LA MITOLOGIA
Introducción
El término mitos (mythos) aparece en las obras de Homero y otros poetas de la época de Homero, en las que el término tenía varios significados: conversación, narrativa, discurso y palabra. Similar al término relacionado logos, mythos expresa todo lo que puede ser entregado en forma de palabras. Estos pueden contrastarse con el griego ergοn, acción, obra o trabajo. Sin embargo, el término mythos carece de una distinción explícita entre narrativas verdaderas o falsas.
En el contexto del teatro griego antiguo, los mitos se
referían al mito, la narrativa, la trama y la historia de una obra. Según el
filósofo Aristóteles, el
espíritu de una obra de teatro era su mito. El término mythos
también se usó para el material fuente de la tragedia
griega. Los trágicos de la época podrían inspirarse en
la mitología griega, un conjunto de "historias tradicionales" (historias sagradas) que se
referían a dioses y héroes. Los
mitos tradicionales al adaptarlos al escenario, recreaban los
mitos y producían nuevas versiones.
Narradores como Eurípides confiaban en el suspenso para
emocionar a sus audiencias. En una de sus obras, Merope intenta matar al
asesino de su hijo con un hacha sin saber que el hombre en cuestión es en
realidad su hijo. Las reacciones de la audiencia
a este trabajo, los miembros de la audiencia se pusieron de pie
aterrorizados y provocaron un alboroto.
Los mitos tradicionales de la antigua Grecia eran
principalmente parte de su tradición oral. Los griegos de esta época eran una
cultura alfabetizada pero no producían textos sagrados. No hubo versiones
definitivas o autorizadas de los mitos registrados en los textos y preservados
para siempre en una forma inmutable. En cambio, circulaban múltiples variantes
de mitos. Estas variantes se adaptaron a canciones, danzas, poesía y artes
visuales. Los intérpretes de mitos podían remodelar libremente su material
original para una nueva obra, adaptándolo a las necesidades de una nueva
audiencia o en respuesta a una nueva situación.
Los niños de la antigua Grecia estaban familiarizados con
los mitos tradicionales desde una edad temprana. Según el filósofo Platón, las
madres y las niñeras narraban mitos e historias a los niños a su cargo: David
Wiles los describe como un depósito de la tradición mitológica.
Hoy en día los mitos como parte de un legado universal
siguen teniendo relevancia y se
convierten en brújulas y marcos conceptuales de una sabiduría ancestral y
eterna en medio de una sociedad en crisis donde el hombre atraviesa por
encrucijadas que no parecen tener salida. Los mitos pasan de ser historias
milenarias a una catapulta para transformar la vida. Los mitos nos dejan ver
nuestra naturaleza humana (más miserable) y divina (más admirable), lo mejor y
lo peor. Nos hablan de dolores y desafíos y emergen como claves de referencia
que nos retan a interpretar la realidad y orientar nuestra vida. De los mitos
se extraen enseñanzas vitales. Los mitos guardan una sabiduría y energía
capaz de transformar una vida.
Nuestra vida es mitológica, el mito nos habita aunque no nos demos cuenta. A veces vivimos nuestro propio mito sin saberlo. Las mismas fuerzas que movieron a los héroes a gestas maravillosas o a desastres laten en nuestra existencia. La divinidad no es un tesoro distante que debas buscar; es una presencia íntima que ya habita en ti. Lo sagrado no es ajeno a lo humano, sino su esencia más profunda. Esa sabiduría, esa fortaleza, esa grandeza solamente se revela cuando personalizamos el mito y nos atrevemos a navegar en medio de la tormenta, cuando descendemos a nuestro propio inframundo y regresamos transformados.
Este verano se estrenó la película de Christopher Nolan titulada “La Odisea”. Basada en la obra épica de Homero sobre el regreso de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya. La película está hecha con IA. Odiseo narra su aventura desde el final de la guerra hasta su desventura en la isla de Calipso. Ante la ausencia de Odiseo varios pretendientes intentan conquistar a su esposa Penélope para reclamar el trono y derrocar a Telémaco, hijo de Odiseo. Solo Penélope sigue creyendo que Odiseo regresará.
El viaje trascurre bajo la guía de Atenea. Durante una escala en una isla para abastecerse es capturado por el cíclope Polifemo. Los griegos logran cegarlo y escapar, pero descubren que es hijo de Poseidón quien los castiga castigándoles a perderse en el mar. Odiseo tiene que enfrentarse a la hechicera Circe quien le advierte que deberá cruzar el Océano y descender al Hades. Odiseo es el único superviviente de la expedición. Gracias a la ayuda divina consigue llegar milagrosamente a Ítaca. Allí confiesa a Penépole el quebrantar las leyes de Zeus. Penélope anuncia que está dispuesta a casarse de nuevo. Finalmente, Odiseo decide ceder el trono de Ítaca a Telémaco y abandona la isla junto a Penélope en busca de una vida de paz.
El itinerario de Odiseo puede representar el largo itinerario de la vida. El hombre es tentado por el poder. Es fácil en la travesía quedar hechizado y cautivo por toda clase de seducciones. El viaje trascurre en medio de toda clase de criaturas, monstruos, polifones, lotófagos, ninfas, sirenas y la intervención de dioses parece imposible. El camino se convierte en una sucesión de amenazas y castigos divinos. El héroe del poema épico se topa con la furia de Poseidón, dios del mar que tiene como hijo predilecto a Polifemo un gigante monstruoso.
La parte más dramática del trayecto es el descenso a
los infiernos. Odiseo desciende a la puerta del infierno, donde invoca a
los espíritus de los muertos. Entonces, aparece Elpénor, quien le pide a Ulises
que entierre su cuerpo. Odiseo y sus hombres logran escapar de las voces
de las sirenas gracias a la ayuda de Circe. Por otro lado, cuando llegan a la
isla del sol, los compañeros de viaje de Ulises no hacen caso a los consejos de
Circe e ingieren vacas prohibidas del ganado de Helios. Entonces, Zeus lanza un
rayo que provoca la destrucción de la nave. Todos los hombres mueren, a
excepción de Odiseo.
Bibliografía básica:
Las maravillas del mundo, Las religiones del mundo,
EPI, UNESCO. Ed PDA Barcelona, 2006
Mitos y leyendas del mundo, BBVA Libros SA,
Barcelona, 2007
Ecos del Olimpo, Alex Rovira, Zenith, ed Planeta,
Barcelona, 2025
Zeus conquista el Olimpo, Mitología Gredos, EDITEC, Rodesa, 2016
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El hombre religioso 8, abril, 2026
- La mitología
La mitología proporciona un marco interpretativo de todo una
cosmovisión. La mitología puede ser vista con una forma de buscar sentido y
propósito a preguntas existenciales sobre el origen y destino de la existencia
humana, el valor del sufrimiento, de la muerte. La mitología refleja parte de
creencias valores y es un factor unificador de la forma de pensar de un pueblo
tratando de explicar la realidad y proporcionar una visión del mundo y del
universo.
Los mitos no son historias realistas, son relatos que si
bien versan sobre historias que no se corresponden con nuestra realidad
inmediata nos hablan de un más allá (una realidad trascendente). Nos hablan de
personajes extraordinarios, dioses y diosas cuyo valor trasciende el paso del
tiempo y las fronteras culturales. Son relatos que tratan de indagar en los
orígenes. Son relatos
que forman parte de una determinada religión o cultura con significados simbólicos y religiosos. Son
narraciones o expresiones culturales de origen
sagrado, y que posteriormente fueron secularizados y tratados como discursos
relativos a una cultura, a una época o a una serie de creencias de carácter
imaginario.
Los mitos son
relatos basados en la tradición y en la leyenda,
creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales
y así como también para cualquier suceso para el cual no haya una explicación
conocida. Sin embargo, no todos los mitos tienen por qué tener este propósito
explicativo. Igualmente, la mayoría de los mitos están relacionados con una
fuerza natural o deidad, pero muchos son simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo
oralmente de generación en generación.
1.1 La finalidad de los mitos
La finalidad de los mitos no es recoger una realidad
histórica sino cuestionarse sobre el sentido de la historia y del mundo. Hace
relación a la meta-historia, historia de los orígenes. del origen de la
creación y del hombre. Emplean un meta-lenguaje, las palabras evocan una
realidad que va más allá de una realidad tangible.
Aunque los mitos se sitúan en un tiempo anterior al tiempo
tal y como lo entendemos hoy su valor trasciende al paso del tiempo. Los mitos,
en general, son significativos para la cultura a la que pertenecen pero no
tienen fronteras, calan en todas las culturas. Los mitos se toman prestados y
renacen con nuevas versiones. Los mitos entrañan algo poderoso que trasciende
tanto la razón como los límites de la propia cultura.
En su origen son anónimos y responden a una tradición oral. Estas
narraciones proporcionaban motivos para prácticas rituales. Las mitologías han
tenido gran importancia en las religiones antiguas. La mitología mantiene una
gran relevancia en el pensamiento, la cultura, el arte y proporcionan valores y
enseñanzas a través de sus narraciones. La mitología ayuda a entender la
historia y evolución de las creencias y religiones e inspira el arte, la
literatura, la filosofía, la cosmogonía, la astronomía.
Algunos mitos son explicativos, plantean y ofrecen
respuestas a incógnitas que intrigan a los filósofos ¿cómo empezó la vida? ¿cómo
empezaron a existir los seres humanos? ¿qué ocurre tras la muerte hay dioses y
diosas y en tal caso qué aspecto tienen y cómo deben comportarse los seres
humanos con ellos? ¿cómo acabará el mundo? ¿cuál es el mejor modo de morir? Estas
preguntas no pueden responderse desde un plano puramente racional, incluso el
más brillante de los filósofos ha recurrido en algún momento al lenguaje del
del mito para tratar tales cuestiones.
Algunos mitos son etiológicos, es decir, explican los
fenómenos que ocurren en el mundo ¿por qué esa montaña tiene esa forma en
particular? ¿qué provoca los eclipses? ¿que representan las constelaciones? Muchos
mitos etiológicos ofrecen respuestas que la ciencia desdeña, pues esta
cuenta con argumentos racionales propios para explicar visitas celestiales como
los cometas y eclipses, fenómenos meteorológicos, formaciones geológicas y
otros. Pero, a pesar de ello, estos mitos ofrecen la verdad de la imaginación,
no es la verdad científica que puede sopesarse calcularse y predecirse.
Algunos mitos legitiman a un pueblo, en particular imperios
que pueden crecer y caer. Los gobernantes, en culturas afines a los mitos, a
menudo están legitimados por la descendencia directa de un Dios. Los mitos
proporcionan a los pueblos del mundo motivos para practicar rituales e impone
ciertas conductas sociales con promesas o amenazas de favores o castigos
divinos especialmente en las culturas tribales los mitos son un poderoso medio
de socialización para los niños, pues les introducen en el funcionamiento de la
vida adulta (ritos de iniciación). Los mitos se desmarcan de muchas normas
importantes, por ejemplo, con el trato adecuado a los animales. No hay ninguna
área de la vida tradicional que esté exenta de la influencia del mito
Los autores de la mayor parte de los mitos son anónimos pues
muchas historias se remontan a épocas previas a la invención de la escritura y
es casi imposible rastrear sus orígenes hasta su artífice original. Algunas
culturas valoraban la forma de transmitir sus mitos cómo sigue se tratara de
narraciones sagradas que debían transmitirse de forma idéntica a cómo lo
recibía (contadores de mitos)
1.2 Mitología y religión
La mitología
aparece de manera prominente en la mayoría de las religiones
y, de igual modo, la mayoría de las mitologías están relacionadas con, al
menos, una religión. Algunos hablan que el mito es, desde su comienzo, una
religión en potencia (J. Manuel Losada).
El término se
suele usar más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones
fundadas por sociedades antiguas, como la mitología
griega, la mitología
romana y la mitología
escandinava. Sin embargo, es importante recordar que,
mientras que algunas personas ven los panteones escandinavo y celta como meras fábulas, otros las consideran religiones relacionadas
con el neopaganismo. Del mismo modo, ello también sucede al
analizar las mitologías de los pueblos indígenas (ejemplo la Mitología de América del Sur); en el que se pueden
observar casos en que aún se profesan las religiones nativas.
