SEGUNDO CICLO:
ETAPA DE CONVERSION
10. INCONSCENCIA
11. MANDAMIENTOS
12. PECADO
13. MISERICORDIA
ESQUEMA:
I.
Contenidos principales en base a los SSPP
II.
Lectura unitaria de la biblia
III.
Base antropológica
IV.
Desarrollo moral
10. INCONSCIENCIA
I. CONTENIDOS PRINCIPALES (EN BASE A LOS STOS PADRES Y OTROS AUTORES)
INCONSCIENCIA
DE LA VIDA Y DEL AMOR
a. HEMOS PERDIDO EL SENTIDO DE LA VIDA-AMOR, DE LA VERDAD Y DE LA BELLEZA (C. M. Martini) [254].
Durante una visita a Varanasi, la capital religiosa de la India, yendo cuesta abajo al río Ganges, antes de llegar a la última escalera donde se baja para el baño sagrado, están amasados en medio de la calle montones de miserables: cojos, leprosos, paralíticos, ciegos. Se agitan incesantemente, gritan, tienden las manos a los que pasan para conseguir un poco de limosna. Se mueven con fatiga, agarrándose a una barandilla de madera que pasa por el centro de la calle y les permite de lanzarse con las manos y de resbalar sobre el terreno para conseguir un sitio mejor, para pedir la limosna. ¡Es una visión que te deja sin aliento! Ninguno de ellos habla con quien le está cerca, nadie parece que piense a su vecino y a sus inmensos sufrimientos. Cada uno busca que se le note más que Al otro con gritos y gestos, para llamar sobre sí la atención de los peregrinos. Recuerdo muchas veces este triste espectáculo cuando considero la fuerza de la falta de comunicación entre los hombres de nuestro mundo. Nosotros decimos: “no es verdad, todo está bien (‘c’est la vie’). Alguien todavía me dirá: ¡No exageremos con estas imágenes tétricas! Nosotros sabemos compartir, comunicar. Nosotros no somos como estos de la masa que se tocan unos a otros, pero no se hablan, no se miran. Nosotros no tenemos que pedir nada a nadie. ¿Eso es verdad? La vida que nosotros vivimos y que decimos que es normal, se ha hecho pesada, y la relación es, muchas veces, difícil, insoportable. No es fácil escuchar, aceptar, soportar, perdonar, amar a los demás. ¿Por qué esta división entre la realidad y el ideal, entre deseos y realizaciones, entre sentimientos y expresiones externas, entre malcontentos y desahogos como una auténtica esquizofrenia? ¿La vida que nosotros vivimos es la verdadera vida, es la vida que nosotros deberíamos vivir?
b. EL CONTRASTE CON EL IDEAL:
¿Para qué queremos los ojos si no puedo ver y mirar los
rostros de mis hermanos? ¿Para que quiero los oídos si me he hecho sordo a su
voz? ¿Para qué mi boca si no defiende la verdad de los sin voz. ¿Para qué mis
manos si se me olvidó dar una mano al necesitado y estrechar con mi abrazo al
desvalido? Cuando vemos alguna vida de los santos o cuando encontramos alguna
persona de la que transparenta una gran limpieza, dominio de sí, paz,
interioridad, armonía, amor, entonces intuimos que existe un modo distinto de
vivir, que esto que vivimos no sería más connatural, sino la triste realidad de
nuestra vida enferma (C. M. Martini)[255] Diógenes salía de
noche con una antorcha encendida declarando que buscaba un hombre (alguien
honesto, auténtico en un mundo lleno de apariencias). Nos hemos hecho
insensibles al dolor que los que sufren. Reclamamos derechos humanos pero
permanecemos con los brazos cruzados. ¿Para qué queremos los ojos si no
nos paramos a ver?, la mayor parte de la gente no sabe digerir las imágenes que
ve. Nunca ha visto el ojo humano tanto horror y nunca el hombre se ha mostrado
tan insensible e indiferente ante el sufrimiento humano. [256].
c. LA PÉRDIDA DEL SENTIDO DE LA VIDA Y DEL AMOR (Carlo M. Martini)
No podemos separar el hombre de Dios y contraponerlo a Dios. Eso estaría en contra de la naturaleza más profunda del hombre, en contra de la intrínseca verdad que lo constituye como respuesta sobre sí y su destino último. Cuando el hombre pierde la fe no encuentra respuesta y pierde el sentido de su vida. La pérdida del sentido de la vida y del sentido del amor verdadero no tiene otro motivo que la perdida de la fe, del sentido de Dios. Cuanto más fuerte es el sentido de Dios más fuerte es el sentido de su ausencia: el pecado. Los más grandes pecadores, en el sentido de la conciencia de ser pecadores perdonados, son los santos. Esta conciencia es fuente de gozo, de paz, de vitalidad, de vida. El hombre que se reconoce pecador vive en la serenidad, porque sabe que el amor de Dios es más fuerte del pecado y, si acogido, permite abrirse siempre con confianza a Dios[257].
d. AL PERDER EL SENTIDO DE LA VIDA, PERDEMOS TAMBIÉN EL SENTIDO DEL PECADO
Los jóvenes viven en un contexto moral en el que no hay conciencia de pecado. Las personas tienden a hacerse la única medida de ellas mismas, tomando el lugar de Dios y juzgando por ellas mismas el bien y el mal. Eso provoca una dificultad real a comprender el pecado como origen de opciones equivocadas. Falta en modo especial la capacidad de hacer referencia a la ley de Dios, cualificante del actuar moral. Este criterio se deja al sentido común de cada uno, con los riesgos que esto puede implicar. La pérdida del sentido del pecado es una de las causas más grandes de las crisis de valores y de degradación moral. Vivimos la pseudo cultura de los ojos cerrados, de las mentes empobrecidas que sólo sirve para los “Don Nadie”. “Don Nadie” pueden ser, el hombre importante, el hombre de poder, incluso el intelectual corrompido a fuerza de pontificar desde el egoísmo de los intereses que es o representa[258].
e. LA PÉRDIDA DE LA CONCIENCIA DE LA LIBERTAD (Cf. GS 13)
Dos son los motivos más importantes que han llevado al hombre de hoy a la pérdida de la conciencia del pecado en nuestra sociedad, no sólo la pérdida del sentido de la vida y del amor como hemos visto, sino también del otro: la pérdida de la conciencia de la libertad como responsabilidad personal. El sentido del pecado está unido a la conciencia de la libertad personal y de la responsabilidad. La cultura en la que vivimos tiende mucho a desresponsabilizar a la persona delante del mal que, de hecho, condiciona la vida personal y social. Por esto es fácil encontrar personas que viven en la inconsciencia o con una conciencia laxa muy tranquila sin sentido del pecado como responsabilidad personal y, entonces, sin esperar la salvación y el perdón. Si el hombre de hoy, muchas veces, está angustiado, eso en parte es debido también a la pérdida del sentido de responsabilidad personal. La dignidad de la persona exige la rectitud de la conciencia moral. Esta exigencia de interioridad es necesaria para adecuar nuestra vida a la verdad. La conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos humanos (CIC 1779-1781).
f. LA FORMACIÓN DE LA RECTA CONCIENCIA MORAL[259]
hay que formar la conciencia y esclarecer el juicio moral. Solo una conciencia bien formada es recta y veraz. La conciencia es el heraldo que exhorta al bien. “La conciencia es el núcleo más secreto del hombre donde resuena la voz de hacer el bien, la conciencia es el instrumento con el cual siempre en un modo nuevo se reconoce en que modo el bien eterno e infinito tenga que actuarse en lo específico del tiempo” (R. Guardini). Seguir el dictamen de la conciencia es la obligación indeclinable de cada una de nuestras opciones, es el criterio moral inmediato de cada una de nuestras acciones. No podemos pactar con nuestra conciencia ¿Y qué conciencia hay que seguir? ¿Qué conciencia nos abre al bien? Hemos de seguir la conciencia cierta, verdadera y recta (NCIC, 1783). En la fidelidad a la conciencia todos los hombres se sienten atraídos a buscar la verdad. Tanto más prevalece la conciencia recta, tanto más el hombre se aleja del ciego arbitrio y se esfuerza de conformarse a las normas objetivas de la moralidad. Sin embargo, no pocas veces sucede que la conciencia sea errónea invencible (GS 16).
g. LA DEFORMACIÓN DE LA CONCIENCIA: LA CEGUERA DE LA CONCIENCIA[260]
La conciencia ha de ser educada y el juicio moral iluminado por la Palabra de Dios y por el Magisterio. Solamente así tendremos una conciencia bien formada y recta y verdadera (NCIC, 1783 ss.). La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida. Ella se va formando, se tiene que iluminar y continuamente corroborar, para no caer en una manera de portarse mezquina y salvaje, en un subjetivismo muy alejado del bien del hombre. Cuando el hombre se cuida poco de buscar la verdad y el bien es cuando la conciencia se hace casi ciega como consecuencia de la costumbre del pecado. Existe una ceguera de la conciencia cuando ella no detecta ya delante del bien o del mal o cuando la luz de la verdad no atrae ya al corazón. “Tú has llamado y gritado y has quebrantado mi sordera. Tú como un rayo has brillado y has alejado mi ceguera” [261].
h. SENTIDO DE CULPABILIDAD MORAL ÉTICO-RELIGIOSA (M. Vidal [262],
L. Monden [263])
No hay falta moral sino cuando la persona obra libremente contra el juicio de su conciencia. El pecado es una infidelidad aceptada libremente a los valores auténticos de realización de uno mismo en la línea del ser (ni soy yo ni dejo que los demás lo sean). El pecado es ante todo una infidelidad al llamamiento del amor. El pecado es el repudio del hombre mismo al amor divino, el rechazo al Amor con mayúsculas. El hombre debe de ser educado desde la toma de conciencia de responsabilidad personal y comunitaria delante de Dios y delante de los hombres. La conciencia formada es la que tiene en cuenta la dimensión religiosa, la dimensión comunitaria y la dimensión personal en una integración de una responsabilidad comunitaria de tipo personal. La componente comunitaria ha de ser asumida desde la propia interioridad de la persona. Si la comunitariedad se vive como una presión exterior de normas puede darse la conciencia despersonalizada masificada (la irresponsabilidad diluida en la masa)[264].
i. EL SENTIDO RELIGIOSO DE CULPABILIDAD
Va más allá de una simple ruptura de las pautas o normas establecidas en referencia a una ley que resulta del conjunto de prohibiciones con cierto carácter de presión o sometimiento. Para tener una noción y vivencia de la culpabilidad moral-ético-religiosa es necesario sobrepasar este nivel de presión social para ser asumidas de una manera activa tomando partido el nivel personal. A partir sólo del apropiación activa el hombre asume responsabilidad personal haciendo los actos propios[265]. Ha de considerarse no solamente la objetividad de la transgresión sino la intencionalidad del acto. Se ha de superar una concepción legalista de la conciencia moral situándola en su debido plano. La consideración legalista de la culpabilidad ha provocado la orientación casuística del mínimo legal, ha atomizado la vida moral en multitud de actos y ha conducido el tema del pecado a una orientación ineficaz y ridícula (B. Häring)[266]. La culpabilidad ha de integrar adecuadamente la dimensión objetiva y subjetiva ya que no puede hablarse de un pecado abstracto separado de la persona ni de una culpabilidad que no tenga en cuenta la objetividad[267].
j. ATENCIÓN A LA CONCIENCIA: FIDELIDAD A LA CONCIENCIA
La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre en el que se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquello (GS 16). Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer la ley divina (Pío XII)[268]. De ahí la obligación de seguir la propia conciencia y de formar la propia conciencia. La persona de moral recta procurará honradamente cuidar de que sus juicios sean rectos. Quien no actúa de esta manera será responsable de sus propios errores de conciencia. La persona debe formar su conciencia a la luz de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio. No se puede separar la lealtad a la Verdad con la lealtad a Cristo y la obediencia a sus pastores y a la doctrina de la Iglesia. No se puede ser discípulo de Cristo a la vez que se desdeña a los que comparten con él la misión de enseñar su Evangelio (Irish Episcopal Conference)[269]. No puede existir conflicto entre la conciencia de la persona y la doctrina de la Iglesia (Lawler)[270]. Los fieles han de dar su asentimiento interno a las doctrinas proclamadas con autoridad en materia de costumbres (Juan Pablo II, Familiaris Consortio cap. II).
k. LA CONCIENCIA NOS DICTA LA LEY DIVINA
El hombre percibe y reconoce por medio de la conciencia los dictámenes de la ley divina[271]. La conciencia guía al hombre al reconocimiento de su creador, al descubrimiento de su ser dependiente de éste y al sometimiento a la ley divina eterna y universal por la cual Dios ordena, dirige y gobierna todo el mundo y la comunidad humana universal. No se puede tolerar un pluralismo de opiniones dejadas al juicio de la conciencia subjetiva individual o a la diversidad de condiciones sociales y culturales[272]. La pérdida de la fe ha conllevado una pérdida de la conciencia, una corrupción y degradación de todos los valores de la persona y un atentado contra la dignidad humana. Al no existir una verdad última la cual oriente toda la praxis humana, entonces las ideas y acciones pueden ser instrumentalizadas fácilmente por fines de poder[273].
l. EL PELIGRO DE LLEGAR A VER LO MALO COMO BUENO. EXAMEN, DISCERNIMIENTO
Puede suceder muchas veces que nuestro propio criterio u otra persona o el tentador nos hace ver como bueno lo que Dios no juzga como tal. Hay algunas cosas que tienen falsa apariencia de virtud o también de vicio que engañan a los ojos del corazón y vienen a ser como una impostura que embota la agudeza de la mente, hasta hacerle ver lo malo como bueno; ello forma parte de nuestra miseria e ignorancia muy lamentable y temible. Para evitar este peligro se precisa de examen y discernimiento de espíritu: este discernimiento es la madre de todas las virtudes y a todos es necesario. Se precisa del discernimiento para desenmascarar la mentira (CIC 2847). La decisión en el obrar es recta cuando se rige por el beneplácito divino; la intención es buena cuando tiende a Dios sin doblez. La recta decisión es incompatible con el error, la buena intención excluye la ficción. En esto consiste el verdadero discernimiento: en la unión de la recta decisión y de la buena intención. Todo, por consiguiente, debemos hacerlo guiados por la luz del discernimiento pensando que obramos en Dios y en su presencia[279].
m. EL PELIGRO DEL SUBJETIVISMO MORAL: EL
SUBJETIVISMO-RELATIVISMO
Muchos factores intervienen para agudizar y acelerar los debates sobre la conciencia. El difundirse del pluralismo ideológico y la sensibilidad cada vez más vasta y profunda de la sociedad liberal y democrática de hoy que priva el relativismo y la tolerancia. El relativizar las normas objetivas y absolutas en beneficio del contexto cultural y la desvalorización análoga de la objetividad moral ha producido una clase de relativismo y de tolerancia totalmente pernicioso y decadente para el hombre de hoy. La cultura contemporánea ha perdido en gran parte este vínculo esencial entre Verdad-Bien-Libertad y, por tanto, una de las exigencias más fuertes hoy es la de conducir al hombre a volver a descubrirlo. El hombre debe convencerse que sólo en Dios alcanza su verdadera libertad, que sólo en la verdad puede encontrar la salvación y que Dios ha marcado en su propia ley la salvaguarda del único verdadero bien del hombre(VS 84)[280].
NOTAS:
[254]C.M.
MARTINI, Carta a los jóvenes. Pastoral de la comunicación y el amor.
[255] Id.
[256]Cf. E. NEDÒ, La filosofía en la vida. Álbum: letras y artes, p. 77.
[257]Cf. TERESA DEL NIÑO JESÚS.
[258]Cf. E. NEDÒ, La filosofía…
[259]Cf.D.H. 14.
[260]Cf.VS 62.
