellos se investiga el misterio de lo divino y lo expresan con inagotable fecundidad. Los mitos corresponderían a esa etapa inicial de las creencias donde se trata de explicar el origen sagrado a través de una historia sagrada que se vincula con lo absoluto y divino. Se sale de un discurso científico y se opera a través de símbolos. Arquetipos y estructuras narrativas ligadas al inconsciente colectivo para así dar sentido a la existencia humana. Su narración forma parte de rituales religiosos. Sus personajes suelen ser dioses, héroes semidivinos o fuerzas de la naturaleza personificados. Estos seres representan el bien y el mal, el caos y el desorden, la fertilidad, la guerra, la muerte, etc.

El hombre trataba de dar sentido a las cuestiones existenciales a través de mitos. Los pueblos tratan de expresar sus raíces fundacionales. Son relatos simbólicos donde se explica el origen de las civilizaciones a través de narraciones transmitidas oralmente. Así existen mitos para explicar la fundación sagrada de Egipto, de Babilonia, de Atenas, de Roma, del imperio Mali, Maya o azteca.




  1. Los relatos mitológicos originarios

Los mitos están intrínsecamente conectados a las creencias religiosas. En la antigüedad las religiones de Egipto, Oriente próximo, medio Oriente, Mesopotamia eran politeístas y sincretistas. En ellas aparecen multitud de dioses, demonios y espíritus que representaban las fuerzas naturales y sobrenaturales. Se distinguía el mundo de ultratumba, el hades, el paraíso y la vida inmortal. La entrada en el paraíso tenía que ver de su relación con los dioses. Por eso eran importantes los ritos, las ofrendas, el culto a los muertos.

En la historia de la humanidad, diferentes pueblos y civilizaciones han desarrollado complejos sistemas mitológicos para explicar la existencia. Existen elementos comunes que se encuentran presentes en múltiples sistemas mitológicos: esto permite deducir que algunos temas y símbolos trascienden las particularidades de sus creadores. En cambio, esto pone de manifiesto la universalidad de ciertos aspectos de la humanidad. Conceptos como el amor, la vida, la muerte, la guerra, el poder y la búsqueda de lo trascendental, se encuentran presentes de manera recurrente en las narrativas míticas de diferentes culturas. Esto sugiere que estas temáticas reflejan inquietudes profundas y universales del alma humana, expresando de manera simbólica nuestras preguntas más esenciales sobre la existencia.

 


2.1 Mitos de la creación. El origen del mundo y de la vida

Los mitos de la creación también llamadas mitos cosmogónicos o mitos de orígenes son relatos que explican la creación del universo, de la tierra, de los seres humanos. Se lleva a cabo a través de una o diversas deidades según las cosmogonías de las diferentes mitologías o religiones. Encontrar la explicación al origen del universo es una constante en todas las religiones.

La mitología egipcia es una de las mas antiguas que junto con las de Oriente Medio y Mesopotamia constituyen las bases de la tradición judeo cristiana. Según esta tradición la vida se originó en las aguas de Num, desde la que emergió Atum, el dios creador, que a su vez dio vida a otras deidades que crearon el cielo y la tierra. Dos de ellas Shu y Tefnut, se perdieron en la oscuridad. Atum los buscó sin descanso y de las lágrimas de dicha que cayeron al encontrarlos nació el primero de los hombres.

Los griegos creían en una divinidad creadora. En la concepción Griega Platón desgrana el mito del Demiurgo, padre del mundo y de la humanidad. El mito más ampliamente aceptado del comienzo de las cosas lo recoge Hesiodo en su Teogonía. Al principio solo existía el Caos. Empieza con el Caos, un profundo vacío. De este emergió Gea, la Tierra y algunos otros seres divinos. Gea dio a luz a Urano, el cielo, que entonces la fertilizó.

En la tradición cristiana hay una base mitológica pero difiere de estas Dios crea de la nada (ex nihilo). Dios crea el sol, la luna, las estrellas y finalmente al hombre. Dios crea al primer hombre, Adán, del polvo de la tierra insuflándole aliento de vida. Los colocó en el jardín del Edén. En este coloco el árbol de la vida y la sabiduría y mando a los primeros padres que no comieran de su fruto. Pero tentados por el diablo en forma de serpiente, desobedecieron a Dios comieron del fruto prohibido arruinando su existencia paradisiaca.

 

 


2.2 Mitología egipcia

África puede considerarse según el pensamiento de muchos antropólogos el lugar donde comenzó la vida humana y la cuna de las civilizaciones y de las religiones. Los moradores del valle del Nilo constituyen uno de los primeros pobladores de la tierra. A esta tierra llegaron migraciones camitas, semitas que se unieron en una nación. En 2.700 a.C floreció el Antiguo Egipto bajo el gobierno de un rey (el faraón). El sistema de creencias evolucionó lentamente y abarcó 3.000 años. Los relatos mitológicos en principio se transmitían oralmente de boca en boca.

A través de los mitos trataban de explicar cómo comenzó el mundo. Los egipcios entendían el cosmos como dos tierras idénticas que surgieron de las aguas del caos. Más allá de nuestro mundo occidental se hallaba el otro mundo, una tierra habitada por los espíritus o los muertos resucitados en el que el sol brillaba todas las noches tras abandonar el nuestro (creencia en la inmortalidad). Estos dos mundos eran calcos el uno del otro. Se consideraba primordial que se mantuvieran en equilibrio (Maat), de lo contrario se volvería al caos primigenio (Isfet).

El puente entre los mundos era el rey que aunaba el poder terrenal y divino (Encarnación del Dios Horus hijo de los dioses Osiris e Isis). A su muerte el faraón regresaba con Osiris riguroso juez supremo del Tribunal de los muertos (juicio final de los muertos). Osiris fue asesinado por su hermano Seth y resucitó así como el Sol que muere cada noche y de mañana vuelve de nuevo al mundo. Según la creencia egipcia, en las aguas primordiales se alzó una montaña primigenia dónde creció un huevo. De él nació el Sol, que fue adorado bajo diversos nombres. De su saliva, (autofecundando su mano femenina), creó la primera pareja de dioses Shu y Tefnet, aire y humedad quienes a su vez engendraron a Nut y Geb, cielo y tierra de cuya unión nacieron Set y Neftis, así como Isis y Osiris.

Isis era la diosa de la fertilidad y la maternidad siempre estará junto Hator, diosa del amor e hija del Dios Sol Ra. Según la leyenda Hator se había retirado a la templada África huyendo de las inclemencias de un invierno. Por encargo de su padre el mensajero divino Thot consiguió convencerla con esfuerzo de que regresara al hogar. En Filae volvió a pisar suelo egipcio lo que se celebró con grandes fiestas sacrificiales.

Toda relación de los humanos con el mundo de los dioses pasaba a través del monarca. Los sacrificios se practicaban en su nombre y las oraciones hacían referencia a él. Los mortales tenían que reconocer el Maat, el orden cósmico establecido por los dioses, y vivir en consecuencia. Una buena conducta en este sentido reportaba gratificación ya en la tierra, pero era aún mucho más importante de cara a la vida tras la muerte, que en Egipto se consideraba la prolongación de la existencia terrenal. De ahí que se intentase preservar el cuerpo mediante el embalsamamiento y que las tumbas reales se construyesen como duplicados de los palacios. Los faraones se hicieron erigir pirámides gigantescas que los acercaban al cielo.

Los mitos se centraban en la figura del rey. Este, como sumo sacerdote, servía al templo. Allí hacía sus ofrendas diarias a un espíritu, Ka, de un héroe nacional antiguo. Si el rey conseguía persuadir a ese Ka para que volviera a la tierra, aunque fuera brevemente conseguiría mantener a Maat. Los protagonistas de los mitos eran seres mitológicos una especie de héroes.

 


2.3 Mitos de la creación en Egipto

Hoy en día se considera que existieron simultáneamente versiones diferentes sobre la creación del mundo. las cosmologías o los mitos de la creación reflejaban el ascenso y caída de las dinastías o casas gobernantes.

Una de las mitologías más extendidas sobre la creación del mundo proviene del Medio Egipto. A Tot se la rendía culto en el Medio Egipto. Según el mito, antes de la existencia no había nada salvo un vacío profundo. Informe y anegado de agua. Donde vivían demiurgos femeninos y masculinos, espíritus primitivos (estos se acoplaban para crear formas físicas, los varones formas de ranas y las hembras reptiles). Atum Señor del Todo y dios supremo fuera del espacio y el tiempo, llamó a los demiurgos Nun y Nunet que simbolizaban la nada; Kek y Keket, la oscuridad; Amón y Amonet, el secretismo y Hut y Huhet, el silencio.

Atum, en un despliegue supremo de poder, creó una superficie sobre las profundidades, dentro, un montículo de tierra. el centro del montículo era Egipto y el Nilo manaba de las aguas primigenias. La interacción de los ocho demiurgos dio fruto a la creación en el monte de El Ashmunein (la ciudad de Tot). Las plantas. Los animales y luego la humanidad cobraron vida. Mucho más tarde los griegos identificaron a Tot con su dios Hermes, y la ciudad de Tot con Hermópolis.

Otro nuevo relato sobre la creación proviene de Menfis y su dios local Ptah. El relato respeta casi por completo el anterior mito de la creación del dios Tot (aunque los ocho demiurgos ya no aparecen). El dios Ptha adquirió vida en el monte de Atum. Ptha concibió la idea con su razonamiento y luego la enunció verbalmente. A medida que las palabras abandonaban sus labios se convertían en entidades físicas (el logos literalmente era la Palabra pronunciada). Este relato guarda similitud con la creencia judía que lego recoge Juan en el prólogo de su evangelio. En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

 


2.4 La cosmogonía y mitología de Oriente medio

Mesopotamia, tierra entre dos río (Tigris y Eufrates) refiere el antiguo Oriente Medio (3500- 330 a.C). Allí se establecieron tribus meridinales como los sumerios y los arcadios, allí surgieron florecientes ciudades Susa, Ur, Banilonia, Assur, Nínive. A lo largo de los siglos estas ciudades estado florecieron y decayeron, en ocasiones llegaron a coexistir. Crearon las naciones soberanas de Sumer, Acad, Asiria, Babilonia. A finales del 3.000 a.C Ur (actual Irak) era una ciudad sumeria dominante. A los sumerios les siguieron los acadios. Alrededor del s. XVIII a.C el rey Hammurabi estableció la capital en Babilonia y nombró a su Dios Marduk rey de todos los dioses. Muchos relatos mitológicos relativos a la Torre de Babel, el Leviatán, el diluvio que limpió el mundo hacían relación a héroes medio humanos y medio divinos, sus peleas. En el mundo imaginario coexistían deidades supremas. Estas deidades sumerias eran el dios del cielo, An, que gobernaba el firmamento; Enlil, señor del arte y de la tierra; la diosa madre Nirhursag; el señor del encuentro entre el agua y la tierra, Enki. Estas deidades tenían diferentes papeles en los diferentes mitos.