Generalmente,
muchas personas no consideran los relatos que rodean al origen y desarrollo de
religiones como el cristianismo, judaísmo
e islam, como crónicas literales de hechos, sino como
representaciones figurativas o simbólicas de sus sistemas de valores.
Aun así,
igualmente, muchas personas entre ellos ateos,
agnósticos, o creyentes de algunas de estas mismas
religiones, emplean las palabras mito y mitología para caracterizar como falsas
o a lo sumo dudosas, las historias que aparecen en una o más religiones, o a
las religiones diferentes a la que es creyente. De este modo la gente que
pertenece a la mayoría de las religiones que están presentes actualmente, se
ofende cuando se toma a su fe como un conjunto de mitos; ya que para ellos,
esto, equivale a decir que su religión en sí es una mentira,
lo cual va en contra de sus creencias.
Sin embargo,
la mayoría de la gente está de acuerdo con que cada religión tiene un conjunto
de mitos que se ha desarrollado alrededor de sus escrituras religiosas; ya que
en sí la palabra mito se refiere a hechos que no son posibles de ser
verificados de manera objetiva. De este modo, igualmente se considera que se
puede hablar de mitología judía, mitología
cristiana o mitología
islámica, para referirnos a los elementos míticos que
existen en estas creencias; sin hablar de la veracidad de los principios de la
fe o de las versiones de su historia; pues la creencia de su religión como algo
verdadero compete a la fe y creencias de cada persona, y no del estudio de los
mitos.
La relación entre mito y religión es una convivencia
«íntima», dado que ambos tipos de relato remiten a la trascendencia sagrada.
Sin embargo, se diferencian en «objeto, métodos y fines». Los mitos no se
reducen a un sistema dogmático como las religiones, aunque también exploran
relatos sobre esa trascendencia. Las fuentes también constituyen una diferencia
importante. Las religiosas son más universales, en tanto que las de mitología
son más culturales. Algunos capítulos del Antiguo Testamento y del Apocalipsis
del Nuevo Testamento, por ejemplo, son relatos, narrados en forma mítica.
1.3 Los mitos, ritos, símbolos
sagrados
Los mitos están presentes en cada una de las
religiones pero especialmente en el hinduismo. En el hinduismo los mitos son
muy relevantes. A través de ellos se investiga el misterio de lo divino y lo
expresan con inagotable fecundidad. Los mitos corresponderían a esa etapa
inicial de las creencias donde se trata de explicar el origen sagrado a través
de una historia sagrada que se vincula con lo absoluto y divino. Se sale de un
discurso científico y se opera a través de símbolos. Arquetipos y estructuras
narrativas ligadas al inconsciente colectivo para así dar sentido a la
existencia humana. Su narración forma parte de rituales religiosos. Sus
personajes suelen ser dioses, héroes semidivinos o fuerzas de la naturaleza
personificados. Estos seres representan el bien y el mal, el caos y el
desorden, la fertilidad, la guerra, la muerte, etc.
El hombre trataba de dar sentido a las cuestiones
existenciales a través de mitos. Los pueblos tratan de expresar sus
raíces fundacionales. Son relatos simbólicos donde se explica el origen de las
civilizaciones a través de narraciones transmitidas oralmente. Así existen
mitos para explicar la fundación sagrada de Egipto, de Babilonia, de Atenas, de
Roma, del imperio Mali, Maya o azteca.
- Los relatos mitológicos
originarios
Los mitos están intrínsecamente conectados a las creencias
religiosas. En la antigüedad las religiones de Egipto, Oriente próximo, medio
Oriente, Mesopotamia eran politeístas y sincretistas. En ellas aparecen
multitud de dioses, demonios y espíritus que representaban las fuerzas
naturales y sobrenaturales. Se distinguía el mundo de ultratumba, el hades, el
paraíso y la vida inmortal. La entrada en el paraíso tenía que ver de su
relación con los dioses. Por eso eran importantes los ritos, las ofrendas, el
culto a los muertos.
En la historia de la humanidad, diferentes pueblos y
civilizaciones han desarrollado complejos sistemas mitológicos para explicar la
existencia. Existen elementos comunes que se encuentran presentes en múltiples
sistemas mitológicos: esto permite deducir que algunos temas y símbolos
trascienden las particularidades de sus creadores. En cambio, esto pone de
manifiesto la universalidad de ciertos aspectos de la humanidad. Conceptos como
el amor, la vida, la muerte, la guerra, el poder y la búsqueda de lo
trascendental, se encuentran presentes de manera recurrente en las narrativas
míticas de diferentes culturas. Esto sugiere que estas temáticas reflejan
inquietudes profundas y universales del alma humana, expresando de manera
simbólica nuestras preguntas más esenciales sobre la existencia.
2.1 Mitos de la creación. El origen del mundo y de la
vida
Los mitos de
la creación también llamadas mitos cosmogónicos o mitos de orígenes son relatos
que explican la creación del universo, de la tierra, de los seres humanos. Se lleva
a cabo a través de una o diversas deidades según las cosmogonías de las
diferentes mitologías o religiones. Encontrar la explicación al origen del
universo es una constante en todas las religiones.
La mitología
egipcia es una de las mas antiguas que junto con las de Oriente Medio y
Mesopotamia constituyen las bases de la tradición judeo cristiana. Según esta
tradición la vida se originó en las aguas de Num, desde la que emergió Atum, el
dios creador, que a su vez dio vida a otras deidades que crearon el cielo y la
tierra. Dos de ellas Shu y Tefnut, se perdieron en la oscuridad. Atum los buscó
sin descanso y de las lágrimas de dicha que cayeron al encontrarlos nació el
primero de los hombres.
Los griegos
creían en una divinidad creadora. En la concepción Griega Platón desgrana el
mito del Demiurgo, padre del mundo y de la humanidad. El mito más ampliamente
aceptado del comienzo de las cosas lo recoge Hesiodo en su Teogonía. Al
principio solo existía el Caos. Empieza con el Caos, un profundo vacío. De este
emergió Gea, la Tierra y algunos otros seres divinos. Gea dio a luz a Urano, el
cielo, que entonces la fertilizó.
En la tradición
cristiana hay una base mitológica pero difiere de estas Dios crea de la nada (ex nihilo). Dios
crea el sol, la luna, las estrellas y finalmente al hombre. Dios crea al primer
hombre, Adán, del polvo de la tierra insuflándole aliento de vida. Los colocó
en el jardín del Edén. En este coloco el árbol de la vida y la sabiduría y
mando a los primeros padres que no comieran de su fruto. Pero tentados por el
diablo en forma de serpiente, desobedecieron a Dios comieron del fruto
prohibido arruinando su existencia paradisiaca.
2.2 Mitología egipcia
África puede considerarse según el pensamiento de muchos
antropólogos el lugar donde comenzó la vida humana y la cuna de las
civilizaciones y de las religiones. Los moradores del valle del Nilo
constituyen uno de los primeros pobladores de la tierra. A esta tierra llegaron
migraciones camitas, semitas que se unieron en una nación. En 2.700 a.C floreció
el Antiguo Egipto bajo el gobierno de un rey (el faraón). El sistema de
creencias evolucionó lentamente y abarcó 3.000 años. Los relatos mitológicos en principio se
transmitían oralmente de boca en boca.
A través de los mitos trataban de explicar cómo comenzó el
mundo. Los egipcios entendían el cosmos como dos tierras idénticas que
surgieron de las aguas del caos. Más allá de nuestro mundo occidental se
hallaba el otro mundo, una tierra habitada por los espíritus o los muertos
resucitados en el que el sol brillaba todas las noches tras abandonar el
nuestro (creencia en la inmortalidad). Estos dos mundos eran calcos el uno del
otro. Se consideraba primordial que se mantuvieran en equilibrio (Maat),
de lo contrario se volvería al caos primigenio (Isfet).
El puente entre los mundos era el rey que aunaba el poder
terrenal y divino (Encarnación del Dios Horus hijo de los dioses Osiris e Isis).
A su muerte el faraón regresaba con Osiris riguroso juez supremo del Tribunal
de los muertos (juicio final de los muertos). Osiris fue asesinado por su
hermano Seth y resucitó así como el Sol que muere cada noche y de mañana vuelve
de nuevo al mundo. Según la creencia egipcia, en las aguas primordiales se alzó
una montaña primigenia dónde creció un huevo. De él nació el Sol, que fue
adorado bajo diversos nombres. De su saliva, (autofecundando su mano femenina),
creó la primera pareja de dioses Shu y Tefnet, aire y humedad quienes a su vez
engendraron a Nut y Geb, cielo y tierra de cuya unión nacieron Set y Neftis, así
como Isis y Osiris.
Isis era la diosa de la fertilidad y la maternidad siempre
estará junto Hator, diosa del amor e hija del Dios Sol Ra. Según la leyenda
Hator se había retirado a la templada África huyendo de las inclemencias de un
invierno. Por encargo de su padre el mensajero divino Thot consiguió
convencerla con esfuerzo de que regresara al hogar. En Filae volvió a pisar
suelo egipcio lo que se celebró con grandes fiestas sacrificiales.
Toda relación de los humanos con el mundo de los dioses
pasaba a través del monarca. Los sacrificios se practicaban en su nombre y las
oraciones hacían referencia a él. Los mortales tenían que reconocer el Maat,
el orden cósmico establecido por los dioses, y vivir en consecuencia. Una
buena conducta en este sentido reportaba gratificación ya en la tierra, pero
era aún mucho más importante de cara a la vida tras la muerte, que en Egipto se
consideraba la prolongación de la existencia terrenal. De ahí que se intentase
preservar el cuerpo mediante el embalsamamiento y que las tumbas reales se
construyesen como duplicados de los palacios. Los faraones se hicieron erigir
pirámides gigantescas que los acercaban al cielo.
Los mitos se centraban en la figura del rey. Este, como sumo
sacerdote, servía al templo. Allí hacía sus ofrendas diarias a un espíritu, Ka,
de un héroe nacional antiguo. Si el rey conseguía persuadir a ese Ka
para que volviera a la tierra, aunque fuera brevemente conseguiría mantener a Maat.
Los protagonistas de los mitos eran seres mitológicos una especie de héroes.
2.3 Mitos de la creación en Egipto
Hoy en día se considera que existieron simultáneamente
versiones diferentes sobre la creación del mundo. las cosmologías o los mitos
de la creación reflejaban el ascenso y caída de las dinastías o casas
gobernantes.
Una de las mitologías más extendidas sobre la creación del
mundo proviene del Medio Egipto. A Tot se la rendía culto en el Medio Egipto.
Según el mito, antes de la existencia no había nada salvo un vacío profundo.
Informe y anegado de agua. Donde vivían demiurgos femeninos y masculinos,
espíritus primitivos (estos se acoplaban para crear formas físicas, los varones
formas de ranas y las hembras reptiles). Atum Señor del Todo y dios supremo
fuera del espacio y el tiempo, llamó a los demiurgos Nun y Nunet que
simbolizaban la nada; Kek y Keket, la oscuridad; Amón y Amonet, el secretismo y
Hut y Huhet, el silencio.
Atum, en un despliegue supremo de poder, creó una superficie
sobre las profundidades, dentro, un montículo de tierra. el centro del
montículo era Egipto y el Nilo manaba de las aguas primigenias. La interacción
de los ocho demiurgos dio fruto a la creación en el monte de El Ashmunein (la
ciudad de Tot). Las plantas. Los animales y luego la humanidad cobraron vida.
Mucho más tarde los griegos identificaron a Tot con su dios Hermes, y la ciudad
de Tot con Hermópolis.
Otro nuevo relato sobre la creación proviene de Menfis y su
dios local Ptah. El relato respeta casi por completo el anterior mito de la
creación del dios Tot (aunque los ocho demiurgos ya no aparecen). El dios Ptha
adquirió vida en el monte de Atum. Ptha concibió la idea con su razonamiento y
luego la enunció verbalmente. A medida que las palabras abandonaban sus labios
se convertían en entidades físicas (el logos literalmente era la Palabra
pronunciada). Este relato guarda similitud con la creencia judía que lego
recoge Juan en el prólogo de su evangelio. En el principio ya existía la
Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
2.4 La cosmogonía y mitología de Oriente medio
Mesopotamia, tierra entre dos río (Tigris y Eufrates)
refiere el antiguo Oriente Medio (3500- 330 a.C). Allí se establecieron tribus
meridinales como los sumerios y los arcadios, allí surgieron florecientes
ciudades Susa, Ur, Banilonia, Assur, Nínive. A lo largo de los siglos estas
ciudades estado florecieron y decayeron, en ocasiones llegaron a coexistir.
