ITINERARIO FORMATIVO II
CICLO I: ETAPA DEL IDEAL (II)
6. TU VIDA PARA AMAR
7. TU VIDA PARA AMAR SEGUN CRISTO
8. CUERPO MISTICO, AMAR EN CRISTO
9. CONOCER AL AMOR
ESQUEMA:
1. Ideas fundamentales
2. Historias útiles
3. Catequesis bílica
4. Implicaciones
5. Catequesis de los santos
6. TU VIDA ES PARA AMAR
I. ESQUEMA: IDEAS FUNDAMENTALES
a.
FUISTE CREADO PARA DAR GLORIA A DIOS
Si
Dios es amor, fuimos creados a su propia imagen, para amar. Estamos formados
para amar y así glorificar su nombre sirviendo y amando a los demás. Damos
gloria a Dios amando a Dios y amando a los demás. Amar a Dios y a nuestro
prójimo es el resumen de la ley de Dios. Los pájaros dan gloria a Dios volando,
nosotros damos dar gloria a Dios amando. San Ireneo dijo: la gloria de Dios es
un ser humano plenamente vivo. Dios nos llama a vivir para su gloria cumpliendo
el propósito para el que nos creó. Nada agrada más a Dios que un amador alegre.
Se ha perdido el origen y la fuente genuina del amor que
nace de Dios. Tal eclipse de Dios ha degradado y deformado el amor. Se dice que
nuestra época vive de un sentimiento pseudo religioso. Nada podría estar más
lejos de la verdad. Lo que presenciamos es una regresión a un concepto
idolátrico de Dios, y una transformación del amor a Dios en una relación
correspondiente a una estructura enajenada del amor. Es fácil comprobar tal
regresión. La gente está angustiada, carece de principios o fe, no la mueve
otra finalidad que la de sobrevivir y seguir adelante.
b.
DEBEMOS CAMBIAR NUESTROS VALORES Y PRIORIDADES
La
ilustración y el iluminismo ha concebido la religión como una prohibición que
reprime lo que al hombre le gusta. Freud y Nietzsche atribuyen la muerte de
Dios con la muerte del amor: el cristianismo dio de beber al “eros” un veneno
que le hizo degenerar en vicio. La Iglesia con sus preceptos y prohibiciones
han convertido en “amargo” lo más hermoso de la vida. No os conforméis a la
mentalidad de este mundo. Dios no prohíbe amar antes al contrario propone que
el vivir amando es el camino de la verdadera felicidad. Buscad el reino de los
cielos y él te proveerá de todo cuanto necesitas. (Lc 12, 31)
c.
AMAR SUPONE UNA BUSQUEDA, APRENDER A AMAR
El
hombre desde que nace busca amar. La búsqueda del amor va de la mano con la
búsqueda de sentido y la búsqueda de la felicidad. Hemos de saber que el amor
es un proceso de crecimiento lento, un camino integrativo, el aprender a amar
es un verdadero arte, tal como es un arte el vivir. Los primeros años de su
existencia vive de una forma pasiva el amor dejándose amar. Al principio es
atraído por cosas que le causan placer y gusto como fijación de su deseo. Solo
a medida que va creciendo y empieza en su pubertad a no bastarle las cosas sino
que buscas otras personas para saciar este deseo. Hemos de saber que el amor es
un proceso de crecimiento lento, un camino integrativo, el aprender a amar es
un verdadero arte, tal como es un arte el vivir. El profundo anhelo del amor se
apaga cuando tomamos sucedáneos del amor con son la búsqueda del éxito,
prestigio, dinero, poder. A este fin dedicamos casi toda nuestra energía y muy
pocas energías a aprender el arte del amor. El arte de amar se aprende poniendo
en práctica la Regla de oro: ama a Dios y al prójimo como a ti mismo (E.
Fromm).
d.
AMAR NO ES BUSCAR POSESIONES PARA TU PROPIO BENEFICIO
No
debemos de dejarnos llevar por el individualismo, materialismo, consumismo. Muchas
personas buscan posesiones y riquezas pensando que tener más nos hará más
felices. Esto no es cierto. Te preocuparás y te pondrás ansioso por muchas
cosas perdiendo lo que realmente importa. La riqueza se puede perder
instantáneamente a través de factores incontrolables, solo el amor es eterno y
permanece para siempre. La verdadera seguridad solo se puede encontrar en las
manos de Dios. No debes tener miedo. Debes creer y confiar en Dios. No andes
preocupado y agobiado. Buscad su reino de amor y todo lo demás se dará por
añadidura. Tu Padre sabe lo que necesitas (Lc 12, 29). Vende todos tus bienes y
da el dinero a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo (Lc 12, 33). Ama y
haz lo que quieras (San Agustín)
e.
AMAR NO ES BUSCAR TUS PROPIOS PLACERES
Fuiste creado para agradar a Dios. El verdadero amor no es
egoísta, consiste en dar tu vida por los demás. Podemos confundir el amor con
el auto amor, amamos a los demás buscando nuestro propio placer y después de
usarlos los dejamos de lado. No hay mayor felicidad y alegría que amar
libremente y gratuitamente tratando de buscar el bien del otro. Nuestro
objetivo es dar tu vida por el bien de los demás. La persona ha de pasar a amar
a los otros no como objetos amorosos sino como personas dignas de ser amadas
por lo que son. El amor pide una relación personal de escucha, diálogo y
acogida en su totalidad, no con un
«objeto» amoroso. No podemos convertir a la otra persona en un mero objeto de deseo
y de deshecho.
f.
NO DEBEMOS DEJARNOS LLEVAR POR EL PODER, EL ÉXITO, LA FAMA
El
amor busca la igualdad la complementariedad. Fuiste creado no para ser servido,
sino para servir a los demás. No podemos ser felices cuando vemos infelices a
quienes nos rodean. Felices los que viven para los demás buscando justicia y
paz. Servir especialmente a los pobres y necesitados que no tienen que pagar y
devolverte, entonces Dios será tu recompensa. Muchas personas están tratando de
ganarse la aprobación de los demás, pero no la aprobación de Dios. A muchas
personas les preocupa lo que puedan pensar los demás. Debes ser guiado por el
amor de Dios haciendo lo que Dios requiere.
g.
DEBES SER IMPULSADO POR EL AMOR Y NO EL TEMOR
Muchas
personas viven apresadas por los miedos. Sus miedos pueden ser el resultado de
una experiencia traumática. Van a lo seguro, evitando riesgos y tratando de
mantener el statu quo. El amor es el impulso más poderoso para dirigir
nuestras vidas. Si siembras el amor de Dios, serás fructífero. Yo os he elegido
para que seáis fecundos. Te amo como el Padre me ama. Qué feliz serás si lo
pones en práctica. Sino tenemos amor no somos nada (1 Co 13, 3) Debemos amarnos
unos a otros como Dios ama. El mandamiento nuevo de Jesús es un amarnos como él
nos ha amado (Jn 13, 17). Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros
y vuestra alegría sea consumada (Jn 15, 9-12).
h. AMAR ES RESPETAR
Respeto no significa temor y sumisión. De acuerdo con la
raíz de la palabra respetar (respicere, mirar), es la capacidad de ver a
una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Si amo a
la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo quiero
que sea, como un objeto para mi uso y provecho. Es obvio que el respeto sólo es
posible si yo he alcanzado un grado de libertad de mí mismo sin tener que
dominar ni explotar a nadie.
i. EL AMOR IMPLICA CUIDADO DE LA PERSONA QUE AMAMOS
El amor supone cuidado, esto se hace evidente en el amor de
una madre por su hijo. Ninguna declaración de amor por su parte nos
parecería sincera si viéramos que descuida al niño, si deja de alimentarlo, de
bañarlo, de proporcionarle bienestar físico; y creemos en su amor si vemos que
cuida al niño. Lo mismo ocurre incluso con el amor a los animales y las flores.
Si una mujer nos dijera que ama las flores, y viéramos que se olvida de
regarlas, no creeríamos en su «amor» a las flores.
El amor busca el despliegue y el crecimiento de los que
amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. El cuidado y
la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy
en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el
exterior. Amar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se
desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de
explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma,
en la forma que les es propia, y no para servirme.
j. AMAR ES HACERME RESPONSABLE DE LA PERSONA QUE AMAMOS
La responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto
enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o
no, de otro ser humano. Ser responsable significa estar listo y dispuesto a
responder. La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y
posesividad. El verdadero amor no se impone sino que requiere crecer en
libertad.
A su vez el amor pide la estabilidad y el compromiso. Un sentimiento comienza y puede desaparecer. El crecimiento en el amor implica un aprendizaje, una decisión y un compromiso. Cabe llegar a la conclusión de que el amor es exclusivamente un acto de la voluntad y un compromiso. Si el amor no fuera más que un sentimiento, no existirían bases para la promesa de amarse eternamente.
k. AMAR SUPONE CONOCER AL OTRO, ACEPTARLO Y PERDONARLO
El amor es la única forma de conocimiento, que, en el acto
de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse, en el acto
de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos
descubro a ambos. El amor es el camino para conocer el secreto que habita en
cada persona. El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la
unión satisface mi deseo de conocer. En el acto de fusión, te conozco, me
conozco a mí mismo.
Vivimos en un mundo marcado por el individualismo, la
búsqueda de una autorrealización, el egoísmo el hedonismo. Hemos de crecer para
saber afrontar y hacer frente a los conflictos. No estamos exentos de búsquedas
individuales de figurar, de controlar y dominar a los otros. La orientación
centrífuga de la propia autorrealización tiende a separarnos y dividirnos.
El crecimiento en el amor supone el perdón, la
reconciliación. Nadie es perfecto y todos cometemos errores. El camino de
integración del amor supone crecer en la escucha en el dialogo, en la
comprensión, en el perdón mutuo, haciéndonos todos corresponsables los unos de
los otros.
l. EL VERDADERO AMOR ES DAR, ES DARSE
El amor supone dar, es darse, no un algo pasivo de
simplemente recibir. Por simple que parezca la respuesta, está en realidad
plena de ambigüedades. El malentendido más común consiste en suponer que dar
significa «renunciar» a algo, privarse de algo, sacrificarse. Sin embargo, en
el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder. Tal
experiencia de vitalidad y potencia exaltadas me llena de dicha. Me experimento
a mí mismo como desbordante, pródigo, vivo. El mayor acto de amor es el de
darse así mismo, dar lo más precioso que uno tiene, el don de su propia vida.
Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da
lo que está vivo en él, da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de
su conocimiento, de su humor, de su tristeza, de todas las expresiones y
manifestaciones de lo que está vivo en él.
m. EL AMOR ES EL SECRETO DE LA FELICIDAD
La felicidad del hombre moderno consiste en «divertirse».
Divertirse significa la satisfacción de consumir y el mundo se caracteriza por
crear constantemente objetos de consumo. El mundo es un enorme objeto de
nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho; todos
succionamos, los eternamente expectantes, los esperanzados -y los eternamente
desilusionados. ¿Dónde se encuentra el secreto de la felicidad?
Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una
privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad. Si
aplicamos ese principio a diversos fenómenos específicos, advertiremos
fácilmente su validez. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona,
realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con
el fin de recibir; dar produce de por sí una dicha exquisita.
II. HISTORIAS ÚTILES
1.
LA MUJER INVISIBLE (Constructores de grandes catedrales)
HISTORIA:
Una mujer, ama de casa, se dio cuenta de que todo lo que hacía pasaba
desapercibido para los ojos de quienes la rodeaban. Todo comenzó a suceder
gradualmente. Cuando entro en la habitación y digo algo, nadie se da cuenta.
Digo "apaga la televisión, por favor", y no pasa nada. Luego lo digo
más fuerte: "apaga la televisión por favor" pero nadie se inmuta
absorto en sus tareas. Finalmente tengo que ir y apagar el televisor yo mismo. Poco
a poco comencé a notarlo.
Mi
esposo y yo estuvimos en una fiesta durante tres horas y yo estaba lista para
irme, me acerqué a él, que estaba charlando con un compañero de trabajo, me
acerqué para irme y él siguió hablando. Ni siquiera me respondió. Fue entonces
cuando me di cuenta. No podía verme. Soy invisible. Allí comencé a
notarlo cada vez más. Llevé a mi hijo a la escuela y su marido preguntó:
"Jake, ¿con quién has venido?" y mi hijo respondió: "con
nadie". Solo tiene cinco años, pero ¿cómo es que dice "con
nadie"?
Una
noche estábamos entre amigas celebrando el regreso de una amiga de Londres,
Jennise había hecho este viaje increíble, contó y contó los fabulosos hoteles
en los que había estado y yo estaba sentada allí mirando a las otras mujeres en
la mesa, me había maquillado de camino en el auto, llevaba un vestido viejo
porque era lo único limpio que tenía. Me había hecho un moño en la cabeza, así
que me sentí realmente patético y luego Jennesi se acercó a mí y me dijo:
"Te traje esto". Era un libro de las grandes catedrales de Europa. No
entendí. Luego leí la dedicatoria: "Con admiración, por la grandeza de lo
que estás construyendo cuando nadie lo ve". No podría mencionar los
nombres de las personas que han construido las grandes catedrales. Buscando en
el libro quién había construido las maravillosas obras, intentas buscar los
nombres y dice: Autores; anónimo, anónimo, anónimo. Trabajaron en sus obras sin
verlas terminadas, sin saber que nadie se fijaría en su trabajo.
Dicen
que uno de los constructores que estaba tallando un pequeño pájaro dentro de
una arco que iba a ser cubierta por un techo y alguien se le acercó y le
preguntó: "¿Por qué pasas tanto tiempo haciendo algo que nadie verá
jamás?" Entonces el constructor respondió: "Porque Dios lo ve".
Confiaban en que Dios lo veía todo y lo hacía todo para la gloria de Dios.
Dieron toda su vida a un trabajo, un trabajo magnífico que nunca verían
terminado. Trabajaron día tras día. Algunas de estas catedrales tardaron cien o
doscientos años en construirse. Hicieron grandes sacrificios sin recibir nada a
cambio de una obra cuyo nombre nunca apareció. Un escritor se adelantó diciendo
que nunca se volverá a construir una "Gran Catedral", porque muy
pocas personas están dispuestas a amar en silencio de esta manera.
ENSEÑANZA:
No eres invisible a los ojos de Dios. Dios te ve. Ningún sacrificio es tan
pequeño que no lo note. Veo cada plato de lentejas que preparas, veo cada
lágrima de decepción cuando las cosas no salen como tú quieres, pero recuerda:
Estás construyendo una Gran Catedral que no estará terminada durante tu vida y
desafortunadamente no la verás terminada aquí, pero si la construyes por amor a
mí, seré yo quien termine la obra y la lleve a plenitud. Está bien no recibir
elogios de nadie, trabajamos para él, nos sacrificamos por él y, aunque no
salga del todo bien, no dejará que ningún sacrificio caiga en el vacío y con
gusto recibirá el trabajo de nuestras manos.
2. Canción de John Denver Annie´s Song
Antecedentes. "La canción de Annie"
fue escrita como una oda a la esposa de Denver en ese momento, Annie
Martell Denver. Antecedentes. "La canción de Annie" fue
escrita como una oda a la esposa de Denver en ese momento, Annie
Martell Denver. La canción fue el primer sencillo de su octavo álbum
de estudio, «Back Home Again». Fue número uno en Estados Unidos.
ENSEÑANZA: Denver escribió esta canción en
enero de 1973, en unos diez minutos y medio. Tuvo una discusión con su esposa y
se retiró a la montaña a orar. La letra de la canción le vino en una
experiencia de Tabor cuando en un telesilla subía a la cima del monte
Aspen en Aspen, Colorado. La euforia de haber esquiado por una pista
muy difícil y la sensación de inmersión total en la belleza de los colores y
sonidos que llenaban todos los sentidos lo inundaron de luz y lo inspiraron a
pensar en su esposa. John Denver recordó a Annie los inicios de la
canción: "La compuse después de que Annie y yo pasáramos una época muy
intensa juntos y todo nos iba bastante bien cuando surgió una pequeña crisis
matrimonial. Él se fue a esquiar, se subió a la silla Ajax en el monte Aspen y
la canción simplemente le vino a la mente. Esquió, regresó a casa y la
escribió... Al principio era una canción de amor, pero para John se convirtió
en una especie de oda, de plegaria, de oración ".
You Fill Up My Senses
Llena mis sentidos You fill up
my senses
Como una noche en el bosque Like a night in the forest
Como las montañas en primavera Like the mountains in springtime
Como un paseo bajo la Lluvia Like a walk in the rain
Como una tormenta en el Desierto Like a storm in the desert
Como un océano azul soñoliento Like a sleepy blue ocean
Llena mis sentidos You fill up my senses
Ven a llenarme otra vez Come fill me again
Ven, déjame amarte Come let me love you
Déjame darte mi vida Let me give my life to you
Déjame ahogarme en tu risa Let me drown in your laughter
Déjame morir en tus brazos Let me die in your arms
Déjame acostarme a tu lado Let me lay down beside you
Déjame estar siempre contigo Let me always be with you
Ven, déjame amarte Come let me love you
Ven a amarme otra vez Come love me again
Déjame darte mi vida Let me give my life to you
Ven, déjame amarte Come let me love you
Ven a amarme otra vez Come love me again
Llena mis sentidos You fill up my senses
Como una noche en el bosque Like a night in the forest
Como las montañas en primavera Like the mountains in springtime
Como un paseo bajo la Lluvia Like a walk in the rain
Como una tormenta en el Desierto Like a storm in the desert
Como un océano azul soñoliento Like a sleepy blue ocean
Llena mis sentidos You fill up my senses
Ven a llenarme otra vez Come fill me again
III. CATEQUESIS BÍBLICA:
PALABRA CLAVE: EL PRECEPTO DEL AMOR ¿Cuál es el mandamiento mayor de la Ley?
EL BUEN SAMARITANO
Este es un pasaje central en el evangelio de Lucas, el Evangelio de la Misericordia. Estamos llamados a proclamar el amor universal y misericordioso de Dios a todos, incluso a nuestros enemigos. Debemos reducir todas las distancias y barreras que comienzan en nuestros corazones. Debemos ser misericordiosos con todos para establecer la verdadera familia de Dios.
1.
Preparación
Jesús invita a derribar todas las barreras. Debemos cambiar nuestras
actitudes ante los demás llenos de prejuicios. Dios está lleno de piedad y
compasión. Debemos acercarnos al necesitado, a los que están al otro lado.
2.
Revelación
Jesús es el Buen Samaritano que se acercó, bajó, lo curó cargándolo
sobre sus hombros y lo llevó a una posada.
3.
Proyección
Ve y haz lo mismo. Después de
experimentar su amor misericordioso, debemos ser misericordiosos con los demás.