[261]Cf. AGUSTÍN, Confesiones X, 27.
[262]Cf. M. VIDAL, Estructura de la culpabilidad etico-religiosa, p.63.
[263]Cf. L. MONDEN, Conciencia, libre albedrío, pecado,Barcelona 1968,
12-22.
[264]Cf. KIERKEGARD, Mi punto de vista.
[265]Cf. ZUBIRIen:J. LUIS ARANGUREN,
Ética,Madrid 1972, 53
[266]Cf.B.HÄRING, Pecado
y secularización, Madrid 1974, 23-24.
[267]Cf.M.VIDAL, Moralidad
objetiva o moral subjetiva, Barcelona 1974, 563-575.
[268]Cf.GS 16;PÍOXII, Mensaje
radial sobre Formar correctamente la conciencia en los jóvenes cristianos, 23Marzo
de 1952, AAS 44, 271.
[269]Cf.I.E.C.:Conciencia y moral, n.11.
[270]Cf. LAWLER-BOYLE-MAY, Ética sexual, Pamplona
1992.
[271]Cf.C.P. 73.
[272]Cf.VS 4 (Veritatis Splendor).
[273]Cf.Ídem, 101.
[279]BALDUINO DE CANTERBURY, Tratado 6: PL 204,
466-467Sobre el discernimiento de espíritus(L.H. vol. III, p. 256-7).
[280]J.PABLOII, Enseñanzas IX, 1 (1986)
Congreso internacional de teología moral.
II. LECTURA UNITARIA DE LA BIBLIA:
LLAMADO CONSTANTE A LA CONVERSIÓN: no endurezcas tu
corazón
PALABRA CLAVE: en lugar de dureza de corazón, busca la
docilidad y fidelidad
Dios reclama La rectitud de conciencia, la fidelidad , autenticidad, sinceridad, ductilidad
Como respuesta al pacto de Alianza que ha sellado con su
pueblo. Los profetas van a recordar al pueblo este pacto y llamar a la
fidelidad a la Alianza.
1. Revelación (AT) Llamado a la conversión a lo largo del
Antiguo Testamento
En los profetas hay una llamada constante a la conversión.
Josué: búsqueda de la
fidelidad
Profetismo del norte: Amós
búsqueda de la denuncia
Eliseo buscador
insobornable
Profetismo del sur: Jeremías el celo por Dios y la verdad
Ezequias búsqueda de
la rectitud
2. Manifestación (Evangelio) Llamado a la conversión en el
Evangelio
En el inicio el
Evangelio comienza con un llamado a la conversión: apártate de tus pecados,
arrepiéntete y cree en la Buena Nueva (Mc 1,15).
En el centro del
Evangelio también hay una llamada a la conversión (Mc 8-9)
3. Proyección (NT) Llamado a la conversión en el apóstol
Incluso
después de la Resurrección persiste un llamado a la conversión en los primeros
discípulos.
DESARROLLO BIBLICO
1.
Preparación. Llamada de conversión en el
AT
La llamada a la conversión es un tema recurrente a lo largo
del AT. Literalmente es un alejarse del pecado y una vuelta a Dios (convertere,
metanoein) y tiene no solo un componente personal sino colectivo. Los
profetas denuncian el culto vacío que conlleva un alejamiento por una imagen
falsa de Dios. denuncian la doblez del corazón y la manera de practicar la
religión (ritualismo vacío). Los profetas van a insistir en ir a la raíz,
cambio del corazón. Recuerdan al pueblo la fidelidad (a la Alianza) que debe a
su Dios y exhorta a no hacerse esclavo de los ídolos, dinero, placer, envidia,
odio, extorsión.
Antes de los profetas existían determinados comportamientos
de conversión. Así por ejemplo los relatos del, el diluvio (Gen 6, 5ss), la
torre de Babel (Gen 11, 1ss) etc. Ante la destrucción de la creación y la
humanidad fruto de la desobediencia y rebeldía hacia Dios, este, fruto de su
benevolencia responde con la llamada a la conversión y fidelidad. Los profetas
son defensores de la verdad, denunciaron la injusticia y toda práctica y
lucharon por la justicia. Tanto Noé como Jonás son figura de Cristo.
Vamos a tratar de resumir la exhortación profética a la
conversión.
Moisés y Josué:
búsqueda falsa de la fidelidad con sustitutivos que alejan al hombre de Dios.
Elías y Eliseo se
pronuncian cuando la crisis de fe en el pueblo de Israel era más fuerte.
En el Reino del Norte:
Amós Denuncia la
degradación y llama e intercede a Dios. Señor no le tengas en cuenta su delito,
¿Cómo podrá resistir Jacob siendo tan débil? (Am 7, 5)
Oseas exhorta a la
conversión. Vuelve Israel al Señor tu Dios porque tropezaste por tu falta (Os
14,2)
En el Reino del Sur:
Isaías anuncia la
Buena Nueva de la Salvación. Gritad jubilosos porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel (Is 12, 6). Brotará de ti un retoño, un renuevo (Is 11, 1-2)
Jeremías el celo por
Dios y la verdad. Me sedujiste y me deje seducir. Pensé en olvidarme de ti pero
había en mis entrañas un fuego ardiente y no podía (Jer 20, 7.9). Denuncia la
rebeldía y corazón contumaz, tienen ojos y no ven, no quiere obedecer (Jer 22,
17)
Ezequiel denuncia las
abominaciones del Templo (Ez 8,3- 11, 25) y los pecados acumulados de la
historia de Israel (Ez 15,1- 24-27)
Los profetas del post exilio:
Miqueas, Nahúm, Sofonías, Ageo, Zacarías denuncian los falsos profetas y piden la rectitud. Vendrá
el día de Yahveh (el día de la cólera y la ira) de congoja, de sombras,
tinieblas y destrucción donde serás desparramados sin vergüenza. El pueblo
creyente quedará reducido a solo un resto (los anawin)
Jonás es un signo, una
figura que Jesús. Jesús mismo la menciona tres veces en el evangelio (Mt,
12,40; Lc 11, 30). Aquí hay alguien más grande que Jonás (Mt 12,40). Es una
llamada a la conversión, al universalismo de la misión. El pueblo encerrado en
su nacionalismo no quiere abrirse a que la salvación sea para todos. Jonás se
niega a obedecer pero Dios termina abriéndolo a una visión más amplia y
generosa. Dios mira de forma diferente que Jonás. Tiene lástima de Nínive, ve
su arrepentimiento y los salva (Jonás 4, 10).
2.
Manifestación. Llamada a la conversión en
el Evangelio
La historia de la salvación culmina en Cristo, su
cumplimiento. Jesús en su comienzo de la vida pública hace una llamada a la
conversión. El Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el evangelio (Mc
1,4.15; Mt 3, 2). En su sermón de la montaña va a interiorizar la ley y llamar
a una novedad de vida aludiendo a la adhesión a su persona. Se os dijo, pero yo
os digo (Mt 5, 21). Supone ante todo una decisión personal de religarme a
Cristo y a su novedad de vida respondiendo con la adhesión y el seguimiento. La
conversión cristiana tiene un marcado carácter cristológico.
El hombre se ve con la impotencia de salvarse siguiendo la
ley antigua (externa). Cristo se presenta como el nuevo Moisés, verdadero
intérprete de la ley. Se supera la antigua alianza, la concepción de la ley
antigua por la nueva Alianza, la ley nueva del amor. Cristo llama a la
conversión de corazón. Cristo llama a la interiorización de la ley nueva
dejándose guiar por su Espíritu de amor. Cristo da paso a una nueva moralidad.
Se trata de un ethos nuevo salido del interior del corazón, una nueva moralidad
como respuesta al amor personal de Dios.
Se trata pues de una nueva concepción de la ley, la ética y
la justicia de acuerdo a una observancia legalista (imposiciones por fuera).
Jesús apela al interior (el corazón) del hombre donde nacen los actos y
denuncia la dureza de corazón (Mt 19,8). Contrapone a la doblez del corazón la
pureza del corazón.
Parte como iniciativa de Dios fruto de su inagotable bondad
(Lc 13, 6-9). Siendo Dios él único bueno (Mt 10, 17-19) llama a todos a
participar de su vida-amor. Jesús nos muestra al hombre nuevo quien realiza en
su existencia la vida del ser humano según Dios.
La conversión no se queda en algo externo como obediencia a
una ley sino la llamada a escuchar, acoger y seguir a una persona: Jesucristo
(Mc 9, 7; Mt 17,5; Lc 9, 35). Es la llamada a vivir en él como hijos en el Hijo
y miembros del pueblo de la Nueva Alianza.
La conversión lleva consigo la entrada en una novedad de
vida, el aceptar su mensaje y reorientar nuestros pasos conforme a nuestra
finalidad, cumplir la voluntad del Padre. No solo el que dice Señor sino el que
cumple la voluntad del Padre (Mt 7, 21-23).
3.
Proyección. Llamada a la conversión en el
apóstol
La conversión en el NT supone la efusión del Espíritu
fuente e impulso de la novedad de vida.
Se trata de una vida nueva como hombres nuevos movidos y
guiados por el ES. Supone irse transformando con la nueva mentalidad de Jesús y
del evangelio. Revestirse del hombre nuevo desechando lo que está en contra con
el Reino de Dios.
Se trata de la vida nueva como corresponde a quienes han
sido resucitados.
Aunque esta conversión se inicia con el bautismo
participando de la nueva vida en Cristo pide una actitud de conversión
progresiva durante toda la vida. Supone un dejarse engendrar y formarse en Dios
incorporándonos a la nueva vida en Cristo. No existe una verdadera conversión
que no su ponga la adhesión no solamente a Cristo sino a la comunidad de
creyentes (La Iglesia) (EN 43). Esta conversión se prolonga en el espacio y en
el tiempo a través de los seguidores de Jesús y se mantiene hasta el final de los
tiempos (Mt 28,19; Lc 24, 4).
La conversión es un permanente morir para resucitar
insertos en su misterio Pascual.
A través del amor nos vamos configurando más y más con
Cristo. tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo. esforzaos por
buscar lo bueno, lo agradable, lo perfecto de acuerdo a la voluntad de Dios (Rm
12, 1-3). caminando sin desfallecer hacia la plenitud de Cristo (Ga 4, 19)
La conversión es tarea y objetivo de la Iglesia
La Iglesia en actitud permanente de conversión. La
conversión pide un reconocimiento de nuestra condición pecadora. Nada más
opuesto del arrogante que no necesita convertirse. Jesús denuncia la actitud
farisaica de quienes se autoconsideran los justos apoyándose en el cumplimiento
metódico de las normas y despreciando a los otros. Los falsos cumplidores
sujetos al cumplimiento (cumplo y miento). La vida humana supone de una
permanente actitud de conversión (vigilancia), un continuo éxodo de nosotros
mismos para vivir para Dios y al servicio de los otros.
La acogida de la conversión y la adhesión e incorporación
en la comunidad
La llamada a la adhesión a Cristo es también una llamada a
la incorporación en la comunidad de creyentes que es signo de esta novedad de
vida. Comunidad que se vive como pueblo de Dios llamado a vivir en alianza
total con él. La comunidad de creyentes es signo de la vida nueva según el
evangelio y las bienaventuranzas y a su vez anuncio del reino de Dios (EN 43).
La conversión adquiere así una índole comunitaria superando las divisiones y
sanando las heridas que se hayan podido abrir entre hermanos. La conversión
será un camino hacia la unidad reconciliada. Así los creyentes se apoyarán
recíprocamente y se animarán en la superación de los individualismos en la
comunión de la abundancia riqueza del Espíritu.
III. BASE
ANTROPOLOGICA
La necesidad de una antropología cristiana que este a la base de una
moral cristiana.
FUENTES
Yves Congard, Chenu, Schillebeeckx, karl Rhaner preparan el Concilio dialogo con el mundo
K. Wojtyla, C. Ratzinger contribuyen a superar un enfoque dualístico
La
necesidad de recuperar el significado del amor, matrimonio, familia
Para
esto ayuda la orientación personalista (comunio personarum)
La
relación y el diálogo entre fe y razón. La fe no está contra la razón
El
amor debe ser auténtico y veraz
El
amor debe ser personal y humano
El
amor debe abrazar toda la persona
El
amor pide fidelidad, estabilidad, permanencia
El
amor es fecundo abierto a la vida
La búsqueda de la verdad, el bien, la belleza
El hombre puede conocerse así mismo el mundo y Dios porque Dios le ha hecho ser inteligente capaz de conocer. Dios que es el Logos hizo el hombre racional. La filosofía trata de la verdad buscada.
El cristianismo trata de la verdad revelada. Debemos
poner en diálogo (dia - logos) la razón y la fe. Si existe algo existe alguien
y si existe alguien es por amor y si existe este amor es eterno y es Dios. El
hombre no puede negar la existencia de Dios. Si Dios no existe niega su ser
racional simplemente animal. Si en verdad mantenemos viva la inteligencia
buscaremos, indagaremos y no descansaremos hasta dar con la verdad.
Kant frente a las 3 preguntas existenciales:
¿Que podemos conocer?, (verdad - Lógica)
¿Que podemos hacer?, (bondad - Ética)
¿Que podemos esperar?, la vida que podemos esperar
Lo que es verdadero es eterno, la belleza increada, la
belleza en plenitud
La búsqueda de la verdad y del bien es
innato a la condición del hombre (homo erectus)
La
exigencia de la verdad, el
juicio moral debe ser veraz fiel a la verdad objetiva, no subjetiva
La
conciencia lugar
sagrado donde resuena la voz de Dios como ley interior sobre el bien y el mal,
nos dicta lo que está bien o mal. Lugar donde proceden los juicios morales. La
conciencia es garantía del proceso humanizador
IV. DESARROLLO
MORAL
1. CONTEXTO
Situación
de crisis del amor, matrimonio y familia motivada por el liberalismo,
liberación sexual, ideología de género, emancipación de la mujer, divorcios,
contracepción, técnicas de manipulación genética. Todavía persiste una visión
rígida, legalista, pesimista frente a la sexualidad y el matrimonio (fruto del
maniqueísmo). La Iglesia se plantea una nueva orientación y un nuevo paradigma
moral que haga frente a la trasnochada concepción legalista y manualista.
2. EVOLUCION EN LA COMPRENSION
1. (el despertar) La concepción de los SSPP
Tertuliano:
busca integrar la
influencia del montanismo, Platonismo y gnosticismo
St
Agustín: influencia
del dualismo del maniqueísmo. 3 Bienes del matrimonio
S.
Gregorio Magno:
el acto conyugal y la sexualidad es lícita y buena y querida por Dios
2.
(el ocaso) La concepción escolástica de la Edad Media
Sto
Tomás: incorpora
un acercamiento más antropológico, unidad del cuerpo y el espíritu 3 Fines
Alfonso
María de Ligorio:
reacción equilibrio (equiprobabilismo) frente al rigorismo y laxismo
3. (necesidad de integración) La crisis de la modernidad
El
Vaticano II trata
de responder al racionalismo y liberalismo
GS 1965 bases antropológicas, acercamiento y orientación personalista
HV 1968 riesgo de inadecuada formulación de la
procreación fijada por el orden natural
PH 1975 se intenta poner en relación la orientación
natural y la orientación personalista
FC 1981 se da una visión más personalista y dinámica de
la sexualidad, el matrimonio, la familia
EV 1995 dentro del misterio trinitario, de la encarnación
y del Misterio Pascual
AL 2015 más pastoral atendiendo a la situación de crisis desde una apertura y visión positiva
Vamos en esta verdad a detenernos
en un tema crucial para la moral. La conexión entre fe y razón, entre bien y
verdad. El giro antropológico y el enfoque personalístico aunque en principio
era un reclamo justo ha podido tener también derivaciones problemáticas cuando
se utiliza una antropología centrada en el hombre y desprovista de su conexión
con la fe. Juan Pablo II insiste en la necesidad de usar una antropología
adecuada que por una parte superase la visión dualística pero que no pierda la
finalidad de una orientación trascendente abierta a Dios (diálogo razón y fe,
naturaleza y gracia). El debate se abre en la justa autonomía (autodecisión,
autoconciencia), el hombre debe vivir en una autonomía heterónoma. Entre otros,
el problema de la conciencia se ha vuelto central en la reflexión moral. La
conciencia ha de considerarse como función específica del discernimiento y del
juicio moral.
