EL ROMANICO EN SALAMANCA
Introducción
Hoy celebramos la fiesta de San Benito abad, patrono de
Europa. Nacido en Nursia en torno al 480 funda en Montecasino una abadía que constituye
una de las levaduras más fuerte para el nacimiento de la cultura europea. Tras
la decadencia de la civilización romana es el punto de partida de un nuevo
despertar de la identidad europea arraigado en las raíces cristianas. Es como
un faro de luz en medio de un siglo oscuro. Fundador de la orden benedictina
promueve la máxima de su Rebla: “ora et labora” (oración y trabajo). La
Regla es un manual para la vida monástica es una escuela del servicio al Señor.
Los monjes han de ocuparse a la oración (lectio divina, lectura divina
de la Palabra) y al trabajo. No están en contradicción sino que establecen una
relación simbiótica.
También nosotros vivimos en este continente europeo una
decadencia de la fe cristiana en medio de una época marcada por una grave
crisis de valores. Sentimos la necesidad de volver a nuestras raíces cristianas
para mantener nuestra identidad europea. La unidad de España que se con la
Reconquista, después de la invasión musulmana, tardó 781 años. Igualmente la
unidad europea supuso un largo proceso. El arte románico fue el
primer arte unificado del mundo cristiano occidental y se desarrolló en los
siglos XI y XII.
Este trabajo intenta redescubrir y rescatar el rico
patrimonio del arte románico en la ciudad de Salamanca. Muchas de las
iglesias románicas fueron abandonadas, destruidas (San Cebrián, San Polo, San
Policarpo, Santa María la Mayor, San Nicolás de Bari, etc) y otras han dejado
de utilizarse como lugares de culto (San Millán, Santo Tomás Cantuariense).
Muchas fueron las causas de estas pérdidas. En unos casos
fueron catástrofes naturales como grandes riadas (la de San Policarpo en 1626);
en otros las guerras (La guerra de la Independencia 1808, guerra civil 1936);
las desamortizaciones de Mendizábal; la expansión de las nuevas ciudades1836, y
en otros casos por conflictos entre bandos.
Vamos a tratar de indagar la cosmovisión de aquella época
promovida por distintos factores (la renovación gregoriana de las nuevas
órdenes del Cluny del Cister; las peregrinaciones jacobeas, la Expansión de
nuevas ciudades, etc)
Centraremos el estudio además de en la Catedral Vieja,
auténtica perla del románico no solo salmantino sino hispalense, vamos a
resaltar algunas de las parroquias como la de San Martín de Tours, San Cristóbal,
San Juan Bautista de Barbalos, San Julián, Santo Tomás Cantuariense, San
Marcos.
1. Los
orígenes de la ciudad (hispano romana)
Polibio, Tito Libio, Ptolomeo, Julio Frontino nos dan
cuenta de una ciudad llamada Helmantiké, Helmantica, Salmantika, Salmantica,
una ciudad fortaleza de los años de la dominación cartaginense y la dominación
romana.
En la época romana se convierte la ciudad en Salmántica y
adquiere la categoría de civitas. Los romanos tomaron la ciudad en
el 138 a.C. en las campañas militares comandadas por Servilio Cipión y Décimo
Junio Bruto. La ciudad fortificada se rodea ampliando la primera cerca vieja
con lo que denominaríamos la segunda muralla. Durante la paz romana del S.II al
S. V tiene la ciudad gran apogeo. Salmántica fue un importante
enclave fortificado en la vía de la Plata que unía Mérida y Astorga, primera
ruta de comunicación entre el norte y el sur.
La ciudad además de fortificación militar pasó a ser
centro administrativo dentro de la provincia de Lusitania. Fue un centro
administrativo económico, religioso y judicial. Octavio Augusto la estableció
como centro político fiscal, cabecera administrativa del territorio que se
regía según el derecho romano. La ciudad después del emperador Constantino
pasó a ser cristiana y la ciudad como Astorga pasó a ser sede episcopal. Según
la tradición fue el apóstol Santiago el que trajo la fe a España. San Segundo
es considerado como uno de los siete varones apostólicos que trajo el
cristianismo a Salamanca. Aún quedan vestigios de la época romana. El principal
es el puente romano obra de Trajano en el S.I d.C. Quedan también algunos paños
de la muralla, estelas funerarias y los sitios y mojones denominados miliarios
que jalonaban la vía de la Plata.
El oppidum castreño de Salmántica se
transforma en la ciudad hispano romana de Salmántica en un
proceso paulatino. La ciudad que tenía una fuerte componente indígena en la
época del alto imperio se lleva a cabo una restructuración urbanística hasta
adquirir la categoría de Civitas otorgada por la
administración romana. Sobre la ciudad ya amurallada se levantó un nuevo
recinto fortificado que seguía el trazado de la antigua cerca castreña y se
levantaron construcciones que fueron dando impronta a la ciudad.
La ciudad hispano romana se situaba en la milla 183 entre
Mérida y Astorga y se denominaba la Mansio Salmántica. La evolución
de la ciudad durante el bajo imperio evidencia la crisis paulatina a partir del
S. V. Se fue cambiando el uso de la ciudad trasladando las élites dominantes a
las villae situadas en torno a la vega del Tormes. Con el fin del Imperio Romano,
los alanos se establecen en Lusitania y la ciudad pasa a
formar parte de esta región. Posteriormente
los visigodos conquistan la ciudad y la anexionan a su territorio.
Esta vieja ciudad tenía una antigua sede con su obispo
constituyendo la más hondas raíz cristiana de la ciudad. La conocida Santa
María de la Sede era la antigua sede catedral donde apoya sus cimientos la
futura catedral Vieja. Situada entre Mérida y Astorga unidas ambas por la vía
de la Plata, tenían obispos relacionados con la iglesia africana de Cartago, de
donde en gran parte procedía la VII Legión, asentada en Astorga. Como dice
Abadal “los pioneros que formaron los primeros núcleos cristianos en Iberia,
procedían del África cartaginesa. La primera región afectada debió ser la Bética,
desde donde se produjo una expansión por el camino occidental hacia los centros
de Mérida y León”.
El asentamiento definitivo del cristianismo en España se
produce en el S. IV. La primera noticia cristiana referida a Salamanca es la
referida al obispo Eleuterio, de su asistencia al III Concilio de Toledo
celebrado en el 589. Los obispos salmantinos asisten regularmente a los concilios
toledanos durante la dominación visigótica. La diócesis de Salamanca es
sufragánea de la de Mérida (sede metropolitana). El obispo salmantino Justo
acude a un concilio celebrado en Mérida.
En el S. VII Salamanca se mantuvo como una diócesis
importante con obispos como Treveristo, Hiccilia, Egereto o Providencio que
asistieron a más de diez concilios en Toledo. La convivencia dentro de lo que
cabe fue pacífica y conquistadores y conquistados compartieron un modelo de
sociedad unida a pesar de las diferentes etnias y religiones. No obstante, los
visigodos provocaron también innumerables mártires. Estos murieron por oponerse
al arrianismo. Entre ellos destacan Arcadio, Probo, Pascasio, Eutiquiano y
Paulo que era un niño. En la Iglesia de San Martín se conserva una capilla
dedicada a ellos. En el S. VII comenzaron también las agresiones contra las
aljamas judías.
El declive se acentuó a partir del S. VI durante la época
visigoda a pasar en tiempos de la dominación árabe casi a despoblarse y
convertirse en tierra de nadie durante 350 años. En tiempos de la época
visigoda Muza Ben Noseir se apodera de la ciudad en el año 771. En la basílica
de San Julián de los Prados en Oviedo estableció su sede los obispos de
Salamanca en tiempos de la ocupación musulmana. La inestabilidad política, tras
las invasiones germánicas, sitúa a Salamanca en territorio fronterizo entre los
reinos suevo y visigodo notándose el vacío territorial surgido tras el
repliegue musulmán a partir del S. VIII. Como corresponde a estas tierras
fronterizas, sufre varias conquistas y reconquistas hasta que es recuperada
definitivamente por Raimundo de Bergoña.
Se tienen pocos datos sobre el desarrollo de Salamanca en
la época visigoda, solamente se sabe que la muralla romana se amplía
con torreones sobre el mismo trazado, y que la fábrica de la cerca
anterior quedó destruida prácticamente en su totalidad.
2. La
ruta de la Plata
La Ruta de la Plata constituye la verdadera espina dorsal
del occidente de Hispania, que iba desde Mérida a Astorga para transporte de
las legiones romanas y de las mercancías (sobre todo el aceite de la región
Bética y las minas de oro de las Médulas). Muchos señalan el origen del nombre
por ser la vía a través de la cual se transportaba la plata. Esta ruta
protohistórica requirió la construcción de un puente romano para salvar el río
Tormes. El puente fue construido en tiempos del emperador Trajano a finales del
s. I. Salamanca se construye como ciudad fortaleza en la orilla norte del río
para defenderse de las incursiones venidas de África.
Esta ruta como calzada romana empedrada (vía balata)
iba jalonada por “miliarios” para señalar las “millas romanas” (aproximadamente
cada 1 Km y medio). “Los miliarios” eran columnas graníticas generalmente
cilíndricas que se colocaban al borde de la calzada para señalar las
distancias.
Esta vía se convirtió en la Edad Media en camino de
peregrinación de la ruta jacobea a Santiago (la denominada ruta mozárabe o ruta
de Fonseca)
3. La
dominación musulmana
Durante los S. VIII-XI se
llevó a cabo la dominación musulmana. En el año 713 el emir Musa Ibn Nusayr,
vasallo del califa Omeya conquistó la ciudad. La ocupación musulmana tuvo lugar
sobre todo comenzando por el sur en las zonas más romanizadas segregadas por
los visigodos. Quedó un reducto en Vascongadas y Asturias y poco a poco el
norte se convirtió en bastión de la Reconquista (722 Covadonga y Don Pelayo).
Los musulmanes se concentraron en el reino sur, el llamado Wali, Andalus.
Salamanca quedó como tierra fronteriza y poco a poco se fue despoblando. Sus
tierras corresponderían a lo que se denominó desierto estratégico del Duero con
gran vacío demográfico.
En el año 712, con la
invasión musulmana de la península, Musa ibn
Nusair conquista la ciudad. Durante la Alta Edad Media, la zona quedó
como tierra de nadie y gran parte de sus núcleos de población resultaban
destruidos con frecuencia por las frecuentes incursiones (algaradas) de
los árabes. Salamanca quedó reducida a un núcleo carente de importancia y
prácticamente despoblado.