El verdadero amor es real es cuidar a los necesitados, a los pobres, a
los que sufren. Dios mismo promete que él será su recompensa. Cada vez que lo
hacías por uno de los menos importantes, me lo hacías a mí. Entra en el Reino
que el Padre ha preparado para ti (Mt 25,31-40)
DESARROLLO DEL BUEN SAMARITANO (Lc 10, 23-37)
Un maestro conocía la ley, pero no la puso en práctica. No es cuestión de saberlo, es cuestión de ponerlo en práctica. Tres personas que conocían la ley de Dios, vieron al hombre necesitado, pero se pusieron del otro lado. Otra persona que era un extraño, cuando vio a la persona caer y herida, se apiadó de él. Se acercó a él, curó sus heridas y las vendó. Luego puso al hombre en su propio animal y lo llevó a una posada donde lo cuidó. Dijo a los sirvientes: cuiden de él y yo les pagaré lo que gasten. ¿Quién es el que se convirtió en prójimo?
1. Preparación (vs.
25-29)
Un maestro de la Ley le dijo a Jesús: Maestro, ¿qué debo hacer para vivir, para heredar la vida eterna? La respuesta de Jesús es clara. Tú sabes, sabes lo que está escrito en las Escrituras: Debes amar a tu Dios y a tu prójimo. Haz esto y vivirás. Pero esto no es una cuestión de conocer sino de vivir. El maestro que intentaba justificarse preguntaba: ¿y quién es mi prójimo? Debes reconciliarte con tus vecinos para tener compasión de ellos.
2 Manifestación (vs.
30-33)
Había una vez un hombre viajando por allí. Era un extraño y enemigo de los judíos. Este hombre fue atacado y herido. Lo desnudaron y lo golpearon dejándolo medio muerto. El sacerdote y los levitas eran los elegidos. Pasaban sin hacer nada. Estaban siguiendo las reglas de purificación y no querían contaminarse con la sangre de este hombre.
3. Revelación (vs.
34-35)
Un samaritano que viajaba por ese camino se encontró con este hombre, su corazón se conmovió con compasión. Pasó por encima de él, derramó aceite y vino en sus heridas y las vendó. Luego lo llevó a una posada, donde lo cuidó. Jesús está prediciendo sobre sí mismo. Fue capturado y encontrado entre ladrones. Él estaba sanando nuestras heridas con su sangre para perdonarnos y llevarnos a la casa del Padre. Se encarnó el amor misericordioso del Padre en el otro para vivir como prójimos y no como enemigos.
4. Proyección (vs. 36-37)
¿Quién es el que se convirtió en prójimo? Ve y haz lo mismo. Debes amar con misericordia y compasión porque el Padre es misericordioso y lleno de compasión. Debes amar a todos porque el Padre ama a todos. Debemos reconciliar tantas heridas de divisiones entre nosotros y convertirnos en buenos samaritanos para vivir como hermanos y hermanas.
IV. IMPLICACIONES EN LA VIDA
·
Oración casa y escuela de oración
·
Fraternidad escuela
de amor, aprender a ser hermanos
·
Testimonio cuidar
el amor, velar porque cada hermano viva
·
Misión propagar
el amor y la vidad de Dios
Esta verdad nos ilumina en nuestra vocación al amor. Somos seres en relación y siempre en camino. La fraternidad es una escuela, fragua de amor donde vamos aprendiendo a amar. Intentando amar afloran nuestras heridas, recelos, juicios y comparaciones. Supone un aprendizaje, conscientes de nuestra pobreza y debilidad. Se trata de optar por la comunión y vivencia del Reino desde la participación colaboración y complementariedad de todos.
La espiritualidad de
comunión nos ayuda a este aprendizaje continuo a recorrer un camino de
reconciliación y perdón. Para ello necesitamos romper barreras y muros que nos
dividen y separan. Dios nos da hermanos, cada hermano es un regalo. Estamos
llamados a reconocer en cada hermano un corazón bueno que busca amar. Se trata
de un camino de irnos conociendo y amando acogiéndonos y aceptándonos
mutuamente en el amor de Cristo.
V. CATEQUESIS DE LOS SANTOS, la novedad del
Evangelio y las bienaventuranzas
Son muchos los santos que irradian la novedad del
Evangelio y las bienaventuranzas. Nos vamos a detener en Teresita:
1. Sta Teresita de Liseaux, Mi vocación es el amor (libro de la vida, cap. IX):
El aprendizaje en el amor
Se trata de todo un camino, un proceso a aprender. Cuán imperfecto era mi amor a mis hermanas. Jesús nos pide no solo que amemos sino que amemos como él ama. Pronto comprendí que o les amaba como Jesús las ama. La verdadera caridad consiste en soportar los defectos del prójimo, en no extrañar sus debilidades. El demonio intenta poner ante mis ojos los defectos, que tardos somos en buscar las virtudes y sus buenos deseos.
Hemos de aprender a amar con un amor generoso y gratuito sin esperar recompensa alguna. Lo que debe atraernos es descubrir a Jesús oculto en el fondo de cada hermana. Corrí por el camino de vuestros mandamientos y descubrí que sólo tu amor puede dilatar nuestro corazón. el aor cubre la multitud de pecados. Quiero correr por el camino de vuestro nuevo mandamiento.
2. El camino de aprender a amar en San FRANCISCO VITORIA
Francisco de Vitoria procedía de una familia judía conversa emparentada cn la Corte de Castilla. pronto ingresó de adolescente en el convento dominicano de S. Pablo en Burgos. Como teólogo se doctoró en Paris donde enseñó. Mas tarde enseño en el colegio de S. Gregorio en Valladolid y fue enviado al convento de San Esteban en Salamanca para desempeñar la cátedra de teología de la universidad donde inicia la llamada Escuela de Salamanca. Su aportación fue enorme asistiendo al concilio ecuménico de Trento. Ante la necesidad de formar misioneros pra la evangelización del Nuevo mundo se interesó por promulgar un nuevo humanismo y desarrollar temas de índole, moral, social y político. Defensor del derecho de gentes (derecho de los Indios) y del derecho internacional procuró el establecimiento de la justicia, la paz y la seguridad entre naciones y pueblos.
La primera norma del cristiano es amar. el amar supone un aprendizaje y comporta derivaciones a nivel personal y social. Amar con respeto, prudencia, sabiduría tolerancia. En un ambiente adverso a la intolerancia fruto del nominalismo y protestantismo pone la defensa de la persona y sus derechos fundamentales como centro. Confia en el poder de la gracia en la naturaleza. no es verdad que la naturaleza haya sido esencialmente corrompida sino solamente debilitada. Propone la libertad de conciencia, religiosa y de expresión.
3. LA EXPERIENCIA DE APRENDER A AMAR EN SIMONE WEIL
Simone Weil fue una filósofa, activista política y
mística francesa. Formó parte de la Columna Durruti durante la guerra civil
española y perteneció a la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra
Mundial. Dejó abundantes
escritos filosóficos, políticos y místicos, incentivados por su publicación
tras su muerte en 1943. Albert Camus la describió como «el único gran
espíritu de nuestro tiempo».
Simone Weil nació en el
seno de una familia judía intelectual y laica: su padre era un médico
renombrado y su hermano mayor, André Weil, un matemático reputado. Estudió filosofía y literatura clásica, y fue
alumna de Alain (Émile
Chartier). A los diecinueve años de edad ingresó, con la calificación más
alta, seguida por Simone de Beauvoir, en la Escuela Normal Superior de París. Se graduó a los veintidós años y comenzó su carrera
docente en diversos liceos
Al comienzo de los años
1930, partió por algunas semanas a Alemania y a su regreso escribió algunos artículos
donde expresó con lucidez hacia dónde se dirigía dicho país. Encontró un país
socioeconómicamente hundido con una izquierda profundamente dividida (el
partido comunista de Alemania controlado por Stalin libraba una lucha contra la
socialdemocracia como "enemigo principal") y un partido nazi en ascenso imparable. Para ella las
consecuencias serían inevitables.
A los veinticinco años,
abandonó provisionalmente su carrera docente para huir de París y, durante 1934
y 1935, trabajó como obrera en Renault: «Allí recibí la marca del esclavo», dijo. En 1941, ya en Marsella, trabajó como obrera agrícola. Pensaba que el
trabajo manual debía considerarse como el centro de la cultura y sostuvo que la
separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la
actividad intelectual había sido la causa de la relación de dominio y poder.
Pacifista radical,
luego sindicalista revolucionaria, finalmente llegó a pensar que solo
era posible un reformismo revolucionario: los pobres estaban tan explotados que
no tenían la fuerza de alzarse contra la opresión y, sin embargo, era
absolutamente imprescindible que ellos mismos tomaran la responsabilidad de su
revolución. Por eso era necesario crear condiciones menos opresivas mediante
avances reformistas para facilitar una revolución responsable, menos
precipitada y violenta.
También se interesó por la no violencia preconizada
por Gandhi —que ella juzgaba más reformista que revolucionaria— y
tuvo algunos encuentros con Lanza del Vasto. En 1943 se le
diagnosticó tuberculosis. Se internó en un sanatorio de Ashford, en
Inglaterra, donde falleció en agosto con 34 años. Algunos de sus biógrafos
subrayan su deseo de compartir las condiciones de vida de la Francia ocupada
por la Alemania nazi, lo que la habría llevado a no alimentarse lo
suficiente, agravando así su enfermedad. Según el testimonio de Simone Deltz,
amiga que le acompañó en el sanatorio en que murió, fue bautizada poco antes de
morir.
SU EXPERIENCIA MISTICA: Incomprendida
por su vida contracorriente y su actividad sociopolítica. Especialmente
incisiva fue la experiencia de Asís que le confirma la grandeza de San
Francisco del que se dice enamorada. Ella escribe en sus cuadernos: En la
capilla de Santa María de los Ángeles algo más fuerte que yo me obligó a
ponerme de rodillas por primera vez en mi vida. A partir de esta experiencia
mística se lanza a leer el Cántico de las criaturas, el Libro de Job, Isaías,
Daniel. Tiene la experiencia decisiva del encuentro con Cristo descrita como un
abrazo indefinible. Ella expresa: mi corazón ha sido transportado para siempre
al Santísimo Sacramento expuesto sobre el altar. El encuentro con Cristo le
lleva a una relación filial con Dios Padre y a considerar que todos somos
hermanos. Entre sus obras destacan escritos y ensayos sobre la condición
obrera, Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social. Después de su experiencia mística escribió La
gravedad y la gracia. Contiene lo esencial de los cuadernos redactados en
Marsella.
7. AMAR SEGUN CRISTO
(SER CRISTO)
I. ESQUEMAS: IDEAS FUNDAMENTALES:
(I). Presentamos
dos esquemas uno para iniciados: ser Cristo
(II). Otro para avanzados Seguir a Cristo pobre, humilde, obediente (servidor)
(I). ESQUEMA: SER CRISTO
a. DIOS NOS CREÓ PARA LLEGAR A SER COMO CRISTO
Desde el
principio, el plan de Dios ha sido hacerte como su Hijo, Jesucristo. Este es el
destino y el propósito de nuestra vida. Dios anunció esta intención en la
Creación: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza (Gn 1, 26)
Jesucristo es la verdadera imagen de Dios, la imagen visible del Dios invisible
y la representación exacta de su ser: Miramos a su Hijo, Jesucristo, y vemos
el propósito original de Dios. (Col 1, 15). Cristo nos permite encontrarnos
con la vocación originaria del hombre. Este, por ser imagen de Dios está
llamado a imitar a Dios. La vida consiste en la imitación de Cristo, en
dejarnos transformar a su imagen por obra del Espíritu Santo.
b. SER CRISTIANO ES SER COMO CRISTO
El
cristianismo no es una cuestión de seguir reglas y ritos y prácticas. San Pablo
era un fariseo, un maestro de la Ley. Cuando se encontró con Cristo, su vida se
transformó totalmente. De perseguidor se convirtió en seguidor de Cristo. El
mismo Pedro, Mateo, Francisco de Asís, etc. Seguimos a una persona que está
viva: La vida que vivo ahora la vivo por la fe en el Hijo de Dios que me amó y
dio su vida por mí (Gál 2, 20). Debemos estar arraigados en Cristo y totalmente
transformados por Él tomando su propia forma de pensar, amar y vivir. Debemos
asumir una forma de vida completamente nueva, una vida modelada por Cristo, una
vida renovada desde adentro que reproduzca su carácter en nosotros (Ef 4,
22). Cristo es el Maestro que hace salir al hombre de sí mismo; que se
convierte en camino vivo y sabe ir dando la iniciativa al discípulo; que pasa a
ser el maestro interior a través del Espíritu; que tocando el corazón del
hombre, lo transforma en su propia imagen.
c. LA BASE FUERTE DE NUESTRAS VIDAS: CRISTO VIVE EN TI
Seguir
a Cristo es cambiar el piloto automático. Solíamos ser los que controlábamos y
guiábamos nuestra vida. Estamos acostumbrados a controlar las situaciones y a
hacer lo que queramos. Seguir a Cristo es aceptarlo para que se convierta en
nuestro Maestro y Maestro, el que nos orienta y guía. Jesús le dijo a Pedro: Antes,
cuando eras joven, te preparabas e ibas a donde querías, de ahora en adelante
extenderás tus manos y alguien más te guiará y te llevará a donde no quieres
ir. Sígueme (Jn 21, 18). Aquellos que me aman obedecerán mi enseñanza.
Mi Padre y yo vendremos a ellos y viviremos con ellos (Jn 14, 23).
Cristo hará su morada en nuestros corazones, a través de la fe, para que
podamos tener nuestras raíces y fundamento en el amor y así comprender cuán
amplio y largo, cuán alto y profundo es el amor de Cristo (Ef 3, 17-18)
d. TOMAR SU PROPIO
CAMINO
Seguir a
Cristo es un camino, un proceso de transformación de la identificación con
Cristo. Cristo nos está enseñando, nos está moldeando de acuerdo a sí mismo.
Este proceso de transformación lleva toda tu vida. A medida que el Espíritu
del Señor obra en nosotros, nos volvemos cada vez más como él (2 Cor 3,
18). Este proceso de transformación tiene sus raíces en el amor. Permaneced
en mi amor, permaneced unidos a mí y yo permaneceré unido a vosotros (Jn
15, 4). No podemos llegar a ser como Cristo sin Cristo. El amor a Cristo hace a
su semejanza porque el amor nos hace uno. Es una cuestión de amor, de
enamorarse de Cristo. Entonces queremos complacerlo para que haga su voluntad y
no la mía. Este proceso de transformación, de santificación es como una metamorfosis.
El asombroso proceso que hace que una oruga se convierta en mariposa. Pongamos
el nuevo hombre, creado para ser como Cristo, en la verdadera justicia y
santidad.
e. PARA PENSAR COMO CRISTO
La imitación de Cristo va más allá de una imitación exterior, se trata más bien de un camino interior de irnos conformando a su nueva forma de ser. Debemos cambiar nuestra forma de pensar dejando que el Espíritu de Cristo renueve nuestras mentes. Deja que Dios te transforme en una nueva persona cambiando la forma de pensar (Rom 12,2b). Debemos tener la mente de Cristo (1 Cor 2, 16). Quien tiene el Espíritu de Cristo es capaz de pensar y juzgar el valor de todo.
f. PARA SENTIR COMO
CRISTO
La forma en que piensas determina la forma en que te
sientes. No os conforméis a la norma de este mundo, sino dejad que Dios os
transforme interiormente con un cambio completo de vuestra mente, para que
podáis conocer la voluntad de Dios, lo que es bueno y agradable a Él (Rm 12,2).
Debemos tener los mismos pensamientos, amor y sentimientos, la misma actitud
que tuvo Cristo Jesús. No hagáis nada por ambición egoísta o por deseo barato
de jactancia, sino sed humildes los unos con los otros, velando por los intereses
de los demás, no sólo por los vuestros propios (Flp 2,3)
g. PARA AMAR COMO
CRISTO
Jesús nos ama primero y nos hizo un ejemplo a seguir. El
mayor amor que una persona puede tener por sus amigos es dar su vida por ellos.
Ustedes son mis discípulos y mis amigos si hacen lo que les mando. (Jn 15, 13).
No podemos amar como Cristo sin Cristo. solo puede amar como Cristo quien ha
experimentado primeramente su amor.. porque Cristo nos amó primero podemos amar
como él. El presupuesto de la entrada a esta nueva forma de amar radica en
habernos dejado amar por él. Amar como Cristo supone acoger su amor, asimilar
su amor por mí. La medida de su amor es amar sin medida.
h. PARA ACTUAR COMO
CRISTO
Siguiendo el espíritu de las bienaventuranzas. Seguir a
Cristo incluso a través de las dificultades. Se te ha dado el privilegio de
servir a Cristo no solo creyendo sino sufriendo por él. (Flp 1,29). Por su
causa he tirado todo y lo considero todo como mera basura, para ganar a Cristo.
(Fil 3, 8) Me gloriaré solo de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. El mundo
está muerto para mí, y yo estoy muerto para el mundo. Lo que realmente importa
es convertirse en una nueva criatura. Quiero vivir como Cristo crucificado (Gál
5, 14-17)
i. DEJAR QUE EL
ESPÍRITU DEL SEÑOR NOS TRANSFORME Y NOS GUÍE
Es el Espíritu Santo quien obra dentro de nosotros. Es la obra del Espíritu Santo que produce un carácter semejante a Cristo en ti. Dios está obrando en ti a través de las circunstancias de la vida y solo debemos colaborar y cooperar con el Espíritu Santo en este proceso de transformación, santificación. No olvides que es una cuestión de amor. El amor hace nuevo todo. No se trata de hacer grandes cosas, sino pequeñas cosas con gran amor. Esto es lo que agrada a Dios. Haremos sonreír y regocijaremos a Dios si nos volvemos como niños pequeños en sus manos. El niño no es autosuficiente, es un pequeño ser que depende de la ayuda de los demás. Dios siempre está a mano para ayudarnos. Es cuestión de dejar que haga su trabajo en nosotros como Mamá María. El Espíritu Santo vendrá sobre ti. Hágase según tu voluntad. Nada es imposible para él (Lc 1, 38).
(II). ESQUEMA: SEGUIR A CRISTO
POBRE, HUMILLADO Y CRUCIFICADO
“Si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de
amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna
misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor,
unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis
por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a
los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que
se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual
Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil 2,
1-11).
Una de las claves del seguimiento es su dimensión
kenótica de abajamiento, lo que denominaríamos en lenguaje común, tomar la
cruz: el que quiera ser mi discípulo que tome su cruz y me siga. Quien sigue a
Cristo debe estar dispuesto a tomar su cruz. Esto nos lleva a optar por su
Reino, a reconocerlo en los más pobres y necesitados de las víctimas de la
opresión y la injusticia para anunciarles la salvación. Los signos de la venida
del Reino, sus semillas, son que los ciegos ven, los enfermos son curados, los
leprosos tratados con dignidad, atender a los más vulnerables, acoger a los
discapacitados, dar cobijo a los sin techo y desplazados.