Crearon las naciones soberanas de Sumer, Acad, Asiria, Babilonia. A finales del
3.000 a.C Ur (actual Irak) era una ciudad sumeria dominante. A los sumerios les
siguieron los acadios. Alrededor del s. XVIII a.C el rey Hammurabi estableció la
capital en Babilonia y nombró a su Dios Marduk rey de todos los dioses. Muchos
relatos mitológicos relativos a la Torre de Babel, el Leviatán, el diluvio que
limpió el mundo hacían relación a héroes medio humanos y medio divinos, sus
peleas. En el mundo imaginario coexistían deidades supremas. Estas deidades
sumerias eran el dios del cielo, An, que gobernaba el firmamento; Enlil,
señor del arte y de la tierra; la diosa madre Nirhursag; el señor del
encuentro entre el agua y la tierra, Enki. Estas deidades tenían
diferentes papeles en los diferentes mitos.
2.5 El relato de la creación Enuma elish
La historia mesopotámica de la creación son conjunto de
relatos épicos del poema de la creación, Enuma elish. Los elementos
básicos formaban parte de la tradición cultural y oral mucho antes de que se
escribieran. Los relatos reflejan los conflictos de estas ciudades estado. Los
babilonios cambiaron el nombre de las deidades (pero no sus atribuciones).
Según los babilonios An pasó a ser Anu; Enlil se convirtió
en Ellil; Enki en Ea. El mundo primigenio era de
naturaleza oscura y salvaje. Las generaciones de dioses y demonios se mezclaban
en una oscuridad turbulenta. Los primeros relatos ofrecen varios escenarios
sobre la separación de la tierra, el firmamento y el cielo, así como de la
creación del hombre.
Las deidades pelearon entre sí, los dioses viejos libraron
una gran batalla contra los jóvenes. La diosa demoniaca Tiamat, deidad
femenina del caos y las profundidades y consorte de Apsu, cabalgó al
frente de su ejército. El campeón de los dioses jóvenes era Marduk, guerrero
divino con cuatro ojos, con cuatro orejas y aliento de fuego. Cabalgaba sobre
un dragón astado y tenía por armas los vientos y el trueno. En la terrible
batalla Marduk atrapó a Tiamat con una red. Marduk despedazó
a Tiamat y creó el cielo, las estrellas y los planetas con la parte
superior de su cuerpo; con la inferior creó la tierra. Sus numerosos pechos
dieron formas a las montañas. Los ríos Tigres y Éufrates manaron de sus ojos. Marduk
después puso orden en el paisaje que había creado y colocó al sol, Shamash
en su curso. Marduk fue elegido el primero de los dioses.
2.6 La creación del hombre
Los dioses jóvenes celebraron la derrota de Tiamat y
la creación del cielo y la tierra. No obstante, su entusiasmo decayó en cuanto
descubrieron que sus diversas tareas conllevaban mucho esfuerzo. Los dioses de
la tierra y el aire se llevaron la peor parte, ya que tenían que cavar cauces
de ríos y canales, plantar y cosechar para alimentar a los dioses. Estos se
quejaron con la amargura de estas cargas al principal Dios del cielo y Anu
y al gran panteón de dioses mayores. Ea, dios de los oscuros mágicos,
con la ayuda de una diosa madre modeló unas figurillas de arcilla que
trabajaran en su lugar. Cómo castigo a su papel en la gran guerra entre los
dioses Kingu, general de Tiamat tuvo que sacrificarse y
suministrar la fuerza vital para la raza de esclavos de los dioses. Así Marduk
le dio muerte y la sangre de Kingu se usó para insuflar vida a las
figuras de arcilla
Las diversas versiones de la creación de la humanidad
reflejaban el exigente estilo de vida que imponían el clima y el paisaje y la
conducta de los cielos reflejaba hasta cierto punto la estructura social que
había en la tierra. Los humanos continuarán siendo los juguetes mortales de los
inmortales dioses aparentemente valiosos solo por el trabajo que podían
realizar eran herramientas que se desechaban una vez gastadas.
2.7 La Mitología en la tradición judeo-cristiana
La Biblia hebrea contiene dos historias de la creación en
los primeros capítulos del Génesis (libro de los Orígenes). La primera
narración en el primer capítulo es un bello relato poético de la creación a
partir de un mar de caos que duró 6 días. Esos días se estructuran de dos en
dos. El primer día, Dios crea la luz y separa la luz de la oscuridad para crear
el día y la noche. El cuarto día, Dios crea el sol la luna y las estrellas y le
da el dominio del día al sol y de la noche a la luna. El segundo día, Dios crea
la sólida bóveda celeste para separar las aguas superiores de las inferiores,
mientras que el quinto día Dios crea las criaturas del mar y las aves del cielo.
El tercer día, Dios separa la tierra firme de las aguas inferiores y hace
crecer toda clase de plantas y árboles. Este acto se equilibra, el sexto día,
con la creación de todas las criaturas que viven sobre la tierra, incluidos los
humanos. Los seres humanos son creados hombre y mujer a imagen de Dios. Dios
declaró que había dado vida a la humanidad para el bien y la bendijo, el
séptimo día. Dios decidió descansar instituyó yo así la tradición del sabbat.
El segundo relato del Génesis trata en realidad sobre el
origen del sexo y de la muerte. Comienza con una creación ya en tierra firme
donde Dios crea a un ser humano (adamah) nacido del suelo de la tierra.
Dios planta un jardín en el Edén, lleva al hombre a ese jardín y le dice que
puede comer de cualquier árbol con excepción del árbol de la ciencia del bien y
del mal. Dios le advierte que la fruta de ese árbol conlleva la muerte
Dios crea a todos los animales de la tierra como posibles
compañeros pararse el ser humano. Cada uno de ellos es conducido ante el hombre
para que este le dé un nombre pero ninguno resulta adecuado como compañero para
él. Al final Dios hace que el hombre se quede dormido. Toma una de sus costados
y con él da forma a la mujer Dios lleva a esa mujer junto al hombre que se
alegra pues ya tiene una verdadera compañera. Dios le da a la mujer el nombre
de Eva (que deriva de la palabra hebrea para ser puesto que ella es la
madre de todos los hombres). En la tradición hebrea Adán y Eva eran
originariamente dos lados o dos caras de un solo ser que Dios dividió
finalmente para formar a la mujer y al hombre.
Después la historia describe cómo llegó la muerte al mundo. Primero
la serpiente tienta a Eva para qué pruebe de la fruta del árbol de la ciencia
del bien y del mal. Ella come y convence a Adán para que siga su ejemplo. La
fruta infunde Adán y Eva la ciencia del bien y del mal. Se dan entonces cuenta
de su desnudez y se esconden de Dios que comprende que han comido de la fruta
prohibida. Dios maldice a la serpiente como castigo y condena al Adán y a Eva a
una vida de trabajo y sufrimiento. Los expulsa del jardín del Edén de modo que
ya no pueden seguir comiendo del árbol de la vida que crece allí. La fruta de
ese árbol confiere inmortalidad a todo el que la come. A partir de entonces la
muerte forma parte de la vida humana.
2.8 El jardín del Edén, el Paraíso
El texto sagrado del libro del Génesis (Ge 2, 8-14) nos
narra que había plantado Dios un Jardín delicioso en donde colocó al hombre que
había formado. Y en donde Dios había hecho nacer de la tierra misma toda suerte
de árboles hermosos a la vista. De este jardín de delicias salía un río para
regar el Paraíso, río que desde allí se dividía en cuatro brazos. Uno se llama
Pisón (Pishon)y el otro es Geón (Gihón) que rodea toda la tierra de Etiopía. El
tercer río es el Tigris (Hidekel) y el cuarto el Éufrates (Phirrat)
Habría que situar las narraciones para poderlas interpretar
rectamente. La existencia de los primeros padres Adán y Eva como la del jardín
del Edén es figurativa. Este lugar se enmarca pues en Mesopotamia entre los
ríos Tigris y Éufrates. Pero la Biblia no está describiendo un lugar real y
físico sino simbólico cuya naturaleza esta inspirada en la antigua cultura
mesopotámica (narraciones mitológicas) que presentan este lugar físico como
cuna de la civilización.
Se utiliza pues un lenguaje simbólico y metafórico para
enmarcar la narración. El jardín del Edén simboliza primordialmente la
inocencia perfecta, el estado originario de la comunión plena con Dios y un
estado de armonía y abundancia antes de la pérdida de la gracia por el pecado.
El pecado original produce un cambio radical. El árbol del conocimiento del
bien y del mal representa el momento en que el ser humano se abre a la
separación, el dolor, la mortalidad (Pérdida de los bienes del Paraíso)
Se precisa saber interpretar rectamente las SE sin caer en
un sentido literal ni si quiera alegórico de los textos sagrados. El creyente
cree que el autor sagrado es inspirado por Dios que narran los acontecimientos
más allá de sucesos históricos. El empleo de los géneros literarios da a
entender que los autores sagrados (hagiófragos) emplearon escritos de
aquella edad. La tradición oral guardaba las memorias que se iban transmitiendo
de generación en generación.
- Los relatos mitológicos
del mundo clásico griego
Tanto Pitágoras como Platón decían que la mitología clásica
griega ha hallado inspiración en toda la mitología antigua y estaba
influenciada por creencias religiosas a veces comunes a otras civilizaciones.
Así retomaban la creencia en la vida inmortal, vida eterna, reencarnación. La
existencia humana era un pequeño segmento de un viaje eterno orquestado por
fuerzas sobrenaturales.
La mitología griega y sobre todo literatura mitológica van a
influir en el legado de la cultura de Occidente. Los clásicos griegos han
influido y siguen influyendo, de diversas formas en toda la cultura de
Occidente.
Los poemas épicos de Homero describen numerosos mitos. En el
poema mitológico de la Ilíada Homero relata la guerra de Troya, las
aventuras de Ulises. En la Odisea, Homero relata el mito de Prometeo, el
mito de Edipo, los doce trabajos de Hércules.
Fue Homero quien presentó y caracterizó a todo el elenco de
personajes del Olimpo. Temperamentales, egoístas, celosos, irascibles,
soberbios, taimados, pero también leales, susceptibles y afectuosos. Los dioses
que Homero inmortalizó poseen todos los rasgos propios de la naturaleza humana.
Celebraban banquetes en las serenas cumbres del Olimpo e intervenían en las
vidas de los hombres y mujeres que viven y luchan abajo. Es Afrodita, diosa del
amor, quien provoca que Elena, reina de Esparta, se encapriche con Paris,
príncipe de Troya: un amorío que hace estallar la guerra de Troya. Mientras
disfrutan del espectáculo que les ofrece la contienda frente a la ciudad, los
dioses y diosas discuten, maquinan y luchan a favor de sus guerreros favoritos.
Como escribió el filósofo Jenófanes a finales del siglo VI a.C., Homero atribuyó
a los dioses todo cuanto de vergüenza e injuria hay entre los hombres: robar,
cometer adulterio y engañarse unos a otros.
Hesiodo en su Teogonía y trabajos de los días
describe toda clase de narraciones Prometeo, Pandora y las cuatro edades.
Sófocles y Eurípides tomaron la mayoría de las tramas de la edad de los héroes
los griegos dieron el paso del mito al Logos. La filosofía griega quiso
integrar sobre las preguntas existenciales el rechazo a los mitos comenzó con
los filósofos presocráticos tienes una canción más difícil a los fenómenos
naturales.
3.1 Los mitos en la cuna de la cultura de occidente
La mayoría de las sociedades y culturas nacen al abrigo de
creencias religiosas. Las gentes experimentaban lo sagrado. El mundo sagrado
era parte de la existencia humana. La experiencia religiosa daba sentido a las
vidas que vivían.