Los sucesivos intentos de
los reinos cristianos de estabilizar esta área originan no pocos choques con
las expediciones musulmanas hacia el norte, que provocaron diversas escaramuzas
y batallas, como la de Alfonso I en 754, que acaban por arrasar
lo que queda de urbano. La zona permanece prácticamente despoblada hasta que,
tras la importante victoria cristiana, en la batalla de Simancas del
año 939, se inicia una tímida repoblación de la zona ribereña del Tormes
que no tendrá ningún éxito frente al todavía todo poderoso Califato.
4. Tierra
de nadie prácticamente abandonada bajo la dominación musulmana
Tras la invasión de los sarracenos en el s. VIII la
ciudad es arrasada y los obispos huyen de los ejércitos invasores refugiándose
junto con los Reyes de León en Asturias. Al seguir la iniciativa de Alfonso I. Durante
su permanencia en Oviedo el rey le asignaba iglesia para celebrar misa y además
el rey Alfonso III cedió las rentas de la Iglesia de San Julián en los
arrabales de Oviedo, a los obispos de Coria y Salamanca.
A partir de esta invasión se pierde el nombre y la
sucesión de los obispos en largos periodos de tiempo. El obispo Quindulfo ocupa
la sede en el 830. El obispo don Sebastián fue titular en el 890. Salamanca
queda sometido a continuos asaltos como línea de frontera. El obispo salmantino
Dulcidio fue hecho prisionero en la batalla de Valdejunquera en el 921. Durante
la mayor parte del s. VIII y la primera mitad del s. IX Salamanca es una ciudad
desbastada por los invasores y abandonada por sus habitantes a su alrededor y
hacia el norte se fueron arruinando por abandono aldeas villas y ciudades.
5. La
reconquista
La Reconquista llega en el 863 con Alfonso I volviendo a
establecer en la ciudad una guarnición militar. Ramiro II de León desplaza la
frontera al río Tormes y se plantea por primera vez repoblar la ciudad. La
repoblación se detuvo en la segunda mitad del S. X por los continuos
enfrentamientos entre diversos bandos. Cuando se debilitó la unidad en la
ciudad los islamistas atacaron de nuevo la ciudad. Finalmente Almanzor asaltó y
saqueó la ciudad en el 977. El expolio entre 983 y 986 asola todo el
territorio. En el S. XI tras la caída del califato de Córdoba Fernando I rey de
León y de Castilla la recupera en 1055. Su hijo Alfonso VI la conquista
definitivamente en 1085.
Tras la conquista de Toledo por Alfonso
VI, en el año 1085, se produce la repoblación definitiva de la ciudad.
En 1102, Raimundo de Borgoña, se dirige a la ciudad con un nutrido
grupo de pobladores de diversos orígenes, por orden de su suegro Alfonso
VI y funda una nueva ciudad sobre los restos de la antigua Cívitas.
Sobre este sustrato se configura la Ciudad Medieval incorporada
oficialmente al Reino Leonés cuya fisonomía y carácter se ha mantenido en la
traza urbana del caso histórico actual.
6. La
repoblación en la reconquista
En la segunda mitad del s. IX se inicia la reconquista. Los
campesinos empiezan a avanzar hacia el sur, colonizando las tierras abandonadas,
que ocupan mediante la presura que les da dominio sobre ellas con tal de que se
comprometiesen a explotarlas y defenderlas. Es a final de este siglo cuando la
tendencia de avance y adelantamiento de la frontera llega hasta el río Duero
con la toma y repoblación de la plaza fuerte de Zamora por Alfonso III con
mozárabes toledanos.
Tras ese periodo de desertización y despoblación debida a
la invasión musulmana finalmente se inicia la repoblación de los pueblos
cristianos. Tras la desintegración de reinos divididos y enfrentados se inicia
la reconquista como intento de reunificación de los reinos de España. El motor
es una nueva cristianización promovidas por las órdenes monásticas de Cluny y
del Cister.
El impulso repoblador fue paralizado durante el s. X por
las aceifas de Almanzor. A lo largo de dos siglos Salamanca será una ciudad
disputada por los Reyes cristianos que buscan la expansión hacia el sur y por
los caudillos mahometanos que intentan conquistar las tierras del norte. Esta
pugna trajo a la población salmantina la ruina de sus casas, la infecundidad de
sus tierras, la dolorosa pérdida de sus deudos y como símbolo de su humillación
contemplar a su iglesia mayor visigótica convertida en mezquita. Las huestes de
Almanzor devastaron castillos, palacios monasterios y templos.
Pero la violencia sarracena no logra desarraigar a la
cristiandad de Salamanca. Fuera de las murallas en la Vega del río Tormes
habitaba una comunidad cristiana que más tarde el fuero de Salamanca denominará
mozárabes. El hecho de ser una minoría que vive en el Arrabal alejada por tanto
del núcleo ciudadano la hacen poco influyente en la vida de la ciudad. Su
actitud vital característica es el enraizamiento en las tradiciones cristianas
previas a la invasión del Islam, de quien intencionadamente rehúsan cualquier
influjo. Encerrados en su mentalidad conservadora no les preocupa su influencia
en una ciudad dominada por los sarracenos solamente les importa conservar la fe
recibida.
Los cristianos tuvieron que soportar trances muy
difíciles. En ocasiones se vieron obligados a hacer frente a la intolerancia de
los musulmanes que les obligaron a centrarse en la búsqueda de la propia
identidad que encontraban en sus antepasados cristianos. Una vez que desaparece
esta tensa situación, al afianzarse la reconquista cristiana, poco a poco van
perdiendo sus raíces y diluyéndose en la nueva sociedad. La paz y la seguridad
llega a la región del Duero de la mano de Alfonso VI, cuando en 1085 conquista
Toledo.
La repoblación tiene lugar bajo el reinado de Alfonso VI
en 1102. Raimundo de Borgoña es encargado de traer los nuevos pobladores e
inicia la restauración de Salamanca. La ciudad pasa de nuevo a convertirse en
sede episcopal. Jeronimus monje del Cluny y allegado al Cid es elegido nuevo
obispo y encargado de la construcción de la catedral y hacer de Salamanca un
centro de poder religioso, político militar y administrativo. Además del fin
primordial del culto tenía una importancia militar. Era concebida como
fortaleza con su torre mocha. Todavía se conservan las almenas coronando los
muros del templo.
La repoblación se lleva a cabo con numerosos pobladores
traídos de diferentes partes. Cada uno de los grupos de los nuevos pobladores
se instaló en una zona diferente de la ciudad. Dentro de la Antigua
Muralla que fue reconstruida en la parte oriental se situaron los
Francos que compartían el espacio con la sede episcopal y el centro comercial
denominado Azogue Viejo.
La “Cerca Nueva” corresponde al segundo recinto
medieval construido a partir del S.XII para proteger los nuevos arrabales
surgidos tras la repoblación de la ciudad. Su fábrica era de mampostería con
almenado y tenía doce puertas. Esta fue demolida a mediados del S. XIX al
obstaculizar el ensanche de la ciudad sobre todo a partir de la llegada del
ferrocarril. De esta “Cerca Nueva” se conservan tramos en el Cerro de
San Vicente y del Paseo Rector Esperabé.
En la parte occidental se asentaron los Serranos unidos
al poder político y militar representado por la residencia del representante
real y el posterior alcázar al que se adosó la judería. Los restantes grupos
Toreses, Castellanos, Bregancianos, Portogaleses, Gallegos se situaron
extramuros en una superficie que posteriormente quedara encerrad por la Cerca
Nueva. Los mozárabes quedaron fuera del recinto amurallado junto al río,
entre la Peña Celestina y el monasterio de la Vega.
Los nuevos pobladores vinieron a estas tierras siempre
sedientas de paz y estabilidad de la meseta del Duero y la gran zona nueva
entre Duero y Tajo se ganó para la cristiandad tras la conquista de Toledo en
1085 y que fue preciso colonizar rápidamente. La repoblación de los territorios
entre el Duero y la Meseta Central no se llevó a cabo hasta la definitiva
reconquista de Salamanca por Alfonso VI cuando el monarca encargó a su yerno
don Raimundo de Borgoña la repoblación definitiva.
La repoblación se lleva a cabo con la construcción de una
nueva muralla en el s. XII, puesto que la cerca vieja romana (que tenía
cinco puertas) había quedado obsoleta. Esta nueva muralla medieval se la conoce
como cerca nueva y tenía doce puertas.
La repoblación se llevó a cabo a través de iglesias
románicas (parroquias) alrededor de las cuales se asentaban los nuevos
pobladores. En el Medievo existieron más de treinta iglesias románicas. La
repoblación se llevó a cabo con gentes de varias naturas: serranos, castellano,
toreses, bregancianos, francos, portogaleses y mozárabes.
La organización interior de la ciudad se articuló a través
de las parroquias que deleitaban los distintos barrios de los linajes de los
repobladores. Los francos y serranos procedían de las serranías de
Urbión, la Demanda y Covaleda, entre las actuales provincias de Burgos, Soria y
la Rioja. Los castellanos, portugueses, mozárabes de las
poblaciones hispano romanas o hispano godas que huyeron del dominio musulmán.
Los toresanos, judíos y gallegos fundaron sus
respectivas Iglesias y parroquias. De todos los grupos repobladores el más
importante era el de los serranos, también llamados los guerreros-pastores,
dedicados exclusivamente al cuidado de sus ganados y a la guerra.
7. El
influjo de Francia
Fue después de la muerte del caudillo de los árabes
cuando resurgieron los reinos del norte peninsular y cuando penetraron en
España las formas y estructuras del arte románico francés. El influjo de ellas
no se manifestó hasta comienzos de la segunda mitad del S. XI. Sancho el Mayor
se adelantó un poco a la implantación del arte románico gracias a las
relaciones del monarca con los monjes de Cluny.
El asentamiento definitivo no se realiza hasta finales
del s. XI en el momento en que Alfonso VI consolida la frontera del Duero al
conquistar la ciudad de Toledo. Entonces Salamanca comienza a ser ciudad libre
y con capacidad para forjar ella misma su propio destino.
Alfonso VI no duda en fortalecer la ciudad buscando apoyo
en Francia a través del matrimonio de sus hijas. Pretende conseguir la ayuda de
la nobleza francesa y casa a su hija Teresa con Enrique de Lorena y Urraca con
Raimundo de Borgoña. Este Conde francés era hijo de Guillermo de Borgoña de
quien heredó el condado y sobrino del arzobispo de Vienne, quien más tarde
sería papa con el nombre de Calixto II. La joven pareja compuesta por una
infanta castellana y un conde francés recibe del Rey conquistador de Toledo el
encargo de repoblar Salamanca.