Dios quiso salvar al hombre mediante la necedad de la cruz. Cristo en la cruz hace suyo todas las realidades de la vida humana para que nadie quede fuera para que nadie se sienta perdido. Jesús se solidariza y se hermana con todo ser humano para liberar a los que se sienten pecadores, marginados, abandonados.
a. CONTEMPLEMOS EL ROSTRO DE CRISTO CRUCIFICADO
El
Papa Juan Pablo II propone en su carta apostólica Novo Millenio Ineunte
al iniciar el nuevo milenio volver nuestra mirada a Cristo, entrar en la
percepción del misterio de Cristo como el gran horizonte de la historia de la
salvación. Su Encarnación, culminada en el misterio pascual y en el
don del Espíritu, es el eje del tiempo, la hora misteriosa en la cual el Reino
de Dios se ha hecho cercano. La Iglesia anima a todos a fijar nuestra mirada en
Cristo para vivir fijos en el rostro de Cristo.
¡Jesús
es verdadero Dios y verdadero hombre! Como el apóstol Tomás, la Iglesia está
invitada continuamente por Cristo a tocar sus llagas, es decir, a reconocer la
plena humanidad asumida en María, entregada a la muerte, transfigurada por la
resurrección: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en
mi costad » (Jn 20,27)
la
Encarnación es verdaderamente una kenosis, un “despojarse”, por
parte del Hijo de Dios, de la gloria que tiene desde la eternidad (cf. Flp 2,
6-8; 1 P 3, 18). Este rebajarse del Hijo de Dios no es un fin
en sí mismo; tiende más bien a la plena glorificación de Cristo, incluso en su
humanidad. «Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó un Nombre sobre todo nombre.
Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y
en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de
Dios Padre» (Flp 2, 9-11).
b. JESÚS, UN ROSTRO PARA CONTEMPLAR
Ante
el Crucificado el apóstol Juan refiere la actitud adorar: Contemplarán al
que tras pasaron (Jn 19, 37). La iglesia vive de la contemplación del
rostro de Cristo. La Iglesia se comprende en camino hacia la belleza de
Cristo. Cristo es nuestro verdadero icono, nuestra verdadera imagen. Cristo se
propone como modelo de una vida verdaderamente hermosa. Cristo al mismo
tiempo Dios y hombre, nos revela también el auténtico rostro del hombre,
«manifiesta plenamente el hombre al propio hombre» (GS 22)
Cristo
se despojó de ella por amor. Cristo en la Cruz, icono del Siervo Sufriente,
parece haber perdido toda belleza corporal y sin embargo nos revela la
sublimidad de una belleza sin igual. El creyente ve en lo deforme del Siervo
Sufriente, despojado de toda belleza exterior, la manifestación del amor
infinito de Dios que llega hasta revestirse de la fealdad del pecado para
elevarnos más allá de los sentidos hacia la belleza divina que supera toda otra
belleza y no se altera nunca jamás.
c. EL ROSTRO DOLIENTE DE CRISTO CRUCIFICADO
El
icono del crucificado con el rostro desfigurado contiene, para el que lo quiere
contemplar, la misteriosa belleza de Dios. La Hermosura encuentra su
cumplimiento en el dolor, en el don de sí mismo. Es la belleza del amor que es
más fuerte que el mal y que la muerte.
Cristo
es la imagen, el icono viviente. El es la imagen viva dinámica
que da vida. Cristo es la imagen del dios invisible toda la vida está en el,
todo lo creó dios en él y está sostenido en él (Col 1, 15).
A Dios nadie lo ha visto, su Hijo nos lo ha dado a conocer. hemos
sido creados a imagen de cristo. somos “imago dei”, llamados a
reproducir en nosotros la imagen viva de Cristo.
¡Cuán
hermoso eres, amado mío!¡Eres un encanto! (Segundo Poema del Cantar de los
Cantares) El contemplar el amor busca la identificación. El Amado vive
y se reconoce en la amada y la amada en el Amado. En este amor
conyugal de esposos se da la Unión total del uno al otro y aceptación
total del otro. Se trata de un amor compasivo con la aceptación plena de
la persona y la integración de las diferencias. Este amor pide
constancia y perseverancia para entrar en una comunión mucho más plena y
profunda. (CC 5,2-6; SS 6,2-3)
d. DIOS QUISO SALVAR AL MUNDO POR LA NECEDAD DEL CRUCIFICADO
Puesto
que la sabiduría del mundo no fue capaz de reconocer a Dios, Dios quiso salvar
el mundo por la locura del Crucificado y la necedad de la Cruz (1 Co 1, 21). He
aquí la fuente y la base de la belleza capaz de unir los diferentes estratos,
lo humano y lo divino, lo histórico y lo escatológico. No se trata de una idea,
de un programa, de un modelo, sino de una persona.
La
cruz es repugnante a nuestros ojos, pero el Crucificado es portador de una
belleza loca y escandalosa. Dios quiso salvar al hombre mediante la locura de
la cruz. Lo que consideraba deleznable se ha convertido en apetecible. Quiero
conocer a Cristo, compartir sus padecimientos y morir su misma suerte (Fil 3,
7-10). El hombre se ve atraída por el escandaloso amor de nuestro Señor que
renunció a todo por ganar nuestra libertad. Quien contempla al Crucificado
descubre en él una belleza radiante e inmarcesible.
e. CONTEMPLANDO LA PERSONA DE CRISTO SOMOS ATRAÍDOS Y UNIDOS A ÉL
A
Dios nadie le ha visto. El Hijo único Cristo nos lo ha dado a conocer
(Jn 1, 16) Cristo es la revelación del Padre. El que me ha visto a mí ha
visto al Padre, el que me ve, ve al que me ha enviado (Jn 14, 9).
Cristo es la belleza de los contrarios, que une las realidades diferentes.
Contemplamos
el rostro de Cristo que es verdadero hombre y verdadero Dios. He aquí la
verdadera belleza. Dentro de una realidad se descubre otra. Su belleza nos
seduce, nos envuelve, nos enamora, nos hace unirnos a aquel que dentro de la
realidad se despliega como una realidad más profunda porque une las diversas
realidades.
La
Suprema belleza es el Cristo Pascual crucificado y resucitado. La Suprema
belleza adoptó una forma pascual, la sabiduría eterna adoptó la
necedad de la Cruz para mostrar la belleza que salva el mundo. Cristo suprema
belleza adoptó la forma kenótica de Siervo Sufriente para
atraernos a todos hacia Él. El Hijo del hombre ha de ser levantado para
atraer a todos hacia Él (Jn 3, 14).
f. CONTEMPLAMOS PARA IMITAR
La
conformación o configuración con Cristo es una acción humana (del hombre) y
divina (de Dios). La realiza el Espíritu (iconografo) contando con nuestra
docilidad para plasmar en nosotros la imagen (icono) de Jesús. El discípulo ha
de ser como su Maestro. El discípulo es aquel que tiende a a identificarse por
completo con Cristo tanto en la forma de pensar, actuar y de amar; tanto en la
intensidad del amor como en su extensión a todos los aspectos o dimensiones de
la vida humana.
La
contemplación nos lleva a la imitación de reproducir el amor, de responder al
amor con que somos amados. Amor con amor se paga, amor por amor. Así vemos en
la vida de tantos santos San Ignacio de Antioquia: quiero ser trigo molido para
ser comido por las fieras; o San Francisco: quiero seguir a Cristo pobre y
crucificado; o San Carlos de Foucauld: quiero imitar a Cristo y llevarlo a los
más pobres y olvidados; o la Madre Teresa quiero llevar su luz a los más
marginados y vulnerables, a los rincones más lúgubres de Calcuta.
g. PARA SER SERVIDORES A IMAGEN DEL SERVIDOR
Cristo
encarna la figura del Siervo Sufriente de Isaías 53. En el Cristo
crucificado se ofrece como víctima como Cordero inmolado para quitar el pecado
del mundo. Jesús no sólo se hace hermano de las víctimas sino expiador de los
culpables. Cristo da sentido al sufrimiento y la muerte. El ser humano se
realiza no acaparando sino dándose, no desde el poder sino desde el servicio,
no desde la posesión sino desde la dedicación al servicio de Dios y de los
demás. Toda la providencia está regida por un anhelo de darse, comunicarse,
servir al hombre. El servir no es una faena de seres inferiores es el modo más
humano del Ser divino que es Dios. Jesús nos presenta el camino del servidor al
servicio del Reino. Buscad el Reino y todo lo demás se os dará como añadidura. El
camino del servidor es para quien comprende que el ser humano no se realiza
encerrándose en sí mismo sino en el servicio de darse y entregarse a Dios y a
los demás. La vida no se tiene en posesión sino en dedicación a los demás. El
ser humano no se realiza acaparando para sí sino en darse y dedicarse a los
demás.
En
el lavatorio de los pies se presenta quién es Jesús y cómo actúa Jesús, Él, que
es el Señor, se rebaja, se despoja del manto de su gloria y se convierte en
esclavo, en el que está a la puerta y realiza en favor nuestro la tarea servil
de lavarnos los pies. Este es el sentido de toda la vida y de su pasión:
inclinarse ante nuestros pies sucios, ante la suciedad de la humanidad,
limpiarla, purificándola con su amor inconmensurable. La tarea servil de lavar
los pies tenía el sentido de hacer a los hombres capaces de sentarse a la mesa,
de modo que pudieran estar juntos alrededor de ella. Jesucristo nos hace
iguales ante Dios y nos hace capaces de compartir la mesa y la comunidad
fraterna. Nosotros, que nunca podemos soportarnos unos a otros; nosotros que no
nos ocupamos de Dios, somos aceptados por él. Él se viste con el traje de
nuestra pobreza, por así decirlo, y en la medida que nos asocia a él nos hace
capaces de Dios, nos alcanza el acceso a Dios. Estaremos limpios en la medida
que queramos reposar en su amor. Este amor significa que Dios nos acepta sin
condiciones previas, incluso cuando no somos dignos de él ni capaces de llegar
hasta él; y lo hace porque él, Jesucristo, nos transforma y se convierte en
hermanos nuestro (J. Ratzinger, La Eucaristía centro de la vida)
i. PARA SER
MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE ES MISERICORDIOSO
El
cúlmen de la nueva ley, sed misericordiosos como vuestro Padre es
misericordioso (Lc 6, 36). La práctica de la misericordia revela el corazón
compasivo de Dios. La misericordia de Dios se muestra especialmente con los
pobres, los que sufren, los abatidos por el mal y los excluidos por la
injusticia,
La
misericordia debe abarcar toda la vida, todas las dimensiones de la persona
tanto del cuerpo como el espíritu. En este sentido se describen las obras de
misericordia corporales y espirituales para abajar la misericordia a la vida
cotidiana haciéndola parte de nuestro amor fraterno.
El
juicio final parece centrarse en la práctica de la misericordia, venid benditos
de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer… sorprende la alusión de
Jesús lo que hicisteis con uno de los más pequeños me lo hicisteis a mí (Mt 25)
hoy en día estamos llamados a reconocer el rostro sufriente de Cristo, en
tantos excluidos y marginados, los emigrantes, los desplazados, los humillados,
los abandonados, los sin techo, los atrapados por las drogas, el alcohol, la
prostitución.
j. UNA VIDA EUCARÍSTICA
Somos
llamados junto con Jesús a ser pan partido para la vida del mundo. El pan que
yo daré es mi carne para la vida del mundo (Jn 6, 51). Con estas palabras el
Señor revela el verdadero sentido del don de su propia vida por todos los
hombres y nos muestra también la íntima compasión que él tiene por cada
persona. En efecto los evangelios nos narran muchas veces los sentimientos de
Jesús por los hombres, de modo especial, por los que sufren y los pecadores.
Mediante un sentimiento profundamente humano, él expresa la intención salvadora
de Dios para todos los hombres a fin de que lleguen a la vida verdadera.
Cada
celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de su propia vida que
Jesús hizo en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. Al mismo tiempo, en
la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano
Nace así en torno al Misterio Eucarístico, el servicio de la caridad para con
el prójimo… Nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser
cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que,
por eso, la Eucaristía impulsa a todo el que cree en él hacerse “pan partido”
para los demás y por tanto a trabajar por un mundo más justo y fraterno… En
verdad la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser junto con Jesús pan
partido para la vida del mundo (Benedicto XVI Sacramentum caritatis 88)
En
la Eucaristía Cristo es sacerdote y víctima a la vez. Actualizamos, hacemos
presente su Pasión, muerte y resurrección. Hacemos presente el sacrificio de
Cristo en la Cruz, la entrega de sí mismo para reconciliar el mundo. En el pan
partido y repartido recibimos la Eucaristía para pasar a ser Eucaristía, pan
partido para nuestros hermanos. Recibimos a Jesús en la eucaristía para pasar a
ser eucaristía, pan partido para el mundo.
k. RECIBIMOS LA EUCARISTIA PARA SER TRANSFORMADOS EN EL
La
conformación o configuración con Cristo es una acción humana (del hombre) y
divina (de Dios). La realiza el Espíritu (iconografo) contando con nuestra
docilidad para plasmar en nosotros la imagen (icono) de Jesús. El discípulo ha
de ser como su Maestro. El discípulo es aquel que tiende a a identificarse por
completo con Cristo tanto en la forma de pensar, actuar y de amar; tanto en la
intensidad del amor como en su extensión a todos los aspectos o dimensiones de
la vida humana.
La
contemplación nos lleva a la imitación de reproducir el amor, de responder al
amor con que somos amados. Amor con amor se paga, amor por amor. Así vemos en
la vida de tantos santos San Ignacio de Antioquia: quiero ser trigo molido para
ser comido por las fieras; o San Francisco: quiero ser a Cristo pobre y
crucificado; o San Carlos de Foucauld: quiero imitar a Cristo y llevarlo a los
más pobres y olvidados; o la Madre Teresa quiero llevar su luz a los más
marginados y vulnerables, a los rincones mas lúgubres de Calcuta.
l. PARA ADQUIRIR SUS SENTIMIENTOS, SU FORMA DE SER Y AMAR
Adquirir
los sentimientos de Cristo es un proceso natural y sobrenatural (gracia). No se
queda con imitar gestos externos sino que deja a Cristo que actúe en
profundidad tocando y transformando el corazón, el centro de nuestro ser. El
camino de conformarse con Cristo y de experimentar sus mismos sentimientos es
el mismo que hace que el corazón humano descubra la posibilidad de amar de una
forma que ni siquiera podría imaginar (al modo humano-divino de Cristo)
El que entra en el corazón de Cristo y se deja habitar por él siente el deseo de irradiarlo de hacer nuestros sus sentimientos de compasión, amor y misericordia por cada hombre. Abajarse a los más pequeños, hacia los pobres.
m. PASAR DE LA SINCERIDAD A LA VERDAD
El
Espíritu de Dios no pasa por encima de nuestra naturaleza sino que cuenta y
actúa en ella. La identificación con Cristo es un camino en libertad que
conlleva un cambio de centro pasar del yo a Cristo. Camino de integración y
maduración de toda la persona entre el yo ideal que debiera ser y el yo real de
lo que soy consciente de mis inconsistencias e incongruencias. Estamos llamados
a caminar en la verdad y a encontrar la fuerza en la debilidad.
Precisa
de un conocimiento de todo lo positivo (nuestros cualidades y potencialidades)
y todo lo negativo (las ambigüedades, los límites y debilidades). El
conocimiento de uno mismo significa reconocer los puntos a trabajar. Lo más
importante es integrar nuestra propia debilidad.
El
descender a nuestros propios infiernos nos hará sentir vulnerables y acudir a
Dios con mayor necesidad. Allí donde percibo y experimento mayor debilidad allí
se esconde una llamada a crecer y madurar en el amor
n. LA FUERZA SE MANIFIESTA EN LA DEBILIDAD. LA DEBILIDAD DEL AMOR DE CRISTO
No
somos seres perfectos ni acabados. Mientras vivamos la inmadurez será una
permanente compañera de camino. No podemos aspirar en esta tierra a una madurez
completa, lo que si podemos es vivir la debilidad personal con madurez,
encontrando paradójicamente en ella nuestra fuerza. La aceptación e integración
de nuestra debilidad nos ayudará a no escandalizarnos de las pobrezas de los
otros y nos permitirá la aceptación de los otros en su debilidad.
Dios
ni se impone ni impone su amor. El modo de conquistarnos no es a la fuerza sino
abajándose, mostrándose débil, desde la debilidad. Nos deja libres para que
podamos aceptarle o rechazarle. No elimina el riesgo de nuestra libertad, sino
que se somete a ella. Es la prueba del verdadero amor que propone invita y no
se impone. El amor es sólo verdadero cuando es libre y liberador. La debilidad
del amor de Dios es justamente la prueba del amor divino.
Cristo
se hace vulnerable, pobre y necesitado para moverme a amar. Su dolor despierta
amor, compasión alguien que mendiga nuestro corazón, al que podemos consolar.
Es el tengo sed de Jesús en la cruz (Jn 19, 28). ¿cómo es posible que el
que es la fuente nos pide a nosotros seres indigentes y sedientos de beber?
Fueron las palabras de Jesús frente a la mujer sedienta de amor: Si conocieras
quien te pide de beber tú le pedirías a él y él te daría de beber agua viva (Jn
4,10)
San
Ambrosio exhorta a beber de Cristo, de su fuente abierta en su costado, fuente
inagotable para que abunde en nosotros la fuente que salta hasta la vida eterna
(Jn 4, 12). La unión con Cristo no se queda en saciar nuestra propia sed sino a
convertirnos en fuente de agua viva para los demás. Así Cristo despliega toda
su gloria en nuestra pequeñez.
o. LA ENTREGA DE LA VIDA
El
verdadero se encuentra en la entrega de la vida. No hay mayor amor que el que
da la vida. Quien no se entrega se convierte en esclavo de sí mismo. Quien ama
se convierte en servidor del que ama, no vive para sí sino que vive para aquel
que reconoce como su Señor.
Nuestra
vida alcanza su mayor grandeza cuando es ofrecida entregada a aquel que primero
la entregó por nosotros. El Señor acepta nuestra pobre ofrenda y la une a su
ofrenda al Padre. Esta la oración eucarística sobre las ofrendas: Oremos para
que nuestra ofrenda unida al sacrificio de Cristo sea agradable al Padre.
Aunque no haya nada que agregar al único sacrificio redentor de Cristo, él
acepta nuestra pobre ofrenda para unirla a la suya dándole así un valor
redentor.
p. PARA REFLEJAR E IRRADIAR LA BELLEZA DEL AMOR DE CRISTO
La
tarea misionera se convierte en irradiación del amor de Cristo. Llevar su
evangelio y la invitación a seguirle no desde la imposición sino desde la
atracción. Seguir a Cristo no es una renuncia, una tarea difícil y cargosa. Lo
difícil es vivir sin Cristo, entonces la vida se hace penosa e insoportable.
Imitar a Cristo con humildad y mansedumbre. Llevamos el rostro descubierto,
vamos incorporando su imagen cada vez más perfectamente bajo el influjo del
Espíritu Santo (2 Co 3,18) de manera que somos cartas vivas de Cristo no
escrita con tinta o en frías tablas de piedra sino en las páginas palpitantes
del corazón (2 Co 3,3). Estamos llamados a irradiar la belleza de Cristo por
medio de una vida santa seducidos por aquella belleza que ilumina. transforma la
vida de los hombres y sus acciones cotidianas. Donde irradia la caridad, allí
se manifiesta la belleza que salva.