3. LA CONVERSION (Bernard Lonergan) La necesidad y decisión de convertirse
La necesidad de conversión por encima de todo es una gracia.
Dios pone en el hombre el deseo de convertirse de volver a él. Si volvéis a mí
porque yo os haga volver (Jer 15,19). El hombre de por sí es imposible
convertirse necesita de la gracia de Dios, la luz de Dios. Es Dios que
continuamente sale a su encuentro. Al hombre le queda abrirse, reconocer su
propia incapacidad, su propio pecado. El reconocimiento de ser hijos es previo
a todo propósito de cambiar la vida. Sí soy hijo entonces no tendré miedo a
abajarme y reconocerme pobre, de perder mi miedo cuando me abajo para servir,
cuando pierdo mi tiempo por otros, cuando me abajo a lavar los pies de un
hermano.
La conversión moral
Dios se inclina sobre el hombre y va al encuentro de su
criatura porque es puro don de sí. El hombre puede prepararse para recibir este
don con gratitud con plena conciencia de sus límites con alegría por la
misericordia recibida. A veces pretendemos controlarlo todo a fuerza de
voluntarismo, caemos en un legalismo perfeccionista, pero el hombre no se
justifica por las obras si no por la gracia.
La conversión intelectual
Se da también el prototipo de ser todo cabeza cree que
conocer a Dios es una cuestión sobre todo intelectual. Reducimos a Dios a un
mero objeto de conocimientos dentro de nuestros pobres esquemas. Pero Dios es
el totalmente otro. Si Dios es el Señor ya no existe el absurdo todo tiene
sentido. La misma vida que recibo de él aparece con un misterio de gratuidad y
de amor que superan mi capacidad de comprender por qué no podré saber nunca por
qué razón me creó semejante a él y comparte conmigo la riqueza de sus es un
misterio de benevolencia. La mente ya no pretenderá comprender y conquistar la
verdad será una mente que vive en el reconocimiento de acción de gracias, la
confianza y en el abandono.
La conversión afectiva y religiosa
El amor nace de una forma imprevista sin una causa que lo
justifique o un fin inmediatamente claro. Aparece como una fuerza misteriosa
que emerge de las profundidades del corazón que ocupa el centro de la vida. Es
una experiencia que no se puede en absoluto forzar nadie podrá amar nunca por
obligación. Sí Dios nos pide amar está queriendo decirnos que el amor es donde
el hombre encuentra la auténtica realización de sí mismo y dónde verdaderamente
experimenta Dios. En este aprendizaje consiste el paso de la ilusión
sentimental a la conversión afectiva y religiosa.
4.
LA CONCIENCIA
MORAL (Juan Pablo
II, Veritatis splendor)
La
conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce
la cualidad moral de un acto concreto qué piensa hacer. En todo lo que dice y
hace el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y
recto. Mediante el dictamen de su conciencia el hombre percibe y reconoce las
prescripciones de la ley divina. Es preciso que cada uno preste mucha atención
así mismo para oír y seguir la voz de la conciencia. Esta exigencia de
interioridad es tanto más necesaria cuanto que la vida nos impulsa con
frecuencia a prescindir de toda reflexión, examen, o interiorización. El hombre
tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar
personalmente las decisiones morales. No debe ser obligado a actuar contra su
conciencia y se le debe impedir que actúe según su conciencia sobre todo en
materia religiosa (NCIC 1776-1784; DH 3)
La ley moral divina: la ley eterna (NCIC, 1950)
La ley moral es obra de la sabiduría divina: tiene en la ley eterna su verdad primera y última. La ley eterna tiene un punto en Dios origen de todas las leyes. La ley es declarada y establecida por la razón como una participación en la providencia. Esta ordenación de la razón es lo que se ha venido a denominar ley moral: el hombre es el único entre todos los seres animados que puede gloriarse de haber recibido de Dios una ley: dotado de razón, capaz de comprender y discernir, regular su conducta disponiendo de consciencia y libertad en la sumisión al que le ha entregado todo (Tertuliano, Marc, 2, 4). “La conciencia tiene unos derechos porque tiene unos deberes” (C. Newman). No se puede dar a la conciencia el privilegio de fijar de modo autónomo una ética individualista con la creación subjetiva de los valores y normas morales, si esta autonomía implicase una negación de la participación de la razón práctica en la sabiduría del Creador, o si bien se sugiriera una libertad creadora de las normas morales según condicionamientos socioculturales contradiciendo la enseñanza del Magisterio de la Iglesia (VS 32-44).
La ley moral natural (GS 89, 1; NCIC, 1954; VS 43-44)
La
ley natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir
mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira: la ley
natural está inscrita y gravada en el alma de todos y cada uno de los hombres
porque es la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe pecar. Pero esta
prescripción de la razón humana no podría tener fuerza de ley sino fuese la voz
y el intérprete de una razón más alta a la que nuestro espíritu y nuestra
libertad deben de estar sometidos (León XIII). La criatura racional está
sometida a la divina providencia de una manera especial, ya que se hace
partícipe de esa providencia, siendo previdente sobre sí y para los demás.
Participa pues, de la razón eterna; esta ley inclina naturalmente a la acción y
al fin debidos, y semejante participación de la ley eterna en la criatura
racional es lo que llama Sto. Tomás ley natural (Tomás de Aquino, Summa
theologiae I-II).
La formación de la conciencia
Hay que formar la conciencia y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz fórmula sus juicios según la razón conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. La formación de la conciencia es indispensable al estar sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado y preferir nuestro propio juicio. La formación la conciencia es una tarea de toda la vida. En la formación de la conciencia hemos de cuidar la interioridad y la escucha a Dios. La palabra de Dios es la luz de nuestro caminar es preciso la práctica de la fe y la oración igual que el examinar nuestra conciencia. (NCIC 1783-1785)
Hemos de distinguir:
Conciencia recta: cuando su juicio coincide con la
verdad
Conciencia errónea o defectuosa: cuando deformamos
la conciencia
Conciencia dudosa: cuando quedamos en suspenso sin
juicio moral
Conciencia probable: Cuando el juicio se hace sin
garantía de equivocar
El discernimiento de espíritu
La gradualidad de la ley objetiva
La deformación de la conciencia
11. CUSTODIA DEL AMOR
(MANDAMIENTOS)
I. CONTENIDOS
PRINCIPALES (EN BASE
A LOS STOS PADRES Y OTROS AUTORES)
Presentamos tres
esquemas alternativos: (I) LA
CUSTODIA DE LA VIDA-AMOR
(II)
LOS MANDAMIENTOS
(III)
LA NUEVA LEY
(I) ESQUEMA: LA CUSTODIA DE LA VIDA-AMOR
a. LA CUSTODIA DE LA VIDA-AMOR PARA DESARROLLARTE EN PLENITUD
Quien quiera vivir tiene dónde vivir y tiene de dónde vivir[281]. Dios nos llama a que entremos en Él, la fuente de la Vida y el Amor: ‘permaneced en mi amor’; ‘sin mí no podéis hacer nada’. Dios lo que quiere es nuestra máxima plenitud promoción y desarrollo. “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, depende de que acudamos a él y nos dejemos alimentar por él, tendremos vitalidad y fertilidad en el amor, en la medida que sea nuestra unión y permanencia con la fuente y el manantial del amor. Es el amor mismo el que nos llama, el que nos reclama, nos urge, nos creó, nos redimió, nos consagro para Él. porque nos quiere para él y en Él plenamente felices. La auténtica vitalidad del seguimiento de Cristo, del Amor: la fuerza vital para su proyecto de amor precisa de la vigilancia para no ser falsificadas ni soslayadas, las exigencias que ello comporta[282].
b. CUSTODIA LA VIDA-AMOR PARA PROPAGARLA ABUNDANTEMENTE[283]
¿Qué he de hacer para tener vida? El Señor le contestó: “Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, corazón, fuerzas”. Para amar se precisa tener la mente y el corazón y todo el ser llenos del Amor de Dios, y no dejar adulterar este amor en nuestra mente y nuestro corazón, pues minarían nuestra voluntad. Dios constantemente llama a su pueblo a la conversión por la corrupción y prostitución del corazón: “Pasmaos cielos… doble mal ha cometido mi pueblo, a mí me dejaron para hacerse cisternas agrietadas incapaces de retener el agua” (Jr 2, 12). Nuestra vida, nuestro corazón debe ser purificado de tanta adulteración que se nos va pegando: ¿qué pasó con aquella viña selecta, plantada con tanto amor y destinada a dar tanto fruto? (Is 5 , 1-5) Rompieron la cerca y dejaron entrar toda clase de bichos, creciendo toda clase de frutos de la carne, dejándoos llevar por la seducción del mundo y la tierra quedó agotada y desolada.
c. NECESIDAD DE VIGILAR Y GUARDAR PARA MANTENER LA PUREZA-VITALIDAD-ESENCIA
La norma divina es que debemos procurar que todos nuestros pensamientos, palabras y acciones tiendan a conformarse con la norma divina del pensar de Cristo; porque, como dice S. Pablo: ‘nosotros tenemos mente de Cristo’ (1Co 2, 8). Debemos, pues, examinar con diligencia que todos nuestros pensamientos, palabras y obras partan de Cristo como su origen y tiendan a Cristo como a su fin. En este discernimiento hemos de considerar que todo pensamiento, palabra y obra que vaya mezclándose con algunas perturbaciones no está de acuerdo con Cristo, sino que lleva la impronta del adversario, el cual se esfuerza por morder con la perturbación[284]. La vida de oración y de seguimiento supone una vigilancia y examen continuo de todos los movimientos de la mente, corazón y voluntad para adquirir una gran libertad y capacidad de amor a Dios y a todas sus criaturas con un corazón indiviso. Este amor no puede ser egoísta ni posesivo de las personas, sino todo lo opuesto: gratitud, desinterés y libertad.
d. EL PELIGRO DE DEJAR CONTAMINAR-CORROMPER LA VIDA-AMOR DE DIOS
La verdadera fecundidad y fertilidad de la vida-amor de Dios en nuestros corazones conlleva este doble movimiento de apegarlo, por un lado, a la fuente de toda nitidez y pureza, y por otro lado, no dejar que nada ni nadie nos pueda perturbar ni separar de este amor, ajustándonos en lo interior y lo exterior con moderación y rectitud al pensar y querer de Cristo. En todas las cosas existe una ley de acuerdo a su naturaleza y Dios ha dispuesto que nada pueda dañar todo lo que ha puesto en nuestro corazón, por eso dice: “Felices los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”; no es algo inalcanzable (cf. Mt 5, 3). El que tiene una mente y un corazón limpios de todo afecto desordenado a las criaturas contempla en su misma belleza interna la imagen de la naturaleza divina que lleva dentro de sí. Si nos esmeramos con una actitud diligente en limpiar nuestro corazón de toda suciedad con que haya sido ensombrecido, él nos promete que volverá a resplandecer en nosotros la hermosura divina, recuperando la semejanza de nuestro origen[285].
e. VIGILANCIA DE LOS SENTIDOS
La permanencia en el amor de Dios supone una atención y vigilancia continua, mantenida desde una constante oración: “Velad y orad para no caer en tentación porque el espíritu está pronto pero la carne es débil”. Esta vigilancia ha de extenderse a todo tiempo y circunstancia de nuestra vida, porque la carne tiene deseos contrarios al espíritu y el espíritu contrarios a la carne. Si alguno cede por poco que sea a los halagos del cuerpo, la gloria del mundo o satisfacción de la carne pronto se verá arrastrado a aquellas obras de la carne. Se precisa, pues, la vigilancia de los sentidos para someterlos a la recta razón y a la ley de Dios, la lampara del cuerpo son los ojos, si tu ojo está contaminado todo tu cuerpo estará a oscuras. Es así como la constante de todos los santos es esta “vigilancia atenta” de los movimientos de todos sus sentidos y pasiones, al punto de refrenarse con toda clase de medios y con la máxima firmeza y esperanza. El mismo S. Agustín dice “No digas que tienes alma pura si tienes ojos impuros porque el ojo impuro es mensajero de un corazón impuro”[286].
f. VIGILANCIA DE LA MENTE
Es del pensamiento de donde salen las cosas buenas o malas, el primer lugar donde se opera y se fraguan las acciones es en el pensamiento. En el pensamiento y en las palabras, ideas, intenciones que dimanan de éste, dejando descubrir los sentimientos y movimientos más profundos y secretos del hombre. Por ello que ni siquiera con el pensamiento hemos de ceder jamás al pecado: ”todo el que mire a una mujer con mal deseo hacia ella ya ha adulterado en su corazón” Es según el modo de examinar las intenciones de nuestras opciones es en el hablar, en éste se descubren y desvelan lo interno de nuestros pensamientos ”porque de lo que rebosa el corazón habla la boca”[287]. La castidad, pues, no comienza en el corazón sino en la mente; un corazón puro pide y exige una mente pura y unos ojos limpios. El corazón es ciego y va donde le dirija nuestra mente.
g. LA VIGILANCIA DEL CORAZÓN
Porque del corazón salen las acciones buenas y las malas; los asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, injurias, etc…, salen todas del corazón. Porque donde está tu tesoro allí está tu corazón. ¡Cuánto precisamos de esta pureza, integridad y libertad del corazón para orientarlo a Dios, para ordenarlo por encima de todas las inclinaciones de la carne en vistas del amor de Dios, trascendiendo incluso las cosas más santas, los amores humanos para ordenarlo todo al amor de Dios! La grandeza del hombre es esta vivencia de exclusividad del amor de Dios situado por encima de todo, de todos y de nosotros mismos. Se puede y se debe amar con el alma encarnada sí pero trascendiendo lo meramente humano, para ser movido por el amor de Dios, por lo que él desea de mí de los demás y del mundo[288]. El amor al que Dios nos llama es algo más que mera atracción, placer, complacencia mutua. Es el don total, libre, incondicional del amor de Dios a nosotros que pide, de igual manera, el don de nuestra libertad y del amor incondicional de nuestra vida, ordenando todo nuestro ser desde su plan y designios de amor[289].
h. LA EXCLUSIVIDAD DEL CORAZÓN: CASTIDAD-PUREZA
La castidad debe ser entendida como un proceso hacia la madurez del amor[290]. Se debe tener toda una educación en la castidad desde el seno de la pequeña comunidad; la castidad es educación hacia la caridad y convivencia en los pequeños detalles cotidianos. ¡Cuánto hay por hacer en el campo de la castidad en la amplia gama de la vida de la comunidad! Ésta supondrá una combinación de suavidad y exigencia, de humilde vigilancia y examen, una vida de oración en constante apertura, docilidad y obediencia al Espíritu. ¡Cuán importante se hace cuidar con exclusividad y la integridad del corazón, la virtud de la castidad! No se puede dar uno a sí mismo de manera total y absoluta a dos personas al mismo tiempo. Si uno se da del todo a uno, no se puede dar de la misma manera y al mismo tiempo al otro (Mt 6, 24). Cristo, para la persona consagrada, ha de ser el Amado, el Esposo, El Señor, el máximo amor de su alma; de la misma manera los cónyuges cristianos se deben exclusividad en el mismo amor de Cristo.