 


2.5 El relato de la creación Enuma elish

La historia mesopotámica de la creación son conjunto de relatos épicos del poema de la creación, Enuma elish. Los elementos básicos formaban parte de la tradición cultural y oral mucho antes de que se escribieran. Los relatos reflejan los conflictos de estas ciudades estado. Los babilonios cambiaron el nombre de las deidades (pero no sus atribuciones). Según los babilonios An pasó a ser Anu; Enlil se convirtió en Ellil; Enki en Ea. El mundo primigenio era de naturaleza oscura y salvaje. Las generaciones de dioses y demonios se mezclaban en una oscuridad turbulenta. Los primeros relatos ofrecen varios escenarios sobre la separación de la tierra, el firmamento y el cielo, así como de la creación del hombre.

Las deidades pelearon entre sí, los dioses viejos libraron una gran batalla contra los jóvenes. La diosa demoniaca Tiamat, deidad femenina del caos y las profundidades y consorte de Apsu, cabalgó al frente de su ejército. El campeón de los dioses jóvenes era Marduk, guerrero divino con cuatro ojos, con cuatro orejas y aliento de fuego. Cabalgaba sobre un dragón astado y tenía por armas los vientos y el trueno. En la terrible batalla Marduk atrapó a Tiamat con una red. Marduk despedazó a Tiamat y creó el cielo, las estrellas y los planetas con la parte superior de su cuerpo; con la inferior creó la tierra. Sus numerosos pechos dieron formas a las montañas. Los ríos Tigres y Éufrates manaron de sus ojos. Marduk después puso orden en el paisaje que había creado y colocó al sol, Shamash en su curso. Marduk fue elegido el primero de los dioses.



 

2.6 La creación del hombre

Los dioses jóvenes celebraron la derrota de Tiamat y la creación del cielo y la tierra. No obstante, su entusiasmo decayó en cuanto descubrieron que sus diversas tareas conllevaban mucho esfuerzo. Los dioses de la tierra y el aire se llevaron la peor parte, ya que tenían que cavar cauces de ríos y canales, plantar y cosechar para alimentar a los dioses. Estos se quejaron con la amargura de estas cargas al principal Dios del cielo y Anu y al gran panteón de dioses mayores. Ea, dios de los oscuros mágicos, con la ayuda de una diosa madre modeló unas figurillas de arcilla que trabajaran en su lugar. Cómo castigo a su papel en la gran guerra entre los dioses Kingu, general de Tiamat tuvo que sacrificarse y suministrar la fuerza vital para la raza de esclavos de los dioses. Así Marduk le dio muerte y la sangre de Kingu se usó para insuflar vida a las figuras de arcilla

Las diversas versiones de la creación de la humanidad reflejaban el exigente estilo de vida que imponían el clima y el paisaje y la conducta de los cielos reflejaba hasta cierto punto la estructura social que había en la tierra. Los humanos continuarán siendo los juguetes mortales de los inmortales dioses aparentemente valiosos solo por el trabajo que podían realizar eran herramientas que se desechaban una vez gastadas.

 


2.7 La Mitología en la tradición judeo-cristiana

La Biblia hebrea contiene dos historias de la creación en los primeros capítulos del Génesis (libro de los Orígenes). La primera narración en el primer capítulo es un bello relato poético de la creación a partir de un mar de caos que duró 6 días. Esos días se estructuran de dos en dos. El primer día, Dios crea la luz y separa la luz de la oscuridad para crear el día y la noche. El cuarto día, Dios crea el sol la luna y las estrellas y le da el dominio del día al sol y de la noche a la luna. El segundo día, Dios crea la sólida bóveda celeste para separar las aguas superiores de las inferiores, mientras que el quinto día Dios crea las criaturas del mar y las aves del cielo. El tercer día, Dios separa la tierra firme de las aguas inferiores y hace crecer toda clase de plantas y árboles. Este acto se equilibra, el sexto día, con la creación de todas las criaturas que viven sobre la tierra, incluidos los humanos. Los seres humanos son creados hombre y mujer a imagen de Dios. Dios declaró que había dado vida a la humanidad para el bien y la bendijo, el séptimo día. Dios decidió descansar instituyó yo así la tradición del sabbat.

El segundo relato del Génesis trata en realidad sobre el origen del sexo y de la muerte. Comienza con una creación ya en tierra firme donde Dios crea a un ser humano (adamah) nacido del suelo de la tierra. Dios planta un jardín en el Edén, lleva al hombre a ese jardín y le dice que puede comer de cualquier árbol con excepción del árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios le advierte que la fruta de ese árbol conlleva la muerte

Dios crea a todos los animales de la tierra como posibles compañeros pararse el ser humano. Cada uno de ellos es conducido ante el hombre para que este le dé un nombre pero ninguno resulta adecuado como compañero para él. Al final Dios hace que el hombre se quede dormido. Toma una de sus costados y con él da forma a la mujer Dios lleva a esa mujer junto al hombre que se alegra pues ya tiene una verdadera compañera. Dios le da a la mujer el nombre de Eva (que deriva de la palabra hebrea para ser puesto que ella es la madre de todos los hombres). En la tradición hebrea Adán y Eva eran originariamente dos lados o dos caras de un solo ser que Dios dividió finalmente para formar a la mujer y al hombre.

Después la historia describe cómo llegó la muerte al mundo. Primero la serpiente tienta a Eva para qué pruebe de la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal. Ella come y convence a Adán para que siga su ejemplo. La fruta infunde Adán y Eva la ciencia del bien y del mal. Se dan entonces cuenta de su desnudez y se esconden de Dios que comprende que han comido de la fruta prohibida. Dios maldice a la serpiente como castigo y condena al Adán y a Eva a una vida de trabajo y sufrimiento. Los expulsa del jardín del Edén de modo que ya no pueden seguir comiendo del árbol de la vida que crece allí. La fruta de ese árbol confiere inmortalidad a todo el que la come. A partir de entonces la muerte forma parte de la vida humana.

 


2.8 El jardín del Edén, el Paraíso

El texto sagrado del libro del Génesis (Ge 2, 8-14) nos narra que había plantado Dios un Jardín delicioso en donde colocó al hombre que había formado. Y en donde Dios había hecho nacer de la tierra misma toda suerte de árboles hermosos a la vista. De este jardín de delicias salía un río para regar el Paraíso, río que desde allí se dividía en cuatro brazos. Uno se llama Pisón (Pishon)y el otro es Geón (Gihón) que rodea toda la tierra de Etiopía. El tercer río es el Tigris (Hidekel) y el cuarto el Éufrates (Phirrat)

Habría que situar las narraciones para poderlas interpretar rectamente. La existencia de los primeros padres Adán y Eva como la del jardín del Edén es figurativa. Este lugar se enmarca pues en Mesopotamia entre los ríos Tigris y Éufrates. Pero la Biblia no está describiendo un lugar real y físico sino simbólico cuya naturaleza esta inspirada en la antigua cultura mesopotámica (narraciones mitológicas) que presentan este lugar físico como cuna de la civilización.

Se utiliza pues un lenguaje simbólico y metafórico para enmarcar la narración. El jardín del Edén simboliza primordialmente la inocencia perfecta, el estado originario de la comunión plena con Dios y un estado de armonía y abundancia antes de la pérdida de la gracia por el pecado. El pecado original produce un cambio radical. El árbol del conocimiento del bien y del mal representa el momento en que el ser humano se abre a la separación, el dolor, la mortalidad (Pérdida de los bienes del Paraíso)

Se precisa saber interpretar rectamente las SE sin caer en un sentido literal ni si quiera alegórico de los textos sagrados. El creyente cree que el autor sagrado es inspirado por Dios que narran los acontecimientos más allá de sucesos históricos. El empleo de los géneros literarios da a entender que los autores sagrados (hagiófragos) emplearon escritos de aquella edad. La tradición oral guardaba las memorias que se iban transmitiendo de generación en generación.

 


  1. Los relatos mitológicos del mundo clásico griego

Tanto Pitágoras como Platón decían que la mitología clásica griega ha hallado inspiración en toda la mitología antigua y estaba influenciada por creencias religiosas a veces comunes a otras civilizaciones. Así retomaban la creencia en la vida inmortal, vida eterna, reencarnación. La existencia humana era un pequeño segmento de un viaje eterno orquestado por fuerzas sobrenaturales.

La mitología griega y sobre todo literatura mitológica van a influir en el legado de la cultura de Occidente. Los clásicos griegos han influido y siguen influyendo, de diversas formas en toda la cultura de Occidente.

Los poemas épicos de Homero describen numerosos mitos. En el poema mitológico de la Ilíada Homero relata la guerra de Troya, las aventuras de Ulises. En la Odisea, Homero relata el mito de Prometeo, el mito de Edipo, los doce trabajos de Hércules.

Fue Homero quien presentó y caracterizó a todo el elenco de personajes del Olimpo. Temperamentales, egoístas, celosos, irascibles, soberbios, taimados, pero también leales, susceptibles y afectuosos. Los dioses que Homero inmortalizó poseen todos los rasgos propios de la naturaleza humana. Celebraban banquetes en las serenas cumbres del Olimpo e intervenían en las vidas de los hombres y mujeres que viven y luchan abajo. Es Afrodita, diosa del amor, quien provoca que Elena, reina de Esparta, se encapriche con Paris, príncipe de Troya: un amorío que hace estallar la guerra de Troya. Mientras disfrutan del espectáculo que les ofrece la contienda frente a la ciudad, los dioses y diosas discuten, maquinan y luchan a favor de sus guerreros favoritos. Como escribió el filósofo Jenófanes a finales del siglo VI a.C., Homero atribuyó a los dioses todo cuanto de vergüenza e injuria hay entre los hombres: robar, cometer adulterio y engañarse unos a otros.