Pavel
Florenskij, chantre ruso de la belleza, mártir del S. XX comenta: Las
acciones del creyente no son en realidad acciones buenas en el sentido
filantrópico moralista, son: tá Kalá érga , que quiere decir acciones
hermosas, revelaciones luminosas y armoniosas de un rostro luminoso, hermoso
que se dejado seducir por la belleza de Cristo. Es así como se entiende la
luz interior del hombre extenderse al exterior.
Aunque
muchas veces trabajamos muchísimo empeñándonos en cambiar el mundo sirviéndonos
de todos los medios a nuestro alcance, puede pasar que en nuestras obras no
emerja la belleza de Cristo. Podemos ser buenas personas y hacer obras buenas
pero nuestras vidas no atraer no reflejar la belleza de Cristo. Para
que viendo vuestras obran glorifiquen al Padre (Mt 5, 16). A las
buenas personas se les aplaude pero no arrastran, seducen, se va detrás de
ellas.
q. TU IMAGEN SOBRE MÍ ME CAMBIARÁ
No
se trata de saber más sino de contemplar para que el
misterio contemplado de Cristo se vuelva a nosotros, entre por los
sentidos en nosotros hasta hacerse vida en nosotros. Se trata de una vía más
pasiva, mimética, dejar que la imagen de Cristo que contemplamos se
imprima en nosotros. Es bajo su mirada como toda nuestra vida se unifica y
de este modo encuentra su verdad.
La
contemplación del rostro de Cristo ha de llevarnos a una vida
transfigurada a que la vida se convierta en una epifanía, manifestación
del amor de Cristo. La persona se abre a una nueva forma de ser, de vida en
relación, de vida en comunión. Desde la experiencia viva de fe se adentra uno
en esta vida en comunión. La persona se expresa y realiza su comunión en su
naturaleza humana a través de una vida transfigurada con amor y haciéndose a
la manera eucarística de forma pascual.
Contemplar
nos lleva a conocer a Cristo desde dentro, desde el corazón. No a través del
discurso sino del afecto del corazón. Se trata de un conocimiento amoroso que
nos lleva a poner toda nuestra persona, en actitud de reverencia y de
obediencia amorosa a él. No tenemos que hacer nada extraordinario, sino de
vivirlo en lo ordinario de la vida. Vivir con él dejando
que él nos guie saliendo a su encuentro en los hermanos amándole
y sirviéndole en nuestros hermanos sobre todo en los más pequeños y
necesitados. Crecer en tu amor y tu amistad. Al
final solo se nos examinará del amor.
r. UNA VIVENCIA INSERTA EN CRISTO Y EN SU MISTERIO PASCUAL
Todos
nosotros somos invitados a actualizar este misterio en nuestras vidas
configurándonos cada vez más con Cristo estableciendo cada vez lazos de
comunión cada vez más profunda con Dios y con los hermanos. Dios nos ha dado la
salvación en Cristo. El camino hacia el Padre nos lo ha abierto Cristo. Cristo
camina en este camino con nosotros. Este camino supone llevar al hombre desde
la lejanía de su pecado, hasta la misericordia de Dios. La dinámica del
seguimiento y la conformación en Cristo da toda nuestra vida hasta nuestra
muerte, dónde se da esta plena incorporación y verdadero nacimiento, por ello
que mientras dure esta vida, nos mantenemos en una dinámica Pascual de muerte y
resurrección y conversión permanente.
Nosotros
somos llamados a permanecer en una experiencia viva de su presencia en nosotros
y entre nosotros dejándonos guiar por su Espíritu colaborando con él en su plan
de salvación. Nos anima e impulsa el amor de Cristo, el Crucificado-Resucitado:
“No hemos de temer”. Arriesguémonos a seguirle y anunciarle, dejemos que
Él sea nuestro el Camino, la Verdad y la Vida, nuestra salvación y nuestra
felicidad. Dejemos que Él ocupe toda nuestra vida para alcanzar con Él todos
nuestros anhelos y aspiraciones. Miremos al Crucificado-Resucitado, es la
revelación más impresionante del amor de Dios y no nos conformemos con
contemplarle, venerarle, adorarle o reconocerle y comprenderle, ni incluso
meramente aceptarle o confesarle. Aceptar su amor no es suficiente, hay que
corresponderle imitarle y anunciarle. Cristo nos atrae y nos une así para que
aprendamos a amar a los hermanos como Él nos amó.
No
hay transformación del mundo que no pase por una transformación del corazón.
Desde siempre todos los hombres esperan en su corazón, un cambio, una
transformación del mundo. Es la Pascua, precisamente “la hora” del amor,
el acto central de transformación capaz de renovar verdaderamente al hombre y
al mundo “La hora” de transformar la violencia en amor y por tanto la
muerte en vida. Jesús en la Pascua convierte la muerte en vida a través del
amor más fuerte entregando su vida por nosotros. Jamás en esta tierra
floreció un árbol con tan noble fruto. A los que estaban dispersos los congregó
de nuevo, disipó los odios, derribó los muros que los separaba y nos trajo a
todos la paz y la concordia restableciendo definitivamente la hermandad y la
fraternidad. En cada Eucaristía se actualiza, se hace presente este misterio:
Este, el misterio de la fe. La comunidad creyente contempla el misterio pascual
de Cristo y lo vive no como un recuerdo sino un encuentro, una presencia viva
que traspasa el tiempo y el espacio.
s. RESPLANDECIENTES, ILUMINADOS POR LA LUZ PARA IRRADIAR SU LUZ, SU AMOR
La
resurrección nos habla de la victoria de Cristo, de su amor que ha vencido las
tinieblas y la muerte. La liturgia de la Pascua toda ella se desarrolla como
fiesta de la luz. La vida del cristiano es una vida iluminada por la muerte de
Cristo y traspasada por su Resurrección. Nadie se hubiera atrevido a
venerar una Cruz, a un Dios Crucificado sino hubiera sido traspasado por la Luz
de Cristo. La Cruz del crucificado es fuente de Luz que brilla sin ocaso y que
las tinieblas no pudieron sofocar.
La
primitiva Iglesia está fundada en la experiencia Pascual de Cristo
viviendo y actuando en medio de ellos. La resurrección no se queda solamente en
Cristo. La resurrección no se trata de un acontecimiento del pasado sino de una
entrada a la vida nueva del Resucitado. No se trata de un recuerdo sino de un
nacimiento a la vida nueva del Resucitado que nos hace revivir dentro de
nosotros mismos. La Iglesia nace contemplando su rostro. La Iglesia permanece
en la contemplación de este rostro sufriente del Crucificado y Resucitado.
Contemplando su Resurrección, descubrimos en Él la plenitud de la vida y del
amor. La Iglesia continúa mirándole a Él y recibiendo de Él la plenitud de la
vida. No es pretensioso decir que hemos nacido de la Pascua, de la Cruz, del
costado de Cristo.
Que
toda la creación pueda alabar al Señor, que alabe al Señor toda la tierra, que
todos pronuncien y proclamen las maravillas del Señor la admirable bondad para
con nosotros. Toda la creación que permanecía dormida se levanta para proclamar
con alabanzas al Señor de los señores, al Rey del amor. “gloria a Cristo Jesús
cielos y tierra, alaben al Señor!
II. HISTORIAS ÚTILES
1. LA VERDADERA SABIDURÍA
HISTORIA: Había un hombre sabio que daba
conferencias en todo el mundo. Estaba en Inglaterra cuando alguna institución
lo invitó a dar una conferencia en la Universidad de la Sorbona en París.
Perdió la llanura, el tren y el ferry para cruzar el Canal, por lo que se vio
obligado a alquilar un pequeño bote en el cenador. Le preguntó a un pescador si
podía hacerlo en su pequeño bote. El pescador aceptó.
Durante la cruz, el sabio comenzó a
preguntar sobre muchas preguntas. Me preguntaba si sabes algo de astronomía
sobre las constelaciones de estrellas y los planetas. No, señor, solo sé sobre
el Sol que me ilumina en el día y la luna en la noche. Qué lástima que hayas
perdido la mitad de tu vida. ¿Qué pasa con las matemáticas, lo siento señor,
solo cuento con los dedos de mi mano, qué lástima que haya perdido la mitad de
su vida? ¿Qué pasa con Álgebra, Trigonometría, Física, lo siento señor, no pude
ir a la escuela, así que no pude estudiar tantas cosas? Y repitió de nuevo qué
lástima que hayas perdido la mitad de tu vida.
De repente las nubes cubrían el cielo, llegó una gran tormenta, y el viento se hizo muy fuerte y las olas comenzaron a mover el barquito hasta el punto de hundirse. El sabio comenzó a tener miedo y luego el pescador le preguntó a hm: Lo siento, señor, ¿aprendió a nadar? No, no tuve tiempo de aprender a nadar. Lo siento, señor, ha perdido toda su vida.
ENSEÑANZA. Muchas veces, nos olvidamos de lo que
es esencial en la vida. Podemos pasar por la vida sin vivirla de verdad. En
ninguna universidad se nos enseña la verdadera ciencia y sabiduría del amor.
Cristo nos enseña el secreto de vivir amando y ofreciendo nuestra vida por los
demás.
2. EL VERDADERO TESORO (Anthony de Melo)
LECTURA: El Reino de Dios es como un tesoro escondido. El hombre que ha encontrado el tesoro y va y lleno de alegría vende todo para adquirirlo (Mt 13, 44).
HISTORIA: El hombre de Dios había llegado a las
afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llegó
corriendo hasta él una habitante de la aldea y le dijo: dame la piedra preciosa.
¿Qué piedra preguntó el hombre de Dios? La otra noche se me apareció en sueños
el señor Shiva, dijo el aldeano, y me aseguró que si venía al anochecer a las
afueras de la aldea, encontraría un hombre de Dios que me daría una piedra que
me haría rico para siempre.
El hombre de Dios rebuscó en su bolsa y extrajo un diamante. Probablemente se refería a esto y le entregó el diamante al aldeano. Lo encontré en el sendero del bosque hace unos días. Puede puedes quedarte con él. El hombre se quedó mirando el diamante con asombro y comento ¡es un diamante increíble! tal vez el mayor del mundo, pues es tan grande como la mano de un hombre. Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas a la cama. Era incapaz de dormir. La libertad de aquel hombre de Dios le había hecho dudar de sus certezas. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al hombre de Dios, que dormía tranquilo y le dijo: Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante.
MORALEJA: Esta historia nos habla del verdadero
tesoro por el cual merece la pena venderlo todo. Queremos ser sabios y nos
volvemos necios intercambiando la gloria inmortal de Dios por lo que hoy parece
ser y mañana desaparece, dando culto a los ídolos que no nos pueden salvar.
3. EL ARTISTA MODELANDO SU OBRA (J. Sorando)
El
escultor contemplaba un tronco de madera noble que tenía delante. Entornando
los ojos, descubrió en él, como al trasluz, una talla perfecta, y luego otra y
otra… en un desfile interminable.
No
eran seres imaginarios, no; eran reales: estaban allí dentro. Su oficio consistiría
en rescatar aquellas criaturas liberándolas de su prisión de madera. Pero al
tomar la gubia se sintió totalmente paralizado. Desde el corazón de aquel
tronco, millones de seres levantaban los brazos clamando por su liberación. Salvar
a uno era abandonar a muchos. Pero no elegir era excluir a todos.
¿Cómo
renunciar a salvar a aquella única criatura que era posible? Y sintió un
estremecimiento porque intuyó de pronto que el tronco era su propia vida; las
figuras ocultas los mil posibles modos de vivirla; y él mismo debería elegir un
único destino y tallarlo con sus propias manos.
4.
EXPERIENCIA DE MIGUEL ANGEL: Cuentan que Miguel Ángel estuvo mirando la
roca de mármol de Carrara con la que quería esculpir su gran obra: La Piedad. No
paró hasta encontrar en los Alpes el bloque de mármol donde vio la imagen en su
interior. Su labor consistía en quitar toda la materia pétrea sobrante hasta
conseguir la forma pensada. Era la obra maestra de su juventud que le abrió a
la fama. Tenía solo 24 años. A lo largo de su vida Miguel Ángel esculpió esta
imagen en diversas ocasiones. Al final de su vida en la piedad Rondanini fue su
última oba antes de morir. La obra parecía inacabada. El rostro de Cristo no
estaba acabado pero entre Jesús y la Madre aparecía otro personaje. Unos
creyeron que era Nicodemo pero en realidad era su autorretrato, simbolizada su
propia vida. Al final de su vida.
5. EL
ZAPATERO (Jesús te espera en cada corazón)
Lectura:
“Zaqueo hoy quiero visitarte y quedarme en tu casa” (Lc 19,1)
HISTORIA:
Había un zapatero muy bueno que trabajaba en su taller remendando zapatos
viejos que le traía y dejándolos prácticamente nuevos. Un día, cansado del
trabajo, se quedó dormido junto a la estufa cuando, en un sueño, escuchó a
Jesús decirle: Despierta que mañana planeo visitarte.
Al día
siguiente, el zapatero se levantó lleno de alegría y comenzó a limpiar y
arreglar la zapatería para que cuando Jesús llegara, la encontrara acogedora.
Entre medias, apareció una señora muy pobre con dos niños con sus zapatos rotos
que mostraban sus dedos por delante y le preguntó si los repararía aunque no
sabía cuándo les pagaría y les dio unos nuevos. El zapatero dijo que aunque
estaba muy ocupado, no se preocuparía de arreglarlo y no se preocuparía por el
dinero. Siguió limpiando y apareció otro anciano con botas gastadas muertas de
frío, lo invitó a quitarse las botas, acercarse a la estufa y tomar un poco de
caldo mientras reparaba los agujeros de las suelas poniéndolas nuevas. Y así,
el día pasó hasta que, exhausto, se durmió de nuevo junto a la estufa. Entonces
Jesús se le apareció de nuevo en sueños. El intento de disculparme dijo que
seguro que pasaste y me encontraste ocupado porque hoy se acercó tanta gente.
Entonces se sorprendió cuando Jesús le dijo: “Bueno, lo sé, fui yo quien se
acercó a esa pobre mujer con sus dos hijos pequeños y al anciano con las
plantas de los pies perforadas.
MORALEJA:
No debemos esperar a ver a Dios en las nubes porque Él está bien abajado entre
nosotros. Quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al hermano a quien
ve es un mentiroso. Al final de la vida, seremos examinados por amor y
pediremos. ¿Cuándo te vimos hambriento, sediento o enfermo? Lo que hicisteis
por el más pequeño de vuestros pequeños, a mí me lo hicisteis (cf. Mt 25)
6.
POESIA DE GABRIELA MISTRAL. IMPRIME TU IMAGEN SOBRE MI
LLAMADOS
A REFLEJAR LA IMAGEN DE CRISTO
Un buscador de obras de arte se acercó a un anticuario buscando una imagen:
¿De qué quiere usted la
imagen?, pregunto el imaginero. Tenemos santos de pino. Hay imágenes de yeso…
La quiero de Jesús Nazareno. Yo necesito una imagen de Jesús el Galileo, que
refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y
cambie los pensamientos. Yo la quiero peregrina, no la quiero encerrada en
iglesias y conventos, ni en una casa de familia para presidir sus rezos. No es
para llevarla en andas cargada por costaleros. Yo quiero una imagen viva de un
Jesús hombre sufriendo, que ilumine a quien la mire, el corazón y el cerebro.
Que solo al contemplar su imagen pueda exclamar admirado ¡Qué torturado más
bello!
Perdóneme si le digo, responde el imaginero, que aquí no hallará seguro la imagen del Nazareno. La imagen que va buscando no la busque en los museos, no la busque en las estatuas, en los altares y templos. Vaya a buscarla a las calles entre las gentes sin techo, en hospicios y hospitales donde haya gente muriendo. En los centros de acogida en que abandonan a viejos, en el pueblo marginado, entre los niños hambrientos, en mujeres maltratadas, en personas sin empleo. No la busque de madera, de bronce, de piedra o de yeso, mejor busque entre los pobres su imagen de carne y hueso. Respondió al imaginero si la quiero en mi propia carne, en mi corazón y cerebro.
ENSEÑANZA:
Hemos sido llamados y
predestinados a reproducir su imagen en nosotros. El iconógrafo interior que va
imprimiendo su imagen en nosotros es el Espíritu Santo. Llevamos el rostro
descubierto, vamos incorporando su imagen cada vez más perfectamente bajo el
influjo del Espíritu Santo (2 Co 3,18) de manera que somos cartas vivas de
Cristo no escrita con tinta o en frías tablas de piedra sino en las páginas
palpitantes del corazón (2 Co 3,3). Estamos llamados a irradiar la belleza
de Cristo por medio de una vida santa seducidos por aquella belleza que ilumina.
transforma la vida de los hombres y sus acciones cotidianas. Donde irradia la
caridad, allí se manifiesta la belleza que salva.
Pavel Florenskij, chantre ruso
de la belleza, mártir del S. XX comenta: Las acciones del creyente no son
en realidad acciones buenas en el sentido filantrópico moralista, son: tá
Kalá érga, que quiere decir acciones hermosas, revelaciones luminosas y
armoniosas de un rostro luminoso, hermoso que se dejado seducir por la
belleza de Cristo. Es así como se entiende la luz interior del hombre
extenderse al exterior. Aunque muchas veces trabajamos muchísimo empeñándonos
en cambiar el mundo sirviéndonos de todos los medios a nuestro alcance, puede
pasar que en nuestras obras no emerja la belleza de Cristo.
III. CATEQUESIS
BÍBLICA:
PALABRA CLAVE: La plenitud en el amor. Proponemos dos catequesis:
(I). EL
AMOR MAS GRANDE: El mandamiento nuevo. El lavatorio de los pies (Jn 13, 1-17)
(II). EL
MOVIL DE LA MISION ¿Me amas? Apacienta (Jn 21, 1-9)
(I) EL LAVATORIO.
En el contexto de la institución de la eucaristía y del mandamiento nuevo del amor. Constituye el centro del evangelio de Juan. Sorprende que no narre la institución de la eucaristía, sino que presente este signo que resultará escandaloso para los discípulo (escándalo de la cruz)
1. Preparación
Jesús está revelando el extremo de su amor por nosotros. Él se humilló y se humilló ante nosotros. Después de la cena nos hace partícipe de su oración sacerdotal (de consagración).
2. Revelación
Déjame lavarte los pies. Déjame abrazarte en tus debilidades. Debes dejarme amar primero para que tú puedas hacer lo mismo. Déjame curar tus heridas con mis lágrimas. Su entrega total me consagra y nos capacita para amar con su mismo amor: Su oración de consagración: Yo me consagro para que ellos sean consagrados: Padre, santifícalos.
3. Proyección
Debemos vivir para él sin reservas ni buscando compensaciones. El
discípulo debe estar donde está el Maestro. ¿Cuál es el lugar de Jesús? Debemos
ponernos a los pies de los demás con una actitud humilde.