A la sombra de culturas ancestrales nacieron las dos
principales culturas de la antigüedad la griega y la romana compartían
concepciones religiosas similares ya que desde sus inicios puesto que al igual
que en otras muchas sociedades jóvenes se trataba de corrientes religiosas
naturales con el tiempo sus vínculos llegarían a estrecharse todavía más. Con
el tiempo se perdió la visión de conjunto de aquel mundo de dioses que no
dejaban de crecer. Para los griegos y romanos las fuerzas celestiales formaban
parte del mismo mundo que ellos habitaban solo que los dioses poseían mayores
capacidades y aunque también nacían nunca morían
3.2 Los mitos en la cultura y la filosofía griega
Los griegos se figuraban la vida de las deidades a imagen de la sociedad humana con conflictos y luchas amores y amistades traición y cooperación los dioses exigían a los hombres su entrega incondicional en forma de ofrendas procesiones danzas de culto y fiestas por todo lo alto en recintos sagrados o templos construidos ex profeso ellos significaba que quien no participaba en tales actos recibía la cólera divina y no solo en su persona sino en su familia e incluso en todo su linaje.
3.3 Proliferación de los mitos en el siglo de oro de
Pericles
La filosofía griega por medio de los grandes pensadores
(Platón, Aristóteles) volvieron a repensar y reformular el concepto de la vida,
sus valores para favorecer una sociedad más humana y más digna. El platonismo y
el aristotelismo fundó las bases del pensamiento del mundo moderno. (A esta
época Karl Jasper le ha venido a denominar la época axial). Época en la
que se da un cambio de pensamiento simultaneo debido a la confluencia de
grandes pensadores Sócrates, Platón, Aristóteles, Buda, Confucio, Lao Tse.
Sería el paso del mito a reflexión filosófica y ética sentando las bases de las
religiones y filosofías actuales.
El siglo de oro de Grecia dio luz a las formas y a las
instituciones que durante siglos se han mantenido a lo largo de los tiempos y
constituido la base de nuestra democracia. Etimológicamente viene de demos (pueblo)
y Kratos (poder), el poder del pueblo. Se pretendía que
la convivencia social estuviera regida por los valores de libertad e igualdad
para todos. El ágora, la polis, la política, los políticos aparecen como
personajes que ya en el pasado tratan de gobernar y de dirigir el destino de
los pueblos.
Sócrates implantó el arte de la dialéctica y fundó la
Academia. Un diálogo riguroso para exponer las creencias y obtener la
verdad. Entendió que su misión era llevar a sus compañeros atenienses a la
verdad y a una mejor comprensión de sí mismos. Él creía en Dios. El
conocimiento era inseparable de la virtud. El coraje, la justicia, la piedad y
la amistad no son ficciones vacías. La verdadera filosofía es aprender a vivir.
El deseo, de liberación, sólo será posible a través de una gran transformación
interior.
El cultivo del alma era la tarea humana más importante,
mucho más crucial que el logro del éxito mundano. El alma está dañada por
acciones equivocadas. No debemos tomar represalias o hacer mal por mal a nadie,
cualquiera que sea el mal que hayamos sufrido de él. Platón y más tarde
Aristóteles reclamarían más tarde la capacidad de razonar bien y de orientar la
conducta de los hombres en torno al bien común.
Sabemos que no es oro todo lo que reluce. También
aparecieron quienes denunciaron los abusos de poder. Después del siglo de
Pericles, los sofistas difundían argumentos falaces que
mostraban el absurdo lógico del sentido común. Fue el origen de la duda sistemática
del relativismo, el subjetivismo y el escepticismo. Es imposible formular
ninguna verdad. Promueven una duda sistemática y la inutilidad del lenguaje. No
había autoridad trascendente ni Dios supremo. Afirmaban que el hombre era libre
e independiente y que tomaba el control de su propia vida.
Los cínicos eran los que desengañados de la vida
terminaban viviendo al margen de la sociedad. Los cínicos fueron famosos
por sus excentricidades, de las cuales cuenta muchas Diógenes Laercio, y
por la composición de numerosas sátiras o diatribas contra
la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su
tiempo, practicando una actitud muchas veces irreverente, la llamada anaideia.
Ciertos aspectos de la moral cínica influyeron en
el estoicismo, pero, si bien la actitud de los cínicos es crítica respecto
a los males de la sociedad, la de los estoicos es de acción mediante
la virtud. Reinterpretaron la doctrina socrática considerando
que la civilización y su forma de vida eran un mal y que la felicidad
venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza. El hombre
llevaba ya en sí mismo los elementos para ser feliz y conquistar su autonomía;
era de hecho el verdadero bien.
3.4 La relación del mito griego con otras cosmologías.
Las religiones politeístas difieren sustancialmente de las
politeístas. La tres grandes religiones monoteístas creen en un solo Dios
origen de todo. Su Dios inmortal con poder extraordinario lo distingue de los
seres humanos. En Grecia los dioses se emparentaban. La diosa Gea surgió del
Caos y gracias a su extraordinaria fertilidad engendró a su hijo Urano. Urano y
Gea concibieron múltiples y singulares criaturas (los titanes, los cíclopes,
los hecatonquiros). Los dioses griegos nacían. Tenían un padre y una madre, a
diferencia del Dios único y eterno, sin principio y sin final.
Los compases de la creación mitológica griega comparten con
todas las religiones primitivas la tendencia a deificar elementos esenciales de
la naturaleza. Gea (la Tierra), Urano (el Cielo). Esta primera generación de
dioses no tienen nada que ver con los dioses del Olimpo.
Los dioses del Olimpo adoptan formas antropomórficas y
comparten los defectos y vicios de los humanos. Adoptan un comportamiento
violento y cruel que lo emplean incluso contra su propia familia. Así por
ejemplo el propio Zeus logra hacerse con el poder del universo mediante una
serie de cruentas guerras parricidas y fratricidas. La lucha por el domino del
mundo es una sangrienta guerra por el poder de dos generaciones. Una encabezada
por Crono y los titanes descendientes de Gea y otra dirigida por Zeus, supremo
dios del Cielo e hijo menor de Crono.
3.5 La cosmología en la Teogonía según Hesíodo
Hesíodo es autor de un poema épico, conocido con el nombre
de Teogonía, donde dejó fijado para la posteridad el origen del universo
y los distintos linajes de los dioses. La Teoganía comprende la
genealogía de los primeros dioses griegos. En el origen nos encontramos con los
elementos primordiales (Caos y Gea), los frutos del Caos (Érebo, noche Éter y
el día), los hijos de Gea y Urano entre los cuales sean hallan los 12 titanes y
titánides. De la Unión entre dos de estos titanes, Crono y Rea, nacerán 6 hijos,
Demeter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus que se convertirán en la primera
generación de dioses del Olímpo.
La cosmogonía que propone Hesiodo en la Teogonía presenta
grandes similitudes con los mitos fenicios, babilonios, hititas, hasta el punto
de que muchos expertos señalan un origen común en las religiones de todas estas
civilizaciones. La Teogonía es la plasmación escrita de una tradición
oral, una serie de relatos que probablemente llegaron de Beocia, la patria de Hesíodo,
por medio de los comerciantes fenicios o de los navegantes procedentes de
colonias helenas en Asia Menor.
La teogonía de Hesíodo tiene relación con el poma
babilónica Enuma Elish que narra el origen del mundo. Las divinidades de
estas y otras civilizaciones anteriores y posteriores siguieron un camino
similar: Anu, el dios del cielo de los sumerios y los babilonios, fue castrado
por su hijo Kumarti, cumpliendo el mismo destino que sufrió Urano a manos de su
sucesor Crono. Según los babilonios se nos narra el conflicto entre los
partidarios de Tiamat, la diosa del agua salada, y los de Marduk surgido del
agua dulce. Tras su victoria Marduk pasó de ser una divinidad local y agraria
de segunda categoría a convertirse en el rey de los dioses.
3.6 Ovidio y la mitología romana en su Metamorfosis
El poeta latino Ovidio adaptó al mundo romano la mitología
griega en su gran poema épico Metamorfosis. Mientras Hesíodo se centra
en la vida de los dioses y en sus convulsas relaciones, Ovidio presta más
atención a los vínculos entre dioses y hombres. Los romanos asimilaron los
dioses del panteón griego reivindicaron la figura de Crono como un soberano
Benigno y lo identificaron con Saturno, dios local de la agricultura que contaba
con un templo en la ciudad eterna.
4. La mitología griega. Los dioses del Olimpo
Con los griegos se rompe el orden sagrado del cosmos. Nace
un nuevo paradigma, la visión monoteísta de los semitas se ve amenazada con el
Zoroastrismo. El Zoroastro introduce una deidad malvada (el druj) que
compite con otras deidades. Esta deidad malvada encarnaba el espíritu hostil,
la mentira y era el epítome del mal. Aparece la figura del superhombre (Saoshyant)
con parte de dios y parte de hombre.
Los griegos no creían en el Dios Yahvé creador y
benevolente. Eran politeístas y no tenían un orden divino o dios supremo (no
tenían un principio interno crucial y axial que regía la vida) asentado como
principio. Los dioses empezaron a luchar por su hegemonía los unos contra los
otros. Los griegos, como los otros pueblos, trataron de explicar la realidad a
través de los mitos. Los dioses del Olimpo luchan entre ellos y se desarrolla
la figura de los superhéroes, titanes y guerreros poderosos (Ulises).
La mitología griega es el conjunto
de mitos y leyendas pertenecientes a la cultura de
la Antigua Grecia, que tratan de sus dioses y héroes, la
naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus
propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de
la religión de la Antigua Grecia, que tenía como objeto de culto
básicamente a los dioses olímpicos (dioses del Olimpo). Los
investigadores modernos recurren a los mitos y los estudian en un intento por
arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua
Grecia y su civilización, así como para entender mejor la naturaleza de la
propia creación de los mitos.
Los mitos griegos intentan explicar los orígenes
del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses,
héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente
difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se
conocen principalmente gracias a la literatura griega.
Las fuentes literarias más antiguas conocidas,
los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea,
se centran en los sucesos en torno a la guerra de Troya. Dos poemas del
casi contemporáneo de Homero, Hesíodo, la Teogonía y
los Trabajos y días, contienen mitos o relatos sobre la génesis del
mundo, la sucesión de gobernantes divinos y épocas humanas y el origen de las
tragedias humanas y las costumbres sacrificiales.
También se conservaron mitos en los himnos homéricos,
en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos,
en las obras de los dramaturgos del siglo v a. C. en escritos de
los investigadores y poetas del período helenístico y en
textos de la época del Imperio romano de autores
como Plutarco y Pausanias.
Hesíodo, un posible contemporáneo de Homero, ofrece en
su Teogonía (Origen de los dioses) el relato más completo de
los primeros mitos griegos, tratando de la creación del mundo, el origen de los
dioses, los Titanes y los Gigantes, incluyendo elaboradas
genealogías, relatos populares y mitos etiológicos.
La cosmología órfica intenta llenar el abismo
entre un Caos vacío y el mundo visible con un relato distinto, según el cual al
principio de todo estaban Caos, la noche (Nix) y Erebos. Nix habría
puesto un huevo, del que surgió Eros, que en otros relatos es
denominado Fanes, Protógonos (el primer nacido) y conocido además como Metis y Erikapaios o
Erikepaios), pero se trata del mismo padre (o madre, dado que en algunas
versiones se lo describe como hermafrodita) de una gran cantidad de
generaciones de dioses. De hecho, la fuente más antigua que se conserva,
la comedia Las aves de Aristófanes, solo habla de Eros
(no de Fanes) para referirse al nacido del huevo originario de
Nix. Nix (Noche) es también mencionada como primer principio por
muchos poetas y filósofos griegos.
Homero organiza a los dioses a la manera en que se haría con
un clan humano, Hesíodo presenta una cosmogonía de entidades primigenias que
solo luego se van enlazando genealógicamente. Para encontrar una genealogía
completa y propia hay que recurrir a la Teogonía de Hesíodo,
que es tanto una cosmogonía como una teogonía, y puede considerarse la
tradición mitológica griega más fundamental, punto de partida para los
desarrollos posteriores.
El siguiente estadio en el desarrollo del universo comienza
cuando Caos y Gea generan nuevos seres sin contacto con pareja masculina.
Parémonos a describir un poco la generación de estos dioses según el género
de entonces poesía épica (Teogonía) y la mitología griega.