Alfonso VI no solo le inquietaba la defensa de la ciudad
o la roturación de los campos. Como rey religioso estaba preocupado por la
repoblación espiritual de las tierras conquistadas. En aquel momento la iglesia
de Castilla y León está encerrada en sí misma en un peculiar nacionalismo
religioso expresado en una liturgia autóctona y en las observancias de las
reglas visigóticas desarrolladas en los monasterios. El rey juzga que es
necesario el aire renovador de la Iglesia europea por esta razón estrecha
relaciones con ese modelo de cristiandad.
8. El
resurgimiento de la espiritualidad de Cluny y del Cister
Por Europa corren vientos de renovación. El monje
benedictino Hildebrando promueve dicha renovación al subir a la sede romana
como pontífice con el nombre de Gregorio VII. Siente la necesidad de reformar
la iglesia (reforma gregoriana) durante su pontificado e intenta corregir los
vicios de los eclesiásticos elevando su nivel moral e intelectual con el fin de
proponer una nueva evangelización para la sociedad transformada por la
aparición de los Burgos y por el incremento del comercio.
La reforma gregoriana necesitaba un fuerte impulso
para que no se quedase en buenos deseos. Los benedictinos de Cluny se
encargaron de este movimiento renovador con la llamada reforma cluniacense.
Alfonso VI era un apasionado defensor de la reforma patrocinada por Cluny tanto
que a cambio de intercesiones por sus reinos promueve la liturgia monástica. Se
elaboró una reforma del misal romano escrito con caligrafía carolingia
sustituyendo a la caligrafía gótica de los mozárabes. Para afianzar la reforma
el arzobispo de Toledo trajo de Francia un grupo de monjes de Cluny la mayor
parte fueron excelentes pastores de las iglesias recientemente instauradas. Entre
este grupo de monjes está don Jerónimus de Perigord, también cluniacense y
paisano de don Raimundo de Borgoña, que venía de Valencia donde había
compartido el campo de batalla y la amistad con el Cid Campeador. Llegaba a
Salamanca para ser el primer obispo que guiase su iglesia después de la
reconquista.
Las miniaturas medievales que nos deja el románico nos
presentan a monjes copiando sobre un escritorio a Platón como removiendo la
tierra con la azada en la huerta del monasterio y es que en estas dos figuras
se sintetiza la regla de San Benito “ora et labora” es decir armonía
entre el trabajo intelectual y el manual.
Los campos a repoblar aumentan y con ellos el número de
campesinos al servicio del monasterio que dirige el proceso roturador esta
situación lleva los benedictinos a inclinar excesivamente la balanza en el
sentido de la oración litúrgica y la obra de Dios y sin embargo en cierta forma
olvidar la dedicación al trabajo manual que se confía al campesinado.
Ante este panorama surge la reacción que busca la reforma
impulsada por Roberto de Molesmes en el 1098 en el monasterio del Císter
impulsado por San Bernardo. Los cistercienses de hábito blanco en contraste con
el negro benedictino intentan restaurar la pureza original de la regla de San
Benito en su “charta caritatis” deseo simplicidad de vida pobreza e
ideales evangélicos está a favor del trabajo manual y opuestos a la liturgia
suntuosa. Los monjes asientan sus monasterios lejos del Camino de Santiago
buscando un arroyo abundante vegetación y sobre todo soledad las líneas
arquitectónicas que eligen para sus cenobios son de extrema sencillez en
contraste con la exuberancia que le gusta a los benedictinos.
La nueva reforma de Cluny, que tenía como base la
modernización de la regla de San Benito impulsada por San Bernardo, pretendía
una nueva evangelización de la sociedad. Frente a la idea del juicio y del
castigo primaba la idea de la redención y el perdón de los pecados y el remedio
a las culpas. Se estilan las prerrogativas y las indulgencias, los años
jubilares, de gracia y de perdón. Se mueve a la redención de los pecados
mediante obras de misericordia. Se mueve a una vida austera con nostalgia de lo
eterno.
La reforma del Cister y luego Cluny contribuyen a dar
toda una nueva cosmovisión. Para San Bernardo, la vida contemplativa era una
vuelta a la pureza de la regla de San Benito. Se intentaba combinar la
austeridad y simplicidad de líneas con la belleza. La reforma prendió en los
pueblos francos e influencio mucho en las bases de la nueva Europa, la creación
de los burgos y las ciudades medievales. Otro elemento catalizador fue el
Camino de Santiago. Los reinos cristianos se europeízan merced al trasiego de
los peregrinos.
La presencia benedictina en Salamanca hizo posible que
las nuevas formas arquitectónicas europeas se plasmarán en la Catedral vieja y
en otros venerables templos de la ciudad cistercienses no tuvieron el mismo
influjo.
9. El nuevo
impulso del Camino de Santiago
El Camino francés supuso un elemento difusor del arte
románico. Numerosas Iglesias románicas fueron construidas en los altos del
camino. Siendo en sus comienzos el arte románico español esencialmente monástico
pasó a tomar una estructura más urbana. Era lo más natural que estas
construcciones se copiarán de aquellas que al mismo tiempo se construían en
Francia a lo largo de las rutas de peregrinación que se dirigía en España. En
el camino desde Los Pirineos a Galicia fueron erigidas a iglesias por hombres
franceses (francos) en el estilo que entonces era común en el sudeste de
Francia. Un estilo que no era exactamente auverniense, ni arquitánico ni
borgoñón sino una fusión de todos ellos con conocido con el nombre de estilo
de peregrinación.
Las peregrinaciones a Santiago supusieron todo una
colonización cluniacense y el aumento de vínculos entre la clerecía ultra y cispirenaica
y de la llegada a los reinos de León y Castilla de grandes masas de colonos de allende
el Pirineo llamados genéricamente francos aunque no siempre lo fueran de
verdad.
Muchos de estos francos fueron estableciéndose a
lo largo del Camino de Santiago, lejos de la frontera y donde cabía esperar fáciles
provechos de la corriente de peregrinos que viajaban rumbo a Compostela. Muchos
también fueron allí a poblar a tierras recién conquistadas a los moros y
habitaron incluso en la plaza fuerte más avanzada del reino de Castilla en la
misma Toledo.
El camino francés con sus cuatro derivaciones en Francia
recogía peregrinos no solo franceses sino también de Italia Alemania Países
Bajos e Inglaterra atravesados los Pirineos por Somport y Roncesvalles
confluían en Puente de la Reina donde se formaba un único camino que atravesaba
Castilla y León para llegar a Compostela.
Al disminuir el peligro musulmán en la segunda mitad del
s. XI aumenta el trasiego de europeos por nuestro suelo los reinos cristianos
se europeízan merced al trato con los peregrinos este repetido intercambio no
es solamente humano la cultura y la economía europea llegan a España los monjes
de Cluny se van asentando en los puntos estratégicos y poco a poco se hace
visible su concepción de la liturgia y el arte a lo largo de esta ruta van
apareciendo nuevos templos romanos esta derivación del camino aporta sobre todo
a los pueblos del Duero el intercambio artístico con Europa en Salamanca, Zamora,
Toro e incluso la misma Plasencia se van construyendo iglesias según los nuevos
cánones del arte de la arquitectura románica.
10. La
repoblación de la nueva ciudad
Los condes repobladores Urraca y Raimundo empezaron
siendo generosos. Gracias a su espléndida dotación comienza la repoblación del
barrio situado alrededor de la Iglesia de San Martín restaurando al mismo
tiempo este viejo templo situado al lado del mercado llamado “azogue viejo”
tan cercano que la puerta de acre que todavía subsiste sabría el mercado y en
aquel momento era la puerta principal de la Iglesia que como hemos dicho sirvió
de mezquita en la dominación musulmana.
En el recinto viejo que quedaba dentro de la muralla
antigua alrededor del viejo Alcázar se fueron aposentando los judíos. Hoy más
hacia el norte preparaban sus casas los serranos a la derecha estaba el barrio
de los francos paisanos del Conde repoblador y del obispo en este barrio estaba
el mercado y los restos de la Iglesia de San Martín.
Los nuevos pobladores se agrupaban por naturas o
grupos étnicos:
· Los serranos: se establecieron en torno a las
iglesias: San Juan Evangelista, San Bartolomé, san Lorenzo, San salvador, San
Paolo, San Pelayo y San Millán.
· Los castellanos: se establecieron en torno a las
iglesias: San Boal, San juan de Bárbalos, San Marcos, Sta Mª de los Caballeros,
Sta Mª Magdalena, San Mateo y Sto Tomé.
· Los toreses: se establecieron en torno a
las iglesias: Sta Eulalia, San Juan , San Martín, Sancti Spiritus y San
Cristobal.
· Los bregancianos: se establecieron en la
porción central de la ciudad en torno a las iglesias: San Facundo, San Simón,
Sto Domingo, San Román, San Idelfonso, San Adrián, San Justo, San Benito, San
Blas.
. Los francos: se establecieron en la zona central
este del castro catedralicio e torno a la Catedral de Sta María de la Sede y
las iglesias: san Sebastián, san Isidoro, San Cebrián y San Bartolomé.
· Los portugaleses: se establecieron en torno
a las iglesias: San Esteban, Sto Tomás, san Polo, San Pablo.
· Los mozárabes: se establecieron en torno a
las iglesias: Santiago, La Santísima Trinidad, san Juan el Blanco, San Miguel,
San Andrés, San Nicolás, San Servasio y Santa Cruz.
Además se acogieron siete nuevas órdenes religiosas:
· La orden de Alcántara: se le adjudicó la
Iglesia de Sta María Magdalena.
· La orden Cluniacense: se le adjudico en el
convento de San Vicente.
. La orden de los Domincos: se
le adjudicó el convento de San Esteban.
· La orden de Santiago: se le adjudicó la
iglesia de San Mateo.
· La orden de los Caballeros Hospitalarios:
se le adjudicó la iglesia de la Stma Trinidad.
· La orden de los franciscanos: fundada por
fray Bernardo en el teso del campo de San Francisco.
· La orden de los agustinos: se le adjudicó
la Iglesia de Santa María de la Vega.
La repoblación de la ciudad en el S. XII se lleva a cabo
a través de iglesias románicas con el sentido de parroquias que delimitaban los
distintos barrios y territorios de los distintos linajes de los repobladores.
Durante la repoblación Ramiro II fundó alrededor de 40 parroquias, en torno a
ellas se situaban las viviendas de los feligreses formando manzanas de traza
oval. Ejemplo de estas eran Santo Tomé, Santo Tomás, Santa María, San Julián, y
el más famoso de San Marcos. A pesar de las ulteriores modificaciones del casco
urbano se conservan actualmente los entornos de San Marcos, Santo Tomás o el
Corral de Guevara. A principios del S. XVI ya se reconocían importantes la
parroquia de San Martín en la plaza del Corrillo en el centro urbano.