i. LA DELICADEZA DE CORAZÓN: PRUDENCIA, MODESTIA, PUDOR
La prudencia es el amor que sabe discernir lo que se precisa y lo que impide andar a Dios[291]. Para la adquisición del Único y Sumo bien se precisa de la renuncia de los otros múltiples bienes; se precisa discernimiento para elegir y prudencia y fortaleza para no ser desviados o derribados por ningún sentimiento de soberbia o de lujuria[292]. La persona verdaderamente prudente se esfuerza por examinar, corregir y valorar todas las cosas, situaciones, actuaciones según el Verdadero Bien de toda la persona. ¡Cuán necesario valorar las virtudes de la prudencia, modestia y pudor cristiano! El pudor no gusta de palabras torpes y vulgares, detesta toda conducta inmodesta, incluso lo más leve, se obliga con todo cuidado a evitar la excesiva familiaridad con personas de otro sexo, porque lleva plenamente el alma de un profundo respeto hacia el cuerpo, sabe que es miembro de Cristo y verdadero Templo del Espíritu Santo. El pudor se acompaña de una sana formación de conciencia moral y practica de las otras virtudes[293].
j. VIGILANCIA DE LA VOLUNTAD
¡Cuánto se precisa en nuestro mundo de personas firmes, capaces de manifestar sus opciones y compromisos hasta el final. Nuestra sociedad se caracteriza por una debilidad y flojera increíble, por una inestabilidad y volubilidad, aun en las resoluciones más fundamentales. Se precisa, pues, una voluntad firme, preparada para la lucha. El seguimiento resultará imposible para el que no se ejercite en mantener sus opciones en un ejercicio continuo de voluntad libre de todo y de todos. No basta ser atraído por Jesús ni basta tener la intención de seguirle a él, sino se determina por una resolución firme para no ser arrastrado por el ambiente. Se precisa una educación de la voluntad hacia el ordenamiento de la fe y del nuevo orden de valores que presenta Cristo y su Evangelio, a la luz de la oración y de su Palabra diariamente asimilada. Se precisa la orientación y complementación de todo nuestro ser: mente, corazón y fuerzas hacia el ser más profundo, independientemente de todo lo que pueda resultar apasionante, placentero, de lo que piense el mundo e incluso de lo que aparece más lógico a nuestros sentidos y a nuestra razón.
k. FORTALEZA DE VOLUNTAD: DOMINIO DE SÍ: TEMPLANZA[294]
La fortaleza de espíritu deriva del Espíritu de oración, de vigilancia y austeridad, por lo que debemos mantener el espíritu fervoroso y la carne a “raya” para no dejarnos llevar por las pasiones y las apetencias desordenadas de la carne. Con decisión y firmeza debemos de alejar de nosotros todo lo que pueda separarnos de Dios y del sentimiento de su Ley divina. Quien no aprenda a negarse a sí mismo y a todas las ofertas y apetencias del mundo, quien no sabe de sacrificio y de dolores no sabe de este camino de verdaderos amadores[295].
Para crecer, practicar y alcanzar un amor exclusivo y
consagrado se precisa purificar y resanar nuestras tendencias egoístas,
sometiendo nuestra voluntad; lo que supondrá el ejercicio de muerte diaria a
nosotros mismos y un ejercicio diario de cruz y de humillación, entrar
constantemente en el Misterio Pascual de Muerte y Resurrección de nuestro
Maestro y en la incomprensibilidad de su Cruz (1Co 2, 3). Sólo un corazón libre
de toda atadura egoísta y de toda atadura de este mundo puede nacer a la
libertad de los hijos de Dios.
l. EDUCACIÓN EN LA PENITENCIA-MORTIFICACIÓN-ASCESIS-OBEDIENCIA-SERVICIO
La principal penitencia ha de ser funcional, es decir, en vistas de la fraternidad; la vida de comunidad supondrá muchas veces una penitencia en lo que significa dejar mi propio interés, morir a mí mismo: a mis gustos, mi carácter… que posibilite una convivencia fraterna. También estamos llamados a ser dueños de pasiones desde una voluntaria penitencia corporal: “Los que son de Cristo, han crucificado su carne y sus vicios e concupiscencias”; “Castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre no sea yo mismo descalificado”, dice S. Pablo[296]. En esto ninguna diligencia es excesiva, ni ninguna severidad resulta exagerada: “si tu ojo te es escándalo, arráncatelo y échalo dejos de ti, mejor es que perezca uno de tus miembros que no el que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena”, dice el mismo Jesús. Si la falta de salud o la poca estabilidad en ella no permiten a alguno mayores austeridades corporales no por ello se puede dispensar de la vigilancia y de la mortificación interior, aquella que sólo tú y el Señor conocen.
m. EDUCACIÓN PARA EL SACRIFICIO Y PARA LA DONACIÓN
La negación y renuncia a uno mismo supondría diversos niveles:
a) A nivel psicofisiológico: el
control y moderación en nuestros instintos sexuales, la persona se vive
sometida a instintos y pasiones percibiendo al otro como algo agradable con el
deseo de poder instintivamente tocar, gozar y poseer. Se precisa que la persona
célibe sublime los instintos a la razón y de la razón a la fe.
b) A nivel psicosocial: más allá de
la búsqueda de un mero bienestar físico, puede haber toda una serie de búsqueda
de aprecios humanos, valoraciones, estimas, amistades particulares con acepción
de personas, buscando compensaciones o utilidades, por lo que se precisa que la
persona célibe viva con gran libertad y exclusividad de corazón.
c) A nivel espiritual: el amor se
deberá ir purificando de sentimientos, pagas, consuelos y búsquedas de amor
propio para ir pasando a un amor gratuito, sacrificado, desinteresado que sólo
busque al Amor desde el olvido y la total donación de uno mismo[297].
n. EVITAR LOS PELIGROS, ALEJÁNDOSE CON PREMURA DE LAS OCASIONES DE PECADO
Es importante recordar algunos santos como, por ejemplo, S. Francisco de Sales, S. Caesar Arelat [298] y algunos de los insignes doctores de la Iglesia como por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, San Alfonso Maria de Liguori [299]. Es más fácil vencer las tentaciones de la carne de los halagos y atractivos de la pasión con una “pronta fuga” que afrontándolos directamente. A veces sirve más la fuga que la lucha en campo abierto como dice S. Jerónimo [300]: “por esto lo rehuso para no ser yo nunca vencido”. Tal fuga no consiste tanto sólo en alejarse con premura de la ocasión de pecado, sino de cómo de saber alzar la mente durante esas luchas a las cosas divinas, fijando la vista en Aquél a quien hemos consagrado toda nuestra vida, “contemplad la belleza de nuestro amante Esposo” nos recomienda el doctor y santo Agustín [301]. “Estad pues siempre vigilantes, porque quien ama el peligro en él perece” (Sir 3, 27). Ningún medio es más cercano y más seguro para vencer las tentaciones contra la hermosa virtud de la castidad que recurrir inmediatamente a Dios por la oración[302].
o. NECESIDAD DE UN AMBIENTE DE ORACIÓN, FRATERNIDAD, RECOGIMIENTO Y CULTIVO DE VALORES
De todo esto se desprende la necesidad de cuidar el ambiente donde se vayan transformando y formando la vida de los futuros discípulos; será necesario que durante un largo proceso reciban una educación-formación diligente y cuidadosa que les haga fuertes para enfrentarse a las adversidades y difíciles situaciones de nuestro mundo ¿Habrá algún jardinero que exponga a las tempestades plantas selectas, pero aún tiernas, con el pretexto de probar una fortaleza que todavía no tienen?[303] La formación en los valores cristianos impone una atención delicada a un clima fraterno social y moral, que respete y eduque las personas en los valores cristianos. Se precisa una educación en el trato, en el respeto, en el pudor, en las discreciones; conviene pedir a los responsables de la educación que pongan especial atención y cuidado en promover estos ambientes que fortalezcan el verdadero culto y desarrollo de los valores cristianos, humanos, morales y religiosos[304]
NOTAS:
[282]Cf. V. S. 119; Cant 2:1-3.
[283]SAN BASILIO EL GRANDE, de la regla monástica: la fuerza de amar, respuesta, 2, 1: PG 31, 909-910 (Lh vol III, 1913).
[284]Cf. GREGORIO DE NISA, Sobre el perfecto modelo del cristiano: PG 46, 283 (LH III 330-331).
[285]Cf. Id.; Ap 2:20; Gen 1:26. 9.
[286]Cf.AGUSTÍN, 211: PL 33, 97; Mt 26, 41; Gál 5, 7. 19-21; Mt 6, 22-23.
[287]Cf. Mt 12, 32-33; 5, 28; 12, 37; 15, 17-18.
[288]Cf. J.RIDICK, Un tesoro en vasijas de barro, p.80; Mt 25, 19; 6, 21.
[289]Cf. Id., 90.
[290]Cf. P.CRISTANELLO, Madurez Psicosexual en el Desarrollo Celibato;en: Review for Religions, p 37.
[291]Cf. AGUSTÍN,M.E. 1, 15, 25.
[292]Cf. Id., L 155, 4, 13.
[293]Cf. PÍOXII, Sacra Virginitas,1954; 1Co 16, 15; 6, 19.
[294]Cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA(NCIC), 2338:La integridad de la persona; aprendizaje en el dominio de sí.
[295] Cf. S.JUAN DE LA CRUZ, Subida al monte Carmelo. Comentario sobre la noche oscura del alma.
[296]Cf. Gál 5, 24; 1 Corintios 9, 27.
[297]Cf. J RIDICK,Un tesoro en vasijas de barro, Madrid 1988, 107-108.
[298]Cf.FRANCISCO DE SALES,Introducción a la vida devota 4, 7;CAESAR ARELAT,Sermón 41.
[299]Cf.TOMÁS DE AQUINO,En el ep. ad Corintios 6:3;ALFONSO MARIA DE LIGUORI,La verdadera esposa de Jesucristo 1, 16; 15, 10.
[300]Cf. JERÓNIMO,Contra vigilante: 16: PL 23, 352.
[303]Cf. SV 27; MN 42.
(II) ESQUEMA: LOS MANDAMIENTOS
a. DIOS QUIERE NUESTRO MÁXIMO DESARROLLO Y CUMPLIMIENTO EN AMOR
Dios quiere nuestra máxima promoción. Como Hijos del Amor estamos llamados a la perfección en el amor, a ser perfectos, maduros, terminados como el Padre es perfecto. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza al ordenarle su fin, con sabiduría y amor a través de la ley inscrita en su corazón. El hombre lleva en su propia naturaleza esta ley del amor como una ley natural[305]. Gracias a ella sabemos qué se debe hacer y qué se debe evitar. Dios dio esta luz y esta ley en la creación. Conócete a ti mismo, hombre, lo genial que eres y cuídate a ti mismo [306] El hombre está constantemente llamado a adaptar su vida a esta ley que lleva dentro, "graba en tu corazón esta ley que te digo y adapta tu vida a ella". Reconocer a Dios como Señor de nuestra vida es el núcleo fundamental, el corazón de la ley.
b.
PARA ASEGURARNOS DE QUE NUESTRO PROCESO NOS DEJA ALGUNAS REGLAS, MANDAMIENTOS
Dios nos
deja algunas reglas sobre cómo mantener la vida y el amor puros. Dios, que nos
ha dado una vida de gran valor y trascendencia incalculable y que conoce mejor
que nadie su desarrollo-perfección en el amor, nos llama a ser un Pueblo Santo
en perfección en el amor. Dios mismo nos ha propuesto como un camino que
conduce a la vida eterna y nos ordena: "Sed santos, porque yo, el Señor,
soy Santo". Lo que el hombre es y lo que debe hacer se manifiesta en el
momento en que Dios se revela y se propone como modelo de nuestra acción y
comportamiento moral para caminar en el amor. A través de la custodia de los
mandamientos, la perfección del Pueblo de Dios se manifiesta a su único Dios y
está llamado de todos a responder a su santidad [307]
c. SI QUIERES ENTRAR Y PERMANECER EN LA VIDA GUARDA LOS MANDAMIENTOS
Los
mandamientos no son más que el ordenamiento de todo nuestro ser para la
plenitud de la vida en Dios. Cómo toda nuestra vida se forma según nuestro bien
supremo, como compendio de los muchos bienes que cuentan nuestra auténtica
identidad, en relación con Dios con nuestro prójimo y con el mundo material.
Los mandamientos nos enseñan el camino que conduce a la vida, nos enseñan la
verdadera humanidad del hombre. Enfatizar los deseos esenciales y los derechos
fundamentales inherentes a la naturaleza de la persona humana; Los mandamientos
están destinados a proteger el bien de la persona humana a imagen de Dios, a
través de la protección de sus bienes particulares. Los preceptos negativos son
normas morales fundadas en términos de prohibición, pero que expresan de forma
singular la exigencia inalienable de proteger la vida humana, la vivacidad, la
convivencia, la justicia, la integridad, en definitiva, de los derechos
ineludibles de toda persona humana. Constituye la condición básica y la primera
etapa necesaria en el camino hacia la libertad [308]
d. PRIMER MANDAMIENTO: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS
El primer mandamiento como precepto fundamental de la ley y de los profetas: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con todas tus fuerzas". Es el núcleo y el centro de la ley de Dios. Es la demanda conmovedora del amor, la respuesta personal al amor, reconocerlo como Dios, como el único y absoluto Señor de nuestra vida y adorarlo solo porque solo Él es santo; El bien supremo de nuestra vida es Él, por lo que todos estamos llamados a conocerlo, amarlo y servirlo al máximo de nuestra existencia, a obedecerlo y caminar humildemente con Él practicando la justicia y la piedad amorosa. La existencia misma es una respuesta al don y a la iniciativa amorosa de Dios, es reconocimiento, homenaje, culto de acción de gracias y cooperación libre y amorosa con el plan que Dios nos propone. Dios nos ama primero. Los mandamientos explicitan la respuesta de amor que el hombre está llamado a dar a su Dios desde su nacimiento.
e. EL SEGUNDO MANDAMIENTO: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO [309]
El segundo mandamiento similar al primero, dice Jesús, es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Este precepto es una derivación directa del primero. Todo el que ama a Dios, que se da al Ser, ama a los que nacen de él. Es una expresión de la dignidad única de la persona humana, que es la única criatura a la que ha amado para sí misma. Todo esto no significa que Cristo tenga la intención de dar prioridad al amor al prójimo o, peor aún, separarlo del amor a Dios. Estos dos mandamientos son inseparables y uno no se puede entender sin el otro: el que ama a Dios debe amar también a su hermano, si alguno dice: Amo a Dios y odio a su hermano es un mentiroso (asesino). En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos.
f. LAS DERIVACIONES: EL RESTO DE LOS MANDAMIENTOS[310]
De los dos mandamientos anteriores cuelgan toda la ley y los profetas. Todo el Decálogo debe interpretarse a la luz de este doble y único mandamiento de la caridad, la plenitud de la ley: la caridad es la ley en su plenitud. Por supuesto, si amas, obviamente se deduce que no adulterarás ni matarás, ni robarás ni codiciarás, y que seguirás todos los demás preceptos. Todos los mandamientos encarnados en la ley de Dios forman una sola unidad, un todo inseparable; Cada uno de los Diez Mandamientos se refiere a cada uno de los demás y al todo, ya que se condicionan mutuamente. Transgredir un mandamiento es eliminar todos los demás. No se puede disociar en el hombre un comportamiento hacia Dios y hacia los demás hombres, ni hacia sí mismo: el hombre es una unidad y el Decálogo unifica la vida teologal y social del hombre.
g. TERCER MANDAMIENTO: SANTIFICARÁS LAS FIESTAS
El cristiano llamado a la santidad está llamado a santificar su vida, su día, su trabajo, su actitud y todo lo que hace y vive; la oración debe llevar a una vida de oración en una vida convertida en liturgia viva, en adoración continua buscando en todo la gloria de Dios. Este profundo carácter litúrgico y cultual de la vida humana exige momentos especialmente reservados durante el día y durante la semana para interrumpir la actividad diaria y ofrecerla en alabanza y acción de gracias al Señor. El hombre debe saber detenerse y descansar de toda actividad para adorar a su Dios, culto externo, visible, público y comunitario en fraternidad universal con toda la Iglesia, donde la alabanza de Sión se eleva como un solo corazón unido al de Cristo[311]. El domingo y las fiestas de precepto, los fieles tienen la obligación de participar en la Misa como testimonio de pertenencia y fidelidad a Cristo y a su Iglesia, dando ejemplo y testimonio público de oración, fraternidad, alegría, culto al espíritu y atención a las necesidades de los demás.
h. CUARTO MANDAMIENTO: HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE
Este cuarto mandamiento se refiere a la segunda parte y se refiere a las exigencias derivadas de la caridad en orden jerárquico. Dios quiso que honráramos a nuestros padres después de él, a quienes debemos la vida física y también en gran medida la vida espiritual, porque como buenos padres cristianos nos han transmitido a su manera el conocimiento de Dios. A ellos siempre les debemos reconocimiento, gratitud, cariño y cariño. Con especial respeto y veneración, pide a los ancianos que están en condiciones de recibir más ayuda y consuelo que nunca. La piedad filial, es decir, el respeto a los padres, debe estar siempre revestido de una inmensa gratuidad, no sólo tratando de ayudarlos en el plano material, sino también en el plano moral, espiritual, afectivo, especialmente en los momentos de soledad, de abatimiento, de vejez o de enfermedad. Jesús reconoció este deber de gratuidad ante sus padres: bajó con ellos a Nazaret, y vivió bajo su tutela, creció en sabiduría, estatura y aprecio ante Dios y ante los hombres[312].
i. QUINTO MANDAMIENTO: NO
MATARÁS [313]
El orden en el amor requiere el orden correcto de uno mismo; respeto por la propia vida y la de los demás. El amor propio es un principio fundamental. La norma última o fundamento de la moralidad es el reconocimiento del valor ineludible y sagrado de la vida.