4.1
El Olimpo. El panteón griego.
El Olimpo era la residencia de los dioses hasta finales de
la antigüedad. El Mundo de los dioses griegos fue tal como lo describió Homero.
Por el cielo de los griegos correteaban dioses de primera y segunda fila
múltiples demonios naturales ninfas y héroes que ordenados por jerarquías
formaban un todo multicolor. De aquel sinfín de deidades surgió con el tiempo
un círculo de 12 figuras para las que los griegos se imaginaron una sede el
Olimpo que con su casi 3000 m es la montaña más alta del país. Allí reinaba
Zeus el padre de todos los dioses aunque ya en tercera generación y es que del
caos primigenio la primera pareja divina que surgió fue la de Gea (tierra) y
Urano (cielo). A esta le siguieron los titanes Rea y Cronos (tiempo) y el hijo
de Urano quien derrocó a su padre en un acto de rebeldía para evitar que le
ocurriera algo parecido. Cronos devoró a todos sus hijos pero se olvidó del
menor Zeus que su madre Rea había mantenido oculto y que en el acto derrotó a
su padre. Así fue como Zeus y su familia acabaron imponiéndose y pronto
formaron el colectivo de los 12 Olímpicos a los que se atribuye una larga lista
de dioses menores y semidioses, todos ellos contaban con santuarios y fiestas
propias en las ciudades estado (polis griegas) a las cuales se sumaban los
múltiples lugares de culto locales y sus respectivos actos.
Los atenienses empezaron a proyectar el mayor templo para su
máximo Dios ya en el s. VI a. C. un gigantesco santuario situado al este de la
acrópolis que se consagró al Zeus olímpico y recibió el nombre de Olimpia. Sin
embargo, como empezó a construirse bajo el mandato del tirano Pisístrato, sus
sucesores pronto fue visto como una reliquia de tiempos ingratos y fue saqueado
y usado como cantera para construir otros edificios erigidos en la colina del
Limpión de 108 m de largo por 48 de ancho. El Partenón cuenta con 16
columnas corintias en su día circundaban al edificio en doble hilera a los
lados y en triple fila en los frentes. Se sabe muy poco acerca de la decoración
interior solo que el espacio estaba dominado por una majestuosa y colosal
estatua dorada de Zeus.
Al noroeste de la acrópolis, en una suave colina, se erige
sobre la ciudad el templo consagrado a Atenea y efectos Dios de la forja el
edificio se conoce con el nombre de Teseión ya que durante un tiempo se
pensó que albergaba la tumba del mítico héroe Teseo aunque es mucho más pequeño
que el de Zeus
El Eleusinión junto al templo de la diosa Atenea Nike y
Propileos. Del oeste de Atenas partía la Vía Sacra hacia Eleusis población
situada en la costa norte del Golfo Sarónico a unos 20 km de la acrópolis. Aquí
el culto principal era a Deméter la diosa de la fertilidad y la buena cosecha.
Hasta Eleusis llegaban gentes de lugares remotos atraídas por los misterios que
allí se representaba sobre el mito de Deméter según el cual está habría ido en
busca de su hija Perséfone raptada por Hades Dios del inframundo. En otoño los
fieles recorrían la citada vía entre Atenas y Eleusis en procesión bailando y danzando
con gritos de júbilo. Aquí es donde tenían lugar los verdaderos misterios se
celebraban de noche en el recinto sagrado dentro de una sala iluminada con
antorchas a la que solo podían acceder los “myste”, los iniciados.
Cualquier griego incluso un esclavo podía acceder al rango de iniciado siempre
y cuándo jurará que no revelaría a nadie lo que allí viera. En esencia lo que
se hacía era representar la búsqueda de Deméter y el reencuentro con su hija los
griegos creían que Eleusis era el acceso al inframundo.
El panteón griego recogía gran número de dioses:
Según la mitología clásica, tras el derrocamiento de los Titanes el
nuevo panteón de dioses y diosas fue confirmado.
Entre los principales dioses griegos estaban los olímpicos, residiendo sobre
el Olimpo bajo la égida de Zeus.Destacaban
además Zeus, Poseidón, Hades, Apolo, Atenea, Artemisa, Afrodita, Ares, Dioniso, Hestia, Hermes, Hefesto y Hera.
Cuando se aludía a estos dioses en la poesía, la oración o
los cultos, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que
los identificaban por estas distinciones del resto de sus propias
manifestaciones. Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto
particular o local del dios.
La mayoría de los dioses están relacionados con aspectos
humanos y específicos de la vida (se incluyen mayormente el zodiaco
occidental). Por ejemplo, Afrodita era la diosa del amor y la
belleza, mientras Ares era el dios de la guerra, Hades el de los
muertos y Atenea la diosa de la sabiduría y la
estrategia. Algunas deidades como Apolo (dios de la música)
y Dioniso (dios del vino), revelaban personalidades más complejas y
funciones varias, mientras Hestia significa literalmente ‘hogar’.
Sorprende la cantidad de dioses. Llamaban la atención los
dioses revestidos de poder Hércules, Zeus etc. Otros cutivaban
por el hechizo del amor Venus, Afrodita.
4.1 Zeus conquista el Olimpo
Al principio Gea era la madre tierra de la que proceden
todas las cosas. El cielo, Urano era nacido de Gea. Mucho antes que los
mortales el Caos seguía muy de cerca. Gea hizo un esfuerzo magnífico para
emprender la creación de todas las cosas. Se desgarró a sí misma y parió Urano.
Hubo un tiempo en que el mundo no era mundo porque carecía de todas sus partes.
Unos seres mortales remontaban a la vida de la tierra misma. Estos habitaban en
las cavernas profundas. De allí emergían y recorrían la faz de la Tierra sin
necesidad de cubrirse el cuerpo. Los primeros hijos nacidos de Gea fueron seres
de una fuerza extraordinaria conocidos como hecatónquiros. Después nacieron los
cíclopes con un solo ojo, también de ellos nacieron los titanes y las
titánides, criaturas de cuerpos bien proporcionados. El titán Hiperión colocó
el sol en lo más alto y su hermana Tea de llevar la luz donde fuera necesaria.
Cuando ellos se retiraban, la titánide Febe encendía la luna y las estrellas.
Los cíclopes ayudaron con su industria y elevaron barreras naturales como
murallas. La titánide Mnemósine comprendió la potencia creadora de la palabra,
un instrumento capaz de dar presencia a lo que no existía. El titán Jápeto vió
que se echaba de menos un ser viviente que medrara junto a los animales, pero
dotado de nobleza y de un espíritu sublime como los propios dioses, esta nueva
raza de seres debería tener la misma figura que los inmortales con un rostro
que pudiera alzarse al cielo y unas manos libres capaces de formidables
emprendimientos. Crono ocupó la hegemonía entre los dioses al cortar los
genitales de Urano. Crono de mente retorcida se emparejó con Rea, diosa de los
titanes, y dio a luz a Zeus, la luz.
4.2 La rebelión de Zeus
Cuando Zeus alcanzó la edad viril, adquirió una complexión
magnífica con una barba espesa, negra y ensortijada que le cubría la cara. Dejando
a Amaltea y Melisa, las acompañantes que le cuidaron para que su padre Crono no
lo devorara, se trasladó a una cueva para vivir en solitario. A menudo subía a
la cima de la montaña. Allí vio por primera vez un águila, al pasarle por
encima sintió que al mismo tiempo era él quien estaba dentro de ella. Ella le
permitií recorrer casi en totalidad la parte de ña Tierra seca. Zeus sentía
arder en su interior un fuego poderoso, una potencia desbordante, superior a
todo lo imaginable. Fue consciente de que iba a poner el universo al revés y
luego volver a ordenarlo. Conoció a una diosa que se prestó a acompañarle. Invitado
a un banquete envenenó a Crono con un brebaje. Uno a uno fue vomitando a los
hijos que había tragado, cuando todos estuvieron a salvo Zeus sintió como un
águila gigante le abrió paso entre los titanes para alejarse volando hacia el
horizonte.
4.3 La guerra de los titanes
Los seres mortales de la primera edad estaban sobrecogidos
por la violencia y vagaban de aquí para allá. Se produjo una lucha de titanes.
Hiperión, padre del sol luchaba contra Zeus. Alzó su puño y lo disparó contra
el suelo. El golpe despertó un seismo que resquebrajó la tierra. Zeus se
precipitó por una grieta mientras otras engullía a los pobres mortales. Según
se precipitaba, Zeus, vio a otro joven dios,
Prometeo, que se preocupaba por la suerte de los mortales. Zeus aseguró
que los mortales volverían a la tierra pero deberían cultivarla y valerse por
sí mismos. Zeus rompió las ataduras de los prisioneros y los ayudó a
levantarse. Zeus dijo a los mortales: mi nombre es Zeus y he venido a
devolverles la luz. El Crónida construyó en el Olimpo un palacio digno de ese
nombre. Las culebras y reptiles buscaban los últimos rayos del sol para
calentarse.
4.4 El universo se estremece
El monte Otris se transformó en una ciudadela inexpugnale
donde los titanes vivían a atrincherados. Al saber que los dioses del Olimpo se
habían dotado de armas nuevas, cada titán se había fabricado una para sí mismo.
Los dioses jóvenes erán débiles, incapaces de tomar decisiones atroces. Se
anticipaba una batalla terrible. Atlas recorría las fortificaciones buscando
los puntos débiles. Prometeo y su hermano Menecio ofrecieron su ayuda. Atlas y Menecio
echaron mano de las armas pro no las encontraron. Atlas y Ceo buscaron sus
armas y vieron como el fortín se vino abajo. El ataque había comenzado. Todo el
Otris fue salvajemente apedreado. Los hijos de Gea y Urano intentaron organizar
su defensa. En la vertiente oeste del Olimpo el hecatónquiro Briareo cavó una
grieta provocando que la pared del precipicio se desplomara. Hera y Deméter
curaban los hecatonquiros heridos. Desde la cima del Olimpo. Zeus no quitaba
ojo a todo cuanto acontecía. Poseidón hizo descender el sol dejando una
flamígera estela a su paso. Helios montado en su carro surcaba la bóveda
celeste volando por encima de Otris. Gea y Urano se separaron y Gea se desplomó
como el estrépito que se oyó al origen. Se produjo un gran cataclismo y muchas
estrellas se hicieron añicos. Luminosas descargas de rayos salían de la cima
del Olimpo. Prometeo y Epimeteo derrocaron a Urano. Un trueno partió del cielo
y una tormenta virtió sobe la montaña un diluvio. En ese momento el dios
supremo, Zeus, surgió entre las nubes portando en su mano un rayo que refulgía
como una lanza. Zeus aplastó contra el suelo a Menecio, Jápeto y Cronos.
4.5 Un orden nuevo
Un soplo hinchó los pulmones de Menecio, arrancándolo del
sueño. Se alzó sobre el suelo y buscó a su padre Jápeto y su hermano Prometeo.
Los tres dioses del Olimpo Zeus Poseidón y Hades descendieron hasta allí con
todos los prisioneros de guerra. Zeus portó la luz de un relámpago que nunca se
extinguía. Los cíclopes transportaban las puertas y los hecatónquiros guardaban
a los cautivos. Debajo de las puertas quedaron confinados bajo llaves los
titanes cuya insensatez había asolado el mundo. Briareo, Coto y Giges quedaron
como guardianes. Los dioses del Olimpo fueron magnánimes concediendo el perdón
a Helios, hijo de Hiperión. El caudillo guerrero del ejército de Cronos quedó
condenado a sostener los pilares borrascosos. Al retirarse las nubes del Olimpo
Zeus pudo contemplar el universo entero desde su cima. La tierra y el mar se
convulsionaron al recuperar su anterior forma, restableciendo ríos, lagos,
playas y costas. Una brisa amable volvió a recorrer el rostro de la Madre
Tierra y el sol dio relieve a todos los pliegues. Zeus se compadeció de de
varias titánides que encontró arrodilladas y con la cabeza gacha, Temis, Febe y
Tea. La diosa Deméter se elevaba en el aire por efecto de su potencia
generadora y llamaba vida a salir a la superficie. Gritaba: emerge de nuevo a
la luz, estalla en todas las formas y colores, según te plazca y la tierra
volvía a teñirse de verde. Zeus mandó erigir un palacio con asientos para sus
hermanos Démeter, Hera, Hestia, Poseidón, Hades, con los que formar el Consejo
para emprender sus colosales trabajos. Este era el centro del mundo y del
universo y es desde aquí donde comienza la creación.