Al sur de oeste a este en lo que se denominaban “bando”
de Santo Tomé estaban San Blas, San Benito, San Justo, San Isidoro, San Adrián,
San Román, San Juan de Alcázar, San Cebrián, Santo Tomás y san Pablo. Al norte
también de oeste a este, en lo que se denominaban “bando” de San Benito
estaban, San Marcos, La Magdalena, San Mateo, San Juan de Barbalos, Santo Tomé,
Santa Olalia, Santa María de los Caballeros, Sanctispiritus, San Julián y San
Cristobal.
Salamanca se convirtió así en una prestigiosa ciudad con
sede episcopal y sede administrativa. Fue una de las 17 ciudades con derecho a
voto en las Cortes de Castilla y León. La ciudad tenía además de la catedral
fortaleza- alcázar, cárcel, rollo, horca, pendón y muralla. A sus puertas se
cobraba el portazgo. En cada colación o barrio se eligía un alcalde y un
justicia. Las siete colaciones formaban un concejo de 14 miembros. 7 gobernaban
y 7 administraban justicia. Se amplió una tercera muralla llamada cerca nueva
de cinco kilómetros de perímetro. El casco urbano pasó a tener 10 hectáreas. La
ciudad mantenía varias puertas. La puerta septentrional se llamaba puerta del
Sol. Otras puertas fueron la de San Sebastián, la del Río, el Alcázar,
Milagros, San Pablo, San Vicente, San Hilario, san Bernardo, Villamayor,
Zamora, Toro.
La construcción de la catedral comienza en el episcopado
del obispo Berengario, hasta entonces la sede se encontraba en el desaparecido
templo de Santa María la Blanca. La catedral Fortis se inicia en 1150 dentro de
un espíritu renovador impulsado por la reforma de Cluny que había empezado en
910. Tras un largo desierto gris se llegaba al fin del primer milenio con
cierta psicosis de miedo frente al juicio (milerianismo como final del
mundo). Se observaba una sociedad temerosa cerrada sobre sí. El índice de
analfabetismo era tal que ni siquiera los reyes sabían leer.
11. La
arquitectura románica
El románico fue el primer gran estilo arquitectónico
creado en la Edad Media en Europa después de la decadencia de la civilización
grecorromana. Su desarrollo estaba completamente establecido alrededor de 1060,
pero los primeros signos de cambio fueron diferentes según las regiones y no
hay consenso sobre una fecha para sus inicios, que van desde el siglo VI hasta
el siglo XI. Tendrá varias etapas, fundamentalmente dos, conocidas como primer
románico (o románico temprano o lombardo) y segundo románico (o alto románico o
románico maduro). La arquitectura gótica fue el estilo que le sucedió
gradualmente a partir del siglo XII.
En el plano arquitectónico, el arte románico introdujo la
fachada armónica, la cabecera con deambulatorio, las bóvedas de medio cañón y
apuntadas, de aristas y crucería con sus contrafuertes. La arquitectura
románica combinó varias características de los edificios antiguos romanos y
bizantinos con otras tradiciones locales, siendo reconocible por su cualidad
masiva, sus gruesos muros, la falta de la escultura, los arcos de medio punto y
los pilares robustos, las bóvedas de aristas, las grandes torres y las arcadas
decorativas, a veces con banda lombarda. Básicamente de esa época se conserva
una arquitectura religiosa en piedra, que estilísticamente es posible
caracterizar por el uso del arco de medio punto como la reinterpretación del
antiguo arco romano.
Las columnas que soportan los arcos son generalmente
cilíndricas y están rematadas con capiteles a menudo tallados con
representaciones de animales, plantas y símbolos o más o menos geométricos.
Cada edificio tiene formas claramente definidas, con frecuencia de una planta
muy regular y simétrica; el aspecto general es de simplicidad en comparación
con los edificios góticos que les van a seguir. El estilo se puede identificar
a través de Europa, a pesar de las características nacionales y regionales y de
los diferentes materiales empleados.
En las iglesias románicas se mantenían los siguientes
principios básicos: el empleo sistemático del arco de medio punto y el vano
como integrante de los sistemas de cubierta, el predominio de la masa sobre el
vano, la piedra como material y el empleo de muros gruesos como instrumento de
soporte de los empujes de la bóveda, con escasa presencia de ventanales, y en
el exterior, el empleo de contrafuertes, sin apenas función sustentante, sino
como medio de creación de un espacio semi escultórico (juego de luces y
sombras). Se recurre a una articulación orgánica del espacio: la longitud
deberá ser múltiplo de la anchura de la nave central, y la anchura de las naves
laterales será un submúltiplo de ella.
Las naves se disponen en un espacio de semi penumbra que
invita a la meditación y el recogimiento y la Iglesia presenta una orientación
de Este (ábside) a Oeste (pies). La tipología de la planta es basilical o de
cruz latina y en ella se distinguen dos partes: cabecera y naves, estas últimas
de una a tres.
En un primer momento, la nave central se cubría con una
armadura trapezoidal de madera; en un segundo momento se utilizó como sistema
de cubierta la bóveda: sucesión de arcos yuxtapuestos y compuestos de piedras
talladas en forma de cuñas cuyo interior es más estrecho que la zona superior.
Las naves laterales actúan como estructura de descarga, ayudadas en el exterior
por macizos contrafuertes que se incorporan a los muros para neutralizar los
empujes de la bóveda en determinados puntos.
En las iglesias de peregrinación, se construye sobre las
naves laterales una tribuna (galería con ventanas ornamentales de tres vanos
-triforio- que se muestran hacia la nave central).
Para el crucero se elige la cúpula semiesférica con una
linterna en su cúspide, apoyada sobre pechinas o trompas en espacios
poligonales que casi siempre son cuadrados.
12. Los
temas iconográficos
Los temas más representados fueron el Pantocrator, Maiestas
Domini y el Juicio Final. Se inspiraba en bajorrelieves y capiteles
romanos, pero sobre todo en imágenes que consultaban en manuscritos iluminados
y en objetos de orfebrería; aunque ocasionalmente se reprodujeron motivos
romanos, en general se trató de un nuevo comienzo y no de una continuación de
la Antigüedad.
Se utilizó el relieve como la mejor técnica para la
narración de escenas impresionantes, donde el volumen ayudaba a crear una mayor
sensación de realismo que las simples superficies pintadas, retratando escenas
como la Visión del Apocalipsis y esculpiendo en cada superficie el espíritu del
concepto de Dios vengativo presente en el Antiguo Testamento; también se
llenaron no solo de figuras bíblicas como los evangelistas, apóstoles y
ángeles, sino con series de criaturas monstruosas, que ante su visión no se
olvidaban: demonios y criaturas compuestas de cuerpos desproporcionados y
horribles que daban temor de la tortura del infierno confrontado con el reino
de Dios. Su objetivo no era imitar la naturaleza y la realidad.
Iconográficamente, el Dios fuerte, gobernante y juez es
el foco de la escultura monumental; las ubicaciones pictóricas subordinadas a
menudo fueron ocupadas con temas moralizantes en los que los demonios y las
criaturas míticas también desempeñan su papel.
La pintura románica es un capítulo original y breve por
la desaparición de los muros continuos, bóvedas y ábsides lisos con la llegada
del gótico pondrá fin a esta experiencia de pintura mural. La pintura de época
románica solía realizarse sobre la pared, al fresco. Se utilizaba un dibujo de
trazo grueso, con contornos negros. Los colores son puros (sin mezclar) y
planos.
Las figuras se disponen de forma paralela y frontal y
carecen de volumen. Muchas de sus características son semejantes a las de la
escultura. Nota peculiar será por lo tanto la subordinación al espacio
arquitectónico.
Los temas, muy repetidos, son casi únicamente religiosos
y se encuadran en una función didáctica imprescindible dado el analfabetismo
generalizado, además de incluir contenidos alegóricos sólo accesibles a una
minoría iniciada (la élite monacal y el alto clero)
13. El nuevo
canon y simbolismo del arte nuevo románico
El arte románico es un estilo que parte de una concepción
del espacio enteramente nueva fruto de la reforma espiritual promovida por la
orden de Cluny. En el arte occidental greco romano, paleocristiano y
prerrománico las construcciones se guiaban fundamentalmente por intuiciones
estáticas y menos por ideas estéticas con fuerte simbolismo.
La catedral era concebida como símbolo de un
edificio espiritual. En el centro Cristo es la piedra angular sobre quien
descansa el edificio, sobre esta base de la catedral se alzan las columnas
correspondientes a los apóstoles, y otras tantas en las naves laterales para
significar el número de profetas. Los fustes representan fuertes y
robustos la fe. Las columnas sustentan el alto edificio. El Cister y luego la
reforma del Cluny contribuyen a dar toda una cosmovisión a la arquitectura.
Para San Bernardo, la vida contemplativa era una vuelta a la pureza de la regla
de San Benito. Se intentaba combinar la austeridad y simplicidad de líneas con
la belleza.
El objetivo era trasladar por medio de lo visible a lo
invisible. Así los fieles se sentían traspasados a otra realidad, partícipes de
una contemplación celestial. En su configuración la Catedral encarna la
totalidad del saber cristiano, teológico, natural e histórico, disponiendo cada
cosa en su lugar conveniente como una “Summa de la escolástica clásica”.
Los maestros arquitectos, a menudo monjes, pensaban que
la geometría era un modo de establecer un vínculo entre los
seres humanos y Dios. Así concibieron la arquitectura como geometría aplicada,
y la geometría como Teología, ya que el arquitecto era un imitador del Divino
Maestro.
En una sociedad analfabeta en la que ni siquiera los
Reyes saben leer los grandes símbolos y verdades abstractas y misteriosas
tienen que ser mostradas intuitivamente por eso no se desperdicia la
oportunidad didáctica.
La planta es figura de Cristo,
este crucificado, orientada de este a oeste, muestra su orientación a Jerusalén
donde Cristo murió y resucitó y ciudad símbolo de la Jerusalén celeste. Por el
este sale el sol, símbolo de Cristo que viene al mundo a iluminar a todo
hombre. La cruz representaba a Cristo y propiciaba el cruce de la nave
principal y el transpeto. La cabeza de Cristo era la cabecera o ábside, espacio
lleno de luz reservado para el mundo eclesiástico, representantes de Dios en la
tierra. Sus brazos eran los del transpeto que acogían a los fieles, el
pueblo de Dios. Así la iglesia como Cuerpo de Cristo significaba la unión de la
cabeza con sus miembros. La planta se alza en movimiento vertical con inaudita
fuerza dirigido hacia arriba en un movimiento irreprimido de ascensión. La luz
era la fuente de belleza y expresión el misterio que la invade y encierra.