Hesiodo en su Teogonía y trabajos de los días describe toda clase de narraciones Prometeo, Pandora y las cuatro edades. Sófocles y Eurípides tomaron la mayoría de las tramas de la edad de los héroes los griegos dieron el paso del mito al Logos. La filosofía griega quiso integrar sobre las preguntas existenciales el rechazo a los mitos comenzó con los filósofos presocráticos tienes una canción más difícil a los fenómenos naturales.

 


3.1 Los mitos en la cuna de la cultura de occidente

La mayoría de las sociedades y culturas nacen al abrigo de creencias religiosas. Las gentes experimentaban lo sagrado. El mundo sagrado era parte de la existencia humana. La experiencia religiosa daba sentido a las vidas que vivían.

A la sombra de culturas ancestrales nacieron las dos principales culturas de la antigüedad la griega y la romana compartían concepciones religiosas similares ya que desde sus inicios puesto que al igual que en otras muchas sociedades jóvenes se trataba de corrientes religiosas naturales con el tiempo sus vínculos llegarían a estrecharse todavía más. Con el tiempo se perdió la visión de conjunto de aquel mundo de dioses que no dejaban de crecer. Para los griegos y romanos las fuerzas celestiales formaban parte del mismo mundo que ellos habitaban solo que los dioses poseían mayores capacidades y aunque también nacían nunca morían

 


3.2 Los mitos en la cultura y la filosofía griega  

Los griegos se figuraban la vida de las deidades a imagen de la sociedad humana con conflictos y luchas amores y amistades traición y cooperación los dioses exigían a los hombres su entrega incondicional en forma de ofrendas procesiones danzas de culto y fiestas por todo lo alto en recintos sagrados o templos construidos ex profeso ellos significaba que quien no participaba en tales actos recibía la cólera divina y no solo en su persona sino en su familia e incluso en todo su linaje.

 


3.3 Proliferación de los mitos en el siglo de oro de Pericles

La filosofía griega por medio de los grandes pensadores (Platón, Aristóteles) volvieron a repensar y reformular el concepto de la vida, sus valores para favorecer una sociedad más humana y más digna. El platonismo y el aristotelismo fundó las bases del pensamiento del mundo moderno. (A esta época Karl Jasper le ha venido a denominar la época axial). Época en la que se da un cambio de pensamiento simultaneo debido a la confluencia de grandes pensadores Sócrates, Platón, Aristóteles, Buda, Confucio, Lao Tse. Sería el paso del mito a reflexión filosófica y ética sentando las bases de las religiones y filosofías actuales.

El siglo de oro de Grecia dio luz a las formas y a las instituciones que durante siglos se han mantenido a lo largo de los tiempos y constituido la base de nuestra democracia. Etimológicamente viene de demos (pueblo) y Kratos (poder), el poder del pueblo. Se pretendía que la convivencia social estuviera regida por los valores de libertad e igualdad para todos. El ágora, la polis, la política, los políticos aparecen como personajes que ya en el pasado tratan de gobernar y de dirigir el destino de los pueblos.

Sócrates implantó el arte de la dialéctica y fundó la Academia. Un diálogo riguroso para exponer las creencias y obtener la verdad. Entendió que su misión era llevar a sus compañeros atenienses a la verdad y a una mejor comprensión de sí mismos. Él creía en Dios. El conocimiento era inseparable de la virtud. El coraje, la justicia, la piedad y la amistad no son ficciones vacías. La verdadera filosofía es aprender a vivir. El deseo, de liberación, sólo será posible a través de una gran transformación interior.

El cultivo del alma era la tarea humana más importante, mucho más crucial que el logro del éxito mundano. El alma está dañada por acciones equivocadas. No debemos tomar represalias o hacer mal por mal a nadie, cualquiera que sea el mal que hayamos sufrido de él. Platón y más tarde Aristóteles reclamarían más tarde la capacidad de razonar bien y de orientar la conducta de los hombres en torno al bien común.

Sabemos que no es oro todo lo que reluce. También aparecieron quienes denunciaron los abusos de poder. Después del siglo de Pericles, los sofistas difundían argumentos falaces que mostraban el absurdo lógico del sentido común. Fue el origen de la duda sistemática del relativismo, el subjetivismo y el escepticismo. Es imposible formular ninguna verdad. Promueven una duda sistemática y la inutilidad del lenguaje. No había autoridad trascendente ni Dios supremo. Afirmaban que el hombre era libre e independiente y que tomaba el control de su propia vida.

Los cínicos eran los que desengañados de la vida terminaban viviendo al margen de la sociedad. Los cínicos fueron famosos por sus excentricidades, de las cuales cuenta muchas Diógenes Laercio, y por la composición de numerosas sátiras o diatribas contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su tiempo, practicando una actitud muchas veces irreverente, la llamada anaideia.

Ciertos aspectos de la moral cínica influyeron en el estoicismo, pero, si bien la actitud de los cínicos es crítica respecto a los males de la sociedad, la de los estoicos es de acción mediante la virtud. Reinterpretaron la doctrina socrática considerando que la civilización y su forma de vida eran un mal y que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza. El hombre llevaba ya en sí mismo los elementos para ser feliz y conquistar su autonomía; era de hecho el verdadero bien.

 


3.4 La relación del mito griego con otras cosmologías.

Las religiones politeístas difieren sustancialmente de las politeístas. La tres grandes religiones monoteístas creen en un solo Dios origen de todo. Su Dios inmortal con poder extraordinario lo distingue de los seres humanos. En Grecia los dioses se emparentaban. La diosa Gea surgió del Caos y gracias a su extraordinaria fertilidad engendró a su hijo Urano. Urano y Gea concibieron múltiples y singulares criaturas (los titanes, los cíclopes, los hecatonquiros). Los dioses griegos nacían. Tenían un padre y una madre, a diferencia del Dios único y eterno, sin principio y sin final.

Los compases de la creación mitológica griega comparten con todas las religiones primitivas la tendencia a deificar elementos esenciales de la naturaleza. Gea (la Tierra), Urano (el Cielo). Esta primera generación de dioses no tienen nada que ver con los dioses del Olimpo.

Los dioses del Olimpo adoptan formas antropomórficas y comparten los defectos y vicios de los humanos. Adoptan un comportamiento violento y cruel que lo emplean incluso contra su propia familia. Así por ejemplo el propio Zeus logra hacerse con el poder del universo mediante una serie de cruentas guerras parricidas y fratricidas. La lucha por el domino del mundo es una sangrienta guerra por el poder de dos generaciones. Una encabezada por Crono y los titanes descendientes de Gea y otra dirigida por Zeus, supremo dios del Cielo e hijo menor de Crono.

 


3.5 La cosmología en la Teogonía según Hesíodo

Hesíodo es autor de un poema épico, conocido con el nombre de Teogonía, donde dejó fijado para la posteridad el origen del universo y los distintos linajes de los dioses. La Teoganía comprende la genealogía de los primeros dioses griegos. En el origen nos encontramos con los elementos primordiales (Caos y Gea), los frutos del Caos (Érebo, noche Éter y el día), los hijos de Gea y Urano entre los cuales sean hallan los 12 titanes y titánides. De la Unión entre dos de estos titanes, Crono y Rea, nacerán 6 hijos, Demeter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus que se convertirán en la primera generación de dioses del Olímpo.

La cosmogonía que propone Hesiodo en la Teogonía presenta grandes similitudes con los mitos fenicios, babilonios, hititas, hasta el punto de que muchos expertos señalan un origen común en las religiones de todas estas civilizaciones. La Teogonía es la plasmación escrita de una tradición oral, una serie de relatos que probablemente llegaron de Beocia, la patria de Hesíodo, por medio de los comerciantes fenicios o de los navegantes procedentes de colonias helenas en Asia Menor.

La teogonía de Hesíodo tiene relación con el poma babilónica Enuma Elish que narra el origen del mundo. Las divinidades de estas y otras civilizaciones anteriores y posteriores siguieron un camino similar: Anu, el dios del cielo de los sumerios y los babilonios, fue castrado por su hijo Kumarti, cumpliendo el mismo destino que sufrió Urano a manos de su sucesor Crono. Según los babilonios se nos narra el conflicto entre los partidarios de Tiamat, la diosa del agua salada, y los de Marduk surgido del agua dulce. Tras su victoria Marduk pasó de ser una divinidad local y agraria de segunda categoría a convertirse en el rey de los dioses.

 


3.6 Ovidio y la mitología romana en su Metamorfosis

El poeta latino Ovidio adaptó al mundo romano la mitología griega en su gran poema épico Metamorfosis. Mientras Hesíodo se centra en la vida de los dioses y en sus convulsas relaciones, Ovidio presta más atención a los vínculos entre dioses y hombres. Los romanos asimilaron los dioses del panteón griego reivindicaron la figura de Crono como un soberano Benigno y lo identificaron con Saturno, dios local de la agricultura que contaba con un templo en la ciudad eterna.

 

 


4. La mitología griega. Los dioses del Olimpo

Con los griegos se rompe el orden sagrado del cosmos. Nace un nuevo paradigma, la visión monoteísta de los semitas se ve amenazada con el Zoroastrismo. El Zoroastro introduce una deidad malvada (el druj) que compite con otras deidades. Esta deidad malvada encarnaba el espíritu hostil, la mentira y era el epítome del mal. Aparece la figura del superhombre (Saoshyant) con parte de dios y parte de hombre.

Los griegos no creían en el Dios Yahvé creador y benevolente. Eran politeístas y no tenían un orden divino o dios supremo (no tenían un principio interno crucial y axial que regía la vida) asentado como principio. Los dioses empezaron a luchar por su hegemonía los unos contra los otros. Los griegos, como los otros pueblos, trataron de explicar la realidad a través de los mitos. Los dioses del Olimpo luchan entre ellos y se desarrolla la figura de los superhéroes, titanes y guerreros poderosos (Ulises).

La mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a la cultura de la Antigua Grecia, que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de la religión de la Antigua Grecia, que tenía como objeto de culto básicamente a los dioses olímpicos (dioses del Olimpo). Los investigadores modernos recurren a los mitos y los estudian en un intento por arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua Grecia y su civilización, así como para entender mejor la naturaleza de la propia creación de los mitos.

Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se conocen principalmente gracias a la literatura griega.

Las fuentes literarias más antiguas conocidas, los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea, se centran en los sucesos en torno a la guerra de Troya. Dos poemas del casi contemporáneo de Homero, Hesíodo, la Teogonía y los Trabajos y días, contienen mitos o relatos sobre la génesis del mundo, la sucesión de gobernantes divinos y épocas humanas y el origen de las tragedias humanas y las costumbres sacrificiales.

También se conservaron mitos en los himnos homéricos, en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos, en las obras de los dramaturgos del siglo v a. C. en escritos de los investigadores y poetas del período helenístico y en textos de la época del Imperio romano de autores como Plutarco y Pausanias.

Hesíodo, un posible contemporáneo de Homero, ofrece en su Teogonía (Origen de los dioses) el relato más completo de los primeros mitos griegos, tratando de la creación del mundo, el origen de los dioses, los Titanes y los Gigantes, incluyendo elaboradas genealogías, relatos populares y mitos etiológicos.

La cosmología órfica intenta llenar el abismo entre un Caos vacío y el mundo visible con un relato distinto, según el cual al principio de todo estaban Caos, la noche (Nix) y Erebos. Nix habría puesto un huevo, del que surgió Eros, que en otros relatos es denominado Fanes, Protógonos (el primer nacido)​ y conocido además como Metis y Erikapaios o Erikepaios), pero se trata del mismo padre (o madre, dado que en algunas versiones se lo describe como hermafrodita) de una gran cantidad de generaciones de dioses. De hecho, la fuente más antigua que se conserva, la comedia Las aves de Aristófanes, solo habla de Eros (no de Fanes) para referirse al nacido del huevo originario de Nix. Nix (Noche) es también mencionada como primer principio por muchos poetas y filósofos griegos. 

Homero organiza a los dioses a la manera en que se haría con un clan humano, Hesíodo presenta una cosmogonía de entidades primigenias que solo luego se van enlazando genealógicamente. Para encontrar una genealogía completa y propia hay que recurrir a la Teogonía de Hesíodo, que es tanto una cosmogonía como una teogonía, y puede considerarse la tradición mitológica griega más fundamental, punto de partida para los desarrollos posteriores.

El siguiente estadio en el desarrollo del universo comienza cuando Caos y Gea generan nuevos seres sin contacto con pareja masculina. Parémonos a describir un poco la generación de estos dioses según el género de entonces poesía épica (Teogonía) y la mitología griega.

 


4.1  El Olimpo. El panteón griego.

El Olimpo era la residencia de los dioses hasta finales de la antigüedad. El Mundo de los dioses griegos fue tal como lo describió Homero. Por el cielo de los griegos correteaban dioses de primera y segunda fila múltiples demonios naturales ninfas y héroes que ordenados por jerarquías formaban un todo multicolor. De aquel sinfín de deidades surgió con el tiempo un círculo de 12 figuras para las que los griegos se imaginaron una sede el Olimpo que con su casi 3000 m es la montaña más alta del país. Allí reinaba Zeus el padre de todos los dioses aunque ya en tercera generación y es que del caos primigenio la primera pareja divina que surgió fue la de Gea (tierra) y Urano (cielo). A esta le siguieron los titanes Rea y Cronos (tiempo) y el hijo de Urano quien derrocó a su padre en un acto de rebeldía para evitar que le ocurriera algo parecido. Cronos devoró a todos sus hijos pero se olvidó del menor Zeus que su madre Rea había mantenido oculto y que en el acto derrotó a su padre. Así fue como Zeus y su familia acabaron imponiéndose y pronto formaron el colectivo de los 12 Olímpicos a los que se atribuye una larga lista de dioses menores y semidioses, todos ellos contaban con santuarios y fiestas propias en las ciudades estado (polis griegas) a las cuales se sumaban los múltiples lugares de culto locales y sus respectivos actos.

Los atenienses empezaron a proyectar el mayor templo para su máximo Dios ya en el s. VI a. C. un gigantesco santuario situado al este de la acrópolis que se consagró al Zeus olímpico y recibió el nombre de Olimpia. Sin embargo, como empezó a construirse bajo el mandato del tirano Pisístrato, sus sucesores pronto fue visto como una reliquia de tiempos ingratos y fue saqueado y usado como cantera para construir otros edificios erigidos en la colina del Limpión de 108 m de largo por 48 de ancho. El Partenón cuenta con 16 columnas corintias en su día circundaban al edificio en doble hilera a los lados y en triple fila en los frentes. Se sabe muy poco acerca de la decoración interior solo que el espacio estaba dominado por una majestuosa y colosal estatua dorada de Zeus.

Al noroeste de la acrópolis, en una suave colina, se erige sobre la ciudad el templo consagrado a Atenea y efectos Dios de la forja el edificio se conoce con el nombre de Teseión ya que durante un tiempo se pensó que albergaba la tumba del mítico héroe Teseo aunque es mucho más pequeño que el de Zeus

El Eleusinión junto al templo de la diosa Atenea Nike y Propileos. Del oeste de Atenas partía la Vía Sacra hacia Eleusis población situada en la costa norte del Golfo Sarónico a unos 20 km de la acrópolis. Aquí el culto principal era a Deméter la diosa de la fertilidad y la buena cosecha. Hasta Eleusis llegaban gentes de lugares remotos atraídas por los misterios que allí se representaba sobre el mito de Deméter según el cual está habría ido en busca de su hija Perséfone raptada por Hades Dios del inframundo. En otoño los fieles recorrían la citada vía entre Atenas y Eleusis en procesión bailando y danzando con gritos de júbilo. Aquí es donde tenían lugar los verdaderos misterios se celebraban de noche en el recinto sagrado dentro de una sala iluminada con antorchas a la que solo podían acceder los “myste”, los iniciados. Cualquier griego incluso un esclavo podía acceder al rango de iniciado siempre y cuándo jurará que no revelaría a nadie lo que allí viera. En esencia lo que se hacía era representar la búsqueda de Deméter y el reencuentro con su hija los griegos creían que Eleusis era el acceso al inframundo.

El panteón griego recogía gran número de dioses: Según la mitología clásica, tras el derrocamiento de los Titanes el nuevo panteón de dioses y diosas fue confirmado. Entre los principales dioses griegos estaban los olímpicos, residiendo sobre el Olimpo bajo la égida de Zeus.​Destacaban además Zeus, Poseidón, Hades, Apolo, Atenea, Artemisa, Afrodita, Ares, Dioniso, Hestia, Hermes, Hefesto y  Hera. 

Cuando se aludía a estos dioses en la poesía, la oración o los cultos, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de sus propias manifestaciones. Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios.

La mayoría de los dioses están relacionados con aspectos humanos y específicos de la vida (se incluyen mayormente el zodiaco occidental). Por ejemplo, Afrodita era la diosa del amor y la belleza, mientras Ares era el dios de la guerra, Hades el de los muertos y Atenea la diosa de la sabiduría y la estrategia. Algunas deidades como Apolo (dios de la música) y Dioniso (dios del vino), revelaban personalidades más complejas y funciones varias, mientras Hestia significa literalmente ‘hogar’.

Sorprende la cantidad de dioses. Llamaban la atención los dioses revestidos de poder Hércules, Zeus etc. Otros cutivaban por el hechizo del amor Venus, Afrodita.

 


4.1 Zeus conquista el Olimpo

Al principio Gea era la madre tierra de la que proceden todas las cosas. El cielo, Urano era nacido de Gea. Mucho antes que los mortales el Caos seguía muy de cerca. Gea hizo un esfuerzo magnífico para emprender la creación de todas las cosas. Se desgarró a sí misma y parió Urano. Hubo un tiempo en que el mundo no era mundo porque carecía de todas sus partes. Unos seres mortales remontaban a la vida de la tierra misma. Estos habitaban en las cavernas profundas. De allí emergían y recorrían la faz de la Tierra sin necesidad de cubrirse el cuerpo. Los primeros hijos nacidos de Gea fueron seres de una fuerza extraordinaria conocidos como hecatónquiros. Después nacieron los cíclopes con un solo ojo, también de ellos nacieron los titanes y las titánides, criaturas de cuerpos bien proporcionados. El titán Hiperión colocó el sol en lo más alto y su hermana Tea de llevar la luz donde fuera necesaria. Cuando ellos se retiraban, la titánide Febe encendía la luna y las estrellas. Los cíclopes ayudaron con su industria y elevaron barreras naturales como murallas. La titánide Mnemósine comprendió la potencia creadora de la palabra, un instrumento capaz de dar presencia a lo que no existía. El titán Jápeto vió que se echaba de menos un ser viviente que medrara junto a los animales, pero dotado de nobleza y de un espíritu sublime como los propios dioses, esta nueva raza de seres debería tener la misma figura que los inmortales con un rostro que pudiera alzarse al cielo y unas manos libres capaces de formidables emprendimientos. Crono ocupó la hegemonía entre los dioses al cortar los genitales de Urano. Crono de mente retorcida se emparejó con Rea, diosa de los titanes, y dio a luz a Zeus, la luz.

 


4.2 La rebelión de Zeus

Cuando Zeus alcanzó la edad viril, adquirió una complexión magnífica con una barba espesa, negra y ensortijada que le cubría la cara. Dejando a Amaltea y Melisa, las acompañantes que le cuidaron para que su padre Crono no lo devorara, se trasladó a una cueva para vivir en solitario. A menudo subía a la cima de la montaña. Allí vio por primera vez un águila, al pasarle por encima sintió que al mismo tiempo era él quien estaba dentro de ella. Ella le permitií recorrer casi en totalidad la parte de ña Tierra seca. Zeus sentía arder en su interior un fuego poderoso, una potencia desbordante, superior a todo lo imaginable. Fue consciente de que iba a poner el universo al revés y luego volver a ordenarlo. Conoció a una diosa que se prestó a acompañarle. Invitado a un banquete envenenó a Crono con un brebaje. Uno a uno fue vomitando a los hijos que había tragado, cuando todos estuvieron a salvo Zeus sintió como un águila gigante le abrió paso entre los titanes para alejarse volando hacia el horizonte.