5. Algunos mitos representativos
Los mitos además de su explicación simbólica dando claves de
interpretación y sentido a la existencia humana tienen una función pedagógica y
didáctica. He elegido 12 de los mitos más representativos. La mayoría fueron
rescatados en el Renacimiento y representados en obras maestras de arte.
Los mitos tratan temas universales que nos afectan a todos
como el amor, la envidia, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la sanación, la
transformación. Profundizan en las paradojas existenciales: la heroicidad en la cotidianidad, lo mas bello
y lo más cruel y anacrónico, del poder en la debilidad, la grandeza en la
pequeñez, seres plenamente humanos en medio del dolor y el sufrimiento.
Los mitos tienen el poder de persistir en la memoria
colectiva. En ellos persiste una potencia creativa que nos sirve de inspiración, como lecciones de vida. Los mitos han trascendido la historia hasta ser referencias
fundamentales de nuestra esencia colectiva.
5.1 El mito de Prometeo
Prometeo era hijo del titán Jápeto y hermano de Atlas,
Menecio y Epimeteo. Según unas versiones, fue el creador de los hombres, a
quienes formó de la arcilla, mientras que otras es el encarecido aliado y
protector de la humanidad. Un día, le presentó a Zeus un buey en sacrificio, lo
cortó y separó en dos partes para que el dios eligiera una, pues lo sobrante
quedaría para los hombres. La primera, llevaba piel, carne y vísceras. La
segunda no era más que huesos escondidos bajo una grasa de aspecto suculento. El
dios olímpico escogió los huesos y, al descubrir el engaño, se enojó de tal
manera, que escondió el fuego a los mortales. Pero Prometeo subió al Olimpo,
robó el fuego nuevamente para devolverlo a la humanidad. Como castigo, Zeus lo
encadenó en el Cáucaso y mandó a un águila a que devorase su hígado eternamente
(y juró también castigar a los hombres). Sin embargo, en un acto heroico,
Hércules liberó a Prometeo, y Zeus no se pudo oponer por ser Hércules su hijo.
Significado del mito:
El mito de Prometeo ha sido interpretado de muchas formas.
La primera entiende a Prometeo como un protector de los seres humanos, a
quienes lleva la civilización (representada por el fuego). De esta se desprende
la segunda interpretación, que ve a Prometeo como alguien capaz de rebelarse
contra los dioses y subvertir su orden. Este mismo carácter se proyecta en la
conducta humana, lo que hace de los hombres seres prometeicos o titánicos. Una
última interpretación sugiere que al introducir el conocimiento (el fuego),
Prometeo marcó la separación del hombre con la naturaleza, lo que habría sido
el inicio de la pérdida del bien y la inocencia primordial.
5.2 El mito de la manzana de la discordia
Cuando Peleo, padre de Aquiles, iba a casarse con la diosa
del mar, Tetis, Zeus no invitó a Eris, la diosa de la discordia. Al enterarse,
la diosa se presentó en la ceremonia, se acercó a las diosas Afrodita, Atenea y
Hera y dejó sobre su mesa una manzana que llevaba inscrita la frase “Para la
más hermosa”. Las tres comenzaron a disputarse el presente y nombraron a Zeus
juez del asunto. Zeus no aceptó y, en su lugar, encargó a Hermes buscar a
Paris, príncipe de Troya y pastor, para que tomara la decisión.
Las diosas comenzaron a desfilar ante Paris y a hacerle
promesas. Hera le prometió poder y riquezas, y Atenea, sabiduría y triunfo en
las guerras. Pero Afrodita le prometió el amor de la mujer que eligiera, con lo
que obtuvo la manzana. Paris le pidió el amor de Helena, hija del rey Menelao
de Esparta, a quien raptó, desatando la guerra de Troya.
Significado del mito:
El mito de la manzana de la discordia representa el origen de la división y la confrontación. Las consecuencias de proceder de este modo no se hacen esperar: una pequeña insignificancia desata una guerra terrible. Por eso, una interpretación sugiere que Zeus provocó deliberadamente la discordia para diezmar la población humana por medio de la guerra de Troya, en vista de que esta había crecido demasiado.
5.3 El mito de Afrodita y Ares (Venus y Marte)
Cuenta el mito que Afrodita, diosa de la sensualidad y el
amor, estaba casada con Hefesto, dios del fuego y herrero de los dioses. Pero
la hermosa deidad se enamoró de Ares (Marte), el dios de la guerra. Apasionados
el uno por el otro, consumaron su relación ilegítima, de lo cual fue testigo
Apolo, el dios de las artes, la belleza y la luz.
Apolo le informó a Hefesto lo ocurrido, y este ideó un plan
para atrapar a Afrodita. Sigilosamente formó una red invisible en el lecho
amatorio de los adúlteros. Al despertar, se vieron atrapados en la red, y
Hefesto convocó a todos los dioses para que vieran por sí mismos la infamia de
los amantes.
Significado del mito:
El episodio de Afrodita y Ares simboliza, por un lado, la
compleja relación entre el amor y la guerra que ambos dioses representan. Por
el otro, representa la humillación de los infieles cuando la verdad sale a la
luz.
5.4 El mito de Leda y el cisne
Leda era una hermosa mujer, hija de Testio, rey de Etolia, y
Eurítemis. Su belleza era tal que Zeus la deseaba con ardor. Un día, Leda
paseaba por la orilla del río Eurotas, cuando divisó a un cisne que, perseguido
por un águila, luchaba por su vida. En su bondad, Leda tomó al cisne y lo
protegió, sin advertir que el ave era el propio Zeus transformado. Leda, pues,
se dejó seducir por el cisne.
Esa noche, la hermosa mujer puso un huevo (algunos dicen que
dos huevos, el segundo de los cuales sería de su esposo, Tindareo, con el cual
también se unió esa noche). De aquellos huevos nacieron por pares Pólux y
Clitemestra, y Cástor y Helena respectivamente.
Significado del mito:
Leda y el cisne encarnan un significado doble. Por un lado,
exaltan la pasión, la sexualidad y la sensualidad. Pero por el otro lado,
también es expresión de la debilidad humana frente a la voluptuosidad de la
sensualidad. Al igual que en el rapto de Europa, el pasaje de Leda y el cisne
insiste una vez más en el principio de la seducción como la adopción de un
disfraz que enmarcara al seductor y atrae a su «presa» para conquistarla.
5.5 El mito del rapto de Perséfone
Perséfone (Proserpina) era la hija única de Deméter (diosa de la agricultura), quien la había procreado con Zeus. Al crecer, su tío Hades, dios del inframundo, se empeñó en poseerla, así que la raptó un día en que Perséfone recogía un narciso.
Deméter escuchó su grito desde el inframundo, y la buscó
incansablemente. Renunció a su divinidad hasta que Hades la devolviera. Como la
presencia de Deméter entre los mortales hacía estéril la tierra, Zeus exigió la
devolución de Perséfone. Hades accedió a condición de que Perséfone se
mantuviera en ayunas hasta salir del inframundo. Para tentarla, sembró el
camino de rojas y suculentas granadas, y la joven cayó en la trampa.
Los dioses llegaron a un acuerdo: cada año Perséfone debe
pasar seis meses con Deméter y seis meses en el inframundo. Durante su
ausencia, Deméter abandona sus labores divinas y la tierra no da fruto
(invierno).
Significado del mito:
El mito de Perséfone se relaciona con los ritos del cultivo y la siembra, y con las primeras ideas de la creencia en la vida después de la muerte. El arreglo entre Hades (dios de la muerte y el inframundo) y Deméter (diosa de la agricultura) explica los ciclos del cultivo de la tierra. Por eso, a Perséfone se le ha asociado con el grano de trigo, cuyo fruto solo se produce al morir y ser cultivado. Desde el punto de vista arquetípico, la relación entre Deméter y Perséfone expresa el duelo de la madre ante la separación de la hija, que posee rasgos diferenciadores con respecto a los hijos varones.
5.6 El mito de Narciso
Narciso era un joven de extraordinaria belleza, hijo del río
Cefiso y de la ninfa Liríope. Desde su nacimiento fue objeto De una profecía
del sabio Tiresias: “vivirá una larga vida siempre y cuando nunca se conozca a
sí mismo” Esa advertencia, envuelta en ambigüedad, no hablaba de
autoconocimiento auténtico sino de la trampa mortal de la auto obsesión.
Creció rodeado de admiración y deseo, pero Narciso rechazaba
a todo aquel que intentara acercarse a él con amor genuino. Su corazón parecía
impermeable a las emociones de los demás, y su belleza, en lugar de ser un
puente hacia la conexión, se convirtió en un muro infranqueable.
El punto de inflexión en su historia ocurre cuando la ninfa
Eco condenada a repetir únicamente las últimas palabras de lo que escuchaba se
enamora. Eco, símbolo del amor no correspondido y de la comunicación truncada
es rechazada con frialdad por Narciso. Devastada se retira hasta desaparecer
dejando solo su voz como eco eterno entre las montañas.
El rechazo de Narciso no quedó sin consecuencias. Némesis,
la diosa de la justicia divina y el equilibrio, escuchó los lamentos de eco y
decidió castigar al joven por su orgullo y falta de empatía. Lo llevó a un
estanque de aguas cristalinas donde Narciso al inclinarse para beber vio su
reflejo por primera vez en ese momento quedó hipnotizado por su propia imagen.
Lo que al principio fue admiración se convirtió en una
obsesión insaciable. Narciso intentaba tocar su reflejo y besar su propia
imagen en el agua, pero cada intento se disolvía en ondas efímeras. Consumido
por el deseo de poseer lo inalcanzable, fue incapaz de apartarse de su reflejo.
Allí en la orilla del estanque Narciso se marchito consumido por un amor que no
podía ser correspondido. Finalmente su cuerpo se desvaneció y en su lugar
floreció una flor el Narciso.
La enseñanza del mito: cuando el yo devora al nosotros.
El mito de Narciso se asocia con la vanidad, los peligros
del ensimismamiento, la ilusión de la autosuficiencia y exceso de amor propio
que le lleva al autoaislamiento. Solo el encuentro genuino con el otro podemos
descubrir nuestra auténtica naturaleza y propósito vital.
5.7 El
mito de Pigmalión
Pigmalión era un legendario escultor y rey de la antigua
Chipre. Sin embargo, estaba profundamente desilusionado con las mujeres de su
época, a quienes consideraba imperfectas y moralmente corruptas. Esta
desilusión lo llevó a alejarse de la sociedad y dedicarse por completo a su
arte.
Un día decidió crear la estatua de una mujer que encarnara
su ideal de belleza y virtud perfectas. Se esmeró esculpiendo esta obra y como
resultado creó una escultura de marfil tan hermosa y realista que se enamoró de
su propia creación a la que llamó Galatea. Su amor por la estatua era tan
intenso que comenzó a tratarla como si estuviera viva. Le hablaba, le llevaba
regalos e incluso la vestía con ropas hermosas. Consciente de la imposibilidad
de su amor, rezó a Afrodita, la diosa del amor, durante el festival celebrado
en su honor.
Afrodita decidió concederle su deseo más profundo. Cuando
Pigmalión regresó a su taller y besó la estatua, sintió que sus labios se
volvían cálido. Poco a poco, l marfil se transformó en carne y hueso, y Galatea
cobró vida.
La enseñanza del mito: el poder de la creencia.
El mito de Pigmalión da a entender la potencia
transformadora de la visión permanente y la fe en nuestras capacidades
generativas. Nuestras aspiraciones más profundas pueden materializar lo que
parece imposible. La pasión creativa, cuando se sostiene con determinación y
amor genuino puede transformar la materia inerte en realidades vibrantes que
superan nuestras expectativas.