Solo
Dios es el dueño de la vida y el hombre tiene que saber administrarla, nadie en
ninguna circunstancia puede reclamar el derecho de matar: quitar la vida de
manera directa a un ser humano inocente. La vida humana debe ser respetada y
protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción hasta el momento
de su consumación en este mundo, la muerte.
En todo,
la dignidad personal y suprema de la vida humana debe ser salvada y respetada,
custodiarla y salvaguardarla en su totalidad e integridad, tanto a nivel
corporal como a nivel moral y espiritual. El Sermón de la Montaña recuerda el
precepto de que no matarás y recuerda el rechazo absoluto de la ira, el odio,
la venganza. Cristo exige a sus discípulos que amen a sus enemigos.
j. SEXTO MANDAMIENTO: NO
COMETERÁS ACTOS IMPUROS [314]
La sexualidad abarca todos los aspectos de la persona humana en la unidad del cuerpo y debe orientarse en la vocación de todos al amor y a la comunión. Jesús vino a restaurar la creación a la pureza de sus orígenes. Todos somos llamados a la vocación divina, a la castidad. La castidad significa la integración exitosa de la sexualidad en la persona y, por lo tanto, la unidad interna del hombre en su ser corporal y espiritual; La sexualidad es aquello que expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico. Se hace personal y verdaderamente humana cuando se integra en la relación de persona a persona, en el don mutuo, incondicional y total del hombre y la mujer establecido en el matrimonio: la virtud de la castidad conyugal comporta la integridad de las personas y la totalidad del don. Del mismo modo, la castidad perfecta para el Reino de los cielos exige la integridad y el orden total del corazón como colaboración del hombre en toda la obra de la Redención.
k. SÉPTIMO MANDAMIENTO: NO ROBARAS .[315]
El orden
en el amor supondrá el orden de todos los bienes debido a la caridad fraterna y
el destino universal último de la solidaridad con todos los hombres. De todo lo
que hemos recibido, somos gestores y no propietarios. Dios confía al hombre los
bienes de la tierra destinados a toda la familia humana; La propiedad privada
es un derecho legítimo pero no absoluto, la apropiación de bienes es legítima
para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada
uno a atender a sus hermanos, a sus necesidades fundamentales y a las de sus
cargos, pero está subordinada al destino universal y al bien común. Lo que se
te ha dado es para el uso de todos (destino universal de los bienes). La tierra
ha sido entregada a todo el mundo y no solo a los ricos [316] El derecho de propiedad nunca debe
ejercerse en detrimento de la utilidad común, sigue la doctrina tradicional de
los Padres y los doctores de la Iglesia [317] El acaparamiento excesivo de riquezas
con tantos hombres hambrientos es intolerable.
L. OCTAVO MANDAMIENTO: NO DARÁS FALSO TESTIMONIO [318]
La verdad debe ser defendida de toda falsedad en las relaciones con Dios y el prójimo. Este precepto moral deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigos de la Verdad. Las ofensas a la verdad son una infidelidad o expresan un rechazo del pacto de Dios con su pueblo. Dios, que es verdadero, pide al hombre que se conforme a la verdad. Dado que Dios es el verdadero, los miembros de su pueblo están llamados a vivir en la verdad. El hombre que naturalmente busca la verdad está obligado a honrarla y administrarla. Una vez que el hombre ha conocido la verdad, está obligado a adherirse a ella, ordenando toda su vida de acuerdo con sus demandas. El verdadero discípulo de Cristo está llamado a vivir en la verdad desechando toda mentira, engaño hipócrita, mentira y maldad. El bien y la integridad de los demás y el respeto a su dignidad son razones suficientes para silenciar lo que no se debe saber.
m. NOVENO MANDAMIENTO: NO TENDRÁS A PENSAMIENTOS O DESEOS IMPUROS
La concupiscencia conlleva el oscurecimiento de nuestra vocación fundamental al amor, de nuestra orientación fundamental axiológica. San Juan distingue tres tipos de concupiscencia: la de la carne, la de los ojos, la del corazón. Conlleva el orgullo de la vida. El noveno mandamiento se refiere a la lujuria de la carne. La concupiscencia perturba las facultades morales, inclinando al hombre a cometer pecado. La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón. "El cristiano debe creer y someter toda su acción a lo que cree, para que al hacerlo purifique su corazón y llegue a comprender lo que cree".[319] La pureza de corazón es la condición necesaria para entrar en este vívido "conocimiento" de Dios. A través de la pureza de la mirada externa e interna, a través de la disciplina de los sentidos y la imaginación, a través del rechazo de toda complacencia en pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos, de este rechazo el hombre adquiere esta purificación del corazón. La práctica de la virtud de la pureza está íntimamente ligada a la práctica de la oración.
N. DÉCIMO MANDAMIENTO: NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS
El décimo mandamiento despliega y completa el noveno que, como hemos dicho, se relaciona con la concupiscencia de la carne, prohibiendo la codicia, la codicia. El trastorno de la concupiscencia nos impulsa a desear cosas agradables que no poseemos. Se trata del recto ejercicio de la razón para llegar a un uso y apropiación justa y moderada de los bienes terrenos. La gratificación de los ojos y el orgullo de la vida llevan al hombre a una pasión inmoderada por las riquezas y su poder. Todos los cristianos deben tratar de orientar correctamente sus deseos para que el uso de las cosas de este mundo y el apego a las riquezas no les impidan encontrar el espíritu de pobreza evangélica, ni buscar el amor perfecto. Las Bienaventuranzas revelan un orden de felicidad y gracia, de belleza y paz que ocultan la fuente de la verdadera riqueza, placer y alegría. [320]
(III) ESQUEMA: LA NUEVA LEY (se desarrolla más tarde en 14 "seguimiento" )
a. EL SERMÓN DE LA MONTAÑA
El programa más completo y la formación más amplia de la Nueva Ley está claramente relacionado con el Decálogo y constituye la Carta Magna de la moral evangélica. Así como Dios a través de Moisés entrega el Decálogo a su pueblo en el Monte Sinaí, Dios a través de Jesús, el Nuevo Moisés, entrega los mandamientos nuevamente a los hombres. Jesús cumple los mandamientos de Dios. "No he venido a abolir la ley, sino a hacerla cumplir". El mandamiento del amor al prójimo se interioriza en sus exigencias. El amor brota de un corazón que ama y precisamente porque ama está dispuesto a hacer mayores exigencias. Jesús muestra que los mandamientos no deben entenderse como un mínimo legal que no se debe superar, sino como un camino abierto a un camino moral de perfección evangélica cuyo impulso interior es el amor. Jesús mismo es el cumplimiento vivo de la ley que cumple con el don total de sí mismo[321].
b. EL SEGUIMIENTO DE JESÚS[322]
Jesús se convierte en la máxima guía referencial para cada
hombre y todos los hombres de todos los tiempos: "Si quieres ser perfecto,
ven y sígueme". Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida para cada
hombre, es la verdadera Luz que ilumina a todos los hombres y a todos los hombres,
se convierte para todos en luz de verdad y fuente de sentido para la vida. Los
hombres se convierten en luz en el Señor, hijos de luz; Al obedecer la verdad,
conocerás la verdad y la verdad te hará libre. El misterio del hombre sólo se
aclara en el misterio del Verbo encarnado. La respuesta decisiva al problema
moral del hombre la da plenamente Jesús de Nazaret, el Cristo. Es necesario que
el hombre de hoy se dirija de nuevo a Cristo para obtener de él la respuesta a
sus tareas morales. Es urgente que la moral recupere su dimensión cristológica;
Debe su respuesta personal al llamado de Cristo a cada hombre a seguirlo. El
modo de actuar de Jesús, sus palabras, acciones y preceptos constituyen la
norma moral cristiana. Seguir a Cristo: es el "fundamento esencial y
original de la moral cristiana".
c. LA REGIA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS
A través
del bautismo hemos sido incorporados a Cristo que nos hace partícipes de su
filiación. Participamos de la nueva condición de los hijos de Dios para vivir
en su amor. Hemos sido ungidos con el óleo santo como sacerdotes profetas y
reyes. Para el que vive la nueva condición de hijo habrá tentaciones,
dificultades, penas y miserias pero él no se someterá a nada ni dependerá de
las circunstancias desafortunadas, en todo saldrá victorioso por la gracia de
Dios. Como hijos estamos llamados a vivir en sus manos, todo es vuestro y
vosotros de Cristo y Cristo de Dios (1 Co 3, 23). Esta es nuestra realeza,
reinar con Cristo. Míos son los cielos y mía es la tierra, míos los santos y
los pecadores. Si el mismo Dios es mío, todas las cosas son mías.
d. LA
LEY DE LA GRACIA
El nuevo
Testamento nos sitúa en un orden nuevo, el orden no del temor sino del amor, el
orden de la gracia. El mandamiento nuevo no es una imposición sino una
revelación, invitación del amor, si quieres… ven y sígueme. Mi yugo es suave y
mi carga ligera (Mt 11, 20). Cristo nos liberó, no hemos de dejarnos oprimir
por el yugo de la esclavitud (Rm 8, 21). Allí donde reina el Espíritu esta la
libertad. No debemos caer en el libertinaje. No usemos de la libertad para
recaer en la esclavitud. En un tiempo éramos esclavos de nuestras pasiones,
insensatos, desobedientes, descarriados, llenos de envidia, consumiendo la vida
en la maldad odiándonos unos a otros. Pero dios, rico en misericordia cuando
estábamos muertos por el pecado nos rescató. (Tit 3, 3-4; 2 Tim 1, 9; Ef 2,
4-6).
e. EL
DINAMISMO DE LA GRACIA
El
dinamismo de la gracia es dar y recibir gratuitamente. Si fuimos amados y
rescatados con un amor gratuito también
nosotros estamos llamados a amar gratuitamente. La lógica de la gratuidad es el
régimen del amor. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis (Mt 10, 8). De la lógica
del cumplimiento de la ley a la imitación. No debemos caer en el legalismo. No
nos salvamos por nuestros esfuerzos o méritos. No se vence por un gran
ejército, nada valen los caballos para la victoria (Sal 32). La ley de por sí
es buena pues actúa como pedagoga y nos ayuda a discernir el bien del mal. La
trampa es creer que la práctica de la ley nos trae la salvación. La salvación
proviene del amor gratuito de Dios. No actuemos por obligación sino por amor. Vivir en la lógica de la gracia nos cura del
orgullo y la soberbia espiritual. No debemos de buscar otra recompensa más que
el hecho simple de amar. Dios debe ser amado no por las obras sino por sí
mismo. Amar sin pretender, libre de exigencias, donde no hay nada que defender
o conquistar. Aunque no hubiera cielo yo te amara, aunque no hubiera infierno
te temiera (Santa Teresa). A veces tenemos miedo a no recibir amor, como si el
amor tuviera que pagarse o merecerse, hemos de entrar en la lógica de la
gratuidad donde la única ley es el amor.
NOTAS
[306]Cf. AMBROSIO, Examen días IV, sermon IX, 8:CSEL 32, 241.
[307]Cf. V.S. 10-12; Ex 19, 8-24; 20, 18-21; Lv 19, 2.
[308]Cf. AGUSTÍN, En Iohannis Evangelium. Tratatum" 41, 9-10: CCL 36, 363; VS 13; NCIC,2070.
[309]Cf. NCIC,2142; GS 24; Mt 22, 36; Mc 12, 24; Mt 19, 19; 1Jn 5, 1; 4, 20; 5, 2-3.
[310]Cf. NCIC,2069; Dt 6, 5; Lv 19, 18; Mt 22, 37-40; 19, 18; Rom 13, 9-11; St 2, 10.
[312]Cf. NCIC,2197; Mt 7, 10-12; Lc 2, 50-52.
[313]Cf. NCIC,2253; DV introd. 5; 1, 1; Mateo 5:21ss.
[314]Cf. NCIC,2331; Persona Humana, 3; Donum Vitae: Instrucción de la Sagrada Congregación de la Doctrina para la Familia (SCDF) 22. feb. 1987 y 29 Dic 1975; Mt 19, 10.
[315]Cf. NCIC,2401; Populorum Progressio, 22 de 1967; Sollicitudo rei socialis, 42de 1987.
[316]Cf. AMBROSIO, De Nabato12, 53; PL 14, 747.
[317]Cf. TOMÁS DE AQUINO,Sobre la propiedad ST II.II q 66 art 2; GD 69.
[318]Cf. NCIC,2464;Dignitatis humanae 2;Juan 14, 6; Romanos 3, 4; Juan 8, 12; 1Vie 2, 1.
[319] AGUSTÍN, "Fide et symbolum" 10, 25; NCIC,2514; 1Jn 2, 16.
II. LECTURA UNITARIA DE LA BIBLIA: RESTAURAR EL PACTO -
ALIANZA
PALABRA CLAVE: RESTAURACION
LA RESTAURACION EN CRISTO A
TRAVES DE SU AMOR REDENTOR
(Revelación del misterio
Pascual)
1. Preparación (AT)
El cuidado de la vida y el amor a través de los profetas
moviéndo a creer y ser fieles.
La revelación del amor de Dios es progresiva
El pueblo es reticente a los ídolos y abandonar a Dios
Dios no cesa en su empeño por redimir a su pueblo
2. Revelación (Evangelio)
Jesús restaurando a través del Nuevo Pacto.
Pacta la Alianza Nueva a través del misterio pascual, a
través de su cuerpo y su sangre. Jesús exige la transformación total y la
consagración a él. Todo lo que quiero es amor, amor constante y fiel. Jesús en
su mandamiento nuevo (nuevo código) lleva a plenitud y cumplimiento la Ley
Antigua
3. Proyección (NT)
Te daré un corazón nuevo y escribiré mis mandamientos en él.
Vivir con un corazón nuevo como respuesta a la fidelidad de Dios. Ministros de
una nueva alianza.