 


4.3 La guerra de los titanes

Los seres mortales de la primera edad estaban sobrecogidos por la violencia y vagaban de aquí para allá. Se produjo una lucha de titanes. Hiperión, padre del sol luchaba contra Zeus. Alzó su puño y lo disparó contra el suelo. El golpe despertó un seismo que resquebrajó la tierra. Zeus se precipitó por una grieta mientras otras engullía a los pobres mortales. Según se precipitaba, Zeus, vio a otro joven dios,  Prometeo, que se preocupaba por la suerte de los mortales. Zeus aseguró que los mortales volverían a la tierra pero deberían cultivarla y valerse por sí mismos. Zeus rompió las ataduras de los prisioneros y los ayudó a levantarse. Zeus dijo a los mortales: mi nombre es Zeus y he venido a devolverles la luz. El Crónida construyó en el Olimpo un palacio digno de ese nombre. Las culebras y reptiles buscaban los últimos rayos del sol para calentarse.

 


4.4 El universo se estremece

El monte Otris se transformó en una ciudadela inexpugnale donde los titanes vivían a atrincherados. Al saber que los dioses del Olimpo se habían dotado de armas nuevas, cada titán se había fabricado una para sí mismo. Los dioses jóvenes erán débiles, incapaces de tomar decisiones atroces. Se anticipaba una batalla terrible. Atlas recorría las fortificaciones buscando los puntos débiles. Prometeo y su hermano Menecio ofrecieron su ayuda. Atlas y Menecio echaron mano de las armas pro no las encontraron. Atlas y Ceo buscaron sus armas y vieron como el fortín se vino abajo. El ataque había comenzado. Todo el Otris fue salvajemente apedreado. Los hijos de Gea y Urano intentaron organizar su defensa. En la vertiente oeste del Olimpo el hecatónquiro Briareo cavó una grieta provocando que la pared del precipicio se desplomara. Hera y Deméter curaban los hecatonquiros heridos. Desde la cima del Olimpo. Zeus no quitaba ojo a todo cuanto acontecía. Poseidón hizo descender el sol dejando una flamígera estela a su paso. Helios montado en su carro surcaba la bóveda celeste volando por encima de Otris. Gea y Urano se separaron y Gea se desplomó como el estrépito que se oyó al origen. Se produjo un gran cataclismo y muchas estrellas se hicieron añicos. Luminosas descargas de rayos salían de la cima del Olimpo. Prometeo y Epimeteo derrocaron a Urano. Un trueno partió del cielo y una tormenta virtió sobe la montaña un diluvio. En ese momento el dios supremo, Zeus, surgió entre las nubes portando en su mano un rayo que refulgía como una lanza. Zeus aplastó contra el suelo a Menecio, Jápeto y Cronos.


 

4.5 Un orden nuevo

Un soplo hinchó los pulmones de Menecio, arrancándolo del sueño. Se alzó sobre el suelo y buscó a su padre Jápeto y su hermano Prometeo. Los tres dioses del Olimpo Zeus Poseidón y Hades descendieron hasta allí con todos los prisioneros de guerra. Zeus portó la luz de un relámpago que nunca se extinguía. Los cíclopes transportaban las puertas y los hecatónquiros guardaban a los cautivos. Debajo de las puertas quedaron confinados bajo llaves los titanes cuya insensatez había asolado el mundo. Briareo, Coto y Giges quedaron como guardianes. Los dioses del Olimpo fueron magnánimes concediendo el perdón a Helios, hijo de Hiperión. El caudillo guerrero del ejército de Cronos quedó condenado a sostener los pilares borrascosos. Al retirarse las nubes del Olimpo Zeus pudo contemplar el universo entero desde su cima. La tierra y el mar se convulsionaron al recuperar su anterior forma, restableciendo ríos, lagos, playas y costas. Una brisa amable volvió a recorrer el rostro de la Madre Tierra y el sol dio relieve a todos los pliegues. Zeus se compadeció de de varias titánides que encontró arrodilladas y con la cabeza gacha, Temis, Febe y Tea. La diosa Deméter se elevaba en el aire por efecto de su potencia generadora y llamaba vida a salir a la superficie. Gritaba: emerge de nuevo a la luz, estalla en todas las formas y colores, según te plazca y la tierra volvía a teñirse de verde. Zeus mandó erigir un palacio con asientos para sus hermanos Démeter, Hera, Hestia, Poseidón, Hades, con los que formar el Consejo para emprender sus colosales trabajos. Este era el centro del mundo y del universo y es desde aquí donde comienza la creación.




5. Algunos mitos representativos

Los mitos además de su explicación simbólica dando claves de interpretación y sentido a la existencia humana tienen una función pedagógica y didáctica. He elegido 12 de los mitos más representativos. La mayoría fueron rescatados en el Renacimiento y representados en obras maestras de arte.

Los mitos tratan temas universales que nos afectan a todos como el amor, la envidia, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la sanación, la transformación. Profundizan en las paradojas existenciales: la heroicidad en la cotidianidad, lo mas bello y lo más cruel y anacrónico, del poder en la debilidad, la grandeza en la pequeñez, seres plenamente humanos en medio del dolor y el sufrimiento. Los griegos utilizaban los mitos para explicar las conductas, conflictos de valores, presentar arquetipos las potencias que dormitan en nuestra alma. 

Los mitos tienen el poder de persistir en la memoria colectiva. En ellos persiste una potencia creativa que nos sirve de inspiración, como lecciones de vida. Los mitos han trascendido la historia hasta ser referencias fundamentales de nuestra esencia colectiva.

 


5.1 El mito de Prometeo

Prometeo era hijo del titán Jápeto y hermano de Atlas, Menecio y Epimeteo. Según unas versiones, fue el creador de los hombres, a quienes formó de la arcilla, mientras que otras es el encarecido aliado y protector de la humanidad. Un día, le presentó a Zeus un buey en sacrificio, lo cortó y separó en dos partes para que el dios eligiera una, pues lo sobrante quedaría para los hombres. La primera, llevaba piel, carne y vísceras. La segunda no era más que huesos escondidos bajo una grasa de aspecto suculento. El dios olímpico escogió los huesos y, al descubrir el engaño, se enojó de tal manera, que escondió el fuego a los mortales. Pero Prometeo subió al Olimpo, robó el fuego nuevamente para devolverlo a la humanidad. Como castigo, Zeus lo encadenó en el Cáucaso y mandó a un águila a que devorase su hígado eternamente (y juró también castigar a los hombres). Sin embargo, en un acto heroico, Hércules liberó a Prometeo, y Zeus no se pudo oponer por ser Hércules su hijo.

Significado del mito:

El mito de Prometeo ha sido interpretado de muchas formas. La primera entiende a Prometeo como un protector de los seres humanos, a quienes lleva la civilización (representada por el fuego). De esta se desprende la segunda interpretación, que ve a Prometeo como alguien capaz de rebelarse contra los dioses y subvertir su orden. Este mismo carácter se proyecta en la conducta humana, lo que hace de los hombres seres prometeicos o titánicos. Una última interpretación sugiere que al introducir el conocimiento (el fuego), Prometeo marcó la separación del hombre con la naturaleza, lo que habría sido el inicio de la pérdida del bien y la inocencia primordial.




5.2 El mito de la manzana de la discordia

Cuando Peleo, padre de Aquiles, iba a casarse con la diosa del mar, Tetis, Zeus no invitó a Eris, la diosa de la discordia. Al enterarse, la diosa se presentó en la ceremonia, se acercó a las diosas Afrodita, Atenea y Hera y dejó sobre su mesa una manzana que llevaba inscrita la frase “Para la más hermosa”. Las tres comenzaron a disputarse el presente y nombraron a Zeus juez del asunto. Zeus no aceptó y, en su lugar, encargó a Hermes buscar a Paris, príncipe de Troya y pastor, para que tomara la decisión.

Las diosas comenzaron a desfilar ante Paris y a hacerle promesas. Hera le prometió poder y riquezas, y Atenea, sabiduría y triunfo en las guerras. Pero Afrodita le prometió el amor de la mujer que eligiera, con lo que obtuvo la manzana. Paris le pidió el amor de Helena, hija del rey Menelao de Esparta, a quien raptó, desatando la guerra de Troya.

Significado del mito:

El mito de la manzana de la discordia representa el origen de la división y la confrontación. Las consecuencias de proceder de este modo no se hacen esperar: una pequeña insignificancia desata una guerra terrible. Por eso, una interpretación sugiere que Zeus provocó deliberadamente la discordia para diezmar la población humana por medio de la guerra de Troya, en vista de que esta había crecido demasiado.




5.3 El mito de Afrodita y Ares (Venus y Marte)

Cuenta el mito que Afrodita, diosa de la sensualidad y el amor, estaba casada con Hefesto, dios del fuego y herrero de los dioses. Pero la hermosa deidad se enamoró de Ares (Marte), el dios de la guerra. Apasionados el uno por el otro, consumaron su relación ilegítima, de lo cual fue testigo Apolo, el dios de las artes, la belleza y la luz.

Apolo le informó a Hefesto lo ocurrido, y este ideó un plan para atrapar a Afrodita. Sigilosamente formó una red invisible en el lecho amatorio de los adúlteros. Al despertar, se vieron atrapados en la red, y Hefesto convocó a todos los dioses para que vieran por sí mismos la infamia de los amantes.

Significado del mito:

El episodio de Afrodita y Ares simboliza, por un lado, la compleja relación entre el amor y la guerra que ambos dioses representan. Por el otro, representa la humillación de los infieles cuando la verdad sale a la luz.




5.4 El mito de Leda y el cisne

Leda era una hermosa mujer, hija de Testio, rey de Etolia, y Eurítemis. Su belleza era tal que Zeus la deseaba con ardor. Un día, Leda paseaba por la orilla del río Eurotas, cuando divisó a un cisne que, perseguido por un águila, luchaba por su vida. En su bondad, Leda tomó al cisne y lo protegió, sin advertir que el ave era el propio Zeus transformado. Leda, pues, se dejó seducir por el cisne.