5.8 El
mito de Quirón
Quirón era un centauro sabio, un maestro herido que integra
fuerza y ternura, dolor y empatía profunda. Su historia que integra poder y
sensibilidad está tejida con hilos de sufrimiento de toda índole. Comienza con
un acto de violencia ya que es fruto de una violación. El titán Cronos, para
satisfacer su deseo por la ninfa Fílira y escapar de su esposa Rea, se
transformó en caballo y forzó a la joven deidad. De esta unión no consentida
nació Quirón, mitad hombre y mitad caballo. Este origen violento y traumático
cargando con el peso de una concepción nacida del abuso, marcó su vida desde el
principio, condenándolo a una existencia entre dos mundos, ni completamente
divino ni enteramente mortal.
Tras los traumas iniciales se desarrolló de una manera muy
diferente a sus hermanos centauros conocidos por su naturaleza salvaje y
desenfrenada. Esto le hizo retirarse a una cueva en el monte Pelión a un
periodo de aislamiento y reflexión. Allí tuvo tiempo para procesar su dolor y
cultivar las habilidades que le convertirían en sabio.
La cueva, símbolo del inconsciente y la introspección, se
convirtió en su hogar, el santuario de aprendizaje y sanación. Allí Quirón supo
transformar su dolor en sabiduría, convirtiendo ese lugar en centro de
conocimiento y crecimiento.
Quirón destacó por su sabiduría, compasión y habilidades
curativas. Más tarde criado por Apolo y Artemisa se convirtió en maestro de las
artes de la medicina, la música, la profecía. En su cueva acogió a sus
discípulos y se transformó en una escuela para héroes, donde figuras
legendarias como Aquiles, aprendieron las sutilezas de la sabiduría y la
virtud.
Sin embargo, su destino tomó otro giro trágico al sufrir una
nueva herida. En un accidente fortuito, fue herido por su amigo Heracles al
disparar una flecha envenenada con la sangre de la Hidra. La herida incurable,
debido a su naturaleza inmortal, condenó a Quirón a un sufrimiento físico
eterno. El sanador, en que se había convertido se reveló incapaz de curarse así
mismo. Por ello desarrolló una capacidad única para conectar con el dolor de
los demás, para ver más allá de las heridas superficiales y llegar al corazón
del sufrimiento humano. Esto convirtió a Quirón ser al mismo tiempo el herido
sanador.
La enseñanza del mito: la sabiduría y la compasión que
nacen de la herida.
El mito de Quirón nos enseña
como, a través de nuestras heridas más profundas, podemos acceder a nuestra
mayor fortaleza y sabiduría. Nuestras experiencias de dolor, lejos de ser meras
cicatrices, pueden convertirse en fuentes de empatía, comprensión y
herramientas para acompañar y ayudar a otros en su sanación.
5.9 El
mito de Sísifo
Sísifo fue astuto fundador y
rey de Corinto. Fue condenado por los dioses a empujar una enorme roca hasta la
cima de una montaña, solo para verla rodar cuesta abajo una y otra vez,
condenándolo a repetir la misma tarea durante toda la eternidad.
Su desafío a los dioses
comenzó cuando engañó a Tánatos, la personificación de la muerte, logrando
encadenarlo y deteniendo así el ciclo natural de la vida. Durante un tiempo,
nadie moría, ni siquiera aquellos cuyo destino ya estaba sellado. Este acto de
subversión enfureció a Zeus, quien ordenó la liberación de Tánatos y el castigo
de Sísifo. Pero su astucia no terminó ahí. Antes de morir ideó otro engaño:
pidió a su esposa que no realizara los ritos funerarios adecuados, lo que le
permitió persuadir a Hades y a Perséfone de que le concedieran permiso para
regresar al mundo de los vivos con la excusa de corregir ese error. Sin embargo,
una vez de vuelta, se negó a regresar al inframundo y siguió disfrutando de la
vida, burlándose nuevamente de la muerte y del destino.
Su osadía fue aún mayor. Sísifo
reveló los secretos amorosos de Zeus, traicionando la confianza del padre de
los dioses y despertando su ira. Este último acto de desafío selló su condena
eterna. Zeus, harto de su arrogancia y su incesante intento de burlar las leyes
divinas, decretó un castigo ejemplar: Sísifo quedaría atrapado en un esfuerzo
sin fin, empujando una roca sin esperanza de éxito. Así los dioses no solo castigaban
su astucia desmedida sino que enviaban un mensaje claro sobre la inevitabilidad
del destino y la inutilidad de desafiar el orden divino.
La enseñanza del mito: la
paradoja del esfuerzo interminable.
La historia de Sísifo sugiere
que el sentido de la vida reside en las experiencias del camino más que en lograr
los resultados deseados. Nos permite darnos cuenta de que incluso en
experiencias que solo nos generan dificultades y molestias puede haber grandes
tesoros de aprendizajes a los que no estamos prestando atención. Su castigo
eterno de empujar la piedra montaña arriba nos recuerda que la dignidad humana
se encuentra en la persistencia frente a lo absurdo, y que en la aceptación
consciente de nuestras limitaciones reside nuestra libertad más profunda.
5.10 El
mito del ave Fenix
La enseñanza el mito: El renacer de las cenizas.
Esta ave mítica que renace de sus propias cenizas nos
recuerda nuestra innata capacidad de reinvención y resiliencia, mostrándonos
que los finales contienen siempre el germen de nuevos comienzos, y que nuestra
esencia más verdadera a menudo emerge precisamente cuando todo lo superficial y
caduco ha sido consumido por el fuego purificador de las crisis vitales. El
mito ayuda en los momentos aparente de desintegración vital en los que sientes
que todo se está hundiendo la transformación surge paradójicamente de la
destrucción de estructuras anteriores. El Fenix es un poderoso símbolo de
transformación y resiliencia surgiendo de la aparente destrucción.
5.11 El mito de Apolo y Dafne
Eros (Cupido) y Apolo competían entre sí
en el arte del arco y la flecha. Apolo hacía alarde de su superioridad, y se
burlaba de Eros por tener aspecto de un pequeño querubín. Para vengarse, Eros
hirió a Apolo con una flecha encantada, cuyo poder residía en enamorar a la
primera persona que lo viese. Su siguiente paso fue herir a Dafne, ninfa de los
árboles, con una flecha encantada con un hechizo de aborrecimiento.
Ocurrió que Apolo se encontró con Dafne. Al contemplarla
quedó perdidamente prendado de ella comenzó a perseguirla. Pero Dafne lo
aborrecía. La ninfa, desesperada, rogó al río Peneo, su padre, que la
transformara antes de que Apolo la poseyera. Y en el instante mismo en que
Apolo la tomó en sus brazos, el cuerpo de Dafne se transformó en un laurel.
Desde entonces, Apolo juró devoción al árbol, y portó
para siempre una corona de laurel en su cabeza. Con la misma corona premiaba a
los héroes, para que recordaran que la victoria es huidiza y fugaz.
Significado del mito:
Dafne representa la figura virginal,
vinculada con la diosa Artemisa. Apolo, por su parte, representa el resplandor
absoluto de lo masculino, cuya frontalidad y severidad en el castigo causa
temor o aversión. La marcada diferencia entre ambos impide cualquier encuentro
en el lecho amatorio. Antes, Dafne prefiere verse convertida en un laurel. Si
Apolo, es el resplandor de lo masculino infeliz en los amores, Dafne es la
mujer inalcanzable y fugaz, reservada para sí misma. Es la corona de la
victoria.
5.12 Mito de Teseo y el Minotauro
Poseidón le concedió a Minos, el rey de
Creta, un hermoso toro blanco a condición de que lo sacrificara en su honor.
Tan fascinado estaba Minos con aquel toro, que sacrificó a otro ejemplar como
sustituto, y Poseidón lo descubrió. Poseidón hizo que Pasifae, esposa de Minos,
sintiera gran atracción por el toro. Parsifae ordenó al arquitecto Dédalo
fabricar una vaca para esconderse en ella y acercarse al toro, tras lo cual se
unió a él y se embarazó.
Nació una criatura con cuerpo de hombre y cabeza de
toro, llamado Minotauro. El Minotauro devoraba a quien encontrara a su paso, y
se hizo incontrolable al crecer. Entonces el rey Minos encomendó a Dédalo
construir un laberinto para encerrarlo.
Mientras se construía el laberinto, Minos recibió la
noticia de que su único hijo, Androgeo, había sido muerto por los atenienses.
Entonces sitió la ciudad de Atenas y los obligó a pagar un tributo cada nueve
años, que consistía en sacrificar siete doncellas y siete mancebos al
Minotauro. Teseo, hijo del rey de Atenas, Egeo, se
ofreció como parte del tributo para detener el derramamiento de sangre. Como
los barcos atenienses debían izar velas negras en señal de luto, le pidió que,
si volvía con vida, izaran velas blancas.
Minos tenía dos hijas: Ariadna y Fedra. Ariadna se
enamoró de Teseo y le prometió ayudarlo. Le entregó un ovillo de hilo y una
espada mágica. Con el hilo de Ariadna, Teseo marcó el camino del regreso, y con
la espada mató al Minotauro. Pero al volver a Atenas, Teseo olvidó izar las
velas blancas. Egeo lo creyó muerto y, desesperado, se arrojó al mar que hoy
lleva su nombre.
Significado del mito:
La interpretación más extendida de este mito sugiere que
el Minotauro representa lo monstruoso, caótico, vergonzoso y maligno, que debe
ser encerrado en un laberinto y, a la vez, clama para ser alimentado. Teseo es,
por lo tanto, el héroe que lucha por superar el caos de lo monstruoso y
restablecer el orden. Otra interpretación sostiene que el mito del Minotauro es
expresión del período en que Creta fue dominante con respecto a Grecia
continental.
6. La supervivencia del mito.
Los mitos griegos, entre ellos la creación del cosmos y la
guerra por el dominio del Olimpo, impresionaron todas las Artes de la
antigüedad clásica. Antes de crear censurados aunque no olvidados durante la
Edad Media por su condición de expresión es de una religión pagana. En el
Renacimiento, los artistas recuperaron sobre todo por razones estéticas, la
mitología y de las artes plásticas de la Grecia clásica. Nos han llegado
numerosos vestigios, obras referentes a Zeus, Saturno, la ninfa Amaltea, el
pedestal de los titanes, la furia de titanes o la caída de los titanes,
ofreciendo los conflictos de los titanes en relación con el orden divino
helénico.
6.1 La mitología en la Edad Media
Tras la llegada del cristianismo la naturaleza de la
religión y las narraciones religiosas cambiaron. Los mitos procedentes de las
culturas paganas fueron prohibidos. Los relatos mitológicos fueron sustituidos
por relatos épicos. Los relatos de dioses y héroes no formaban parte de las
creencias religiosas. La literatura más cercana a la tradición oral y la más
directamente inspirada en esta era la literatura épica, libros de caballerías,
canciones de gestas. Surgieron nuevos héroes a menudo basados en personajes
históricos. Entre ellos destacaron Carlomagno, El valiente Roldan, El Cid. (Canciones
del mío Cid.)
En la Europa medieval estaba salpicada de seres sobre
naturales de todos tipos el unicornio y personajes con poderes mágicos Merlin
en tiempos del Rey Arturo, San Miguel, San Cristóbal aparecen personajes
maléficos diablos y brujas así lo reflejaban el Decameron, la Divina Comedia.
Estos tomaban formas de animales: serpientes, lobos, gatos o seres salados. Los
relatos que hablan de héroes a menudo mezclan el mito con la historia
No hay que olvidar que amplios sectores de la Iglesia
despreciaban y abjuraban de los dioses paganos oponiéndose con fuerza a la
utilización de la mitología en la enseñanza.
6.2 La mitología y el Renacimiento. La recuperación del
mito a través del arte
El Renacimiento fue un período de extraordinario
florecimiento artístico y cultural, caracterizado por el redescubrimiento de la
antigüedad clásica. En este contexto, la mitología griega y romana resurgió
como una fuente de inspiración central para los artistas, quienes utilizaron
los relatos antiguos para explorar temas universales como la belleza, el amor,
la naturaleza humana y lo divino. Este retorno a la mitología no fue solo una
vuelta a las antiguas historias, sino una reinterpretación que fusionaba lo
clásico con el nuevo espíritu humanista de la época.
Más allá de su valor estético, las obras de arte basadas en
las narraciones mitológicas del Renacimiento también están cargadas de
significados filosóficos y simbólicos.