El eje es generalmente de orientación Este-Oeste con
énfasis externo en el frente oeste, normalmente la entrada principal, y énfasis
interno en el extremo oriental de manera que la congregación se enfrenta a la
dirección de la venida de Cristo. Dado que también es la dirección del sol
naciente, las características arquitectónicas del extremo oriental a menudo se
centran en la mejora de la iluminación interior por el sol. No todas las
catedrales mantienen un estricto eje Este-Oeste, pero incluso en aquellas que
no lo hacen, se utilizan los términos de Extremo oriental y Frente occidental. El eje es generalmente de orientación Este-Oeste
con énfasis externo en el frente oeste, normalmente la entrada principal, y
énfasis interno en el extremo oriental de manera que la congregación se
enfrenta a la dirección de la venida de Cristo. Dado que también es la
dirección del sol naciente, las características arquitectónicas del extremo oriental
a menudo se centran en la mejora de la iluminación interior por el sol. No
todas las catedrales mantienen un estricto eje Este-Oeste, pero incluso en
aquellas que no lo hacen, se utilizan los términos de Extremo oriental y Frente
occidental.
El maestro buscaba en el espacio de la catedral acoger la
divinidad y simbolizarla. El cielo estaba representado por un semicírculo y la
tierra por un cuadrado. El centro de la cruz simbolizada la unión del cielo y
la tierra. El ábside representa el ámbito de Dios, lleno de luz simboliza el
misterio de la resurrección de Cristo, culmen de la manifestación y epifanía de
Dios. Los retablos colocados en el ábside presidiendo al altar contienen toda
una catequesis del evangelio. Las funciones del altar y el coro estaban
destinadas al culto de la misa y rezo del oficio que quedaba regulado por el
cabildo. Generalmente el acceso al altar estaba separado por unas rejas. En el
centro del ábside se colocaba el altar y lo presidía el monumento para la
exposición del Santísimo. El altar queda reservado como espacio sagrado a los
presbíteros.
El ábside es el ámbito de Dios y la nave el lugar de los
hombres orientada de este a oeste muestra su tendencia a Jerusalén donde Cristo
murió y resucitó y ciudad símbolo de la Jerusalén celeste a la que los
creyentes están llamados por el este sale el sol símbolo de Cristo que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo la bóveda hace referencia al cielo el
pavimento simboliza la tierra y a los creyentes que están en la base de toda la
iglesia las columnas representan a los obispos los arcos a los Reyes y
príncipes y las tejas los soldados que la defienden de los cambios del tiempo
lo mismo que las ventanas dejan pasar la luz para iluminar el templo doctores y
maestros con su predicación y escritos ilustran la vida cristiana simbolizando
el cristal su pensamiento.
La bóveda hace referencia a la ascensión al
cielo. Es la elevación de la tierra al cielo fruto de la
resurrección de Cristo. Hay una progresiva ascensión de los santos, los ángeles
y los arcángeles hasta el trono de Dios, en el centro de la iglesia triunfante.
Las bóvedas simbolizan la caridad divina y las vidrieras induciendo a una
sociedad visual de Dios " como luz verdadera que viniendo a este mundo
ilumina a todo hombre". La bóveda central indicaba la ascensión del altar
hacia el cielo e invitaba al recogimiento, veneración y sumisión.
El pavimento simboliza la tierra y los
creyentes de la iglesia militante. El subsuelo representa la
iglesia purgante en espera de la resurrección de Cristo. Suelen encontrarse los
enterramientos de personajes célebres. Generalmente como espacio sagrado se
ofrecía la posibilidad de tumbas y enterramientos de personas ilustres que eran
enterradas no solo en las capillas laterales sino bajo grandes losas en los
pasillos de las naves. En algunos de los pavimentos de las catedrales se
dibujaban laberintos con un significado también simbólico. Es en el
pavimento de la Catedral Vieja donde se observan enterramientos junto a los
nichos laterales.
Las columnas, capiteles y ménsulas dan expresión de la
iglesia triunfante, victoriosa en su lucha contra el mal y los vicios.
La decoración de los capitales y ménsulas fue variando pasando de motivos
naturales a figuras antropomórficas. En las ménsulas de las claves y en los
capiteles se reproducían mensajes bíblicos y se representaban distintos
personajes del antiguo y nuevo testamento.
Los capiteles que rematan las columnas son tallados por
diversos artistas diferentes de los que se ocuparon por levantar la Catedral.
En la Catedral Vieja un primer cantero labró los preciosos capiteles del
tránsito del ábside central al de la izquierda y los dos de la puerta de
poniente.
Las torres, las campanas y las cúpulas son los elementos que apuntan al cielo, hacen referencia a la divinidad. En la iglesia católica se remarca la centralidad de la cúpula en el crucero como símbolo de la divinidad. En las iglesias ortodoxas se multiplican hasta el número tres, símbolo de las tres personas divinas. Las torres demás de formar parte del sistema defensivo eran representativas del poderío de Dios sobre la ciudad. Poco a poco fueron tomando más relevancia hasta constituirse, nunca mejor dicho, en los verdaderos rascacielos medievales. En la parte superior de la torre se organizaba el campanario. A partir del S. XIV las torres fueron dotadas de relojes que marcaban el ritmo del tiempo para toda la ciudad.
La nave representa al pueblo de Dios, un
pueblo de Dios en marcha. El camino desde la entrada hasta el crucero hace
referencia al camino penitencial de progresivo acceso a la luz, cuyo centro y
clímax se encuentra en el altar. La decoración de los muros va progresivamente
introduciéndonos en el misterio de Cristo
Esta intención educativa sigue en las esculturas de las
ménsulas de las claves y principalmente de los capiteles se representan
paisajes beatíficos sobre todo del Antiguo Testamento así en nuestra Catedral
vieja encontramos a Sansón desgarrando a un León y a Daniel abandonado en el
agua de los hades. La lucha del hombre contra los vicios es otro motivo
románico presente en nuestra. El contenido simbólico de la catedral es el de la
historia sagrada es presentado en el e inteligible bulto de una escena o hecho
real.
Más tarde se amplía esta tarea didáctica y formadora a
los retablos y a los muros de las paredes así en el grande tablo mayor de la
Catedral vieja tiene este objetivo inicial todos los muros de la nave de la
epístola y del crucero guardan la incógnita de grandes paños de pintura este
impulso renovador de los monjes de Cluny llegó hasta nuestra tierra a través de
los monasterios de San Juan de la Peña San Millán de la Cogolla, San Salvador
de Leire, Sahagún y Santo Domingo de Silos patrocinados por los Reyes Sancho el
mayor de Navarra y después Alfonso VI en Castilla León.
14. Las
proporciones, las medidas y los números
Según el libro de la
sabiduría: "Dios ordenó todas las cosas por su medida; su número y su
peso". La Catedral simboliza la morada terrenal de Dios de
acuerdo con unos principios supremos de proporción y belleza. De entre todas
las artes liberales, la música y la arquitectura eran consideradas las más
nobles. El diseño del maestro tiene su fundamento en la Cosmología
musical ya que el universo ha sido ordenado musicalmente por su
Creador. La arquitectura del templo refleja la morada terrenal de Dios de
acuerdo a unos principios de proporción y belleza. Música y arquitectura elevan
a la contemplación divina.
La armonía responde a toda
una composición en proporción con el número áureo. Los rectángulos áureos se
conciben con intervalos de consonancia y tono. La doctrina musical absorbida
por San Agustín fue vínculo con el neoplatonismo pagano y el
cristianismo occidental. Todo esto fue estudiado meticulosamente por
intelectuales de distintas Escuelas, que mantenían toda una concepción musical
del alma en el mundo. Fulberto, uno de los grandes sabios de la
época, además de maestro de obras, era músico y poeta y sabía que las primeras
polifonías están basadas en consonancias perfectas, así relacionó los
rectángulos entre sí según intervalos de cuarta, quinta, de octava y de tono.
Estas características
peculiares del arte románico, dejan al descubierto otra esencia mucho más
profunda de su visión del mundo. En un canon enfocado principalmente a la
expresión de símbolos colectivos, y que no busca la realización de la
percepción individual del artista, la elección de diferentes «puntos de vista»
obedece a la necesidad de plasmar el ser de las cosas.
Entre los más perfectos
símbolos trinitarios de la arquitectura gótica el número 3. Se
observa en numerosos elementos, las 3 naves, las 3 hileras de ventanas que
iluminan cada uno de los 3 niveles del ábside principal, etc. El resultado de
multiplicar el número de crujías del coro por el número de niveles, es
33, la edad que cumplió Cristo en la tierra.
En todas las grandes
civilizaciones de la historia ha existido un «centro», un «lugar» de la
conciencia colectiva que actúe como punto de visión de lo que se considera
real, es preciso creer que también nuestra cultura moderna lo tenga. Pero ya
que, paradójicamente, uno de los rasgos esenciales del momento actual es
justamente la «ausencia de centro», la
carencia de un ideal colectivo que impulse al hombre a actuar por encima de su
propia visión de la realidad, quizá sea útil primero reflexionar sobre la
forma como, en otras épocas, se concibió la idea de «centro».
Los artistas, a menudo
alquimistas, conocían la simbología de los números. El siete y el doce por ser
los números mágicos quedaron unidos a la ciudad de Salamanca. El siete
representa el conocimiento sagrado, la perfección. El doce resuena con
particular fuerza en la Biblia. Sabemos que el recinto antiguo de la ciudad fue
amurallado. Después de una primera muralla romana, la segunda muralla tuvo
siete puertas y en la tercera se abrieron doce siguiendo el modelo de la
Jerusalén celeste descrita en el Apocalipsis. Loas doce puertas correspondería
a los doce apóstoles.
15. Los
ritmos, una sinfonía de diferentes acordes y melodías
Los maestros concibieron
la arquitectura como geometría aplicada y la geometría como teología. Una
de las principales preocupaciones del arquitecto era la armonía dentro del
orden geométrico concibiendo la obra como un ser vivo o una sinfonía con
sus acordes y melodías. Seguían un riguroso orden y sistema métrico. El
hombre, cautivado por la belleza de las ricas catedrales quedaba sobrecogido
por la suntuosidad y belleza. La belleza es capaz de iluminar al ser humano. Lo
bello es aquello que por su forma, posición y color complace a la
vista, es aquello que provoca admiración. La obra bella, debe
alcanzar el alma del hombre solicitarle su atención, debe servir de cebo
para cautivarle los ojos y conquistarle la mente y únicamente. Como decía Santo
Tomás, el hombre es capaz de deleitarse con la belleza del orden sensible. Para
que la obra sea bella ha de ser completa e íntegra, ha de ser clara, nítida,
toda ella dispuesta con armonía como una melodía.