DESARROLLO BIBLICO:
1. Preparación
(AT). LA LEY ANTIGUA:
Dios se compromete con su pueblo
y pacta una alianza (Provisoria no definitiva)
LA ALIANZA CON MOISÉS (La ley antigua: Las Tablas de la
Alianza, El Decálogo)
Esta Alianza como experiencia de
liberación pide al pueblo el sometimiento a la ley
El pueblo debe renovar cada año
la Alianza con una gran fiesta donde se haga el memorial (zikkarôn: se
revive cada vez que se la evoca). El Padre de familia narraba la experiencia de
la pascua (el gran Hallel)
INSTITUCION DE LA PASCUA (Ex 12, 1-14)
Significado de la Pascua: Se celebraba el 14 de Nisan
(plenilunio-equinocio de primavera) inicio vital. Comienzo del ciclo vital.
Experiencia fundante de renovación de la Alianza asociada al Éxodo: la
liberación y la salvación de Israel de la esclavitud de Egipto. Se juntan dos
acepciones: la fiesta de los ázimos (massot) con la fiesta propia de la Pascua
(Pesa)
Elementos de la cena:
Los panes ácimos
Las copas y el vino (rito de la
sangre) 7 copas y 7 bendiciones-oraciones-discursos
El cordero inmolado. Se rociaba
el pueblo con la sangre. (rito de bendición)
Evolución de la Pascua (progresiva Yhavización)
En
el tiempo del pueblo en Caldea, pueblo pastoril. Fiesta pastoril de primavera
En
el tiempo del pueblo nómada y peregrino por el desierto. Fiesta de la Pascua
asociada al Éxodo
En
el tiempo de la monarquía. Celebración litúrgica-cultual asociada al Templo
(donde se sacrifica el cordero pascual)
En
el tiempo de Josías. Centralización del culto en Jerusalén. Peregrinación
nacional
En
el tiempo del Exilio. Al perder el templo se vuelve a celebrar en familia
LOS PROFETAS EXHORTAN A LA NECESIDAD DE RENOVAR LA ALIANZA.
Denuncian la corrupción del
corazón.
Rompieron la experiencia del pacto.
Oseas (6, 1-6)
la renovación de la Alianza
Isaías (61-62) la
llamada a la santidad
Jeremías (30-31) la promesa de la nueva Alianza
2. Revelación.
LA NUEVA LEY EN
CRISTO (Jn 13 ss)
Jesús denuncia a los
escribas y fariseos que cargan fardos pesados, ni entran ni dejan entrar
Sepulcros blanqueados y expresa
la necesidad de liberar al hombre de las antiguas prácticas vacías
Libertad frente al sábado (Mt
12, 1-8)
Libertad frente al ayuno (Mt 9.
14-17)
Libertad frente a los ritos de
purificación (Mt 15, 1-20)
Libertad frente a los ritos
cultuales del templo (Mt 21, 12-13)
Libertad frente a los que se
creen justos (Mt 23)
La renovacion y
cumplimiento de la pascua (A través del evangelio de Jn)
En el tiempo de Jesús se da la
revelación de la Nueva Alianza a través del Misterio Pascual
Se renueva y lleva a plenitud la
celebración de la Pascua. Nueva Alianza
Se trata de la Ley Nueva
salida del corazón de Cristo ofrecido (mandamiento nuevo)
Continuidad y Novedad:
Jesús celebra la tercera Pascua definitiva con sus discípulos (14 días)
Comienzo
la semana antes: Con la cena de la unción en casa de Lázaro
La
prolonga una semana después: la semana de Pascua (resurrección)
El jueves santo: Antes de la fiesta de Pascua (día de la preparación Perásceve)
Jesús
adelanta la cena con sus discípulos. Revelación de su amor extremo
En
la Santa Cena: Toma el Pan: esto es mi Cuerpo
Toma la copa: Esto es el cáliz de mi sangre,
signo NA
Discurso
de despedida
El viernes santo: El día donde se sacrificaba el Cordero
Cristo representa el Cordero
inmaculado capaz de mover a la bendición divina (sacrificio agradable a Dios
capaz de quitar el pecado del mundo)
El sábado santo: El día octavo, el más solemne de la fiesta
El día propio de la Pascua nueva
y eterna
El
día sin fin, las apariciones del Resucitado
Jesús revela en su misterio
Pascual la plenitud del amor
La Cruz revela las nupcias del
Cordero
Jesús viene a liberar al hombre
del yugo y tiranía de la ley con la supremacía del amor
Pone como primacía el amor a
Dios y a los hermanos
El nuevo mandamiento del amor
(Jn 15, 13)
El amor a los enemigos (Lc 22,
20)
3. Proyección. El don del
Espíritu
El fruto de la Resurrección. La
vida nueva en Cristo. Regidos por la Ley Nueva, mandamiento nuevo. Amaos como
yo os he amado en esto conocerán que sois míos
Pentecostés. La recepción del
Espíritu
El amor en la primera comunidad
(ágape, cáritas)
El amor fraterno es
interiorizado y expandido a todos
Amor sin excepción (Act 10, 34)
Amor gratuito sin buscar
recompensa (1 Co 9,11)
Amor que sirve y cuida de los
otros (1 Co 8, 13)
Auto donación de la vida que da
la vida y el amor de Cristo (Jn 15, 13)
Amor hasta el final (1 Tes 4, 9)
III. BASE
ANTROPOLÓGICA
La primacía del
amor. Frente a la confusión
del lenguaje y la banalización del amor es necesario una adecuada
interpretación del significado del amor. Diferente terminología (eros-
philia-agape). Se precisa enmarcarlo e diferentes ordenes
(creación-redención-santificación) y procesos (individuación-personalización.
socialización)
El amor
esponsal: Un amor fiel y
comprometido hasta el final
El amor
redentor: A través del amor
humano (encarnacional de Cristo) accedemos al amor divino
Proceso de descubrimiento, maduración e integración del amor
Integración de las distintas dimensiones: Físico psíquico, racional, espiritual, comunional
Somos el
pueblo de la Alianza
Llamados a
renovar la Alianza y ponernos al cuidado de la vida-amor
Llamados a la
consagración llamados a transmitir el amor-vida de Dios
Llamados a la
pureza de corazón, a la virtud de la castidad
IV. DESARROLLO
MORAL
CONTEXTO: Estamos viviendo una fuerte crisis por la pérdida de la fe, del valor, sentido y significado de la vida-amor, sexualidad, matrimonio familia. Se vive en un fuerte permisivismo y relativismo moral imbuidos en un fuerte consumismo, materialismo y hedonismo. La fuerte ideología del género y mal interpretación de la libertad y autonomía (liberlalismo, dejar hacer). La cultura del consumo de usar y tirar conlleva a la vivencia del sexo (liberalismo sexual, pornografia) con el reconocimiento de la masturbación, la fornicación, la prostitución, relaciones prematrimoniales, separación de matrimonios como algo totalmente legítimo y bueno. Se ha perdido el valor sacramental y el descrédito en las instituciones (las personas solo actúan conforme a la ley civil). Se hace así necesario un recuperar el valor y significado de la vida, del amor, la sexualidad, el matrimonio, la familia. Vamos a detenernos en algunas cuestiones referentes a la vida y el amor, al matrimonio y a destacar la llamada a la pureza y limpieza de corazón (virtud de la castidad)
MORAL DE LA VIDA (Evangelium vitae)
Significado de
la vida
Ofensas contra
la vida vulnerable
La vida
naciente. El aborto
La contracepción
El suicidio la eutanasia
MORAL DEL MATRIMONIO
La primacía del amor. experiencia
fundante. Sentido interpersonal-relacional
Llamada a la comunión de personas (Comunio personarum) comunidad de vida-amor
Significado del amor esponsal. (a imagen de Cristo esposo por la su esposa, la Iglesia)
El sacramento del matrimonio. signo de la unión con Cristo con los creyentes. Consagración de la
relación interpersonal (santificación de los conyugues)
FINES DEL MATRIMONIO
Dimensión
unitiva (sentido
sacramental: indisolubilidad)
Dimensión creativa
(procreación y educación)
Dimensión interpersonal (fidelidad mutuo cuidado y ayuda)
OFENSAS CONTRA
EL MATRIMONIO
Adulterio el deseo desordenado de la mujer de otro
Divorcio ruptura del vínculo matrimonial contra la
indisolubilidad
Relaciones prematrimoniales. El amor entendido como un proceso pide crecer y madurar para que sea estable y duradero. Solo dentro de esta permanencia en el amor se abre uno a la fecundidad de formar una familia a través del sacramento.
El cuidado de la vida-amor y la llamada a la limpieza de corazón
La castidad es una virtud moral, forma parte de la virtud cardinal de la templanza que tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los objetivos te la sensibilidad humana. La castidad significa la integración de la sexualidad en la persona y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad que tiene una componente corporal y biológico se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en la vivencia del amor fiel y verdadero. Entraña la integridad de la persona y la integralidad del don. Esta integridad asegura la unidad de la persona y se opone a todo comportamiento que la puedan lesionar o falsificar. No tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje. (NCIC 2337-2350)
OFENSAS A LA PUREZA DE CORAZON (CASTIDAD) (NCIC 2351-2359)
12. PECADO
I. CONTENIDOS PRINCIPALES (EN BASE A LOS STOS PADRES Y
OTROS AUTORES)
Presento tres esquemas alternativos: (I) NATURALEZA DEL PECADO
(II)
EFECTOS DEL PECADO
(III)
LA DINAMICA DEL PECADO
(I) NATURALEZA
DEL PECADO: DESORDEN Y RUPTURA DE LA VIDA Y EL AMOR
a. EL RECHAZO DEL AMOR
El
regalo del amor puede ser rechazado. El primer paso hacia el rechazo es la
desconfianza, el miedo a que el otro no se comunique realmente gratuitamente,
sino que tenga algún interés oculto. El primer pecado en el Jardín del Edén es
la desconfianza y la desobediencia. En la base del rechazo del amor está
ciertamente la falta de confianza en la gratuidad y sinceridad del acto
comunicativo de Dios. A la iniciativa divina de la alianza, el hombre puede
responder con infidelidad. El tentador también se llama diablo, que significa
"el divisor". Tiende a dividir:
b) el hombre contra otro hombre.
c) al hombre consigo sí mismo.
a)
insinuar la sospecha de una propuesta falsa. "¿Es cierto que Dios ha
dicho: 'No es necesario que comáis de ningún árbol del jardín?' (Gn 3,1). Esta
frase del tentador, en su paradoja (¿cómo es posible que Dios haya prohibido
todos los frutos?), tiene un presupuesto maligno: debe haber una razón de conveniencia
personal por la que Dios le ha prohibido al menos uno de los frutos, tal vez su
acción no sea al final tan desinteresada como parece. El tentador busca crear
en el hombre incredulidad y desconfianza en la gratuidad y sinceridad del acto
comunicativo de amor por parte de Dios.
b)
El segundo paso es la falta de confianza en el otro, insinuando la sospecha de
que el otro busca su propio interés y quiere eliminarme. No hay comunicación
auténtica", repite la voz malvada; Tienes que arreglártelas para
sobrevivir defendiéndote de todos. La comunicación está viciada por una
profunda sospecha: el otro se está buscando a sí mismo. Entonces puede
engañarme, y muchas veces, de hecho, me engaña. Esta tentación de la desconfianza prevalece en toda
relación humana y la amenaza en su raíz. La comunicación está continuamente
enredada por la sospecha. ¿Realmente me amará? ¿Realmente merece mi amor?
¿Alguna vez podré confiar en alguien en el mundo? Debido a esta desconfianza,
se rompen amistades, se separan familias, se rompen contratos, se violan
convenios sagrados entre naciones. Frente a la alianza y la fidelidad de Dios,
está el rechazo en la desconfianza. El pecado produce la división, la tristeza
de no entenderse, la vergüenza de no responder en una relación amistosa, la
incapacidad de vivir juntos. De un pueblo llamado a vivir una unidad profunda,
se pasa a la confusión de Babel, a la destrucción y a la guerra (Hch 2 y 4; Ex
19; Gn 11).
c)
El hombre pierde la confianza en sí mismo. El hombre se vuelve incapaz de
hablar y escuchar. El hombre se vuelve incapaz de amar y compartir con los
demás. El hombre se levanta contra otros, grupos contra grupos, naciones contra
naciones. Dios había hecho al hombre a su imagen, con una naturaleza semejante
a él, para vivir en el amor con fuerza de la que nos habríamos adherido a él
con deseo y gracia, a los demás con afecto recíproco. [323]Debido a nuestra desobediencia y a que
nos volvemos mal contra nuestra propia naturaleza, permanece dividida y sin
protección. Por el pecado entra la división, y el hombre se vuelve incapaz de
crear esta unidad. Si por naturaleza la misma semilla, el amor, unifica, el
pecado divide y corrompe la naturaleza en un estado dispersivo, inestable,
polimorfo y desunido[324]. Por el pecado el hombre se desordena, cuando pierde su
propósito final, el amor se desordena[325]: en lugar de glorificar la presencia de
Dios en nosotros y en todas sus criaturas, la persona se glorifica a sí misma.
Más que poseer sus propias acciones, es su esclavo, debido a la incapacidad de
comprender la verdad total y la ineptitud para descubrir la presencia de
posibles racionalizaciones.
b. EL PECADO ES ESTA RUPTURA EN EL DIÁLOGO CON DIOS, CON LOS DEMÁS Y CONSIGO MISMO.
Toda
nuestra historia es la historia de la comunicación divina a la humanidad. El
diálogo de Dios con la humanidad comienza desde el primer tiempo de la creación
y continúa a lo largo de nuestra vida. Este diálogo tiene sus momentos de
crisis y ruptura.
b) Entre el hombre Y los demás
c) En el hombre mismo
a):
El pecado nace ante todo cuando el hombre, ante la realización según el plan de
Dios, elige la autosuficiencia negando la necesidad de Dios en la realización
de su propia vida y de su propia felicidad. La voluntad del hombre de ponerse a
sí mismo como dueño de sí mismo y de su vida conduce fácilmente al fracaso y a
la decepción.
b):
El pecado se extiende a todas las dimensiones posibles: personal, social,
estructural, en las relaciones con los demás, en el enfoque de las relaciones
sociales y civiles. Basta ver todo lo negativo presente en la cultura de la
violencia, de la guerra, de la muerte en la que vivimos, en todas las formas de
alienación y esclavitud en nuestra sociedad. Se vuelve imposible compartir la
solidaridad y la amistad, la división es más fuerte.
c): El pecado involucra todo el ser de la persona. De la situación de ruptura con Dios brota la ruptura interior en el hombre mismo; la ruptura de la comunicación produce un cierre; la incapacidad de diálogo y de compartir recíprocamente, el desequilibrio afectivo y social de la propia persona. Esto produce división, conflicto, falta de unidad y paz. La inseguridad produce falta de responsabilidad y desorientación y lógica terrenal de la vida según su propia voluntad.