1. Preparación (vs. 1-3)
Era la preparación de la Pascua (vs. 1). La Pascua fue la experiencia fundamental de fe para los judíos, cuando experimentaron el paso de Dios salvando a su pueblo. Porque Jesús tuvo un punto de inflexión para pasar de la Antigua Alianza a la Nueva Alianza, la última y la nueva Pascua. ¿Qué significado tiene esta Pascua para nosotros? Ha llegado la hora de que Jesús deje este mundo y vaya al Padre. Todo el evangelio de Juan está hablando de esta hora. La hora de dar totalmente su vida por nosotros. Jesús se refería constantemente a su Padre. Jesús tenía clara su identidad. Él sabe a dónde va. Él iba a ofrecer su vida como sacrificio por nuestra salvación. El Padre me ha dado un poder completo, una libertad completa y este es el momento de mi opción fundamental. No quiero conservar mi vida, sino ofrecerla completamente a él: Jesús sabe que había venido de Dios y que iba a Dios. Siempre había amado a los suyos en el mundo y los amó hasta el final. ¿Qué significa amar hasta el final? ¿Conoces el sentido de tu vida y a quién vas?
2. Revelación
(4-11)
Jesús y sus discípulos estaban a la mesa preparando la Última Cena. Pero estaban distraídos preguntando quién sería el primero. ¿Qué llevas en tu corazón cuando te sientas conmigo a mi mesa? Conociendo sus pensamientos y sentimientos, sigue adelante. Se levantó de la mesa, se quitó la ropa, echó un poco de agua en un lavabo y comenzó a lavar los pies de los discípulos. Estaban totalmente sorprendidos por este gesto. El que era el Señor estaba tomando el papel del esclavo. Vino a Simón Pedro, el que se consideraba superior a los demás, y comenzó a lavarse los pies. Peter no le permitía hacerlo. No entiendes mis acciones ahora, pero lo entenderás más tarde. ¿Cuáles son nuestros sentimientos, pensamientos e intenciones? Si no te lavo los pies, ya no serás mi discípulo. Jesús quería curar las heridas de las divisiones quitando nuestro orgullo, arrogancia. Debes darte cuenta de mi amor incondicional.
3. Proyección (12-17)
Después de lavar los pies de los discípulos, se volvió
hacia la mesa y les dijo: ¿Entiendes lo que te he hecho? Si yo, vuestro Señor,
os he lavado los pies, vosotros deberíais lavaros los pies los unos a los
otros. Los discípulos deben hacer lo que hace el maestro. Te he dado un ejemplo
para que puedas hacer lo mismo. Ahora que lo conoces lo feliz que serás cuando
lo pongas en práctica. Nuestra misión es una misión de amor. Esta es la alegría
que Jesús quiere introducirnos, la alegría de la cruz, de la entrega total.
¿Estamos realmente felices de ofrecerle nuestra vida sin reservas? Debemos
vivir con esta actitud en todo momento y circunstancia. Hay momentos en los que
nos cansamos y nos agotamos porque los demás no me entienden. ¿Somos realmente
felices de entregarnos a él en estos momentos?. Debemos crecer en su amor, amar
con alegría como respuesta libre y amorosa al amor del Padre.
(II). LA MISION, UNA CUESTIÓN DE AMOR: ¿Me amas? (Jn
21, 1-9)
1. Preparación (vs.
1-3)
Voy a pescar. Iba a volver
al antiguo trabajo. Estaba haciendo lo que estaba seguro. También trajo a sus
compañeros. Vinieron con él. Se olvidaron de todo y abandonaron a Jesús y su
misión. Pero al hacer eso no pescaron nada. Volvieron a sus propias vidas y
estaban totalmente perdidos. (soledad, tristeza, insatisfacción)
2. Revelación (vs.
4-8)
Al amanecer. Jesús
aparece pero no lo reconocieron. Estaba con ellos, pero no podían verlo. Jesús
los llama como el primer llamado, hijos. No reprocha su infidelidad. Comienza
el diálogo de manera humilde, presentándose indefenso. ¿Has atrapado algo? Nada
respondieron. Confía en mí, echa tus redes, y encontrarás. Uno de los
discípulos reconoció: es el Señor. Comenzaron a recordar el primer encuentro.
3. Manifestación (vs.
9-14)
Jesús prepara una
manifestación completa. Prepara un banquete. Traiga algunos de los peces que ha
capturado. Ven a comer, el desayuno está listo. Viniste y comió el pan y los
peces. Reconocerán este gesto en su entrega total. Estaba repitiendo la ofrenda
eucarística. Estaban abrumados. Esta fue la tercera manifestación de Jesús.
4. Proyección (vs.
15-19)
Jesús les va a confiar
nuevamente la misión más grande. Se llevó a Pedro aparte. Y le pregunta: ¿Me
amas? Jesús quería sanar su actitud incrédula e infiel. Tres veces lo negó,
tres veces lo confirma. Pedro no se dio cuenta completamente hasta la última
vez. Se entristeció porque se dio cuenta de que era el último en responder a su
amor, no el primero. Pero confirma que su misión era indigna como era. La
misión no radica en sus habilidades sino en su amor incondicional. Alimenta y
cuida a mis ovejas tratándolas con mi amor misericordioso. Al final lo llama de
nuevo, antes de que te conmovieras por el tuyo. A partir de ahora otro te
guiará. Sígueme.
Fuimos predestinados a ser Cristo desde el principio. Él es nuestra verdadera imagen e identidad. Los discípulos se olvidaron de eso. Volvieron a su propia realidad. Jesús se acercó a ellos lleno de compasión. Es el Señor quien lo hace hecho posible (Guidos por el ES). Sabrán que soy el Señor. Lo reconocieron al partir el pan, en su entrega total. Jesús les renueva el amor. ¿Me amas? Esta es la pregunta fundamental y el requisito para seguirlo. Es una cuestión de amor. Él es el Maestro amoroso, el buen Pastor. Debemos cuidar de las ovejas amandolas con su mismo amor.
IV. IMPLICACIONES EN LA VIDA
Esta verdad nos ayuda en la vivencia de las
distintas dimensiones de la vida. Ser cristo constituye el núcleo de nuestra
vocación de nuestra forma de vivir, nuestro estilo de vida según Cristo, su
evangelio y sus Bienaventuranzas.
· Oración: Crecer en interioridad: del yo al Tu primordal
La originalidad de Jesús está en la relación familiar de
intimidad que mantiene con Dios al que llama Abba, (Papaito). La oración
cristiana radica en una relación personal con Dios al que nos dirigimos como
Padre. Esta es la experiencia fundante de la comunidad. El seguimiento es la
respuesta a quien ha encontrado un tesoro. Las exigencias del seguimiento y la
misión no son de imposición sino de atracción, fascinación. Estamos llamados a
transparentar el tesoro que llevamos en vasijas de barro.
·
Fraternidad: paso del yo al nosotros
Nuestra vida transfigurada, conformada a Cristo está
llamada a reflejar esta belleza: Mirad como se aman. Nuestra vida fraterna
tiene como centro a Cristo y gira en torno a Cristo. Vivir atraídos y
fascinados por la belleza de la vida en Cristo es vivir reflejando y
recomponiendo la imagen de Dios en nosotros, reencontrando así nuestra forma
original de creaturas e hijos de Dios.
·
Cruz: Crecer en coherencia en conversión permanente del yo
ideal al yo real
Solo hay conformación donde hay transformación,
conversión. La contemplación del rostro, de la persona, de la vida y ejemplo de
Cristo debe ir purificando y conformando todos los pensamientos, motivaciones,
emociones, sentimientos. El camino del seguimiento es un camino de
liberación interior. El camino de conocimiento personal nos abre a
descubrir nuestros puntos débiles y nuestras propias inconsistencias. La
inconsistencia crea una fractura interior, un desequilibrio, un contraste entre
el yo ideal y el yo real, esto crea tensión, nerviosismo, falta de motivación,
pérdida de entusiasmo. Surge la tentación del escapismo, busca de gratificación
y autorrealización (doble vida). Esta distorsión afecta a la relación con Dios
y con los otros. Esta inconsistencia origina falta de autenticidad y pérdida de
libertad. Será preciso no pasar por alto estos mecanismos. Puede que al
principio solo descubramos que la inconsistencia solo nos afecta a un ámbito
específico pero se ha de evitar que no se extienda a toda la personalidad hasta
hacer tambalear nuestra opción fundamental. Hemos de tratar de recobrar esa
unidad interior recuperando y reconduciendo nuestro ser a nuestro verdadero
centro. Es necesario reconocer y aceptar nuestras debilidades para que el Señor
las sane y las convierta en formas de vida nueva.
·
La misión como irradiación del amor de Cristo
La misión se convierte así en una cuestión de amor. El mayor riesgo es que se digan y se hagan muchas cosas pero sin provocar el feliz encuentro con eses amor desmesurado y totalmente inmerecido de Cristo. La misión radica en irradiar el amor de Cristo y esto pide misioneros enamorados de Cristo. Nuestra mayor preocupación es comunicar la bondad y la belleza del Amado. En esta dinámica no hay proselitismo. Nuestra actitud será la de aquel que invita sin obligar, que propone y no impone, movido y fascinado por el amor de Cristo.
V. CATEQUESIS DE LOS SANTOS
Cristo toma un rostro polifacético en la vida de los santos. Cada uno lo refleja con una peculiaridad singular.
1. SANTA TERESITA DE LISIEUX. El hombre de Dios habla de permanecer en Cristo como la verdadera riqueza espiritual. Lejos de toda autosuficiencia y conscientes de nuestra pequeñez y pobreza, nos invita a dirigirnos a Dios con infinita confianza. Nada mejor que la infancia espiritual para escudriñar los secretos del Reino que Dios reserva para los más pequeños. No hay necesidad de tantas cosas sino más bien de una sola entregar nuestra vida a Cristo. Abandónate y confía en que él sabe lo que necesitas.
2. LA MADRE TERESA: Teresa de Calcuta se sintió llamada por Jesús a llevar su luz y amor a los rincones, a los agujeros más oscuros de Calcuta. El mismo Cuerpo de Cristo que adoramos en la Eucaristía es el mismo Cuerpo de Cristo que encontramos en los hermanos y hermanas más pobres. Desde entonces, se dedicó a llevar el amor de Dios a los más pobres y desamparados de la tierra, huérfanos, enfermos, moribundos. El hambre más profunda es el hambre de amor. Hay males y heridas que no se curan con dinero sino con amor. No necesitamos armas y bombas para traer la paz, necesitamos amor y compasión. El amor es un fruto estacional de todos los tiempos y del alcance de todas las manos. Difunde e irradia el amor de Dios dondequiera que vayas. No dejes que nadie se aleje de ti sin ser un poco más feliz. Nunca prives a nadie que se sienta amado por Dios. Dios mismo te recompensará cuando te diga lo que hiciste por los pequeños a mí, a mí me lo hiciste.
3. LA ORACION DE SAN IGNACIO. Meditación de las dos banderas (día 18 de la Segunda semana)
ORACION
Vengo
a ofrecerte todos mis pensamientos, mis afectos, mis deseos, todo lo que soy y
tengo. Ofrecerte también mis sequedades, mis luchas contra las distracciones,
contra los desconsuelos, contra la aridez, etc. para dártelos y ofrecertelos.
Haz que me sea posible convertirme en verdadero discípulo tuyo. Señor quiero
imitarte y servirte buscando siempre tu voluntad para la mayor gloria de tu
nombre.
FRUTO
DE LA CONTEMPLACION ver los modos de actuar de Satanás y el de Cristo
Contemplemos
a Satanás (El modo de actuar el mal espíritu) Capitanea y rige
ciudad de Babilonia, que bíblicamente significa confusión, la ciudad del mundo,
la ciudad del caos, de las ideas mundanas. Son reflejo de quien es su caudillo,
que es el hacedor de toda confusión. ¿A qué cosas sugiere el demonio a sus
ministros que deban tentar a los hombres?.
Él
arenga a actuar con astucia, con engaño y sugiere que se sigan tres pasos:
·
Codicia de riqueza: el hambre de poseer
incluso lo innecesario, a apegarse a las cosas, al dinero, a las posesiones,
incluso al mismo tiempo de cada uno. Son como mil hilos que encadenan a una
persona como si fuera una cadena de hierro.
·
Empujarlos a la vanagloria, al vano
honor, a la fama, “que no se olviden de mí”, la necesidad de ser considerado. Y
por el contrario, el miedo a ser burlado, a fracasar, a que se rían de mi, a
perder la fama.
·
Empujarlos a la soberbia: Creer que nos
salvamos a nosotros mismos. Confiar en nuestras propias fuerzas, en nuestra
propia ciencia, en nuestras propias mañas. Dice san Ignacio que cuando estas
tres cosas han conformado gran parte de nuestra vida de ahí se derivan todos
los demás vicios.
Contemplemos al Señor (guiado por el buen
espíritu), un rey manso, rodeado de sus apóstoles y siervos, la ciudad
serena la Nueva Jerusalén armoniosa puesta a su servicio.
Él los exhorta con sus instrucciones, los envía, pero les
enseña también cómo es que deben invitar a este reino divino. Deben hacerlo de
forma escalonada, porque Él conoce nuestras debilidades. ¿A qué los exhorta?
·
Invitar a la pobreza: no dejarse
encandilar por las cosas materiales. Contentarse con lo esencial y lo
necesario. Ser capaz de decir “no me hace falta esto!”.
·
Invitar al amor al menosprecio contra el
apetito de fama: Cristo lo experimentó primero y lo experimentó por
nosotros, en lugar nuestro y para redimirnos a nosotros. Por eso no tener miedo
a la burla, a no ser considerado, a ser dejado de lado, etc.
·
Invitar a la humildad, soportando la
humillación. En el lenguaje de san Ignacio humildad significa no sólo la
virtud de la humildad sino también la santidad. Santidad profunda y verdadera,
es decir del desapego de las cosas, empezando por la falta del miedo a la
burla, a la desconsideración de los demás. Ahí uno queda con esa libertad donde
puede empezar a arraigarse la verdadera santidad. La que toma conciencia de lo
que verdaderamente somos, de nuestros límites, de nuestra dependencia de Dios y
de nuestra apertura a Dios, de que lo que sentimos en el corazón es hambre y
sed de Dios. Y de aquí, dice san Ignacio, se siguen todos los bienes y todas
las virtudes.
4. BEATA CATALINA DE EMMERLICK, Diario y visiones de
la Pasión
Catalina como varios santos, Francisco, Padre Pío recibe la gracia de los estigmas como signo de la identificación con Cristo sufriente , humillado, crucificado.
5. SAN FRANCISCO: La perfecta alegría (Florecillas) Voglio seguiré a Cristo povero e Crucifisso.
Cómo Francisco y León fueron humillados (Florecillas, cap. II)
Francisco y León fueron a pedir limosna.
Recorrieron calles y plazas llamaron a las puertas de las casa pero nadie les
abrió. Empezó a hacer frio y a nevar y regresaron al convento. Llegaron a Sta
María de los Ángeles atormentados por el fuerte viento y vendaval de nieve,
llenos de barro y muertos de hambre y de frío. El portero no les reconoció. No
les abrió la puerta sino que les trató como ladrones. Entonces Francisco se
dirigió a su hermano Bernardo. ¡Oh hijo dulcísimo! en verdad somos dichosos
porque el Señor nos ha considerado digno siervos del Evangelio. Si soportamos
las injurias, malos tratos y crueldades pacientemente sin perturbarnos y sin
hablar mal, pensando en los sufrimientos de Cristo, en esto consiste la
perfecta alegría. Y comenzó a alabar a Cristo por poderse identificar con su
amor por nosotros humillado siendo inocente y cargado de sufrimientos y
oprobios por nuestros pecados.
AMAR EN CRISTO
(CUERPO MÍSTICO)
I. ESQUEMAS: IDEAS FUNDAMENTALES
Presentamos dos ESQUEMAS: Uno para no iniciados
Otro para iniciados
(I). ESQUEMA: CUERPO MISTICO (para no iniciados)
Aunque
somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo. Estamos vitalmente unidos a
Cristo. Cristo es como un solo cuerpo que tiene muchas partes, sigue siendo un
solo cuerpo, aunque esté formado por diferentes partes. (1 Co 12,12)
Esta
verdad nos ayuda a descubrir que Cristo es una persona viva no una realidad del
pasado sino del presente porque vive hoy y está en todo y sobre todo. En él nos
movemos existimos y somos (He 17, 28). Por Cristo gracias a su muerte y
resurrección nos ha hecho a todos uno solo destruyendo el muro de enemistad que
nos separaba ya creado en sí mismo de todos los pueblos una nueva humanidad.
Esta
verdad responde a uno de los anhelos más profundos que tiene el hombre qué es
la unión con los otros. Cuando experimentamos esa comunión, nuestro ser se
colma de alegría. Estamos hechos para vivir juntos unidos por el amor Esta
verdad nos lleva a creer que la realidad más profunda origen y meta del
universo, Dios es Trinidad, es comunión relación de amor entre personas. El
hombre que ha dado a su imagen está hecho para vivir en comunión. Nuestro deseo
de Unión no es algo accidental si no que responde a nuestra identidad. No
estamos hechos para vivir aislados sino juntos. No nos salvamos, santificamos,
solos sino en comunidad
a.
TODOS ESTAMOS UNIDOS A CRISTO
Cristo
no solo vive en nosotros, sino que nosotros vivimos en él. Nuestra vida está
vitalmente injertada a Cristo resucitado (Rm 8, 1). Ha asumido toda la realidad
humana haciéndonos uno en su Cuerpo Místico. De esta manera, Cristo continúa
hoy viviendo su pasión en nuestro mundo y en los corazones de los hombres y
mujeres, desde allí, nos llama a darle vida. Unidos a Cristo por el Bautismo y
la Eucaristía participamos de la vida de Cristo Resucitado, nuestra vida está
escondida con Cristo en Dios (Col 3, 3).
b.
TODOS SOMOS MIEMBROS DE SU CUERPO Y MIEMBROS LOS UNOS DE LOS OTROS
Al
unirnos como miembros del mismo Cuerpo, Cristo ha creado entre nosotros una
unidad vital. Somos miembros al servicio de los demás. Somos un miembro
insustituible de su Cuerpo. El cuerpo está hecho de muchas partes. El pie no
puede decir que decir porque no soy una mano, no pertenezco al Cuerpo; y el
oído no puede decir porque no soy un ojo, no pertenezco al Cuerpo. Si todo el
cuerpo fuera solo un ojo, ¿cómo podría oír? Y todo el cuerpo era solo una
oreja, ¿cómo podía oler? Dios puso cada parte diferente del cuerpo tal como Él
quería que fuera. Entonces, el ojo no puede decirle a la mano que no te
necesito. Tampoco la cabeza puede decir a la hazaña que no te necesito. Por el
contrario, no podemos vivir sin las diferentes partes del cuerpo. (cf. 1Co 12,
5-27)
c.