El arquitecto, como
imitador del Divino Maestro, manejaba un sistema en base a un cuadrado (ad
quadratum) o en base a un triangulo (ad triangulum). Las diagonales
de los rectángulos principales para la composición de la fachada están
relacionados entre sí según intervalos de cuarta, quinta, de octava y de tono.
Ya que la armonía es el indicio de la existencia de Dios.
Las catedrales son concebidas como seres vivos con su comportamiento particular el día y la noche. El maestro artesano concebía su obra al compás de la luz, del recorrido del sol. La orientación de la catedral estaba marcada por la orientación del altar al este, Jerusalén, donde nace el sol.
El maestro arquitecto, experto alquimista y conocedor de las ciencias sagradas, era sobre todo un monje, un místico. Con la arquitectura trataba de llevar a los hombres al terreno de lo sagrado, al encuentro con Dios. Esto se hacía gradualmente. Desde la entrada hasta el altar la persona entra en un camino. Se trata que la arquitectura acompañe al proceso litúrgico o camino catecumenal de la persona. Tres van a ser los estadios o etapas del camino de progresión espiritual: penitencial, iluminativo y unitivo.
El maestro arquitecto,
experto alquimista y conocedor de las ciencias sagradas, era sobre todo un
monje, un místico. Con la arquitectura trataba de llevar a los hombres al
terreno de lo sagrado, al encuentro con Dios. Esto se hacía gradualmente. Desde
la entrada hasta el altar la persona entra en un camino. Se busca que la
arquitectura acompañe al proceso litúrgico o camino catecumenal de la persona.
16. La
orientación
En la Catedral todo debe apuntar a Cristo. La orientación del templo es hacia el este, hacia la Tierra Santa lugar del nacimiento muerte y resurrección de Cristo. El maestro de obras cuida que la luz que entre ilumine el altar. El sol nace del oriente simbolizando como Dios que es la luz ilumina la vida de los hombres en la tierra.
Toda la Catedral, de
acuerdo a un espacio sagrado, responde a un claro diseño en torno al misterio
de Cristo La planta es figura de Cristo, el ábside es el ámbito de Dios y la
nave el lugar de los hombres. La Catedral está orientada de este a oeste,
muestra así su orientación y tendencia hacia Jerusalén, donde Cristo murió y
resucitó y ciudad símbolo de la Jerusalén celeste. Por el este sale el sol,
símbolo de Cristo, que ilumina todo hombre. La bóveda hace referencia al cielo.
17. Los
autores
Los maestros del románico eran monjes arquitectos en una
Europa que empezaba a salir de su letargo. Los artesanos constructores eran
nombres de gran experiencia y fuerte espiritualidad promovida por la reforma
del Cluny. La liturgia oficiada por los monjes de Cluny reclamaba mayor
amplitud para las iglesias no agradaban los modelos arquitectónicos inspirados
en Bizancio o en la arquitectura clásica se buscaba un nuevo estilo en el arte
de la arquitectura religiosa.
La catedral es la imagen visible del Dios invisible, la
visualización de la Jerusalén Celestial. Los monjes arquitectos fueron
constructores de todo un sistema intelectual. Los maestros alquimistas hacen
uso de todo un sentido iconográfico unitario y una cosmovisión de la humanidad
dentro de la Historia de la Salvación. El maestro arquitecto era concebido
como un sabio monje artista y era el que estaba a cargo de la elaboración
del proyecto y de toda la construcción.
El maestro de obras era el arquitecto. Su nombre aparece
con frecuencia en el pavimento de la nave, escrito en un laberinto como
homenaje a Dédalo, arquitecto del rey Minos. El arquitecto debía poseer amplios
conocimientos técnicos. En primer lugar elaboraba un plano del edificio, que
presentaba a los promotores de la obra, clérigos, nobles o reyes. Una vez que
el proyecto era aprobado, contrataba a los operarios que llevarían a cabo los
trabajos. El trabajo debía estar muy bien coordinado para evitar que se
retrasaran o interrumpieran las obras.
Había diferentes tipos de obreros con distintos niveles
de cualificación. Los porteadores eran jornaleros y se les contrataba en
el lugar. Los amasadores de mortero, en cambio, percibían una paga más
elevada. En lo más alto del escalafón estaban los maestros canteros y albañiles,
encargados de dar forma a la piedra y de colocar cada sillar en su sitio.
Los canteros o maçons eran auténticos
escultores. Tallaban figuras humanas o de animales y vegetales para decorar
portadas y ventanas. Utilizaban escuadras y cartabones, entre otros
instrumentos, que sólo ellos sabían usar, con los que tallaban perfectos
sillares. Eran trabajadores libres o francos, de ahí el término francmaçon.
Aunque una catedral gótica era la suma de todas las especialidades necesarias,
la principal era la de los masones. Eran ellos quienes colocaban la primera
piedra del edificio y la última.
A mediados del s. IX en los monasterios del norte de
Italia se empezaron a emplear la construcción de los templos unos arcos
llamados “fajones” que no solo toleran mayor altura y longitud en las iglesias
sino que además permitían sustituir las techumbres de madera tantas veces
producto de las armas con bóvedas más sólidas de piedra.
Los monjes del Cluny se encargarían de difundir por
Europa esta nueva estructura arquitectónica y lo que ella suponía para muros
ventanas y refuerzos exteriores surgió pues una iglesia de planta de Cruz
latina cabecera semicircular o ábside, cimborrio en la Junta de las astas de la
Cruz, dos naves laterales y dos Torres vigilando la entrada.
18. Una
nueva cosmovisión
El arte, en uno de sus
aspectos, constituye una vía de expresión de imágenes con las que el hombre
puede explicar y comprender el mundo. El canon estético responde a un
conjunto de sentimientos y saberes individuales y colectivos que encierra el
gesto grabado en la piedra; una forma que nos descubre un
rasgo profundo del ser. Ha sido objeto de meditación, no sólo
estética, sino también filosófica. Su máximo interés y desafío reside en
su esencia: plasmar una figura tridimensional la compleja esfera de
acciones, emociones y vivencias en la que se desarrolla la existencia humana.
De esta manera, en el camino que elige el artista para resolver
este enigma, podemos encontrar también la vía que nos conduce al
fundamento de una determinada cosmovisión.
Los maestros artesanos en la
construcción de las catedrales respondían a toda una cosmovisión del mundo. Por
eso que se precisa saber descubrir la hermenéutica de su simbología y de su
lenguaje para poder así interpretarlo. Las catedrales de Salamanca supusieron
una colosal empresa que llevó varios siglos. La catedral vieja, la
Fortis, ocuparía prácticamente un siglo. Se empezó en 1140 y fue terminada
en 1230, la catedral nueva, la Magna fue construida a lo largo
de 220 años. Sin embargo las catedrales nos dejaron un legado de valores
imperecederos e inmutables que serían válidos para cualquier época y lugar. Si
un número tan estimable de generaciones se comprometió a legar una obra tan
excepcional, nuestro deber y compromiso es conocerlo, defenderlo y difundirlo.
19. Un
cambio de paradigma de la edad Antigua a la Edad Media
A grandes rasgos,
podríamos decir que a lo largo de la Edad Media la
identificación de Dios con la idea de Ente Supremo crea los fundamentos para
una imagen del mundo teocéntrica. Aunque esta breve definición
no pueda hacer justicia a mil años de historia en los que el
pensamiento filosófico-cristiano fue construyendo una compleja visión del mundo,
al menos nos sitúa ante un hecho: el ser, en tanto presencia de lo divino y
real, que en la Antigüedad es concebido y percibido como algo consustancial e
inmanente a nuestro mundo, se abstrae a una forma trascendente, lejana y
elevada. Sobre este presupuesto metafísico se asienta un arte como el
gótico, en cuyo fundamento se concibe el espacio como dimensión simbólica y
la luz como materialización de lo divino. La creación de los interiores en las
catedrales, en las que domina una luz filtrada por las vidrieras, evade aún
cualquier referencia objetiva al espacio real, propiciando una atmósfera de
ingravidez y elevación. Las pinturas, impregnadas también de simbolismo, evitan
cualquier referencia al espacio natural, a la realidad, que remita al
observador al terreno de lo profano.
20. Las
dos obras más representativas del románico salmantino
El románico salmantino es de gran valor aunque muchas iglesias y conventos hayan desaparecido.
Aunque a lo largo de la historia las iglesias estarían sometidas a diversas modificaciones todavía quedan auténticas joyas del románico. Sobre todo destacan la catedral vieja y la iglesia de san Martín.
20.1 La
Catedral Vieja llamada Santa María de la Sede
La Catedral Vieja es el exponente más relevante del
románico tardío y va a convertirse en el modelo de los templos románicos, el
nuevo canon románico.
Con la rápida conquista musulmana (710-718), los
reinos cristianos quedaron reducidos a una estrecha franja de la
cornisa cantábrica. La aparición de la arquitectura románica en
España coincidió con las primeras victorias importantes de la Reconquista.
España,
durante el período de arquitectura románica, estaba formada por los reinos
cristianos de León, Castilla, Navarra y Aragón en la mitad norte, mientras que
los árabes dominaban la mitad sur. En consecuencia, sólo hay arquitectura
románica en la mitad norte del país. De las catedrales construidas en la
reconquista cristiana sólo quedan algunas, completas muy pocas y fragmentadas
las más.
La construcción de la catedral va a levantarse sobre la
base de un templo visigótico de la primitiva población dedicado a Santa María
(en el llamado Teso de San Isidoro más tarde de las Catedrales) Se llevó a cabo
a mediados del s. XII cuando el arte románico había alcanzado su plena madurez.
Fue erigida por el obispo don Jerónimo de Perigueaux, primer prelado de
Salamanca tras la repoblación por encargo del conde don Raimundo de Bergoña y
de su esposa doña Urraca.
El edificio responde al nuevo canon románico si
bien se puede apreciar ya la transición al gótico. La catedral es concebida con
carácter de fortaleza “Fortis salmantina”. La fachada y las torres han
sido modificadas respecto al proyecto original. De las dos torres solo queda
una “la mocha” puesto que la de la izquierda responde a la Nueva
Catedral. La Catedral Vieja en su estado primitivo estaba flanqueada por dos
torres. A la derecha, la llamada torre mocha, hoy desaparecida, célebre atalaya
donde se cobijaron los amotinados y desde la cual el alcalde defendía la
ciudad. La Catedral no olvidemos era un verdadero castillo fuerte donde en
tiempo de tumultos, motines o guerras vigilaba una guarnición. Desaparecida en
1680, la catedral ha perdido el aspecto de fortaleza. Por este aspecto es por
lo que tomó el nombre de Fortis. Cuando se construye la Catedral Nueva se
levanta la nueva torre de las campanas, esbelta torre que correspondería a la
torre del lado izquierdo de la vieja y del lado derecho de la Nueva. La torre
sufre remodelación después del terremoto de Lisboa. En 1755 tuvo lugar el
primero de noviembre el mayor seísmo de su historia. El vecindario fue
sorprendido por el toque alborozado de todas las campanas al mediodía.