Los artistas del Renacimiento, inmersos en la filosofía neoplatónica, utilizaban estos mitos para transmitir ideas profundas sobre la naturaleza humana, la moralidad y el universo. Por ejemplo, en El nacimiento de Venus de Botticelli, la figura de la diosa podría interpretarse no solo como un ícono de belleza, sino como una representación del amor divino que guía al alma humana hacia lo sublime.
6.3 La Influencia y el legado en nuestros días.
La revitalización de la mitología clásica durante el
Renacimiento dejó una huella imborrable en la historia del arte. Estas obras no
solo se convirtieron en referentes para las generaciones posteriores de
artistas, sino que también ayudaron a definir la visión del hombre y su lugar
en el mundo en una época de cambio y descubrimiento. Hoy en día, la fascinación
por estas representaciones mitológicas sigue vigente en nuestro mundo.
El uso perdurable del mito en el arte puede entenderse, por
tanto, como un reflejo de su adaptabilidad intelectual. Ofrece a los artistas
un lenguaje culturalmente arraigado pero flexible, capaz de abordar temas
profundamente humanos sin limitarse a un contexto temporal o social
específico.
El campo del mito disminuye cuando avanza el conocimiento
científico y lógico. Mito y realidad son los dos extremos de la cuerda: o
relato imaginativo (y por lo tanto irreal) o relato histórico y real. El uso
moderno del término mito tiene en muchos ámbitos connotaciones negativas que
sugieren falta de autenticidad y fiabilidad. Más sin embargo subsiste la sed de inmortalidad, la búsqueda por desentrañar el misterio, combinando sabiduría ancestral y psicología, las reliquias de la muerte, la piedra filosofal.
En nuestros días la mitología sigue estando presente aunque
hayan cambiado de forma en un mundo fantasioso de ciencia ficción. La literatura
mitológica ha dado paso a una proliferación del mito en los medios
audiovisuales: Libros, leyendas, películas. Así por ejemplo: las sagas de Harry
Potter, avatares, la guerra de tronos, El Señor de los anillos, El Dios de la
guerra, la Odisea. Dan prueba de que los mitos persisten aunque subsistan
transformados.
El mito se transforma de la narrativa a la psicología. Frente
al mito de la razón resurge el pensamiento mítico como una forma simbólica
singular. Como dirá el psicoanalista Karl Jung los temas mitológicos están en
la propia alma de forma innata y tienen como arquetipos una honda relación con
el mundo de los sueños.
El lenguaje simbólico remite a algo ausente difícil de
representar a través de los signos. A través de símbolos religiosos se invita a
ir más allá de lo real, aparente y objetivo.
7. La mitología no religiosa en la edad moderna
Aunque normalmente mucha gente relaciona a la mitología con
culturas antiguas o religiones; no siempre es así. El mito narra eventos
extraordinarios que suceden en el tiempo, pero fuera del marco de la
historiografía moderna. Estos eventos se desarrollan en un ámbito ficticio que
no puede fijarse dentro de coordenadas históricas. Esta brecha entre mito e
historia conduce a menudo a atribuir rasgos míticos a figuras históricas o
literarias. De ahí la necesidad de analizar el proceso de pseudo-mitificación.
7.1 La pseudo-mitificación
Se refiere a un proceso
por el cual una figura histórica, un personaje literario, un animal, un objeto
o incluso una idea es percibido erróneamente bajo las características de la
trascendencia sagrada propias del mito. En el caso de las figuras históricas,
el proceso implica que sean despojadas de sus referencias históricas
(deshistorizadas): los hechos reales sobre ellas se olvidan. A través de
relatos y narraciones orales, las personas crean «mitos», por ejemplo, un
«mito» de Alejandro Magno.
7.2 La Mitocrítica
Cultural,
El mito y religión están estrechamente relacionados, pero no
se intercambian: ambos remiten a una trascendencia sagrada; sin embargo, la
crítica del mito aborda a las divinidades únicamente como figuras narrativas
dentro de un discurso simbólico, sin fe canónica. Desde esta perspectiva,
considerar «mito» una narración sagrada no pretende emitir un juicio sobre su
verdad histórica, sino constituye una descripción y analítica relativas a su
estructura y función.
la Mitocrítica
Cultural de la mano del teórico literario José
Manuel Losada. Esta metodología permite abordar el mito desde
la cultura actual y la cultura actual desde el mito.
Según este investigador, la
Mitocrítica Cultural exige buscar una definición del mito y descubrir cómo
es influido por factores contemporáneos. Losada define el mito como un relato
funcional, simbólico y temático de acontecimientos extraordinarios con
referente trascendente sobrenatural sagrado, carentes, en principio, de
testimonio histórico, y remitentes a una cosmogonía o una escatología
individuales o colectivas, pero siempre absolutas.
En su opinión, solo es posible
hacer auténtica mitocrítica preservando una sana autonomía respecto a otras
ciencias (sociología, ciencias políticas, psicoanálisis, etc.). Paralelamente,
cualquier estudio de un mito debe ser, necesariamente, de naturaleza, interdisciplinar. En su aproximación, Losada se
centra en analizar mitos teniendo en cuenta diversos factores modernos del
mundo de hoy – la doxa del relativismo, la
lógica de inmanencia y la
globalización, aspectos claves que conectan los estudios de
mitología con el mundo contemporáneo, dado que influyen en el estudio y la
interpretación de mitos.
La mitocrítica, sin abandonar el análisis del imaginario simbólico, invade cualquier manifestación cultural y se encarga de estudiar las manifestaciones míticas en campos tan amplios como literatura, el cine y la televisión, el teatro, la escultura, la pintura, los videojuegos, la música, la danza, el periodismo, Internet y demás medios de manifestación cultural y artística. El análisis moderno de mitocrítica tiene como objetivo adaptar estos estudios al mundo de hoy.
8. Nuevas formas
Los mitos, como hemos visto, entrañan algo poderoso, calan
en todas las culturas. Los mitos trascienden el tiempo y la historia. Aunque cambian sus formas de expresión y comprensión
emergen una y otra vez con nuevas versiones. Los mitos persisten no por casualidad, sino porque condensan verdades fundamentales sobre la condición humana. Los mitos nacidos en sociedades radicalmente diferentes a la nuestra siguen siendo brújulas para navegar las complejidades del S. XXI. mientras nos desplazamos vertiginosamente por autopistas digitales, bajo el sofisticado mundo de algoritmos, estas constelaciones mitológicas continúan orientándonos en la noche del sinsentido. Los mitos renacen de las cenizas y persisten a lo largo del tiempo.
8.1 Mitos, arquetipos y símbolos
parte del metalenguaje inconsciente
El mito es, ante todo, una forma de expresar, comprender y
sentir el mundo y la vida, diferente de como lo haría la lógica. El mito tiene
un lenguaje más emotivo y lleno de imágenes y símbolos que expresan algo que no
puede traducirse al lenguaje corriente. Las imágenes del pensamiento mítico no
se dirigen al entendimiento, sino a la fantasía y a la sensibilidad; por eso
tienen una fuerza expresiva intraducible. Se hicieron también interpretaciones
desde el campo de la psicología: Freud y Jung estiman que las imágenes oníricas
son una expresión del inconsciente.
8.2 El mito subyace en el inconsciente
Según Sigmund Freud los mitos no son cuentos antiguos sino expresiones universales y colectivas que subyacen en el inconsciente humano y que condensan deseos, conflictos, aspiraciones sueños anhelos frustraciones o represiones. el mito del complejo de Edipo se convirtió en el eje central de su teoría del desarrollo psico sexual. Utiliza el mito del Minotauro y Teseo para explicar el enfrentamiento del sujeto con sus propios demonios inconscientes (matar al Minotauro simboliza el dominio de la razón, la inteligencia y la ley sobre la pulsión bruta). Con el mito de la horda primordial (Totem y tabú) crea su propio mito para fundamentar el conflicto entre Eros y Tanatos (vida y muerte), la moral y la ley, el triunfo de la ley paterna sobre las pulsiones primitivas.
8.3 La teoría junguiana del mito.
Los seres humanos somos creadores de mitos por naturaleza,
siempre curiosos, siempre viviendo de forma inconsciente los patrones del mito
en términos psicológicos. Según la teoría que desarrolla C. Jung nos
encontramos sujetos a un patrón mítico y nuestra libertad de elección como
seres conscientes es la libertad de bailar y no la de ir dando tras pies en la
historia más grande del mundo. Todos los fascinantes mitos son historias de
tiempos ancestrales recopiladas y conservadas desde hace miles de años.
Carl Jung habla de las verdades psicológicas del mito, que
considera universales y necesarias para la salud de la psique humana.
Necesitamos las historias que transmiten los mitos para encontrar sentido a la
confusión de nuestra sociedad y de nuestra mente. Jung creía que los mitos
expresan las verdades de nuestro subconsciente y que los dioses las diosas y
los héroes que los protagonizaban encarnaban aspectos de la creatividad
inteligencia, dolor, alegría, agresividad y éxtasis. Las tragedias y los
triunfos reflejan como fuerzas ajenas a nuestro control y nos zarandean
psicológicamente.
Incluso en los siglos más seculares han pervivido los
patrones míticos ancestrales. Pero los mitos no son relatos ancestrales de
maravillas y gloria sino que nos rodean y se siguen forjando en nuestros días.
Conclusión
... "Mientras existan corazones que amen, mentes que crean, piedras que rueden, cenizas que renazcan, voces silenciadas que busquen liberación, seguiremos vivos en la humanidad"..."somos mitos que susurran verdades, fragmentos buscando plenitud, escultores anhelando que la piedra respire, maestros sangrando sabiduría de la herida, los ecos que reverberan en las dudas, los susurros que dan nombre a los anhelos. No somos dioses sino espejos que reflejan la sabiduría divina" (Alex Rovira)
"La mitología es atemporal y sus lecciones perduran a lo
largo de las eras" (Ovidio). "Los mitos tienen más poder que la realidad" (Albert
Camus). "Los mitos relatan la verdad del alma" (Diana Uribe).
Ha habido numerosas tentativas de explicar los mitos desde
una perspectiva racional. Quizás algunos de los héroes de la mitología
conmemoran el recuerdo distorsionado de los seres humanos que vivieron en un
tiempo remoto. En tal caso, la explicación histórica no aclara por qué ciertos
mitos evolucionaron del modo en que lo hicieron, por qué unos personajes y no
otros devinieron figuras mitológicas. Sin duda, algunos mitos glorifican un
reino o una ciudad, otorgan autorización divina a la conquista y la
colonización, pero esto no explica por qué dichos mitos pueden sobrevivir en
milenios al reino o al imperio en cuestión.
Los mitos entrañan algo poderoso que trasciende tanto la
razón como a los límites de la cultura.
Tal vez la verdad sea que todos los pueblos sienten un
anhelo innato por adentrarse en los misterios de la vida, desde el origen de la
conciencia hasta el fin del mundo. Los mitos suelen ser imperecederos porque no
limitan todo ha hechos y figuras estadísticamente verificables, porque pueblan
la realidad conocida con prodigios y maravillas y porque en ellos la humanidad
se relaciona con el entorno de los animales y el de los dioses.
Explorar el mito es encontrar toda una gama de creencias
sobre el mundo prácticas nunca neutrales. Algunos mitos pretenden ensalzar al
embaucador, otros, al héroe, todos amplían nuestra percepción de la realidad y
tienen la capacidad de evadirnos de nuestros hábitos mentales. En un mundo en
el que prima el miedo, la soledad y la alienación, los mitos pueden consolar,
con historias de un tiempo más heroico, un tiempo en el que era mucho más fácil
establecer la diferencia entre lo bueno y lo malo en el corazón de los seres
humanos, y en el que los animales y las personas eran la misma clase de ser
vivo. Los mitos siempre han apelado al anhelo por encontrar un sentido, un
anhelo especialmente intenso, quizá, en lo que parece ser una sociedad
occidental crecientemente secular.
La sabiduría que encierran los mitos reside en su capacidad para revelar patrones humanos universales. lo que hace a los mitos verdaderamente extraordinarios es que nos permiten reconocer nuestros dilemas más personales como parte de una experiencia humana compartido a través del tiempo como legado de una narrativa humana continua.




