NUESTRA VITALIDAD DEPENDE DE LA UNIÓN CON CRISTO
La
vitalidad de cada miembro depende de la unión con la Cabeza. Sin mí no podéis
hacer nada (Jn 15). Como una rama no puede sobrevivir por sí misma o dar fruto,
no está unida a la vid, no podemos dar fruto sin estar conectados con Cristo.
El amor de vida que tenemos para dar y ofrecer a nuestros hermanos y hermanas
no viene de nosotros, sino de Cristo, la Cabeza. No podemos vivir como si
estuviéramos aislados, necesitamos estar en unión con Cristo y en unión unos
con otros. Estamos interconectados, miembros al servicio de los demás.
d.
EN SU CUERPO LA SANGRE ES EL AMOR
Podemos
dar vida o muertos. Es nuestra elección. Si no hay amor en nuestras vidas,
estamos enfermos y somos contagiosos de la muerte. Su cuerpo está sufriendo
nuestra falta de amor y divisiones. Cada acto de amor hacia uno de tus hermanos
y hermanas es recibido por él, llega a todo el Cuerpo. Cada acto de amor tiene
una tremenda trascendencia en su Cuerpo. Santa Teresa de Lisieux entendió esto,
en tu Cuerpo seré el corazón que impulse la sangre, el amor, a todo el cuerpo.
e.
JESÚS NOS NECESITA VIVOS DANDO VIDA
¿Qué
tipo de miembro somos en su Cuerpo? Miembros vivos o muertos. Nuestra vida
afecta a Cristo y a los demás, tiene una tremenda repercusión en los demás.
Algunos miembros están sanos porque son alimentados abundantemente por Cristo,
pero algunos están desnutridos, enfermos, enfermos, heridos. Jesús necesita mi
respuesta total para sanar a los miembros sufrientes de su Cuerpo y convertirse
en dadores de vida. Nuestra respuesta es indispensable y necesaria. Cristo
necesita a cada uno de nosotros. Nunca meditaremos lo suficiente sobre cómo la
salvación de muchos depende de las oraciones y pequeños sacrificios de unos
pocos. (Papa Juan XXIII)
f.
PODEMOS SACIAR LA SED DE CRISTO
Tengo sed de tu amor (Jn 19, 28). Como leproso por nuestros pecados nos dice: Si quieres, puedes sanarme (Mc 1, 40). Podemos saciar la sed de Jesús siendo miembros vivos en su Cuerpo. Nuestra misión no es otra que responder a la sed de amor y unidad en el mundo de hoy. La Madre Teresa entendió este llamado. El Cristo crucificado de hoy necesita nuestra respuesta de amor. Continúa sufriendo en la pasión de hoy, en la vida de tantos que sufren. Jesús sufre la falta de amor al perdón. Sufre en los que son víctimas de la guerra, la injusticia, la desigualdad, la insolidaridad. Jesús no tiene ojos más que los tuyos, no tiene manos sino las tuyas, no tiene pies sino los tuyos.
(II). ESQUEMA: CUERPO DE
CRISTO (para iniciados)
Doblo mis rodilla ante el Padre para que nos conceda por
la acción del Espíritu poder comprender con todos los santos la profundidad del
misterio de Cristo, hemos sido injertados en su Cuerpo, somos todos miembros
del mismo Cuerpo, estamos en Cristo y habitados en Cristo, por Cristo
arraigados y cimentados en su amor. (Ef 3, 1-21)
a. EL MISTERIO DE NUESTRA FE
Esta verdad de fe es la síntesis de todas. Ojalá podamos
entrar en la profundidad de este misterio por la acción del Espíritu. Esta
verdad fue deseada por Dios desde el principio, pero ahora nos ha sido revelada
a nosotros mediante el Espíritu. Durante la vida terrena de Jesús los apóstoles
no habían captado este misterio. Fue después de su Resurrección gracias al
Espíritu que Jesús había prometido: El os recordará todo lo que yo dije y os lo
dará a conocer y os llevará a la verdad completa (Jn 16, 13-15).
b. ERA EL DESIGNIO DE DIOS DESDE EL PRINCIPIO
Dios Padre Hijo y Espíritu es misterio de comunión y
nosotros creados a su imagen fuimos creados para participar en este misterio de
comunión. Jesús vino a reconciliarnos en El y en su resurrección nos hizo
entrar en esa unidad originaria. El Cabeza llevó consigo a todos sus miembros
para reconciliar en El todas las cosas. Dios tuvo a bien hacer residir en El
toda la plenitud y reconciliar en El todos los seres los del cielo y los de la
tierra.
c. DURANTE SU VIDA MORTAL JESÚS NOS HABLÓ VELADAMENTE DE
ESTE MISTERIO
Cristo fue desvelando el misterio hablando del pan de
vida. Yo soy el Pan de vida. El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí y yo en El (Jn 6, 51; 56). También lo hizo hablando sobre la
vid. Yo soy la vid verdadera. Permaneced en mí, si no permanecéis unidos
a mí no podéis dar fruto, separados de mí no podéis hacer nada (Jn 15, 4; 5)
Jesús pidió por esta unidad en su oración sacerdotal. Padre que sean uno, como
tu Padre en mí y yo en tí. Que el amor con que tu me has amado (El Espíritu)
este en ellos y yo en ellos. (Jn 17, 21; 26)
d. JESÚS LO LLEVO A CABO EN SU ÚLTIMA CENA
Este es mi Cuerpo entregado por vosotros. A través de la
eucaristía nos unió a todos en su Cuerpo. Todos los que recibimos su Cuerpo y
su sangre pasamos a ser un solo y mismo Cuerpo non El. Vosotros viviréis porque
tendréis vida en mi. Entonces sabréis que yo estoy con el Padre y vosotros
conmigo y yo con vosotros. En la Eucaristía en la oración de consagración
decimos: Te pedimos Padre humildemente que el Espíritu Santo nos congregue en
unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo. Todos los que
comemos el mismo pan (Cuerpo) y bebemos la misma copa (Sangre) pasamos a ser un
solo Cuerpo.
Como en el Génesis se habla del matrimonio del hombre con la
mujer: se unirá el hombre a la mujer y serán los dos una sola carne, del mismo
modo se puede hablar del matrimonio (desposorio) espiritual de Cristo con su
Pueblo, la Iglesia, con cada creyente; pasamos a ser una sola carne, un solo
Cuerpo.
Como Eva fue formada del costado de Adán, así la nueva Eva,
el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia nace del costado de Cristo, El Nuevo Adán
nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre. San Ambrosio pone el paralelo del
Cantar hablando de este desposorio: “Allí bajo el manzano me engendraste, allí
me diste a beber del vino aromado, del licor de granadas” (San Ambrosio sobre
el Cantar 8. 2; 5) Como la mujer que da a luz alimenta de su propia leche a los
hijos que ha engendrado, así hace Cristo con su Iglesia. Como en los miembros
de una familia corre la misma sangre, así entre nosotros corre la misma sangre
de Cristo.
e. CRISTO NOS A UNIDO A TODOS EN SU CUERPO
Después de Resucitado Cristo sigue presente en el mundo
abrazando toda la realidad que viven los hombres en su Cuerpo. Las alegrías y
esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres son las alegrías y
esperanzas, tristezas y angustias de Cristo y de los discípulos de Cristo.
Quien sufre que no sufra él. Cristo sufre hoy por la falta de amor y de unidad
en su Cuerpo. Jesús sufre en aquellos que son víctimas de la guerra, la
injusticia, la desigualdad, la exclusión, el maltrato. Cualquier acto de
desagravio que hicierais con el más pequeño de mis hermanos me lo hacéis a mí
(Mt 25). Cristo en la Cruz dice: Tengo sed. Nosotros podemos saciar la sed de
Cristo. Su sed responde a su sed de amor de unidad de comunión en nuestro mundo
de hoy
f. EN SU CUERPO HAY DIVERSIDAD DE MIEMBROS
Del mismo modo que el Cuerpo siendo uno tiene muchos
miembros y todos no obstante según su pluralidad no forman más que un solo
Cuerpo, así también nosotros. (1 Co 12, 12) En el Cuerpo hay diversidad de
miembros, de funciones y operaciones. Pero es el mismo Dios que Dios concede a
cada una gracia particular un don para provecho común, para el bien de todos.
Nadie actúa para si sino para el bien de todo el cuerpo
Dios puso a cada miembro en el Cuerpo según su voluntad. Si
todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si todo fuere al oído
¿dónde quedaría el olfato? El pie necesita de la mano y la mano del pie. No
puede decir la mano al ojo no te necesito, ni la cabeza a los pies, no os necesito.
Todos somos necesarios (1 Co 12, 20-21)
g. TODOS LOS MIEMBROS SON IMPORTANTES, IMPRESCINDIBLES
Todos somos importantes, imprescindibles. Los más relevantes
y los menos relevantes. Unos necesitan de los otros y unos se preocupan los
unos de los otros. Los miembros más débiles deben de ser tratados con más amor.
Los miembros del cuerpo que parecen más viles se rodean de mayor honor. Dios da
más honor a los que carecían de él para que no haya divisiones en el Cuerpo. Todos
trabajamos juntos en Iglesia, diferentes comunidades, diferentes carismas,
todos en un mismo Espíritu. Todos nos necesitamos, completamos y nadie es
superior a nadie. Cristo nos necesita como miembros vivos y vitalizadores,
irradiando vida en todo su Cuerpo. La vida de Cristo se comunica entre los
miembros a través del amor. Mirad de entre todos los carismas cuál es el más
importante de todos: el amor (final de 1 Co 12 y principio de 1 Co 13)
h. MIEMBROS VIVOS Y VITALIZADORES
Al unirnos como miembros de un mismo cuerpo, Cristo creó una
unidad vital entre nosotros. La vitalidad de cada extremidad depende de la
unión con la cabeza. A eso se refería cuando nos hablaba de la parábola de la
vid (Jn 15). Así como un sarmiento no puede sobrevivir por sí mismo ni dar
fruto, si no está unido a la vid, así nosotros no podemos dar fruto sin estar
conectados con Cristo. El amor, la vida que debemos dar y ofrecer a nuestros
hermanos y hermanas no viene de nosotros, sino de Cristo, la Cabeza.
No podemos vivir independientes, como si estuviéramos
aislados, necesitamos estar en unión con Cristo y en unión unos con otros.
Estamos interconectados los unos a otros. Todo acto por pequeño que sea tiene
repercusiones enormes. Cada acto de amor a Cristo (Cabeza) da vida a todo su
Cuerpo. Y cada acto de amor al hermano le afecta a Cristo (Cabeza). En su Cuerpo
estamos llamados a ser miembros vivos y vitalizadores que dan vida a todo el
Cuerpo. En el Cuerpo hay miembros sanos y enfermos. Los miembros sanos están
bien alimentados y dan vida. Hay miembros que pueden estar desnutridos y
enfermos. Si un miembro se infecta puede infectar a todo el Cuerpo. El cáncer
se produce cuando células empiezan a vivir en su gheto aparte ocasionando la
metástasis en el cuerpo.
Santa Teresita de Lisieux comprendió que el Cuerpo de Cristo
quería ser su corazón que impulsa sangre a todo el cuerpo. La caridad iguala
las diferencias y unifica y nos interconecta entre si. Todo el Cuerpo esta
nutrido y unido a través de articulaciones y ligamentos. Dios nos llama a vivir
en la caridad. Si no amo, estoy muerto, soy como un cáncer en el cuerpo que
desencadena la muerte. Si no comparto parto el cuerpo lo divido.
i. VIVAMOS EN CRISTO. ARRAIGADOS Y CIMENTADOS EN SU AMOR
El amor de Cristo excede todo conocimiento (Ef 3, 18-19). Es
preciso es preciso que este conocimiento de la presencia de Cristo en todo y en
todos eche profundas raíces en nuestra vida. Esto es el único fin de nuestra
vida y de nuestra oración. Conocerle, amarle y servirle de todo corazón. El
conocer el infinito amor de Dios ha de llevarnos a que todos los hombres lo
puedan conocer. En primer lugar le debemos de dar a conocer en nuestra vida en
una vida en comunión con Dios y los hermanos. Pongamos todo el empeño en
conservar la unidad del Espíritu, un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo
Señor Padre de todos que está en todos. Que Cristo viva y actúe en nosotros
siendo en todo presididos y guiados por El, actuemos conforme al poder de su
amor que actúa en nosotros pese a nuestra debilidad.
j. UNIDAD CON TODOS LOS HOMBRES EN EL CUERPO DE CRISTO
Esta unidad es extendida por Cristo a todo y a todos los hombres, a toda la Iglesia con su resplandor universal: rezo no sólo por los que han acogido tu Palabra, sino también por los que con sus palabras creerán en mí para que todos sean uno. Por eso el Señor ha querido que no haya división en su cuerpo, para el que ha establecido dones y carismas, ministerios para unos al servicio de otros. Sin buscar nunca el honor o el protagonismo del poder, sino el mayor crecimiento de todos. Aunque en orden de jerarquías Dios quiso poner a los apóstoles en primer lugar, en orden de amor quiso que estuvieran situados en el último lugar en el que están al servicio, a los pies de todos. La fraternidad universal debe seguir el signo y el impulso de la intencionalidad de su Maestro: Jesús, de esta unidad de todos en el cuerpo de Cristo, porque todos los bautizados, judíos y griegos, esclavos y libres, forman un solo cuerpo. Por lo tanto, debemos derribar todas las barreras de degradación sexual, racional, cultural, social... Todos reunidos en la unidad de su amor.
k. CRISTO NOS LLEVA A LA UNIDAD TRINITARIA
Dios quiso a través de Cristo reconstruir la unidad con todas las cosas. Tu diestra me recibe en mi Señor; el Hijo del hombre, mediador entre Dios y uno de nosotros... para que a través de él pueda llegar a Aquel que me ha alcanzado y acompañarme siguiéndole hasta el día, cuando purificado y aprisionado por el fuego de su amor le confese. El hombre, como imagen de la Trinidad, debe entenderse inserto en la misma actividad creadora: Palabra-comunicación del Amor-Vida de Dios. El hombre en esta semejanza con el Dios trino no es un ser estático, sino una realidad dinámica: su semejanza es una de comunicación y asimilación. El ritmo circular de la creación de Dios hacia Dios que va y viene se realiza a través del Hijo. La realidad trinitaria de la semejanza del hombre con Dios alcanza su profundidad definitiva en perfecta intimidad en la unión personal de Dios y el hombre es el Verbo.
L. EL ESPÍRITU, EL VÍNCULO DE UNIÓN QUE NOS UNE ENTRE NOSOTROS Y DIOS
Como en la Trinidad, el Espíritu Santo es un vínculo divino que nos une, haciéndonos obreros conscientes de la unidad. Con su amor, Dios renueva y restaura la unidad dentro y fuera de nosotros; el don del Espíritu nos guía fuera de esta ruptura del pecado para incorporarnos a Cristo y así sanarnos y devolvernos a la imagen del Dios original. A través de lo que en comunión el Padre y el Hijo quisieron para nosotros, podemos llegar a la misma comunión y unidad entre nosotros y con ellos, y a través del único don que tienen en común se reunirán en unidad. El Espíritu Santo ha dado al hombre para que se eleve al amor por Dios y por el prójimo cuando él mismo es Dios. No enciendes la lámpara mientras estás al lado de la fuente de luz: llena de sí misma te lleva.
m. EL ESPÍRITU NOS INSERTA EN EL DINAMISMO TRINITARIO
La oración del cristiano debe insertarse en el movimiento trinitario de Dios; su contenido esencial debe ser necesariamente decisivo también para la doble dirección de tal movimiento: en el Espíritu Santo, el Hijo que viene al mundo para reconciliarnos con el Padre a través de su obra y sufrimiento. Por otro lado, en el mismo movimiento y en el mismo Espíritu, el Hijo encarnado regresa al Padre, cumpliendo su voluntad a través de la pasión y la resurrección. En la unidad del Espíritu y según las capacidades reunidas, los miembros de Cristo completan su Cuerpo, la Iglesia, según las capacidades recibidas. Dios fue quien puso en el Cuerpo a los miembros cada uno de ellos como Él quiso, los miembros sienten la misma solicitud los unos por los otros en virtud de la comunicación espiritual de nuestro afecto que les es propio. Por eso cuando un miembro sufre, todos sufren con él, que cuando es honrado todos se felicitan.
n. POR EL ESPÍRITU SOMOS GUIADOS A LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO.
El Espíritu nos lleva a la plenitud de la unidad y de la comunión. La oración sacerdotal de Jesús al final de su vida está marcada por esta intencionalidad hacia la unidad; oración que permanece como modelo y meta de nuestra oración; Así es como podemos ser perfectamente uno y el mundo podrá creer "... que vuestro Padre me ha mandado". Todos los dones y carismas son para la Iglesia, para que todos lleguemos a ser hombres perfectos y todos juntos lleguemos a la unidad de la misma fe, el mismo conocimiento y el mismo amor.
II. HISTORIAS ÚTILES
1. CONSTRUYENDO EL MUNDO
LECTURA: Vi cielos nuevos y tierra nueva (Ap 20)
HISTORIA: Había una familia con un niño travieso. Los padres invitaron a otros padres a comer y para evitar que el niño se entrometiera en la reunión y se distrajera le dieron un rompecabezas con el que entretenerse. El rompecabezas consistía en componer un mapa del mundo, por lo que los padres pensaron que lo mantendrían ocupado porque sería prácticamente imposible para el niño componerlo. Cuál fue la sorpresa cuando al poco tiempo vieron llegar al niño que apareció en la oración todo feliz diciendo que había terminado. Los padres quedaron atónitos y se preguntaron cómo el niño pudo haberlo resuelto en tan poco tiempo. No se dieron cuenta de que el niño había girado el rompecabezas donde en lugar de los continentes aparecía la figura de un hombre. El niño que conocía los rasgos del ser humano pronto compuso su figura y, girando el rompecabezas, apareció el mapa del mundo completo.
ENSEÑANZA: El niño
pequeño que no sabía para componer el mundo, pero sabía para componer un
hombre. El camino para reconstruir el mundo comienza por restaurar al hombre.
Los hombres nuevos renovados por el Espíritu son los nuevos ciudadanos de un
mundo nuevo cuya nueva ley es el amor.
2. UN FUEGO ARDIENDO EN NUESTROS CORAZONES
LECTURA: Los ojos son la luz del cuerpo. Si tus ojos están limpios, todos tus ojos serán luminosos, pero si hay mal en ellos, todos serás tinieblas (Lc 11:3435).
HISTORIA. (Eduardo Galeano): "Un hombre de un pueblo de la costa de Colombia (Negua) pudo subir al cielo. En el camino de regreso, dijo. Dijo que había mirado la vida humana desde arriba. Y dijo que somos un mar de fuegos artificiales. El mundo es eso, reveló, mucha gente, un mar de bomberos. Cada persona brilla con su propia luz entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay grandes incendios y pequeños fuegos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni siquiera conoce el viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos tontos, no se encienden ni queman; Pero otros queman la vida con tanta pasión que no puedes mirarlos sin pestañear, y quien se acerca se ilumina".