La planta, siguiendo la tipología borgoñona, es de cruz
latina de tres naves con crucero y cabecera triabsidial de plantas
semicirculares. En el crucero, a semejanza de la catedral de Zamora, se levanta
la cúpula denominada “torre del gallo”. Los gallos abundan en las
veletas haciendo alusión a Pedro que niega con su canto, para reconocer la
vinculación petrina y al anuncio del nuevo amanecer. El canto del gallo
despierta al pueblo anunciando la mañana nueva, es precisamente lo que anuncia
el gallo que corona la catedral, la resurrección de Cristo. El cimborrio emplea
una técnica novedosa con un sistema de doble estructura. La interior,
semiesférica, con nervios meridianos y el exterior, apuntada, de refuerzos
paralelos, que actúan a modo de cincho para distribuir mejor las fuerzas.
En los tres cimborrios las cubiertas son de escamas
pétreas que puede guarden relación con las cúpulas gallonadas islámicas de los
s, IX y X. La Torre del Gallo con sus dos pisos de ventanas, dobles
parejas de torrecillas cilíndricas en los ángulos y lucernarios en mitad de
cada lado y la cúpula en forma de bellota funde el bizantino, mudéjar y
románico. Los ábsides de pulcros sillares, la cornisa de sutiles juegos de
damas, soportan los canecillos y los varios ajedrezados de las ventanas
abocinadas de triples arquivoltas. La torre esta coronada por una veleta en
forma de gallo, símbolo de la iglesia vigilante en espera de la resurrección.
Es digno de destacar las pinturas medievales debajo de la
torre izquierda en la denominada capilla de San Martín o Capilla del Aceite.
Son pinturas al fresco con la representación del Juicio con el Pantocrator
que nos da a entender que las paredes del templo románico fueron decoradas con
pinturas.
20.2 San
Martín de Tours
Esta Iglesia, quizás una de la más representativa,
pertenece al románico francés o de las peregrinaciones, que ha sido catalogado
también como románico duriense. Pertenece también, como la Catedral Vieja, a la
segunda mitad del s. XII con influencias cisterncienses. Es el segundo templo
románico de la ciudad en tamaño y en importancia después de la Catedral Vieja
por eso se le conoce como “su hermana menor”. Su fundación en el s. XII se debe
al conde Martín Fernandez, capitán de los repobladores de la natura de los
toreses y está dedicada a San Martín de Tours. Su construcción se llevó a cabo
en el “azogue viejo” sobre el terreno que ocupaba una modesta capilla dedicada
a San Pedro.
Es una pena que a lo largo del tiempo haya sufrido
numerosas modificaciones que han alterado su primigenia imagen hasta el punto
de que el estado presente responde a una secuencia de estilos que van desde el
románico al barroco. Destaca en medio de toda esta adulteración el ventanal que
alberga la capilla de Nuestra Señora de las Angustias. Esta oculta las
columnas, capiteles y arquivoltas policromadas de la puerta primitiva, la más
rica del templo. En esta capilla se guardan las reliquias de los cinco mártires
salmantinos del s. VII. (Arcadio, Probo, Pascasio, Eutiquiano y Paulo).
Accediendo por la Plaza Mayor destaca la bella portada
norte que nos anuncia que nos hallamos ante un monumento románico singular. Se
trata de una portada que consta de cuatro arcos de medio punto formando
arquivoltas con cuadrifolios, lóbulos y florones de clara influencia oriental.
En la hornacina superior aparece San Martín a caballo compartiendo su capa con
un pobre.
La tipología borgoñesa se deja ver en la planta basilical
con tres naves y tres ábsides en analogía con la Catedral Vieja. Carece de
crucero y por consiguiente de cimborrio.
21. Otras
obras significativas
21.1 San
Cristóbal
Esta antigua parroquia fue erigida por los Caballeros
Hospitalarios de San Juan 3n 1145. Como San Martín está asentada en el
territorio de los toreses y encaramada en el cerro del mismo nombre. También
esta iglesia románica ha sido objeto de varias modificaciones.
Como las dos anteriores es de traza románica borgoñesa.
Tiene planta de cruz latina de una sola nave y tres ábsides. El central es
semicircular y dos laterales rectangulares, con crucero que sobresale de la
cabecera y cimborrio en altura.
En el interior cabe destacar la talla de sus capiteles e
impostas de dedicada ornamentación, profusa en flora y fauna.
21.2 San
Benito
La Iglesia está situada en la calle de la Compañía. La
primitiva iglesia románica levantada en el territorio de los gallegos fue
fundada en 1104. Sobre ella se reedificó la actual de estilo gótico. Se dice
que fueron los seguidores del bando de Santo Tomé los que la quemaron. Don
Alonso de Fonseca, arzobispo de Santiago y patriarca de Alejandría, la mandó
reconstruir en 1490. En esta iglesia fue bautizado.
Lo más interesante de esta iglesia es su delicada
portada, protegida por un tejadillo apoyado en una grácil columna. Sobre un
arco carpanel se representa la escena de la Anunciación de la Virgen por el Arcángel
San Gabriel, presidida por el Padre Eterno, bajo un arco conopial que cobija la
escena representada en un doble tímpano.
La iglesia es rica por su legado histórico. Fue famosa
durante la edad Media por dar su nombre a uno de los bandos que tenía
atemorizad a la ciudad. La rivalidad de los bandos e gestó por los partidarios
de don Pedro I y los afines a Enrique II, en la lucha por la sucesión al trono
de Castilla. El bando de los Manzano de San Benito, tradicionalmente
adversarios al de los Enríquez de Santo Tomé, se enfrento en una guerra a
muerte de dos de los hijos de doña María de Monroy (María la Brava). El límite
de la demarcación de estos dos bandos se hallaba en la plaza del Corrillo o de
la Yerba.
21.3 San
Julián
Esta parroquia fue una de
las primeras de la natura de los toreses y data de 1107. Ha sufrido diversas
modificaciones. De aquella época tan solo se conserva la portada norte con
parte del muro septentrional y la base de la torre. La portada, aunque mutilada
por un contrafuerte, tiene influencias bizantinas.
Está constituida por tres
arquivoltas de medio punto. Cuidadosamente labradas, aunque ahora se encuentren
muy deterioradas. Encima de la portada hay un tejaroz sobre modillones
decorados cabezas de animal y hojas. En el muro destaca un auto relieve que
representa una bicha con el rabo entre las piernas y vestigios de alas, con la
testa muy deteriorada. Es posible que formase parte de un tetramorfos
representando a San Marcos (figuración simbólica de los evangelistas).
21.4 San
Juan Bautista de Barbalos
Esta parroquia fue fundada a mediados del s. XII por los
Caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén en el territorio
de los castellanos y está dedicada a San Juan Bautista. Se encuentra ubicada
junto a la desaparecida puerta de Villamayor. Se dice que el autor sería del
mismo taller o maestro que trabajó en Santa María de la Vega, y Santo Tomás de Cantuariense.
Su fábrica constituye la muestra más simple del románico.
Consta de una cabecera absidial, de una sola nave con techumbre de madera, como
corresponde a la austeridad de la Orden Hospitalaria. Tenía una torre a los
pies de la iglesia, reforzada por unos contrafuertes, que fue desmochada y a la
que se añadió una modesta espadaña.
En su exterior destaca su ábside de tres paños separados por cuatro semicolumnas que delimitan tres ventanas abocinadas de arco de medio punto. Conserva una bella portada en el muro septentrional. En el interior sobre la puerta de entrada se aprecia una imagen gigante de Cristo crucificado de finales del s. XII, conocido como el Cristo de la Zarza. La tradición dice que San Vicente Ferrer fue testigo de sus sermones en el S. XIV.
21.5 Santo
Tomás Cantuariense
Esta iglesia románica
consagrada a Tomás Becket, arzobispo de Canterbury, defensor de la iglesia de
Roma y que fue canonizado por causa de su martirio en 1175. Rondulfo,
compatriota del santo, docente del Estudio salmantino y canónigo de la catedral
manda erigir esta iglesia en honor a este santo, primado de Inglaterra. El
santo gozó de gran devoción en Europa lo que dio origen a un camino de
peregrinación comparable a la ruta Jacobea.
La iglesia románica está
situada en el sector oriental de la ciudad, en el antiguo territorio de los
portugaleses, muy cerca de la muralla medieval y de la puerta a la que dio su
nombre. Su planta es de cruz latina, con tres ábsides escalonados, que van
precedidos de tramos presbiteriales rectos de bóvedas de cañón apuntado. El
crucero es muy acusado, con cimborrio de bóveda baída de cuatro arcos cruzados,
se continua por una sola nave de techumbre de madera.
En su interior pueden
contemplarse restos de pinturas al fresco en la pared del ábside principal que
representan al santo titular sentado, vestido de pontificial y en actitud de
bendecir.
En el exterior llaman la
atención la belleza de los ábsides, sobre todo en lo que se refiere a las
ventanas abocinadas, algunas de ellas ciegas. En dos de las falsas ventanas de
arcos de medio punto sobre columnas con capiteles vegetales destaca un disco de
radios curvos. Las influencias estilísticas de este templo beben directamente
de la Catedral Vieja.
21.6 San
Marcos
Se halla situada en el perímetro
de la cerca nueva, muralla medieval, en la puerta de Zamora en el acceso norte
de la ciudad. Es una parroquia fundada en el territorio de los castellanos por
Raimundo de Borgoña y su esposa Urraca. Su construcción data de 1178. Su
fundación fue por disposición real pasando a pertenecer por donación de Alfonso
IX a los clérigos de Salamanca. Desde entonces tomo el nombre de Real Clerecía
de San Marcos. Los clérigos estuvieron hasta 1767, cuando tras la expulsión de
los jesuitas, el rey Carlos III les donó el Colegio de la Compañía.
Esta iglesia es un tanto
peculiar, única en muchos aspectos. El más característico es su planta circular
y su interior basilical. Era propio de algunas iglesias de peregrinación
fundadas por los Caballeros de la Orden de los Templarios esta tipología (como
lo muestra Santa María de Eunate en Navarra). El círculo evoca la iglesia del
Santo Sepulcro de Jerusalén, símbolo de lo celestial. También la iglesia de la
Ascensión de Jerusalén (Anástesis, resurrección en griego).