Esa noche, la hermosa mujer puso un huevo (algunos dicen que dos huevos, el segundo de los cuales sería de su esposo, Tindareo, con el cual también se unió esa noche). De aquellos huevos nacieron por pares Pólux y Clitemestra, y Cástor y Helena respectivamente.

Significado del mito:

Leda y el cisne encarnan un significado doble. Por un lado, exaltan la pasión, la sexualidad y la sensualidad. Pero por el otro lado, también es expresión de la debilidad humana frente a la voluptuosidad de la sensualidad. Al igual que en el rapto de Europa, el pasaje de Leda y el cisne insiste una vez más en el principio de la seducción como la adopción de un disfraz que enmarcara al seductor y atrae a su «presa» para conquistarla.



5.5 El mito del rapto de Perséfone 

Perséfone (Proserpina) era la hija única de Deméter (diosa de la agricultura), quien la había procreado con Zeus. Al crecer, su tío Hades, dios del inframundo, se empeñó en poseerla, así que la raptó un día en que Perséfone recogía un narciso.

Deméter escuchó su grito desde el inframundo, y la buscó incansablemente. Renunció a su divinidad hasta que Hades la devolviera. Como la presencia de Deméter entre los mortales hacía estéril la tierra, Zeus exigió la devolución de Perséfone. Hades accedió a condición de que Perséfone se mantuviera en ayunas hasta salir del inframundo. Para tentarla, sembró el camino de rojas y suculentas granadas, y la joven cayó en la trampa.

Los dioses llegaron a un acuerdo: cada año Perséfone debe pasar seis meses con Deméter y seis meses en el inframundo. Durante su ausencia, Deméter abandona sus labores divinas y la tierra no da fruto (invierno).

Significado del mito:

El mito de Perséfone se relaciona con los ritos del cultivo y la siembra, y con las primeras ideas de la creencia en la vida después de la muerte. El arreglo entre Hades (dios de la muerte y el inframundo) y Deméter (diosa de la agricultura) explica los ciclos del cultivo de la tierra. Por eso, a Perséfone se le ha asociado con el grano de trigo, cuyo fruto solo se produce al morir y ser cultivado. Desde el punto de vista arquetípico, la relación entre Deméter y Perséfone expresa el duelo de la madre ante la separación de la hija, que posee rasgos diferenciadores con respecto a los hijos varones.




5.6 El mito de Narciso

Narciso era un joven de extraordinaria belleza, hijo del río Cefiso y de la ninfa Liríope. Desde su nacimiento fue objeto De una profecía del sabio Tiresias: “vivirá una larga vida siempre y cuando nunca se conozca a sí mismo” Esa advertencia, envuelta en ambigüedad, no hablaba de autoconocimiento auténtico sino de la trampa mortal de la auto obsesión.

Creció rodeado de admiración y deseo, pero Narciso rechazaba a todo aquel que intentara acercarse a él con amor genuino. Su corazón parecía impermeable a las emociones de los demás, y su belleza, en lugar de ser un puente hacia la conexión, se convirtió en un muro infranqueable.

El punto de inflexión en su historia ocurre cuando la ninfa Eco condenada a repetir únicamente las últimas palabras de lo que escuchaba se enamora. Eco, símbolo del amor no correspondido y de la comunicación truncada es rechazada con frialdad por Narciso. Devastada se retira hasta desaparecer dejando solo su voz como eco eterno entre las montañas.

El rechazo de Narciso no quedó sin consecuencias. Némesis, la diosa de la justicia divina y el equilibrio, escuchó los lamentos de eco y decidió castigar al joven por su orgullo y falta de empatía. Lo llevó a un estanque de aguas cristalinas donde Narciso al inclinarse para beber vio su reflejo por primera vez en ese momento quedó hipnotizado por su propia imagen.

Lo que al principio fue admiración se convirtió en una obsesión insaciable. Narciso intentaba tocar su reflejo y besar su propia imagen en el agua, pero cada intento se disolvía en ondas efímeras. Consumido por el deseo de poseer lo inalcanzable, fue incapaz de apartarse de su reflejo. Allí en la orilla del estanque Narciso se marchito consumido por un amor que no podía ser correspondido. Finalmente su cuerpo se desvaneció y en su lugar floreció una flor el Narciso.

La enseñanza del mito: cuando el yo devora al nosotros.

El mito de Narciso se asocia con la vanidad, los peligros del ensimismamiento, la ilusión de la autosuficiencia y exceso de amor propio que le lleva al autoaislamiento. Solo el encuentro genuino con el otro podemos descubrir nuestra auténtica naturaleza y propósito vital.

 


5.7  El mito de Pigmalión

Pigmalión era un legendario escultor y rey de la antigua Chipre. Sin embargo, estaba profundamente desilusionado con las mujeres de su época, a quienes consideraba imperfectas y moralmente corruptas. Esta desilusión lo llevó a alejarse de la sociedad y dedicarse por completo a su arte.

Un día decidió crear la estatua de una mujer que encarnara su ideal de belleza y virtud perfectas. Se esmeró esculpiendo esta obra y como resultado creó una escultura de marfil tan hermosa y realista que se enamoró de su propia creación a la que llamó Galatea. Su amor por la estatua era tan intenso que comenzó a tratarla como si estuviera viva. Le hablaba, le llevaba regalos e incluso la vestía con ropas hermosas. Consciente de la imposibilidad de su amor, rezó a Afrodita, la diosa del amor, durante el festival celebrado en su honor.

Afrodita decidió concederle su deseo más profundo. Cuando Pigmalión regresó a su taller y besó la estatua, sintió que sus labios se volvían cálido. Poco a poco, l marfil se transformó en carne y hueso, y Galatea cobró vida.

La enseñanza del mito: el poder de la creencia.

El mito de Pigmalión da a entender la potencia transformadora de la visión permanente y la fe en nuestras capacidades generativas. Nuestras aspiraciones más profundas pueden materializar lo que parece imposible. La pasión creativa, cuando se sostiene con determinación y amor genuino puede transformar la materia inerte en realidades vibrantes que superan nuestras expectativas.

 


5.8  El mito de Quirón

Quirón era un centauro sabio, un maestro herido que integra fuerza y ternura, dolor y empatía profunda. Su historia que integra poder y sensibilidad está tejida con hilos de sufrimiento de toda índole. Comienza con un acto de violencia ya que es fruto de una violación. El titán Cronos, para satisfacer su deseo por la ninfa Fílira y escapar de su esposa Rea, se transformó en caballo y forzó a la joven deidad. De esta unión no consentida nació Quirón, mitad hombre y mitad caballo. Este origen violento y traumático cargando con el peso de una concepción nacida del abuso, marcó su vida desde el principio, condenándolo a una existencia entre dos mundos, ni completamente divino ni enteramente mortal.

Tras los traumas iniciales se desarrolló de una manera muy diferente a sus hermanos centauros conocidos por su naturaleza salvaje y desenfrenada. Esto le hizo retirarse a una cueva en el monte Pelión a un periodo de aislamiento y reflexión. Allí tuvo tiempo para procesar su dolor y cultivar las habilidades que le convertirían en sabio.

La cueva, símbolo del inconsciente y la introspección, se convirtió en su hogar, el santuario de aprendizaje y sanación. Allí Quirón supo transformar su dolor en sabiduría, convirtiendo ese lugar en centro de conocimiento y crecimiento.

Quirón destacó por su sabiduría, compasión y habilidades curativas. Más tarde criado por Apolo y Artemisa se convirtió en maestro de las artes de la medicina, la música, la profecía. En su cueva acogió a sus discípulos y se transformó en una escuela para héroes, donde figuras legendarias como Aquiles, aprendieron las sutilezas de la sabiduría y la virtud.

Sin embargo, su destino tomó otro giro trágico al sufrir una nueva herida. En un accidente fortuito, fue herido por su amigo Heracles al disparar una flecha envenenada con la sangre de la Hidra. La herida incurable, debido a su naturaleza inmortal, condenó a Quirón a un sufrimiento físico eterno. El sanador, en que se había convertido se reveló incapaz de curarse así mismo. Por ello desarrolló una capacidad única para conectar con el dolor de los demás, para ver más allá de las heridas superficiales y llegar al corazón del sufrimiento humano. Esto convirtió a Quirón ser al mismo tiempo el herido sanador.

La enseñanza del mito: la sabiduría y la compasión que nacen de la herida.

El mito de Quirón nos enseña como, a través de nuestras heridas más profundas, podemos acceder a nuestra mayor fortaleza y sabiduría. Nuestras experiencias de dolor, lejos de ser meras cicatrices, pueden convertirse en fuentes de empatía, comprensión y herramientas para acompañar y ayudar a otros en su sanación.




5.9  El mito de Sísifo

Sísifo fue astuto fundador y rey de Corinto. Fue condenado por los dioses a empujar una enorme roca hasta la cima de una montaña, solo para verla rodar cuesta abajo una y otra vez, condenándolo a repetir la misma tarea durante toda la eternidad.

Su desafío a los dioses comenzó cuando engañó a Tánatos, la personificación de la muerte, logrando encadenarlo y deteniendo así el ciclo natural de la vida. Durante un tiempo, nadie moría, ni siquiera aquellos cuyo destino ya estaba sellado. Este acto de subversión enfureció a Zeus, quien ordenó la liberación de Tánatos y el castigo de Sísifo. Pero su astucia no terminó ahí. Antes de morir ideó otro engaño: pidió a su esposa que no realizara los ritos funerarios adecuados, lo que le permitió persuadir a Hades y a Perséfone de que le concedieran permiso para regresar al mundo de los vivos con la excusa de corregir ese error. Sin embargo, una vez de vuelta, se negó a regresar al inframundo y siguió disfrutando de la vida, burlándose nuevamente de la muerte y del destino.

Su osadía fue aún mayor. Sísifo reveló los secretos amorosos de Zeus, traicionando la confianza del padre de los dioses y despertando su ira. Este último acto de desafío selló su condena eterna. Zeus, harto de su arrogancia y su incesante intento de burlar las leyes divinas, decretó un castigo ejemplar: Sísifo quedaría atrapado en un esfuerzo sin fin, empujando una roca sin esperanza de éxito. Así los dioses no solo castigaban su astucia desmedida sino que enviaban un mensaje claro sobre la inevitabilidad del destino y la inutilidad de desafiar el orden divino.