ENSEÑANZA: Eduardo Galeano es un escritor uruguayo que presenta esta historia en su libro titulado "El libro de los abrazos". Esta historia se centra en la visión del mundo como un lugar maravilloso lleno de personas muy diferentes entre sí, pero que siguen siendo personas. También nos hace ver la relevancia de atreverse a vivir intensamente.
III. CATEQUESIS BÍBLICA
Proponemos dos catequesis:
(I). LA EXPERIENCIA DEL TABOR (Mt 17, 1-8)
(II). LA ORACION DE CONSAGRACION (Jn 17, 1-26)
(I).
LA TRANSFIGURACION (Mt 17, 1-8)
El pasaje de la transfiguración nos presenta tres tiempos:
Subir al monte: Los
llevó aparte a orar
En el monte:
La experiencia
tabórica. Revelación, transfiguración:
Bajar del monte: Descubrir el rostro de Cristo en tantos rostros donde está desfigurado
1. Manifestación: (vs. 1-4) Jesús subió al monte y llevó a los discípulos a orar. Como estaban solos con Jesús, él se transfiguró. Su rostro brillaba como el Hijo.
2. Revelación: (vs. 5-9) Mientras estaba en el monte, una nube resplandeciente vino sobre ellos, y oyeron una voz del cielo: Este es mi propio Hijo en quien me complazco: escúchenlo. Miraron hacia arriba y no vieron a nadie más que a Jesús.
3. Proyección: (9-13) Al bajar del monte, Jesús les ordenó guardar silencio hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos. No hay nada más hermoso que darle a conocerlo. Hacer resplandecer el rostro de Cristo en cada hombre es obra del Espíritu de Dios en la Iglesia.
CRISTO
LA LUZ IMAGEN QUE SE IMPRIME EN NOSOTROS
Cristo se revela e irradia
su luz para imprimir su imagen en nosotros.
Debemos dejar penetrar y ser guiados por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el iconógrafo interior que nos transforma a su misma imagen. Iluminémonos con el resplandor que irradia el rostro de Cristo. No hay nada más hermoso que lograr que dejarse cautivar por el amor de Cristo. No hay nada más sublime que conocerlo, que contemplar su rostro.
LA EXPERIENCIA TABORICA
El Espíritu Santo es el
revelador de la belleza que nos hace descubrir el esplendor de
la luz de Cristo y nos hace compartirlo. El Espíritu Santo es el Iconógrafo
Interior que nos moldea a imagen de Cristo. El Espíritu Santo es el
revelador de la imagen, que nos hace santos
Contemplar bajo la luz de Cristo es ver a través del ojo divino. Contemplar como somos contemplados, considerados y amados por Dios.
JESUS SE REVELA Y ELLOS
CONTEMPLARON SU ROSTRO
Contemplar el rostro de Cristo es dejar que Cristo haga brillar su luz, su rostro en nuestros corazones. Contemplamos el Icono de Cristo (la luz increada) para poder irradiar su luz. Contemplar y dejar que penetre en nosotros requirió un ascetismo para pasar de lo sensible a lo invisible, del camino místico.
ESTE ES MI HIJO, ESCÚCHALO
La Transfiguración
es la revelación de la gloria del Hijo. La Divinidad del Hijo que estaba
oculta, escondida en su humanidad. Cristo glorifica al Padre sometiéndose a su
voluntad y abrazando el camino de la pasión y la muerte. La gloria de Dios se
manifiesta en las vidas humildes llenas de fe y amor que se someten a la
voluntad de Dios escuchando al Hijo y siguiendo sus huellas.
(II). LA ORACION DE CONSAGRACION (Jn 17, 1-26)
Conviene situarla en el contexto de la cena Pascual como
discurso de despedida. Esta no es una mera oración, es la oración más grande de
todas. Refleja el corazón de Cristo. El resumen de su vida de oración
ofreciéndose total e incondicionalmente al Padre para hacer su voluntad.
Refleja la oración central de la eucaristía y la Iglesia.
1 Preparación (vs.
1-5)
Esta oración está dirigida al Padre. Comienza con la ofrenda total de sí
mismo (la vida eterna). Este es vuestro deseo: vuestro Hijo da su vida entera y
totalmente para que tenga vida eterna. Esta oración es justo antes de que dé su
vida en la Cruz y al final de su Última Cena. Voy a ti.
2. Manifestación (vs.
6-16)
Te he dado a conocer a los que me diste. Les di sus protecciones y su
mensaje. Rezo por ellos. Mantenlos a salvo del Maligno por el poder de tu amor.
Mantenlos unidos a nosotros para que tengan mi amor y mi alegría en sus
corazones.
3. Revelación (vs.
17-19)
Es una oración de consagración, de santificación: me
consagré a ti para que ellos también te sean consagrados. Consagrarlos a ti mismo por medio del poder de tu
Espíritu. Consagra entonces en tu Palabra, tu Palabra es Verdad. Los envié al
mundo tal como tú me enviaste al mundo.
4. Proyección (vs
20-26)
Rezo no solo por ellos, sino también por aquellos que creen en mí debido a su mensaje. Ruego que todos sean uno en nosotros como tú lo eres en mí y yo en ti. Que sean uno, para que el mundo crea. Ahora somos su presencia, su palabra, su amor. Tú estás en mí y yo en ti. Rezo por los que me reciben a través de ustedes. Te prometo que estaré contigo. Seguiré amándote para que el amor que me tienes esté en ese momento y Yo también pueda estar en ellos.
Esta verdad nos ayuda a entrar en la realidad del misterio
del Cuerpo de Cristo
CUERPO DE CRISTO (Cabeza) Y MISTERIO DE LA IGLESIA
(Miembros)
La iglesia es misterio con su componente humano y divino, a la vez visible y espiritual
·
Iglesia purgante purificación
(purgatorio), la oración de intercesión
·
Iglesia itinerante militancia,
armas del Espíritu
·
Iglesia Triunfante comunión de
los santos del cielo
- Cuerpo resucitado
- Cuerpo eucarístico
- Cuerpo eclesial
Manifestación
Todos somos miembros de su Cuerpo.
Debemos estar unidos a él, nuestra Cabeza.
Estamos vitalmente unidos en su Cuerpo.
Revelación
La unidad nos ha sido dada a través del sacrificio de
Cristo.
Lo que nos une en su Cuerpo es su mismo amor.
Todo lo que tengo es tuyo y todo lo que tienes es mío.
Proyección
Jesús nos ha confiado la realidad de su Cuerpo.
Tenemos la respuesta a la situación de su cuerpo.
Cada uno de nosotros es vital en su Cuerpo.
Podemos dar vida. La respuesta es el amor.
IV. IMPLICACIONES EN LA VIDA
Esta verdad nos ayuda a la integración de las distintas dimensiones de la vida. Muy a menudo se contrapone la oración, la vida y la misión, el servicio a Dios y a los hombres, la contemplación y la acción. Todas estas ambigüedades quedan resueltas cuando se entra en la realidad del Misterio del Cuerpo de Cristo. Si creemos en el Cuerpo Místico de Cristo, no habrá oposición en todas las dimensiones de nuestra vida: oración-vida-testimonio-misión. Dios se ha unido al hombre en Jesucristo con vínculos irrompibles y no hay nada “profano” que quede fuera de Dios. La palabra “profano” etimológicamente viene de “pro-fanum”, delante del templo, fuera del templo. Dios ha salido fuera del templo celeste, de su morada celeste, para vivir con en el hombre, en su corazón y en el corazón de su creación. Dios está vivo y presente en nuestro mundo cotidiano. Viviendo en plenitud tu tarea de cada día y tu relación con los demás estas con Dios y Dios contigo. Puedes encontrar a Jesús cabeza en tu vida de cada día, en tu trabajo diario, en el amor a los hermanos (sus miembros).
- ORACION
Esta verdad nos ayuda a descubrir nuestra oración en Cristo,
en todo su Cuerpo y a orar los unos por los otros. Dios no está fuera de
nosotros. No tenemos que esforzarnos por buscar y encontrar a Dios. Ya estamos
en Dios, en Cristo. El nos ha buscado y nos ha introducido en El. También
nuestros hermanos, todos estamos en El. Dios ora en nosotros y por nosotros.
Todos estamos en su Cuerpo. Cuando oramos a Cristo y en Cristo y oramos por
todos sus miembros. Nunca llegaremos a entender lo que significa que “la
salvación de muchos depende de la oración y pequeños sacrificios que podamos
hacer” (Pio XI, Misticy Corporis). Hay muchos miembros en el Cuerpo.
Cuando oramos con Cristo oramos con todo su Cuerpo. Hay muchos miembros que
necesitan de nuestra oración.
- FRATERNIDAD
Esta verdad es el vínculo de la Fraternidad. Sed siempre
humildes y amables, sed comprensivos, esforzaos. Sobrellevémonos mutuamente en
el amor de Cristo. Esforcémonos en mantener la unidad con el vínculo de la paz.
Todo lo compartían en común. Un solo corazón, un alma sola, un mismo Espíritu.
Vivir sometidos los unos a los otros por amor, cargando y soportando mutuamente
nuestras cargas. Estamos más unidos a Cristo cuanto más nos preocupamos los
unos de los otros, poniéndonos al servicio los unos de los otros.
- TESTIMONIO. CRUZ
Si un miembro sufre todos sufren con él. El ejercicio de
cruz vivido desde esta verdad es que todos nos comprometemos a cargar juntos la
cruz de Cristo. Acogernos mutuamente es aceptar al otro en sus debilidades
- MISION
Esta verdad ilumina nuestra misión. No es nuestra misión es la misión de Cristo, la misión de Dios en Cristo. La misión no será eficaz sino la vivimos en Cristo. Es Cristo quien salva y actúa en nosotros. No la podemos vivir separados de Cristo. La cabeza nos envía a sanar sus miembros. El nos espera en sus miembros más heridos y vulnerables.
V. CATEQUESIS DE LOS SANTOS
La moral de los SSPP nace de una
integridad y coherencia de vida y de pastores preocupados por su pueblo. Su
propuesta moral nace de la radicalidad de la fe.
1. SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilías antes de partir al exilio, Oficio del 13 de septiembre.
2. SAN AGUSTÍN, La ciudad de Dios, Introducción: dos amores
fundaron dos ciudades.
3. SANTA CLARA DE ASIS:
Clara hace honor a su nombre, claridad. Nada como mirar el mundo a través de
los ojos de Dios, a través de los ojos de Jesús. Mira cómo nos mira, mira a los
demás como él los mira. Para ella, Jesús es como el espejo de sus miradas. Ella
mira diariamente ese espejo y busca su reflejo. En este espejo se reflejan la
bendita pobreza, la santa humildad y el amor inefable. El espejo de Jesús será
vuestra fuente de contemplación. En el fondo de este espejo reflexiona sobre su
amor crucificado. Todos los que pasáis por este camino, mirad, y ved si hay algún
amor en este camino. Tu amor arderá con una llama cada vez más brillante. ¿Has
visto alguna vez a un hombre condenado a la peor pena, que va a ser ejecutado,
los ojos de un hombre malo, odiado por todos, condenado a muerte? Los he visto,
y no puedo olvidar esos ojos. Ha cautivado toda mi alma y ahora solo quiero
vivir para él. Aquel cuya contemplación refresca el alma, cuya bondad encanta,
cuya pobreza y humildad enamoran. El Señor del cielo y de la tierra reclinado
en un pesebre y entronizado en una cruz.
El drama del mundo moderno es haber olvidado y rechazado a Dios y haber hecho
otros dioses a su medida. Nos volvimos necios y arrebatados con la belleza de
otros dioses y olvidamos cuánto más hermoso es el Señor, autor de la misma
belleza. Jesús mismo pregunta a los discípulos y a ti quién dices que soy yo.
Pedro lo declara el Mesías, el Hijo del Dios vivo, y en el momento les declara
que el Hijo del hombre iba a sufrir mucho y sería rechazado por todos y
crucificado para que al tercer día resucitara de entre los muertos. La cruz que
era un escándalo para todos se convertiría en la prueba del amor más grande.
Necesitamos volver a Dios y preguntarle cómo, Francisco: Señor, déjame ver tu
rostro.
4.
SAN FRANCISCO. ASI ERA MI SEÑOR. (COMO UN TRONCO SECO, PARTIDO POR UN RAYO)
LECTURA:
Su apariencia no era atractiva en absoluto, no había nada que llamara a la
atracción. Ignorado por todos, rechazado, despreciado como alguien ante quien
vuelve la cara. Él fue quien llevó nuestros dolores y sufrimientos, pero fue
herido por nuestros pecados (Is 53:2-5).
ORACIÓN
DE SAN FRANCISCO AL CRUCIFICADO:
Este fue mi Señor crucificado: Era como un árbol quemado y roto por un rayo que es inútil para la leña o para las llamas. Era como un bosque quemado, quemado y dormido para siempre en cenizas. Sin voz, sin belleza, clavada y despreciada; derrotado e impotente; crucificado. Como agua derramada o flores pisoteadas que crees que no son buenas en absoluto. Creer en la noticia fue nuestro regalo. Se marchitó en sus manos, despreciado y olvidado. Azotados, indefensos, abandonados, desfigurados, humillados, escupidos y crucificados.
El amor quería revelarse entregándose por completo, el amor quería compartirlo todo hasta morir de amor, solo así puede ser el verdadero amor. Como el grano de trigo que es enterrado, dará fruto, resucitará y reinará eternamente.
La oración
de Francisco: Señor, muéstrame tu rostro. El Señor se lo concedió y pudo
ver el rostro de Dios en un leproso. Este leproso mismo había sido rechazado
por el propio escandalizado. Luego lo abrazó y luego lo besó, y se convirtió en
uno de nosotros y fue clavado desnudo en la cruz, mostrando Sus heridas al
mundo. Experimentó la belleza y la alegría del Crucificado. El amor no se
reconoce; no es amado. Tú eres amor, caridad, eres paciencia, eres belleza,
eres mansedumbre, eres seguridad, eres quietud, eres alegría, eres fuente de
alegría, eres justicia, eres templanza, eres motivo de esperanza, eres toda
nuestra riqueza en saciedad.
9. CONOCER AL AMOR
(FRAGUA DE
AMOR, ORACION)
I. ESQUEMA: IDEAS FUNDAMENTALES
a. LA
ORACIÓN ES CAMINO
La
dignidad del hombre se basa sobre todo en el hecho de que está llamado a la
comunión con Dios. La invitación al diálogo con Dios se dirige al hombre desde
su nacimiento. Porque si el hombre existe es porque Dios lo ha creado por amor,
y por amor continúa sosteniéndolo en su existencia. No puede vivir plenamente
según la verdad si no reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su
Creador (GS 19). Sólo el hombre, por encima de todas las demás criaturas, está
invitado a establecer esta relación interpersonal con Dios. Dios habla al
hombre como un amigo y confiado, elevándolo a su nivel. Dios invita al hombre a
participar en su obra de creación y redención. Aquel que nos crea sin nuestro
permiso no puede salvarnos sin nuestra aceptación. Este proceso de
transformación en el amor es imposible sin Dios. Sin mí no podéis hacer nada
(Jn 15,5). Realizar el plan y proyecto que Dios nos ha destinado solo es
posible si estamos unidos a Dios a través de la oración.
b. A
TRAVÉS DE LA ORACIÓN DIOS SE COMUNICA Y SE DA A SÍ MISMO
Dios, a
través de la oración, se está comunicando con nosotros, está derramando su vida
y su amor. Agradó a Dios en su bondad y sabiduría. Revelarse a sí mismo y
dar a conocer el misterio de su voluntad (Ef 1,9). Su voluntad era que
los hombres tuvieran acceso al Padre, a través de Cristo, el Verbo hecho carne
en el Espíritu Santo y así se convirtieran en partícipes de la naturaleza
divina. (Ef 2, 18). Desde la plenitud de su amor, se dirige a los hombres
como sus amigos y los mueve a entrar en diálogo con él. Porque quiere dar vida
eterna a todos los que lo buscan. Antes de buscar a Dios, Dios nos está
buscando a nosotros. Dios, por su plenitud de gracia, nos ha bendecido,
dándonos una bendición tras otra. El hombre no vive solo de pan, sino de
toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4, 4). El hombre vive en la
medida en que acoge y guarda la palabra que recibe de Dios.
c. DIOS
NOS HABLA A TRAVÉS DE SU PALABRA
La Palabra
estaba con Dios morando en la luz inaccesible. El Verbo era incomprensible,
invisible y superior a todo pensamiento humano, pero a través de su Encarnación
quiso ser comprendido, visto, accesible a nuestra inteligencia. El Verbo se
hizo carne y vivió entre nosotros para que podamos verlo y entrar en diálogo
con él (Jn 1, 1-4). Por la fe ha llegado a vivir con nosotros dentro de
nosotros, en nuestros corazones, nuestros pensamientos, nuestra memoria, en
nuestros sentimientos.
d. ESCUCHANDO
SU PALABRA
Escuchamos
a Dios cuando escuchamos sus palabras. La oración se nutre y se rige por las
Sagradas Escrituras. Este alimento ilumina la mente, fortalece la voluntad y
enciende los corazones de los hombres con el amor de Dios. A través de las
Sagradas Escrituras, Dios mismo viene amorosamente al encuentro de sus hijos y
habla con ellos (Dei Verbum 21). La palabra de Dios es viva y activa, más
afilada que cualquier espada de doble filo. Llega hasta donde se encuentran el
alma y el espíritu. Juzga los deseos y pensamientos del corazón. No hay nada
que se pueda ocultar (Heb 4, 12-13). Necesitamos aprender a escucharlo
profundamente en nuestros corazones. No se trata de escuchar una palabra fría,
sino de escucharlo. Detrás de la palabra late el cálido corazón de Jesús que me
llama por mi nombre. Mirándome, me ama profundamente y me declara todo su amor.
e. SER
TRANSFORMADOS POR SU PALABRA
Escuchar
no es suficiente; La oración requiere obediencia a sus palabras. Dios quiera
que el hombre lo acepte libremente, comprometa todo su ser a Dios para aceptar
y creer la verdad. Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la
ponen en práctica (Lc 8, 19-21). Vino a su propio pueblo, pero no lo
recibieron, sin embargo, a los que lo reciben y creen en él, les dio el poder
de convertirse en hijos de Dios. (Jn 1, 11-12). Necesitamos ser tocados y
transformados por sus palabras. Nuestra forma de pensar y actuar no siempre es
como él. Es alguien que piensa y actúa de manera diferente a nosotros. Es
fundamental confiar en Él. La fe es el primer paso para recibirlo para hacer su
voluntad. Dios no hará nada si no abrimos libremente nuestro corazón dejando
que nos transforme. Dios respete profundamente nuestra libertad. A través de la
oración nos moldea, como barro en sus manos, formando la imagen de su Hijo.
f. DESCUBRIENDO
SU VOLUNTAD
Dios
espera y espera de nosotros nuestra adhesión total y libre a su voluntad, a su
plan de salvación. Dios tiene una intención cuando comparte con nosotros sobre
la situación de este mundo. Dios amó tanto al mundo que envió a su único Hijo y
ahora quiere enviarnos a nosotros. He visto cuán cruelmente se trata a mi
pueblo; Los he escuchado clamar por ser rescatados. Conozco sus sufrimientos y
te envío (Ex 3, 7-10). El fruto de la oración es la fidelidad dócil a todas
sus propuestas en una obediencia total a Él. Él desea a través de nuestras
vidas propagar su amor y su vida a este mundo, propagar su reino de amor aquí
en el mundo de hoy. De la oración recibiremos su gracia y su fuerza para llevar
a cabo su obra.
g. UN
LUGAR DONDE HABITAR, UN REFUGIO PARA VIVIR SEGUROS
Venid a mí
todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aprended de
mí, porque soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso (Mt 11,
28-29) el hombre es nada más y nada menos que lo que es ante Dios. A la luz de
la oración, el hombre encuentra su verdad y la verdad nos hará libres
(Jn 8, 33). Nos conocemos como hemos conocido y amado por Dios. Yo soy la
luz del mundo: el que me sigue tendrá la luz de la vida y nunca andará en
tinieblas (Jn 8, 12). A través de la oración Jesús nos perdona, nos sana,
nos eleva y nos prepara, infundiendo su luz, su amor, su fuerza y su dinamismo
para que podamos llevar a cabo su obra.