C. EL PECADO ES, FUNDAMENTALMENTE, LA AUSENCIA DE DIOS EN LA VIDA DEL HOMBRE.
El
hombre sin Dios se convierte en una destrucción feroz para sí mismo y para los
demás. No se puede separar al hombre de Dios y oponerlo a Dios. No se puede
separar el mundo de Dios y ponerlo en contra de Dios en el corazón del hombre:
eso sería contra la naturaleza del mundo y contra la naturaleza del hombre,
contra la verdad intrínseca que constituye toda su realidad más profunda, toda
la verdad sobre sí mismo y su destino último. Habiendo conocido a Dios, los hombres no le han dado el
debido honor, sino que sus corazones estaban oscurecidos, y prefirieron servir
a la criatura antes que al Creador. Por eso Dios los ha abandonado a sus
deseos: se han abandonado a impurezas de todo tipo, se han entregado a pasiones
vergonzosas entre sí: mujeres que tienen relaciones sexuales contra su
naturaleza, hombres entre sí; reciben así en sí mismos el castigo de su
perdición (Rm 1, 21ss; cf. Juan Pablo II).
d. EL PECADO EN EL MAL USO DE NUESTRA LIBERTAD (GS 13)
El
hombre puede abusar de su libertad cayendo en la ilusión de la
autorrealización, de la autoproyección, de ponerse a sí mismo como la única
norma de sus acciones. En este sentido, el pecado corresponde a una visión
retorcida de uno mismo, de la sociedad y del mundo, que impide un contacto
positivo con la realidad. El hombre tiene la posibilidad de elegir el bien o el
mal, la vida o la muerte (Ecl 1, 1). El hombre puede intuir el bien y orientarse hacia él, pero
puede encontrar una voluntad frágil que lo lleve a opciones de ruina y muerte
para sí mismo y para los demás. De ahí la responsabilidad que tiene hacia su
propia libertad. Desde
el comienzo de la historia, el hombre abusó de su libertad volviéndose contra
Dios y anhelando lograr su fin fuera de Él. El pecado es la raíz de toda
esclavitud humana: "Ustedes fueron esclavos del pecado porque no
obedecieron la ley recibida de corazón".[326]
e. EL PECADO COMO DIVISIÓN
Por
el pecado el hombre se encuentra dividido en sí mismo (Rm 7, 1ss.). Al no
querer reconocer a Dios como su principio, el hombre ha roto el orden propio en
relación con su fin último y, al mismo tiempo, toda armonía tanto en la
relación consigo mismo, como en la relación con los demás y con toda la
creación. Toda vida humana, tanto individual como colectiva, se presenta como
una lucha dramática entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. Hasta
el punto de que el hombre es incapaz de vencer eficazmente los ataques del mal
por sí mismo. Así que todos se sienten encadenados. El pecado se presenta como una
esclavitud, una disminución para el hombre mismo, porque le impide alcanzar su
propia realización. A la luz de esta revelación, tanto la sublime vocación como
la profunda miseria, de la que también los hombres hacen la experiencia (GS
13), encuentran juntas su razón última (GS 13).
f. LAS FALSAS FORMAS DE LIBERTAD CONDUCEN A LA ESCLAVITUD (R. H. 16)[327]
La
auténtica libertad tiene la exigencia de una relación honesta con la verdad:
«Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 32), lo que es
también la advertencia de evitar cualquier libertad aparente, cualquier
libertad superficial y unilateral, o una libertad que no penetre en toda la
verdad sobre el hombre. Importante
y necesaria es la libertad externa, la garantía de leyes civiles justas, pero
más importante y preciosa es la libertad interior.
En
la raíz de la verdadera libertad debe estar siempre la libertad interior,
porque la libertad exterior por sí sola no es suficiente (2 Co 3, 17). Sólo
quien vive según el Espíritu y se guía por una recta conciencia moral capaz de
elegir el verdadero bien está preparado para llegar a ser verdaderamente libre.
El hombre alcanza su dignidad cuando, libre de toda esclavitud, tiende a un fin
con libre elección[328] Es cierto que el hombre de hoy tiene muchas cosas, pero
también es cierto que esas muchas cosas lo "tienen" (esclavo). El
hombre se vuelve así miserable cuando se convierte en esclavo de las cosas.
g. EL PECADO COMO ALIENACIÓN
Aunque de hecho notamos la existencia del pecado en la experiencia moral de los hombres, podemos preguntarnos: ¿Es la experiencia y la noción del pecado una realidad o una alienación? El hombre es un "animal de realidades" (J. Zubin), pero también es un poderoso constructor de superestructuras alienantes (Marx y Freud). El pecado no es solo un mal para el hombre, sino para la humanidad. La negación y desintegración de la historia humana es la negación y desintegración de la historia de la salvación y de la presencia de Cristo en ella (Mt 25,31-46). El pecado es la negación de la Esperanza escatológica que opera dentro de la historia humana. La negación de la Esperanza se traduce en la individualización de los individuos y de los grupos: el cierre dentro de sí mismos engendra egoísmo y egoísmo, desintegración y alienación. El pecado no une, sino que dispersa. Dispersión, que es la alienación del hombre por el hombre. El mal del mal se manifiesta en una síntesis de falsificaciones: la mentira de la síntesis de totalizaciones violentas, totalizaciones a nivel cultural, político o eclesiástico.
H. EL PECADO COMO TRANSGRESIÓN DE LA LEY ETERNA (San Agustín)
Ninguna
definición de pecado ha tenido tanta influencia como la de San Agustín.329] "un dicho, hecho o deseo contra la
ley eterna", como también registraría Santo Tomás[330].
Esta
definición incluye dos elementos esenciales en la realidad del pecado:
El elemento formal: la razón propia del mal en la medida en que va en contra de la ley eterna.
Hay
que considerar que la ley, como ya hemos dicho (ver mandamientos), no es solo
una norma impuesta desde afuera que frena o limita la libertad (o, legalista),
sino que más radicalmente es una dimensión que estructura al ser humano en sí
mismo y guía y estimula su desarrollo[331]. San Agustín coloca el pecado como una transgresión del
orden natural inviolable e invariable, aunque corre el riesgo de entenderlo
como transgresión o ruptura de una norma o ley con una orientación legalista de
la culpa.
I. EL PECADO COMO AVERSIÓN DE DIOS Y CONVERSIÓN A LAS CRIATURAS
Hay también otras formas de concebir el pecado en la teología agustiniana: «procurar los bienes temporales despreciando los eternos»[332], «usando de lo que debemos disfrutar y disfrutar de las cosas que deberíamos usar"[333], "separación de Dios y conversión a las criaturas"[334]. Para algunos, esta última sería la definición más precisa del pecado (M. Hufter). Para San Agustín, el hombre es una tensión de deseo. El corazón humano vive en una inquietud radical de búsqueda. El pecado es la distorsión o el desvío de ese deseo radical; en lugar de orientarse hacia Dios, el corazón se convierte hacia los bienes creados (cambio del objeto del amor). Aunque esta visión tiene la ventaja de estar profundamente adaptada a la experiencia psicológica como proceso antropológico y tiene la desventaja de ser interpretada en términos individualistas, dejando de lado la dimensión social.
J. EL PECADO COMO ACCIÓN DESORDENADA (Definición escolástico-tomista)
La
definición tomista, aunque acepta los enfoques agustinianos, tiene sus propios
matices. La noción de pecado está condicionada por la comprensión de todo el
ser moral. Santo Tomás presenta la moral como una ciencia de los actos humanos,
diferencia lo universal y lo particular: el fin de la vida moral es la
bienaventuranza. "El
pecado es un acto humano malvado. Acto humano en cuanto voluntario y malo en
cuanto que carece de la medida obligatoria que siempre se toma para gobernar.
La regla de la voluntad humana es doble: la razón y la ley eterna que es como
la razón de Dios mismo" (Santo Tomás)[335]. El pecado se concreta así en la acción desordenada a una
norma inicialmente de carácter humano racional, pero que en segundo lugar tiene
un carácter religioso trascendente. Pero también corre el riesgo en la vida
moral de dividir el comportamiento humano pecaminoso de tal manera que pierde
el sentido de referencia a toda la persona. Hoy busca superar la moralidad de
los actos por una moral de las actitudes, de opción fundamental.
K. LA VISIÓN PERSONALISTA COMO DIVISIÓN DEL HOMBRE EN SÍ MISMO
Cuando
el hombre se separa de Dios, también se separa del hombre mismo, en la medida
en que el hombre sufre la locura de invertirse, de convertirse en Dios para sí
mismo. El hombre peca parodiando a Dios y pretendiendo ser para sí mismo su
propio estandarte y gobierno. Por lo tanto, cada pecado prolonga y reproduce el
pecado original de una manera u otra. Pecar es negarse a permanecer en la
propia condición de criatura. Pecar es rechazar la condición de hombre. El
pecado desde una perspectiva personalista es un multiple no:
no al hombre,
no a la comunidad,
no a la propia vocación histórico-cósmica.
El pecado se conceptualiza como la división del hombre en sí mismo y la deformación humana[336].
L. LA VISIÓN ECLESIAL
La
noción eclesial aparece como una perspectiva muy marcada en la noción y la
experiencia dentro de la comunidad cristiana y su visión eclesial[337]. El Concilio Vaticano II reconoce el
pecado dentro de la Iglesia misma: la Iglesia acoge a los pecadores en su
propio seno y se declara al mismo tiempo santa y necesitada de purificación. El pecado no solo hiere al
hombre, sino a la Iglesia y a todo el Cuerpo de Cristo (LG 8) [338] K.
Rahner hace un estudio de esta visión eclesial del pecado a la luz del Vaticano
II.339].
El horizonte del pecado debe abrirse a perspectivas cristológicas eclesiológicas y escatológicas para ser valorado en su dimensión más profunda. La confesión del pecado ante Dios que se revela en Cristo tiene una llamada a la salvación que se realiza en la reconciliación que Dios Padre nos concede en Cristo a través del Sacramento de la Reconciliación con un marcado carácter personal y eclesial.
NOTAS:
[323]MÁXIMO CONFESOR,Obras de Máximo Confesor,I Centuria 46-49, Vol II Filocalia.
[325]B. LONERGAN, “Experiencia religiosa". Thomás A. Dunne y Jean Mane Laporteeds.
[331]D. MONGILLO, Peccato,en: Diccionario Enciclopédico de Teología Moral, Roma 1973, 688-689.
[336]B.HÄRING, La ley de Cristo I, Barcelona 1968, 397-408.
(II) ESQUEMA: EFECTOS DEL PECADO
a) DENTRO DE NOSOTROS: (confusión, contradicción, GS 83)
No estoy en paz conmigo mismo. Estoy en contradicción
conmigo mismo. No tengo correlación entre lo que pienso, digo, hago; entre los
sentimientos y la expresión externa. No puedo expresar mis sentimientos como me
gustaría. Tengo que tragar y reprimir, y esto eventualmente me desgasta y me
deprime. No me entiendo a mí mismo, siento tanta confusión por dentro. Esta es
la radiografía de lo que sentimos dentro de nosotros. Sentimos el peso de vivir
con nosotros, dentro de nosotros. Rechazamos el silencio, tenemos miedo de
nosotros mismos. Hemos perdido el sentido de la vida, de la verdad, de la
belleza, de la contemplación, del misterio, del asombro, del respeto, de la
inocencia, de la pureza. Decimos que no ven nada, que no escuchan nada. Estamos
cansados, hartos. ¿Dónde está la pureza de corazón? Los puros de corazón verán
a Dios (Mt 5:8). Hay algo que tenemos dentro que lo ha corrompido todo.
b) CON OTROS (GS 85)
El peso
de la comunicación en la relación de pareja y en la relación padre-hijo y en la
relación comunal, vecinal es tan proverbial que consideramos excepciones
aquellas parejas o aquellos padres o familias que dicen no tener problemas: (la
tercera de las uniones matrimoniales fallidas; crisis de las relaciones de
pareja, divorcio). Es cierto que también hay momentos comunicativos entre
padres e hijos, especialmente en los años de la infancia y la adolescencia.
Pero hay tan pocos de estos hermosos momentos en comparación con el resto de la
vida y el mundo... ¡Cuántos deseos frustrados de comunicar, de amar! ¡Cuánta
amargura y también rabia por no saber vivir, compartir entre nosotros, a
nuestro alrededor y dentro de nosotros! ¡Hay algo que nos rompe por
dentro!
c) EN LA SOCIEDAD (LG 11)[340]
Las
experiencias de dificultad para compartir son tan grandes que casi nos hemos
resignado a un conflicto permanente entre grupos o bloques con intereses
diferentes, tanto económicos como culturales y, sobre todo, políticos. Como si
viviéramos una cierta "neurosis social". Existe un clima de total
inestabilidad y conflicto continuo que nos impide disfrutar también de las
cosas buenas que la vida y la sociedad también nos ofrecen. Rupturas dramáticas
causadas por las drogas, el SIDA u otros males, el conflicto generado por la
guerra o al menos los bloques opuestos. Toda esta situación toma altos niveles,
muy preocupantes, alarmantes en la sociedad siempre en conflicto con otras
situaciones de nuestra enferma cultura occidental. La colaboración en
el pecado viene a producir "estructuras de pecado" que son expresión
y efecto de la suma de pecados personales que inducen a sus víctimas a cometer
el mal. Constituyen un pecado social y provocan situaciones sociales e institucionales
de pecado (R. P. 16)[341].
d) EN LA IGLESIA
La Iglesia también aparece a menudo con falta de unidad y comunicación. No pocas veces se comunica con dificultad en el interior pero también en el exterior. El silencio de la fe que raya en la parálisis es uno de los problemas más dramáticos de nuestra Iglesia. Cristo vive la amargura de su Pasión (no en su humanidad histórica, es decir, en su cuerpo físico de hace veinte siglos, sino, como enseña la fe católica, en su Cuerpo Místico que es la Iglesia de la que él es cabeza y nosotros somos miembros). Así como somos conscientes de la Pasión del Cristo físico, así la Pasión se perpetúa en el Cuerpo Místico de hoy. Cristo no permanece indiferente ante la situación de la Iglesia y ante el dolor de tantos niños que sufren las consecuencias de nuestro pecado personal y colectivo. La cruz de Cristo es una consecuencia del pecado del mundo y de la justicia misericordiosa de Dios[342].
E) EN EL CUERPO DE JESÚS EN LA CRUZ
Muchas personas hoy niegan o ignoran el pecado: el pecado no existe. Pero basta con ver el mundo para ver sus efectos. Tanto sufrimiento, tanta miseria y odio en el mundo son los efectos del hombre sin Dios. La pasión y la dolorosa muerte de Jesús es una prueba de la seriedad del "no" a Dios. La obra del pecado la vemos en el hombre crucificado, torturado, lleno de sufrimiento y dolor (Is 53, 8). La imagen de Jesús traicionado, burlado, es, en realidad, el rostro privado de su dignidad en cada uno de nosotros. Todos los hombres están llamados a ser hijos de Dios y a reproducir la imagen de Cristo en su rostro. Esta es nuestra dignidad, el significado y el objetivo de la vida humana. Pero si destruimos este rostro, ¿qué es el hombre? El hombre sin Dios es un hombre desesperado, sin esperanza, sin salvador. Es el hombre sin amor, sin sentido de la vida, que sucumbe a la muerte.
F. EL
GRITO DE JESÚS EN LA CRUZ (Cf. Juan Crisóstomo)
La cruel
muerte de Jesús en la cruz es como un grito de Dios a cada uno de nosotros.
Desde la cruz grita en línea con todos los hombres "crucificados" en
la tierra. "Cristo es crucificado por mí en el mundo y yo soy crucificado
por el mundo (Ga 6, 14). Este grito de Jesús en la cruz todavía resuena hoy:
"¡Tengo sed!" (Jn 19, 28). Este grito de Jesús no busca repetirse en
los calvarios de la tierra. Es la llamada, la llamada al anhelo de Cristo
identificado con los pobres, los indefensos, los pecadores, los enfermos, los
desesperados (Mt 25,35). "Tu fuerte clamor me turba, y tus palabras me
desafían; resuenan en el silencio interior y penetran como una espada que
atraviesa (Hb 4,12). Nos llama a romper los instrumentos de la muerte y a curar
todas las plagas: "Aquellos de nosotros que fuimos esclavos del pecado al
servicio de la muerte estamos llamados a salir de la esclavitud para vivir al
servicio del amor (Rom 6:19)[343].
g. EL
LLAMADO DE JESÚS PARA TU VIDA
En la situación de nuestra sociedad, el hombre parece sucumbir gradualmente a las drogas y a la falsa búsqueda de la felicidad en la búsqueda del placer por el placer, el hedonismo y la sensualidad, el materialismo, el deseo de tener y acumular, en la economía consumista y capitalista, el ansia de apariencia. de la corrupción y la codificación de todos los valores, del abuso de poder utilizando y manipulando a otros sin ningún respeto por la dignidad más profunda de la persona humana. El grito de Jesús es por la salvación integral del hombre: no mates tu propia persona y sus valores e ideales más profundos, en los que brillan la verdad, el amor, la fidelidad, la entrega, la gratuidad, el servicio, la humildad, el coraje, la libertad, el compromiso, la tarea, el amor por la realización de nuestro proyecto de vida de acuerdo con nuestro destino en Cristo.