La enseñanza del mito: la paradoja del esfuerzo interminable.

La historia de Sísifo sugiere que el sentido de la vida reside en las experiencias del camino más que en lograr los resultados deseados. Nos permite darnos cuenta de que incluso en experiencias que solo nos generan dificultades y molestias puede haber grandes tesoros de aprendizajes a los que no estamos prestando atención. Su castigo eterno de empujar la piedra montaña arriba nos recuerda que la dignidad humana se encuentra en la persistencia frente a lo absurdo, y que en la aceptación consciente de nuestras limitaciones reside nuestra libertad más profunda.

 



5.10  El mito del ave Fenix

 El ave Fénix vivía entre 500 y 1000 años. Al final de su larga vida el ave construía un nido de incienso y especias aromáticas como el sándalo y la mirra, creando un lecho perfumado digno de un ser tan majestuoso. Luego el Fénix prendía fuego conscientemente a este nido con los rayos del sol, incendiándose a sí mismo en la hoguera resplandeciente. Ardía por completo hasta reducirse a las cenizas. De estas cenizas calientes, nacía un nuevo y diminuto polluelo, que heredaba toda la memoria y la esencia de su predecesor.

La enseñanza el mito: El renacer de las cenizas.

Esta ave mítica que renace de sus propias cenizas nos recuerda nuestra innata capacidad de reinvención y resiliencia, mostrándonos que los finales contienen siempre el germen de nuevos comienzos, y que nuestra esencia más verdadera a menudo emerge precisamente cuando todo lo superficial y caduco ha sido consumido por el fuego purificador de las crisis vitales. El mito ayuda en los momentos aparente de desintegración vital en los que sientes que todo se está hundiendo la transformación surge paradójicamente de la destrucción de estructuras anteriores. El Fenix es un poderoso símbolo de transformación y resiliencia surgiendo de la aparente destrucción.

 


5.11 El mito de Apolo y Dafne

Eros (Cupido) y Apolo competían entre sí en el arte del arco y la flecha. Apolo hacía alarde de su superioridad, y se burlaba de Eros por tener aspecto de un pequeño querubín. Para vengarse, Eros hirió a Apolo con una flecha encantada, cuyo poder residía en enamorar a la primera persona que lo viese. Su siguiente paso fue herir a Dafne, ninfa de los árboles, con una flecha encantada con un hechizo de aborrecimiento.

Ocurrió que Apolo se encontró con Dafne. Al contemplarla quedó perdidamente prendado de ella comenzó a perseguirla. Pero Dafne lo aborrecía. La ninfa, desesperada, rogó al río Peneo, su padre, que la transformara antes de que Apolo la poseyera. Y en el instante mismo en que Apolo la tomó en sus brazos, el cuerpo de Dafne se transformó en un laurel.

Desde entonces, Apolo juró devoción al árbol, y portó para siempre una corona de laurel en su cabeza. Con la misma corona premiaba a los héroes, para que recordaran que la victoria es huidiza y fugaz.

Significado del mito:

Dafne representa la figura virginal, vinculada con la diosa Artemisa. Apolo, por su parte, representa el resplandor absoluto de lo masculino, cuya frontalidad y severidad en el castigo causa temor o aversión. La marcada diferencia entre ambos impide cualquier encuentro en el lecho amatorio. Antes, Dafne prefiere verse convertida en un laurel. Si Apolo, es el resplandor de lo masculino infeliz en los amores, Dafne es la mujer inalcanzable y fugaz, reservada para sí misma. Es la corona de la victoria.

 


5.12 Mito de Teseo y el Minotauro

Poseidón le concedió a Minos, el rey de Creta, un hermoso toro blanco a condición de que lo sacrificara en su honor. Tan fascinado estaba Minos con aquel toro, que sacrificó a otro ejemplar como sustituto, y Poseidón lo descubrió. Poseidón hizo que Pasifae, esposa de Minos, sintiera gran atracción por el toro. Parsifae ordenó al arquitecto Dédalo fabricar una vaca para esconderse en ella y acercarse al toro, tras lo cual se unió a él y se embarazó.

Nació una criatura con cuerpo de hombre y cabeza de toro, llamado Minotauro. El Minotauro devoraba a quien encontrara a su paso, y se hizo incontrolable al crecer. Entonces el rey Minos encomendó a Dédalo construir un laberinto para encerrarlo.

Mientras se construía el laberinto, Minos recibió la noticia de que su único hijo, Androgeo, había sido muerto por los atenienses. Entonces sitió la ciudad de Atenas y los obligó a pagar un tributo cada nueve años, que consistía en sacrificar siete doncellas y siete mancebos al Minotauro. Teseo, hijo del rey de Atenas, Egeo, se ofreció como parte del tributo para detener el derramamiento de sangre. Como los barcos atenienses debían izar velas negras en señal de luto, le pidió que, si volvía con vida, izaran velas blancas.

Minos tenía dos hijas: Ariadna y Fedra. Ariadna se enamoró de Teseo y le prometió ayudarlo. Le entregó un ovillo de hilo y una espada mágica. Con el hilo de Ariadna, Teseo marcó el camino del regreso, y con la espada mató al Minotauro. Pero al volver a Atenas, Teseo olvidó izar las velas blancas. Egeo lo creyó muerto y, desesperado, se arrojó al mar que hoy lleva su nombre.

Significado del mito:

La interpretación más extendida de este mito sugiere que el Minotauro representa lo monstruoso, caótico, vergonzoso y maligno, que debe ser encerrado en un laberinto y, a la vez, clama para ser alimentado. Teseo es, por lo tanto, el héroe que lucha por superar el caos de lo monstruoso y restablecer el orden. Otra interpretación sostiene que el mito del Minotauro es expresión del período en que Creta fue dominante con respecto a Grecia continental.

 

 


6. La supervivencia del mito. 

Los mitos griegos, entre ellos la creación del cosmos y la guerra por el dominio del Olimpo, impresionaron todas las Artes de la antigüedad clásica. Antes de crear censurados aunque no olvidados durante la Edad Media por su condición de expresión es de una religión pagana. En el Renacimiento, los artistas recuperaron sobre todo por razones estéticas, la mitología y de las artes plásticas de la Grecia clásica. Nos han llegado numerosos vestigios, obras referentes a Zeus, Saturno, la ninfa Amaltea, el pedestal de los titanes, la furia de titanes o la caída de los titanes, ofreciendo los conflictos de los titanes en relación con el orden divino helénico.

 


6.1 La mitología en la Edad Media

Tras la llegada del cristianismo la naturaleza de la religión y las narraciones religiosas cambiaron. Los mitos procedentes de las culturas paganas fueron prohibidos. Los relatos mitológicos fueron sustituidos por relatos épicos. Los relatos de dioses y héroes no formaban parte de las creencias religiosas. La literatura más cercana a la tradición oral y la más directamente inspirada en esta era la literatura épica, libros de caballerías, canciones de gestas. Surgieron nuevos héroes a menudo basados en personajes históricos. Entre ellos destacaron Carlomagno, El valiente Roldan, El Cid. (Canciones del mío Cid.)

En la Europa medieval estaba salpicada de seres sobre naturales de todos tipos el unicornio y personajes con poderes mágicos Merlin en tiempos del Rey Arturo, San Miguel, San Cristóbal aparecen personajes maléficos diablos y brujas así lo reflejaban el Decameron, la Divina Comedia. Estos tomaban formas de animales: serpientes, lobos, gatos o seres salados. Los relatos que hablan de héroes a menudo mezclan el mito con la historia

No hay que olvidar que amplios sectores de la Iglesia despreciaban y abjuraban de los dioses paganos oponiéndose con fuerza a la utilización de la mitología en la enseñanza.



 

6.2 La mitología y el Renacimiento. La recuperación del mito a través del arte

El Renacimiento fue un período de extraordinario florecimiento artístico y cultural, caracterizado por el redescubrimiento de la antigüedad clásica. En este contexto, la mitología griega y romana resurgió como una fuente de inspiración central para los artistas, quienes utilizaron los relatos antiguos para explorar temas universales como la belleza, el amor, la naturaleza humana y lo divino. Este retorno a la mitología no fue solo una vuelta a las antiguas historias, sino una reinterpretación que fusionaba lo clásico con el nuevo espíritu humanista de la época.

Más allá de su valor estético, las obras de arte basadas en las narraciones mitológicas del Renacimiento también están cargadas de significados filosóficos y simbólicos.

Los artistas del Renacimiento, inmersos en la filosofía neoplatónica, utilizaban estos mitos para transmitir ideas profundas sobre la naturaleza humana, la moralidad y el universo. Por ejemplo, en El nacimiento de Venus de Botticelli, la figura de la diosa podría interpretarse no solo como un ícono de belleza, sino como una representación del amor divino que guía al alma humana hacia lo sublime. 

 


6.3 La Influencia y el legado en nuestros días.

La revitalización de la mitología clásica durante el Renacimiento dejó una huella imborrable en la historia del arte. Estas obras no solo se convirtieron en referentes para las generaciones posteriores de artistas, sino que también ayudaron a definir la visión del hombre y su lugar en el mundo en una época de cambio y descubrimiento. Hoy en día, la fascinación por estas representaciones mitológicas sigue vigente en nuestro mundo.

El uso perdurable del mito en el arte puede entenderse, por tanto, como un reflejo de su adaptabilidad intelectual. Ofrece a los artistas un lenguaje culturalmente arraigado pero flexible, capaz de abordar temas profundamente humanos sin limitarse a un contexto temporal o social específico. 

El campo del mito disminuye cuando avanza el conocimiento científico y lógico. Mito y realidad son los dos extremos de la cuerda: o relato imaginativo (y por lo tanto irreal) o relato histórico y real. El uso moderno del término mito tiene en muchos ámbitos connotaciones negativas que sugieren falta de autenticidad y fiabilidad. Más sin embargo subsiste la sed de inmortalidad, la búsqueda por desentrañar el misterio, combinando sabiduría ancestral y psicología, las reliquias de la muerte, la piedra filosofal.