II. HISTORIAS ÚTILES
1. EL HILO PRIMORDIAL. EL PODER DE LA ORACIÓN
LECTURA: "El
que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed. El agua que yo le daré
se convertirá en él en un manantial capaz de saltar a la vida eterna» (Jn
4, 13). Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, yo os aliviaré»
(Mt 11, 28).
HISTORIA: EL HILO PRIMORDIAL. EL PODER DE LA ORACIÓN (Mamerto Menapache)
Una araña cuelga de ese primer hilo resistente y
primordial, que desciende de la
rama de un árbol, y de él comienza a tejer el resto del tejido de la telaraña.
De ese hilo agarra
primero otros hilos
cuyas puntas están fijadas en ramas y troncos que se extienden hacia abajo; el
hilo primordial es el único que se estira hacia arriba, y, de esa manera, toda
la estructura de la tela se mantiene tensa. Por ese hilo primordial, la
araña subía todas las tardes al final de su trabajo, y bajaba todas las mañanas
para comenzar de nuevo. Pero, con el tiempo, a medida que lograba atrapar a sus
víctimas (y se daba sus buenos festines), la araña dejó de trepar cada tarde al
tronco a través del hilo primordial.
Estaba entusiasmada con su éxito en la caza y preocupada por
extender más hilos y prefería permanecer entre la tela sin tener que subir y
bajar todos los días. Tanto es así que llegó a creer que este hilo
primordial no tenía ningún
sentido, porque no servía para atrapar presas (no era "productivo").
Y ella la araña práctica, científica y técnica no estaba para tonterías: o ese
hilo servía para algo... o tenía que ser eliminado. Y eso es lo que hizo: con
las pinzas de sus mandíbulas lo cortó de un solo golpe.
Y sucedió lo que tenía que suceder. Perdiendo su punto de
tensión hacia arriba, la telaraña se derrumbó contra el suelo, y en la caída
arrastró a la araña que recibió un fuerte golpe, tan fuerte que perdió el
conocimiento. Cuando recuperó la conciencia, el sol ya estaba cayendo, y la
telaraña, pringosa cuando se secó sobre el cuerpo magullado de la araña, la
estaba estrangulando lentamente, y los huesos de la presa aprisionaban su
pecho, en un abrazo que, al no tener ya la capacidad de reaccionar, se volvió
mortal. No entendió que este inesperado y triste final fuera consecuencia de haber
cortado ese hilo primordial.
ENSEÑANZA: Es vital que
encontremos y cuidemos ese "hilo primordial". Todo lo demás
(el tejido de nuestras actividades, nuestros proyectos y éxitos) tiene que ser
apoyado por él, aunque a veces no lo percibamos como primordial o parezca
inútil. Si cortamos ese hilo primordial corremos el riesgo de perder el
sentido de lo que llevamos a cabo... y eso puede asfixiarnos. Por este hilo
Dios nos conduce, nos acompaña. Por eso estamos en unión con Él, con nuestras
raíces y con las personas que nos aman. Ese hilo es el que nos hace respirar
Vida y el que nos rescata (¡nos salva!) de muchas situaciones de agobio y
pérdida de sentido.
2. EL
TESORO: LA PERLA PRECIOSA: LA AMISTAD CON DIOS
LECTURA: El Reino
de los Cielos se compara con un comerciante que busca perlas finas. Cuando
encuentra uno de gran valor, vende lo que tiene y lo compra (Mt 13:48).
HISTORIA (I): UNA PERLA PRECIOSA. Un niño
encontró una perla y fue al maestro, una persona de confianza, para ver si era
verdad y decirle su valor para no desperdiciarla. El maestro le dijo. Es
auténtico, vale mucho, no lo vendas de mala manera .
En el
mercado, cuando lo vieron, intentaron comprarlo, pero le dieron poco dinero,
tan solo diez monedas. Curioso, el niño recurrió a un experto que lo valoró en más
de 100 monedas de plata. Se alegró de no venderlo a tan bajo precio.
Entonces
el niño entró en una iglesia y escuchó al sacerdote decir que somos como una
perla preciosa para Dios. Solo Dios, que nos creó y redimió, podría decirnos el
valor de nuestra vida. Nuestra vida es preciosa a sus ojos. Valemos el precio
de su sangre. No desperdicies tu vida.
3. LAS
PERLAS PRECIOSAS QUE SALEN DE LAS HERIDAS
LECTURA: Vendrán a
mí y cambiaré su tristeza en alegría, su alma se convertirá en un jardín bien
regado (Is 30,12-13). Devolveré el vigor a tu cuerpo y curaré tus
heridas (Is 30:7). En sus heridas fuimos curados (Is 53:4). Había
una mujer que llevaba doce años sangrando y que había gastado toda su fortuna
en médicos, sin poder curarla. Entonces decidió acercarse a Jesús por detrás y
tocar el borde de su manto. En el mismo momento se detuvo la hemorragia (Lc
8,43).
CUENTO:
La perla
es el producto de un trabajo laborioso. Cuando la concha se abre, absorbe algas
y arena con las que lentamente hace una perla preciosa. Una ostra que no ha
sido dañada no puede producir perlas finas.
Las perlas
finas son producto del dolor, resultado de la entrada de una sustancia extraña
e indeseable en la ostra, como un parásito o un grano de arena. En el interior
de la ostra hay una sustancia brillante llamada nácar. Cuando un grano de arena
penetra en la ostra, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el
grano de arena con capas y capas para proteger el cuerpo indefenso de la ostra.
Como resultado, se forma una fina perla de valor incalculable.
La perla
fina es una herida curada. No digas que tu herida es incurable, es una llaga
dolorosa que no tiene remedio ni nadie para curarla. No dejes que tus heridas
te hundan en la baja estima y los malos resentimientos. Entonces tu ostra
estará vacía. Abre tus heridas a Dios y deja que Él las sane y las transforme
en perlas finas. No te dejes vencer por el mal, vence el mal a fuerza de bien.
ENSEÑANZA: Es
posible que haya sido herido por diversas lesiones. Quizás hayas sufrido golpes
en la vida. No tengas miedo, las heridas pueden sanar y producir perlas finas.
Deja que Dios sane tus heridas, cubriendo tus heridas con capas de amor. Solo
Dios es capaz de transformar el dolor en amor.
III. CATEQUESIS BÍBLICA:
PALABRA
CLAVE: CONTEMPLACIÓN: CRISTO LA IMAGEN ORIGINAL
Proponemos dos catequesis:
(I).
ENCUENTRO CON ZAQUEO.
(Lc 19. 1-10)
(II).
LA PARABOLA DE LA VID Y SARMIENTOS
(Jn 15, 1-17)
(I).
ZAQUEO:
CONVIENE QUE HOY VAYA A TU CASA
La iniciativa parte de Jesús. Jesús es el primero que busca a Zaqueo y al atravesar Jericó pasa por la casa de aquel pecador, jefe de publicanos. Jericó está situada por debajo del nivel del mar y considerada como imagen de los infiernos. Había sido conquistada no con el poder de las armas sino con el poder de Dios (el estruendo de las trompetas como signo del poder de Dios)
1.
Preparación
(v. 1-4)
Había en aquella población un hombre rico, jefe de publicanos que habiendo oído hablar de Jesús lo quería ver. Su pequeña estatura era un impedimento para verle así que se echó a correr y adelantándose a todos se subió a un sicomoro para verle.
2.
Revelación
(v. 5)
Jesús miró al hombre al que llamó por su nombre.
Zaqueo. Baja enseguida porque es mi deseo hoy quedarme en tu casa
3. Proyección (v. 6-9)
Zaqueo bajó enseguida y con alegría lo recibió en su casa. Muchos murmuraban al verlo. Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres y a devolver cuatro veces más a los que defraudé. Jesús le dijo: hoy ha llegado la salvación a esta casa pues también tú eres hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido. Jesús no ha venido a condenar sino a salvar.
LA ORACION ES UN ENCUENTRO PERSONAL
Más que el deseo de Zaqueo de encontrarle es Jesús quien lo buscaba y sale a su encuentro. Para esto lo había enviado el Padre. Jesús está decidido a bajar a los infiernos a rescatar a los perdidos (prefiguración del misterio pascual). Zaqueo se siente excluido y despreciado por todos. No se atreve a imaginar ni siquiera de lejos un encuentro , le bastaba de poderlo mirar de lejos.
ES DISTINTO SABER COSAS DE JESUS A CONOCER A JESUS
PERSONALMENTE
Zaqueo se encontraba insatisfecho y perdido. Había oído hablar de Jesús pero no lo conocía. Su curiosidad va a ser correspondida con creces. Zaqueo se queda al descubierto. Queda asombrado de que lo mirase y que lo conociera y llamase por su nombre.
NO SE TRATA DE SUBIR SINO DE BAJAR
A veces nos creemos que la oración es cuestión de esfuerzo y voluntarismo. Al contrario Jesús le dice a Zaqueo, baja. Lo que busca Jesús es el reconocimiento humilde de lo que somos, pobres pecadores. Zaqueo se queda sorprendido. Jesús no le trata con reproche, se descubre mirado, reconocido, perdonado, amado.
EL ENCUENTRO NOS LLEVA A UNA TRANSFORMACION
Ante la actitud de Jesús Zaqueo es movido a la
conversión. Siente el deseo de imitar a aquel que lo ha amado gratuita e
inmerecidamente. Zaqueo se llena de alegría y decide cambiar su vida y reparar
el daño causado. El signo de ponerse en pie evoca la fuerza de la resurrección.
Se levanta para emprender un camino nuevo pasando de saqueador en dador de
bienes.
(II). LA VID Y LOS SARMIENTOS. YO SOY LA VID, VOSOTROS SOIS LOS SARMIENTOS
La oración es cuestión de amor, una declaración de amor, permanezcan en mi amor como yo permanezco en ustedes. A través de la oración Dios nos purifica. La verdadera oración consiste en escuchar y permanecer en sus palabras. Permanecer en sus palabras es obedecer sus mandamientos. El nuevo mandamiento es amarnos los unos a los otros como Jesús nos ha amado. Más que una obligación es una revelación, una declaración de amor. Creer en mí. Los que escuchan mis palabras y creen en mí tienen mi vida en ellos.
1. Preparación (v. 1-3)
Yo soy la vid. Ustedes son las ramas. Padre mío, el jardinero, poda y limpia cada rama para dar más fruto. No podéis producir fruto si no permanecéis en mí.
2. Revelación (v. 4-7)
Permanezcan unidos a mí como yo permanezco unido a ustedes. Los que permanezcan en mí y yo en ellos darán mucho fruto. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros , entonces pediréis cualquier cosa y la tendréis.
3 Proyección (v. 8-12)
Te he amado como el Padre me ama a mí. La gloria de mi Padre se muestra al dar muchos
frutos, y de esta manera se convertirán en mis discípulos. Si obedecen mis
mandamientos como yo obedecí los mandamientos del Padre, permanecerán en mi
amor. Mi mandamiento es que os améis los unos a los otros como yo os he amado
PALABRA CLAVE: REVELACIÓN DEL AMOR
(La
Encarnación es un proceso de revelación).
1. Manifestación
Dios quiso comunicarse para revelarse a nosotros para que pudiéramos ver su gloria, su resplandor y creer en él. Cristo es el revelador del Padre. Jesús es la Palabra de Dios encarnada hecha carne. Quien me ve a mí, ve al Padre. Quien me escucha, escucha al Padre.
2. Revelación
El Hijo no puede hacer
nada por sí mismo, hace lo que ve hacer al Padre. No hago lo que quiero, sino
solo lo que quiere el que me envió. No puedo hacer nada por mi propia
autoridad. Digo lo que el Padre me ha dicho que diga y cómo me ha mostrado que
lo haga.
3. Proyección
El apóstol no habla ni actúa por su cuenta. Somos enviados por Jesús para hacer lo que Jesús quiere. Oramos en su nombre y hablamos en su nombre. Digo lo que Jesús me dijo que dijera y me mostró que lo hiciera.
IV. IMPLICACIONES
EN LA VIDA
A la luz de esta verdad se esclarecen varios aspectos e implicaciones en la vida: De las cuatro dimensiones vamos a centrarnos
en la oración:
Dios sale
al encuentro del hombre y desea entrar en amistad y comunión con Él
Dios nos
ha hablado en su Hijo: Dios se revela con rostro humano y nos habla con su
Palabra
El hombre
responde: cuestión de amor, comunicación amorosa
La oración es una relación de amor entre Dios y el hombre
Diversos
modos de orar
Oración de
petición
Oración de
intercesión
Oración de
alabanza
Oración de
adoración
Oración de
acción de gracias
Diversas manifestaciones de la oración
Oración
vocal
Oración de
meditación
Oración de contemplación
La oración litúrgica
Liturgia
de las horas
Liturgia
de la Palabra
La
celebración eucarística culmen de la oración
La oración comunitaria
La vida de oración, la oración en la vida y para la vida
Se trata
de llevar la oración a la vida
Supone
acudir a la oración en todo tiempo, todos los días
A través de los acontecimientos de cada día
La
oración cristiana centrada en Cristo
Cristo
se convierte en camino y modelo de nuestra oración
Jesús
se retira con frecuencia a orar en soledad
Jesús
comparte con los suyos su oración
Jesús
nos enseña a orar desde una relación filial de confianza y abandono
La finalidad de la oración es hacer la voluntad del Padre
La
oración centrada en la Palabra
(Lectio divina)
A Dios
hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras (DV 25)
No basta
la pura reflexión os especulación, se necesita orar con afecto, con unción (San
Buenaventura)
Buscad
leyendo y encontrareis meditando, llamad orando y se os abrirá por la
contemplación (Guido el Cartujo)
V. CATEQUESIS
DE LOS SANTOS
1.
CHARLES DE FOCAULD, Oración:
Padre yo me pongo en tus manos
"Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que Tu voluntad se cumpla en
mí y en todas Tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus
manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y es
para mí un imperativo de amor el darme, el entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre."
“Señor nos
ponemos en tus manos”. Tú que estás siempre donde está el amor, donde hay
hombres y mujeres que se aman, acompaña y conduce nuestro amor. Enséñanos a
amar como Tú nos amas, a beber en la fuente inagotable de tu corazón.
Acrecienta día a día nuestro amor que se haga realidad en nuestra vida “hoy te
quiero más que ayer” y enséñanos a saberte encontrar en lo más íntimo de
nuestro corazón, a verte en nuestras miradas, a sentirte en nuestras caricias,
a percibirte siempre presente y cercano. Enséñanos a vivir en tu amor, a vivir
en ti y para tí”.
2. SANTA TERESA
DE JESÚS, SOBRE LA ORACIÓN: (Libro de la Vida, capítulos VII y VIII)
Estoy seguro de
que un alma se salva cuando ora y se pierde cuando deja de orar.
Reconozco cómo
perdí el deseo de orar, comencé en pasatiempos, yendo de vanidad en vanidad, de
ocasión en ocasión tocando el peligro de la tentación. Hasta el punto de
meterme en ocasiones de pecado. Mi alma estaba tan tragada por las vanidades
que perdí mi gusto e interés por la oración. Reconozco que este fue el engaño
más terrible.
Reconozco que
caminar distraído dejando la oración fue la mayor tentación que tuve y que si
continuaba así terminaría perdiéndome.
Pasé por un mar
tormentoso que duró casi veinte años, subí y bajé y no pude remediar para dejar
mi vida ruinosa. No puedo entender cómo aquellos que siguen y sirven al Señor
pueden dejar la oración. No se explica cerrar la puerta a Dios para que Él no
entre a hacernos felices.
Doy gracias a
Dios porque no me dejó perderme y que hizo que no terminara alejándome de la
oración para no perder mi alma. Ahora veo claramente la gran misericordia que
tuvo el Señor cuando tomó en mí la resolución de volver a él. Qué bien hace
Dios a un alma al determinarla a no abandonar la oración.
Solo Él nos saca de la tormenta y nos lleva al puerto de la salvación. Nunca lo dejes y valora cuánto vas a tener su amistad. La puerta es la oración. Qué buen amigo encontrarás cuando veas lo mucho que hace por nosotros y que nunca nos abandonará. De esta determinación decidida de volver a él se remediaron todos mis males.
3. LA EXPERIENCIA DE FRANCISCO EN EL MONTE
ALVERNA.
Francisco se quedó ciego gradualmente. No
soportaba la luz natural durante el día, ni el resplandor del fuego por la
noche. Por eso se refugió entre unas rocas en el monte Alverna, donde
permaneció en la oscuridad. No solo era ceguera, sino que también sufría día y
noche de un dolor tan insoportable que apenas podía descansar o dormir. Una
noche, reflexionando sobre las muchas tribulaciones a las que estaba expuesto,
se sintió movido misericordiosamente hacia sí mismo y dijo en su corazón:
Señor, ven en ayuda de mis debilidades, para que las soporte con
paciencia". El Señor se compadeció y lo consoló, y el consuelo fue tan
grande que lo movió a escribir la canción de las criaturas.
Quiero componer para su gloria, para nuestro consuelo y el de mi prójimo, una alabanza del Señor para todas sus criaturas. Lo curioso de que una canción tan hermosa viniera de un pobre ciego que no podía ver a las criaturas y estaba cargado de tribulaciones, crucificado por dentro y por fuera. Descubre la belleza de las criaturas cuando ya no las ve. Los ve bajo otra luz, una luz tabórica, transfigurada, que le permite captar el amor de Dios en medio del sufrimiento, identificándose por amor a Cristo crucificado.




















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