Atravesando la puerta de
mediodía aparecen dos gruesas columnas de capiteles ochavados que generan un
crucero y tres naves, con tres ábsides, Todo ello inscrito en un círculo. Es
una estructura cuadrada, en cruz griega, inscrita en una rotonda. Los arcos que
arrancan de las columnas son apuntados, propios del tardo románico y preludio
del gótico. La techumbre es de madera, conservándose en el cimborrio un
artesonado mudéjar.
En el interior podemos
observar unas pinturas murales de la Coronación de la Virgen, en el absidiolo
de la epístola y de la Anunciación de María en el ábside central. Destaca el
crucifijo, Cristo del Castillo, del s. XIII.
21.7 San
Polo
La parroquia de San Polo
estaba situada extramuros en territorio de los mozárabes. En la actualidad solo
persiste en parte. Los restos de la parroquia se deben a una reciente
restauración. Se conserva la planta de los ábsides con zócalo de piedra y
ladrillo. La original era de estilo románico-mozárabe del S. XII.
Se remodeló con estilo
gótico en el S. XVI y se han perdido las treinta estatuas de santos que tenía
en su tramo alto. Alguna de estas figuras se trasplantaron al patio
renacentista del antiguo Hospital de la Santísima Trinidad, hoy colegio de las
Siervas. En una reciente restauración se han descubierto dos imágenes situadas
en las esquinas del muro poniente. Que estaban tapadas con una capa de mortero.
Una nota relevante es que esta Iglesia tuviese durante un tiempo la imagen de
la Virgen de la Vega.
Después de la desamortización
la Virgen de la Vega pasó a venerarse en esta iglesia. Al suprimirse esta en
1838 se trasladó la imagen al Convento de San Esteban. Luego fue trasladada a
la Catedral Nueva a la Capilla del Presidente y finalmente pasó a ser entronada
en el altar mayor de la Catedral Vieja.
22.
La espiritualidad del románico
El arte románico
surge en la baja Edad Media como fruto de un orden nuevo y de una nueva
espiritualidad al compás de las nuevas ordenes monásticas del Cluny y del Cister,
la reforma gregoriana en lo que se refiere al culto y la liturgia (en diversas
miniaturas se representan a los monjes orando y copiando escritos). En el caso
de España tuvo que ver con el final de la dominación musulmana donde muchas
ciudades fronteras, como el caso de Salamanca, habían quedado arrasadas y se
comenzaba la ardua tarea de la repoblación. Tuvo enorme influencia el auge del
Camino de Santiago que se convirtió en elemento conductor de los nuevos aires
del románico francés. Se trataba del alborear de los nuevos “burgos” o ciudades
con el desarrollo de donde va tomando fuerza la nobleza, los gremios y las
cofradías. En medio dese dio un éxodo del campo a las ciudades con el
desarrollo del comercio y de los nuevos oficios.
Los constructores y
artesanos alentados por los monjes abandonaban los modelos arquitectónicos
bizantinos y proponían un nuevo estilo más armónico y unificado. Las catedrales
y las iglesias eran por lo general de planta de cruz latina (figura del Cristo
Resucitado) con cabecera semicircular y cimborrio en la junta de las astas de la
cruz (en referencia hacia el cielo). Se orientaban de este hacia el oeste (Por
el este sale el sol símbolo de la luz del Sol de Cristo). Se construían con una
precariedad de medios gracias al sentido grupal y corporativo. Las iglesias se
levantaban con gruesos muros cubiertos con sillares de piedra franca y con sólidas
bóvedas de cañón los artesanos dirigidos por maestros canteros. Los espacios
teñidos de penunbra con iluminación de numerosas lámparas de aceite. Mantenían
una decoración sobria con elementos geométricos acompañados por vegetales y
animales de gran simbolismo tratando de portar un mensaje que trasciende las
edades.
Los elementos
antropomórficos son más tardíos y evocan escenas y figuras del Antiguo y Nuevo
testamento. Las paredes del crucero y presbiterio se decoraban con pinturas al
fresco. La escultura de las imágenes de los Cristos y las Vírgenes son
hieráticas y tratan de adentrar al espectador en el misterio divino.
22.1 El Cristo
de las Batallas
La talla del Cristo es prototipo de los
cristos románicos con cuatro clavos. Figura hierática sin sombra de dolor
físico, cabeza corona en forma de capacete de ojos abiertos y mirada sonriente,
barba lisa y cabellera cayendo para atrás. Su cuerpo aparece con las costillas
poco señaladas, brazos abiertos y dilatados horizontales, manos abiertas con
los dedos pegados. Un faldón cayendo hasta las rodillas y pliegues simétricos
con los pies paralelos apoyados en una pequeña peana. La figura fue revestida
con sobrepuestos de plata. En tiempos poseyó una corona adornada con siete
piedras preciosas. Y otras menudas.
El Cristo fue traído de Valencia por Jerónimo
de Perigord, capellán de Rodrigo Diaz de Vivar y primer obispo de salmantino
después de la restitución de la diócesis. La imagen presidía las ceremonias
litúrgicas durante las campañas militares del Cid. Al ser nombrado obispo
Jerónimo trajo consigo la imagen a la catedral vieja de Salamanca. Cuando es
concluida la nueva es enterrado junto a ella en la capilla central de la girola
(1774).
Al principio estuvo en la
catedral vieja y no era de mucha devoción pero al transcurrir el tiempo fue
cobrando relevancia sobre todo como defensor de la ciudad ante grandes
calamidades. Salió en procesiones con motivo de grandes eventos como defensor
de la herejía y protector del pueblo. En el muro lateral se encuentran los
exvotos pictóricos que conservan parte de los milagros que el Cristo realizó en
la ciudad.
22.2 La
Virgen de la Vega
La Virgen de la Vega
es una talla de madera revestida con bronce fundido sobredorado y adornada con
piedras preciosas y bellos esmaltes. Refleja la espiritualidad típica de las
estilizaciones románicas (la Theotocos bizantina). La Virgen aparece
sentada en un trono sin respaldo. En su mano izquierda sostiene al Niño Jesús sentado
sobre sus rodillas y en s mano derecha una rama de flores. El Niño Jesús
aparece bendiciendo con una mano y sosteniendo un libro con la otra.
La talla de la Virgen Recibe su nombre de que en sus orígenes se venero en la vega del río Tormes para proteger la ciudad de las riadas (1166), luego paso a venerarse bajo el nombre de Nuestra Señora de la Antigua y finalmente se declaró patrona de Salamanca entronizándola en el altar mayor por el obispo Barbado Viejo en la Catedral Vieja (1949).
23. Conclusión
Tras un periodo de oscurecimiento, mentalidad
mileniarista, invasión musulmana, devastación y despoblación, peste, la fe
cristiana surge como consecuencia de la prosperidad material y de la renovación
espiritual que acontece con el románico, el paso de la edad antigua a la Edad
Media, que inspiró la construcción de gran número de iglesias y de edificios
religiosos.
El románico va a suponer una nueva ola, corriente de aire
fresco, un nuevo impulso vital que agita la historia inaugurando una nueva
época. El impulso de las órdenes religiosas del Cister y de Cluny tuvieron
enorme influencia. Alrededor del año 1000, se produce una expansión
generalizada en los ámbitos económico y cultural propició un importante
crecimiento demográfico en las sociedades occidentales, roturándose nuevas
tierras y abriéndose antiguas rutas de comercio, que posibilitarán los caminos
de peregrinación.
En una Europa rural con escasos recursos materiales y
técnicos, en ese período se construyeron muchos castillos y fortalezas, pero
fueron muchas más las nuevas iglesias levantadas en ciudades y aldeas. Los
monasterios y abadías constituían verdaderas factorías de desarrollo económico.
Toda Europa se vio invadida por una auténtica fiebre
constructiva; se había conseguido formular un arte capaz de representar a toda
la cristiandad: el románico. Fue el estilo artístico predominante en la Europa
Occidental cristiana durante los siglos XI, XII y parte del XIII. Fruto de la
renovación y expansión de las órdenes religiosas (Císter y Cluny) como
resultado de una revisión del movimiento benedictino. Como lo fe la abadía de
Montecasino en tiempos de San Benito, el monasterio de Cluny, fundado en el año
930, y el de Claraval se convierten en los centro difusores de la reforma,
alcanzando rápidamente una gran expansión y consiguiendo, a través de sus
monasterios, que el arte románico se difundiera por todo el mundo cristiano
europeo. Estas órdenes monásticas son fuente de riqueza y centro cultural y
urbano de la sociedad.
Una serie de acontecimientos históricos posibilitaron la
renovación y expansión de la cultura europea. Las peregrinaciones (en España el
románico se introduce a través del Camino de Santiago). La voluntad de liberar
a la Iglesia de la tutela de los poderes seculares, las cruzadas, la
reconquista cristiana en España con el colapso del califato de Córdoba, la
desaparición del patrocinio real y principesco hicieron del arte románico el
arte de toda la cristiandad medieval.
El arte románico fue el primer arte unificado del
mundo cristiano occidental y se desarrolló en los siglos XI y XII, llegando en
algunas áreas hasta el año 1250. Sus ejes estuvieron en Francia (Lombardía,
Borgoña, Normandía, Loira, Languedoc y Rosellón).
El arte románico sucede al arte antiguo. El arte románico
fue el primer gran estilo claramente cristiano y europeo que agrupó a
las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media
(romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguió formular un
lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones
artísticas. No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió
de manera paulatina y casi simultánea en España, Francia, Italia, Alemania y en
cada uno de esos países surgió con características propias, aunque con
suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con
un ámbito europeo
Su función no era sino evangelizadora, promover la fe
cristiana después del duro ataque musulmán. Por tanto, tenía una función
docente y moralizante con fuerte poder simbólico (las figuras quedan limitadas,
en pintura, por un fondo plano, y en escultura por un marco arquitectónico, por
lo que se dice que el marco engendra la forma).
Es de destacar su carácter simbólico. Las obras las
realizaban maestros artesanos y artistas y obreros especializados con distintos
oficios, canteros, picapedreros, pintores, etc. El arte románico fue sobre todo
un arte eminentemente religioso, que reflejaba los valores de la nueva
sociedad feudal, que a la vez era guerrera y cristiana
Las principales fuentes de inspiración conceptual fueron
los textos bíblicos, los evangelios apócrifos, los textos apologéticos de la
Patrística, las leyendas hagiográficas y los Bestiarios y entre los conjuntos
formales más importantes figuran la Maiestas Domini, la figura de
Cristo, la de la Virgen y el Bestiario, éste muy presente en los capiteles.













