En nuestros días la mitología sigue estando presente aunque hayan cambiado de forma en un mundo fantasioso de ciencia ficción. La literatura mitológica ha dado paso a una proliferación del mito en los medios audiovisuales: Libros, leyendas, películas. Así por ejemplo: las sagas de Harry Potter, avatares, la guerra de tronos, El Señor de los anillos, El Dios de la guerra, la Odisea. Dan prueba de que los mitos persisten aunque subsistan transformados.

El mito se transforma de la narrativa a la psicología. Frente al mito de la razón resurge el pensamiento mítico como una forma simbólica singular. Como dirá el psicoanalista Karl Jung los temas mitológicos están en la propia alma de forma innata y tienen como arquetipos una honda relación con el mundo de los sueños.

El lenguaje simbólico remite a algo ausente difícil de representar a través de los signos. A través de símbolos religiosos se invita a ir más allá de lo real, aparente y objetivo.

 


7. La mitología no religiosa en la edad moderna

Aunque normalmente mucha gente relaciona a la mitología con culturas antiguas o religiones; no siempre es así. El mito narra eventos extraordinarios que suceden en el tiempo, pero fuera del marco de la historiografía moderna. Estos eventos se desarrollan en un ámbito ficticio que no puede fijarse dentro de coordenadas históricas. Esta brecha entre mito e historia conduce a menudo a atribuir rasgos míticos a figuras históricas o literarias. De ahí la necesidad de analizar el proceso de pseudo-mitificación.



 

7.1 La pseudo-mitificación 

Se refiere a un proceso por el cual una figura histórica, un personaje literario, un animal, un objeto o incluso una idea es percibido erróneamente bajo las características de la trascendencia sagrada propias del mito. En el caso de las figuras históricas, el proceso implica que sean despojadas de sus referencias históricas (deshistorizadas): los hechos reales sobre ellas se olvidan. A través de relatos y narraciones orales, las personas crean «mitos», por ejemplo, un «mito» de Alejandro Magno.

 


7.2 La Mitocrítica Cultural,

El mito y religión están estrechamente relacionados, pero no se intercambian: ambos remiten a una trascendencia sagrada; sin embargo, la crítica del mito aborda a las divinidades únicamente como figuras narrativas dentro de un discurso simbólico, sin fe canónica. Desde esta perspectiva, considerar «mito» una narración sagrada no pretende emitir un juicio sobre su verdad histórica, sino constituye una descripción y analítica relativas a su estructura y función.

la Mitocrítica Cultural de la mano del teórico literario José Manuel Losada. Esta metodología permite abordar el mito desde la cultura actual y la cultura actual desde el mito.

Según este investigador, la Mitocrítica Cultural exige buscar una definición del mito y descubrir cómo es influido por factores contemporáneos. Losada define el mito como un relato funcional, simbólico y temático de acontecimientos extraordinarios con referente trascendente sobrenatural sagrado, carentes, en principio, de testimonio histórico, y remitentes a una cosmogonía o una escatología individuales o colectivas, pero siempre absolutas.

En su opinión, solo es posible hacer auténtica mitocrítica preservando una sana autonomía respecto a otras ciencias (sociología, ciencias políticas, psicoanálisis, etc.). Paralelamente, cualquier estudio de un mito debe ser, necesariamente, de naturaleza, interdisciplinar. En su aproximación, Losada se centra en analizar mitos teniendo en cuenta diversos factores modernos del mundo de hoy – la doxa del relativismo, la lógica de inmanencia y la globalización, aspectos claves que conectan los estudios de mitología con el mundo contemporáneo, dado que influyen en el estudio y la interpretación de mitos.

La mitocrítica, sin abandonar el análisis del imaginario simbólico, invade cualquier manifestación cultural y se encarga de estudiar las manifestaciones míticas en campos tan amplios como literatura, el cine y la televisión, el teatro, la escultura, la pintura, los videojuegos, la música, la danza, el periodismo, Internet y demás medios de manifestación cultural y artística. El análisis moderno de mitocrítica tiene como objetivo adaptar estos estudios al mundo de hoy.

 


8. Nuevas formas

Los mitos, como hemos visto, entrañan algo poderoso, calan en todas las culturas. Los mitos trascienden el tiempo y la historia. Aunque cambian sus formas de expresión y comprensión emergen una y otra vez con nuevas versiones. Los mitos persisten no por casualidad, sino porque condensan verdades fundamentales sobre la condición humana. Los mitos nacidos en sociedades radicalmente diferentes a la nuestra siguen siendo brújulas para navegar las complejidades del S. XXI. mientras nos desplazamos vertiginosamente por autopistas digitales, bajo el sofisticado mundo de algoritmos, estas constelaciones mitológicas continúan orientándonos en la noche del sinsentido. Los mitos renacen de las cenizas y persisten a lo largo del tiempo.

 


8.1 Mitos, arquetipos y símbolos parte del metalenguaje inconsciente

El mito es, ante todo, una forma de expresar, comprender y sentir el mundo y la vida, diferente de como lo haría la lógica. El mito tiene un lenguaje más emotivo y lleno de imágenes y símbolos que expresan algo que no puede traducirse al lenguaje corriente. Las imágenes del pensamiento mítico no se dirigen al entendimiento, sino a la fantasía y a la sensibilidad; por eso tienen una fuerza expresiva intraducible. Se hicieron también interpretaciones desde el campo de la psicología: Freud y Jung estiman que las imágenes oníricas son una expresión del inconsciente.

 


8.2 El mito subyace en el inconsciente

Según Sigmund Freud los mitos no son cuentos antiguos sino expresiones universales y colectivas que subyacen en el inconsciente humano y que condensan deseos, conflictos, aspiraciones sueños anhelos frustraciones o represiones. el mito del complejo de Edipo se convirtió en el eje central de su teoría del desarrollo psico sexual. Utiliza el mito del Minotauro y Teseo  para explicar el enfrentamiento del sujeto con sus propios demonios inconscientes (matar al Minotauro simboliza el dominio de la razón, la inteligencia y la ley sobre la pulsión bruta). Con el mito de la horda primordial (Totem y tabú) crea su propio mito para fundamentar el conflicto entre Eros y Tanatos (vida y muerte), la moral y la ley, el triunfo de la ley paterna sobre las pulsiones primitivas.




8.3 La teoría junguiana del mito.

Los seres humanos somos creadores de mitos por naturaleza, siempre curiosos, siempre viviendo de forma inconsciente los patrones del mito en términos psicológicos. Según la teoría que desarrolla C. Jung nos encontramos sujetos a un patrón mítico y nuestra libertad de elección como seres conscientes es la libertad de bailar y no la de ir dando tras pies en la historia más grande del mundo. Todos los fascinantes mitos son historias de tiempos ancestrales recopiladas y conservadas desde hace miles de años.

Carl Jung habla de las verdades psicológicas del mito, que considera universales y necesarias para la salud de la psique humana. Necesitamos las historias que transmiten los mitos para encontrar sentido a la confusión de nuestra sociedad y de nuestra mente. Jung creía que los mitos expresan las verdades de nuestro subconsciente y que los dioses las diosas y los héroes que los protagonizaban encarnaban aspectos de la creatividad inteligencia, dolor, alegría, agresividad y éxtasis. Las tragedias y los triunfos reflejan como fuerzas ajenas a nuestro control y nos zarandean psicológicamente.

Incluso en los siglos más seculares han pervivido los patrones míticos ancestrales. Pero los mitos no son relatos ancestrales de maravillas y gloria sino que nos rodean y se siguen forjando en nuestros días.

 


Conclusión

... "Mientras existan corazones que amen, mentes que crean, piedras que rueden, cenizas que renazcan, voces silenciadas que busquen liberación, seguiremos vivos en la humanidad"..."somos mitos que susurran verdades, fragmentos buscando plenitud, escultores anhelando que la piedra respire, maestros sangrando sabiduría de la herida, los ecos que reverberan en las dudas, los susurros que dan nombre a los anhelos. No somos dioses sino espejos que reflejan la sabiduría divina" (Alex Rovira)

"La mitología es atemporal y sus lecciones perduran a lo largo de las eras" (Ovidio). "Los mitos tienen más poder que la realidad" (Albert Camus). "Los mitos relatan la verdad del alma" (Diana Uribe).

Ha habido numerosas tentativas de explicar los mitos desde una perspectiva racional. Quizás algunos de los héroes de la mitología conmemoran el recuerdo distorsionado de los seres humanos que vivieron en un tiempo remoto. En tal caso, la explicación histórica no aclara por qué ciertos mitos evolucionaron del modo en que lo hicieron, por qué unos personajes y no otros devinieron figuras mitológicas. Sin duda, algunos mitos glorifican un reino o una ciudad, otorgan autorización divina a la conquista y la colonización, pero esto no explica por qué dichos mitos pueden sobrevivir en milenios al reino o al imperio en cuestión.

Los mitos entrañan algo poderoso que trasciende tanto la razón como a los límites de la cultura.

Tal vez la verdad sea que todos los pueblos sienten un anhelo innato por adentrarse en los misterios de la vida, desde el origen de la conciencia hasta el fin del mundo. Los mitos suelen ser imperecederos porque no limitan todo ha hechos y figuras estadísticamente verificables, porque pueblan la realidad conocida con prodigios y maravillas y porque en ellos la humanidad se relaciona con el entorno de los animales y el de los dioses.

Explorar el mito es encontrar toda una gama de creencias sobre el mundo prácticas nunca neutrales. Algunos mitos pretenden ensalzar al embaucador, otros, al héroe, todos amplían nuestra percepción de la realidad y tienen la capacidad de evadirnos de nuestros hábitos mentales. En un mundo en el que prima el miedo, la soledad y la alienación, los mitos pueden consolar, con historias de un tiempo más heroico, un tiempo en el que era mucho más fácil establecer la diferencia entre lo bueno y lo malo en el corazón de los seres humanos, y en el que los animales y las personas eran la misma clase de ser vivo. Los mitos siempre han apelado al anhelo por encontrar un sentido, un anhelo especialmente intenso, quizá, en lo que parece ser una sociedad occidental crecientemente secular.

La sabiduría que encierran los mitos reside en su capacidad para revelar patrones humanos universales. lo que hace a los mitos verdaderamente extraordinarios es que nos permiten reconocer nuestros dilemas más personales como parte de una experiencia humana compartido a través del tiempo como legado de una narrativa humana continua.