H. EL GRITO DE JESÚS POR LA VIDA DE LOS DEMÁS
Los
efectos del pecado no son solo la destrucción de nuestras vidas, sino también
la destrucción de las vidas de otros en nuestro mundo en todas sus
manifestaciones: destrucción de los valores morales y religiosos de la sociedad
en la que vivimos. Estamos profundamente conmovidos por los actos de violación
de los derechos de las personas, especialmente hacia los más indefensos:
mujeres, ancianos, niños. Debemos despertar de la inercia y la indiferencia en
la que vivimos, debemos caminar incansablemente en el compromiso continuo por
la paz, en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas. El grito de Jesús es
el grito de solidaridad por la vida de los demás, de los indefensos, de los
marginados, de los pobres, de los oprimidos, de los humillados de este mundo.
Debemos permanecer en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas y no
renunciar a la búsqueda de la justicia de la fraternidad.
I. LA LLAMADA DE NUESTRO MUNDO
Todos
somos víctimas y responsables de la situación en nuestro mundo. En la antigua
Yugoslavia, como en Irlanda del Norte. Después de la caída del Muro de Berlín,
se han erigido nuevos muros para separar no tanto los sistemas como las
naciones. La hostilidad recíproca que divide a los pueblos que antes podían
vivir juntos en paz se ha convertido en una fuente de preocupación y un peligro
manifiesto en todo el mundo. En un mundo que lentamente parece sucumbir a la
tentación del indiferentismo, la pasividad, el nihilismo, el materialismo, la
desesperación, estamos llamados a construir un mundo nuevo, en el que su
transformación continua y ordenada no se confíe a la utopía del terrorismo, a
la revolución violenta, a la carrera armamentista de la guerra y la violencia,
a la cultura de la muerte, sino a la cultura de la vida y del Espíritu.
J. EL LLAMADO DE NUESTRA IGLESIA
Los
primeros llamados a responder a este llamado de SOS para nuestro mundo son los
mismos cristianos como miembros del mismo Cuerpo de Jesús que nos grita:
"sálvame por tu amor" (Sal 6:4; 54:1; 59:2; 69:1; 86:2; 109:26;
119:94). Debemos ser los primeros en responder con el ejemplo de nuestras vidas
en el compromiso de construir el Reino de Dios. El papel de los cristianos y
nuestro testimonio deben ser decisivos y creíbles para la construcción de la
paz en todo el mundo. Como cristianos no podemos permanecer indiferentes, no
podemos resignarnos a situaciones de guerra, violencia, masacres y violaciones
de todos los derechos humanos. Debemos ser anunciadores, realizadores, testigos
de la esperanza cristiana, sin miedo, sin vacilación, guiados por el amor y la
fuerza del Espíritu Santo, «siempre dispuestos a responder a cualquiera que os
pregunte por qué de nuestra esperanza» (1 Pe 3, 14). De este modo, nuestra vida
será una respuesta a la vocación de esta comunión con Cristo y con nuestros
hermanos y hermanas[344].
NOTAS:
[341]Cf. R.P. 16 y VI SÍNODO DE LOS OBISPOS, Roma octubre de 1983, Osservatore Romano, ed. especial 6 nov. 1983, pág. 12.
[342]Cf. REVISTA IGLESIA MUNDO,N 274-275, Mar.-abr. 1984, pp. 6-8.
[343]Cf. J. CRISÓSTOMO,Homilía 15, 6: PG 60, 547-548, Liturgia de las Horas, vol. 2, p. 1834.
[344]Cf. JUAN PABLO II:Mensaje a los jóvenes del mundo, 1991; y Mensaje de interpelación por la paz en Yugoslavia, Angelus.
a. LA DINÁMICA DEL PECADO
El pecado convertido en acto puede crear un hábito, una facilidad para el pecado por la repetición de actos sucesivos; Así, el pecado tiende a reproducirse y reforzarse creando toda una dinámica de pecado.
El pecado crea una ruptura, un
trastorno, una profunda desintegración en la persona, rompiendo la armonía
entre deseos, reacciones y creencias, rompiendo con la unidad y rectitud de
toda su personalidad según lo que somos con nosotros mismos (Lawler)[345].
De una vida auténtica se pasa a una
vida mediocre o miserable: la vida virtuosa se define por una integración o una
estructura de conciencia y adecuación de la vida a partir de una respuesta
libre, responsable y amorosa. Los actos vienen a desencadenar actitudes,
inclinaciones y tendencias de las que el hombre está cada vez más atrapado y
privado de libertad, el pecado se manifiesta así, como todo un dinamismo que
crece progresivamente de adentro hacia afuera causando la ruptura y la
desintegración, la corrupción del corazón y del hombre mismo y la destrucción
del mundo que lo rodea. (la corrupción de lo mejor es lo peor)
B. EL PECADO COMIENZA DEBILITANDO LA RELACIÓN CON DIOS
El desapego con Dios comienza creando vínculos y afectos desordenados hacia los bienes creados, por lo tanto, inclinaciones desordenadas. Seducidos por todas las criaturas las ponemos delante del Creador, cambiando lo transitorio por lo eterno: Dios por los ídolos: Rom 1,25 (L. Magno)[346].
Nos entregamos a los bienes
temporales y cambiamos la gloria del Creador por la gloria de las criaturas que
pierden el objeto y la meta de nuestra esperanza. Los que hemos renacido en
Cristo no debemos entregarnos a los bienes temporales sino a los eternos,
habéis muerto al mundo y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios (Col 3,
3).
Desordenadamente afectados por los
deseos y pasiones desordenados de la carne, perdemos la relación ordenada y
moderada que debemos tener con las criaturas al entregarnos a los deseos de un
corazón desordenado envuelto en todo tipo de pasiones, haciéndonos esclavos del
pecado.
C. EL PECADO DEBILITA LA CONCIENCIA
Los vicios y las malas costumbres vienen a oscurecer la conciencia y corromper la valoración concreta del bien y del mal: el sentido del bien y del mal es tan delicado, tan fino, tan fácil de complicar, tan fácil de oscurecer, tan impresionable por la formación, tan predispuesto por la pasión y el orgullo, tan inestable en su curso, que en la lucha por la existencia en medio de los diversos ejercicios, este sentido puede convertirse no sólo en el más alto de los maestros pero los menos brillantes (J. H. Newman)[347].
El efecto del pecado es la
ofuscación: estaban ofuscados en su vano razonamiento (Rom 1:21a). El orgullo
lleva al hombre a cerrarse a la evidencia y la verdad de Dios. El propio
reclamo del hombre a la autonomía y la autosuficiencia ante Dios buscando su
propia gloria y estima cambia la verdad de Dios por mentiras. Es necesario que
el hombre de hoy se dirija de nuevo a Cristo para obtener de él la respuesta
sobre lo que es bueno y lo que es malo. Es él quien revela plenamente al hombre
la verdad sobre sí mismo y lo hace capaz de vivir su verdadera y plena vocación [348]
D. EL PECADO PRODUCE
OSCURECIMIENTO
"... y su necio corazón se
oscureció» (Rm 1, 25).
La persistencia en las decisiones
pecaminosas puede cegar nuestra conciencia (GS 16)[349] hasta el punto de perder la conciencia
del bien y del mal. Cuando el hombre deja de reconocer al Señor como Creador y
quiere imponerse como Señor, siendo el mismo que decide con total independencia
sobre lo que es bueno y malo: «Seréis como dioses que conocen el bien y el mal»
(Gn 3, 5ss), el hombre se inclina entonces a ceder al pecado y se deja dominar
por la concupiscencia. Es inaceptable quien se hace a sí mismo un criterio de
verdad y quien se justifica sin apelar a Dios, terminando confundiendo todos los
juicios de valor, terminando adaptando la norma moral a sus propias capacidades
e intereses al concebirse a sí mismo como el autor de su propia moralidad (VS)[350]. La pérdida de la fe o su falta de
relevancia para la vida lleva al hombre a una decadencia u oscurecimiento del
sentido moral y termina por una disolución de la conciencia de la moralidad
(VS)[351].
E. EL
PECADO CONDUCE AL ENDURECIMIENTO
El hombre se aleja gradualmente de Dios, lo lleva a ver su proyecto como un ideal lejano imposible de practicar y trata por sí mismo de adaptarlo y proporcionarlo gradualmente a sus propias medidas y proporcionalidades: hacer a Dios a su medida. La visión del seguimiento de Cristo y la norma de la Iglesia se concibe falsamente como demasiado difícil, exigente y prácticamente impracticable: algo totalmente falso [352] Tal creencia corrompe la moralidad del sujeto y de la sociedad en su conjunto, creando incredulidad sobre cualquier objetividad de la ley moral, rechazando prohibiciones morales absolutas y termina confundiendo los juicios de valor[353].
La mirada es el origen de la
inteligencia de la teoría de la contemplación; "Théoreia" en griego
es ver, contemplar. El día que dejamos de ver, contemplando volvimos de nuevo a
mirar las sombras de la cueva (Emilio Nedó)[354].
F. EL
PECADO PRODUCE FRUSTRACIÓN Y DESESPERACIÓN
No es que haya límites a la misericordia de Dios, pero el hombre puede cerrarse deliberadamente a la misericordia divina. La mentalidad contemporánea parece oponerse al Dios de la misericordia y también tiende a tomar el filo de la vida y arrancar del corazón humano la idea misma de misericordia. La palabra misma está rodeada de un carácter peyorativo, como la confesión misma, como aquellos que intentan oponerse a cualquier experiencia de reconocimiento de la debilidad del hombre mismo. Esto termina produciendo en el hombre un malestar, un desencanto, una profunda frustración[355].
El hombre puede sucumbir al vacío y la desesperación producidos por su propia situación. El hombre no solo no se acepta a sí mismo, sino que no acepta la misericordia de Dios. De este modo, se vuelve incapaz de descubrir la gratuidad de la misericordia y el perdón de Dios, y se sumerge en su propia miseria pensando que Dios no puede perdonar su pecado. El hombre está llamado a salir de su pecaminosidad a abrirse por completo a su Redentor. [356]
NOTAS:
II. LECTURA UNITARIA DE LA BIBLIA:
Revelación progresiva del pecado: ¿a quién estamos
rechazando, que ocasiona?
No es solo una transgresión de la ley sino es una ofensa a
Dios. tiene derivaciones y consecuencias a nivel personal y comunitario
PALABRA CLAVE: RUPTURA
DE AMOR
- Revelación progresiva del
pecado (AT)
La revelación progresiva a través del Antiguo Testamento.
2. Manifestación (Evangelio)
La revelación progresiva sobre el evangelio de Juan.
3. Proyección (NT)
La Pasión de Cristo en el mundo de hoy, Cuerpo Místico de
Cristo.
DESARROLLO BIBLICO:
1.
Revelación (AT)
Gen 2-3: Reflexión de la primera caída (pecado original)
A la luz de lafe en Gios surge la cuestión sobre el origen
del mal
Por la desobediencia a Dios entró el pecado y la muerte
Este acto original se traduce en una inclinación pecaminosa
(concpiscencia)
El libro del Gen presenta el primer acto de desobediencia a Dios que origina una ruptura radical que tuvo consecuencias en la fraternidad (Caín y Abel) y para toda la humanidad (Babel)
A la luz del Dios salvador y el Dios de la Alianza, se considera como la transgresión de la ley de Dios (idolatría, infidelidad)
Después del destierro se da una reflexión profunda sobre el
destino del hombre y el problema de la retribución a través de los libros
sapienciales: el pecado nos hace insensatos, a la necedad y rechazo de la
sabiduría (entenebrecimiento). Los pensamientos retorcidos alejan de Dios. Dios
es más grande que nuestra comprensión. El mal y sufrimiento del hombre no es
castigo de Dios, desafía nuestra comprensión humana (misterio). El camino del
justo es la vida la del pecador la muerte.
La Sabiduría,
El Eclesiástico y Eclesiastés
El libro de Job.
Dios creó todo con sabiduría y dispuso todo con un orden
(armonía cosmica). Los justos (llevados por el temor de Dios) viven en la luz mientras
que los necios en la tiniebla, oscuridad, caos.
Isaías, el cuarto cántico de Isaías: el Siervo Sufriente (Prefiguración de Cristo).
Este cántico anuncia la Pasión de Cristo con tantos detalles, arresto, humillación, sentencia injusta y muerte.
2.
Manifestación (Revelación)
Reflexión desde el evangelio de Jn. Cristo vino a salvar. Por su obediencia hasta la muerte en Cruz logró nuestra redención (Jn 3, 16) Dios nos amó dándonos a su hijo para que todo el que cree no se pierda sino tenga vida eterna. Juan más teológico combina el paralelo entre el orden de la creación-redención- santificación.
Prólogo: vino a al
mundo y los suyos no lo acogieron, prefirieron la mentira a la luz (Jn 1). Hay
un paralelismo grande con el relato de la primera semana de la creación.
Interiorización del pecado: Jesús en el Sermón del monte Si miras deseando la mujer de
tu prójimo ya cometiste adulterio. Frente a si es lícito el divorcio dice que
aunque la ley de Moisés lo permitiese entre vosotros no debe ser así y se
refiere al principio.
Misterio Pascual: (Jn
18-19) el arresto, el juicio, la Crucifixión. Contemplarán al que crucificaron.
Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
La gravedad del pecado
solo se ve a la luz del misterio Pascual El desvelamiento del pecado es una
gracia de Dios que mueve al hombre al arrepentimiento
3.
Proyección (NT)
Jesús hace suyo todos nuestros sufrimientos (Cuerpo
Místico)
Hay tantos Getsemanís, Calvarios hoy, lugares de agonía,
dolor, sufrimiento.
La cruz de Cristo se convierte en fuente de vida para quienes lo reconocen y lo acogen: Una fuente de vida, agua viva inagotable. La gracia y la misericordia de Dios es suficiente para cubrir todos los pecados.
Separación y desobediencia a Dios
Ruptura con los vínculos de la comunidad (Ananías y Safira)
(Act 5, 1-25)
Ananías y Zafira fueren infieles a sus promesas, no mienten
a los hombres mintieron a Dios (pecado contra el Espíritu Santo)
Su pecado no fue tanto retener parte del dinero, el engaño
a la comunidad era un engaño frente a Dios.
III. BASE ANTROPOLOGICA
Los tres órdenes: Se hace necesario
diferenciar los tres ordenes, creación-redención-santificación
Hombre caído
Hombre redimido
hombre santificado
El hombre creado: El hombre fue creado para vivir en comunión, en
armonía
El hombre caído, después del pecado, ruptura, división
El hombre necesitado de redención. El hombre es libre para adherirse al bien o el mal. La opción por desobedecer a Dios conlleva la perversión de la libertad
El pecado es la negación de nuestro ser más profundo produce
una ruptura radical
Solo se entiende desde la
fe como ruptura, alejamiento, separación con Dios
No se trata tanto de actos sino como ser relacional a la ruptura de relaciones
La ruptura radical afecta a nuestra relación con Dios, con las cosas,
con los demás
Se rompe la armonía, la
originaria unidad psicosomática y experimenta la división (hombre fragmentado)
Como hombre relacional se
rompe la solidaridad humana, con la opresión e injusticia
IV. DESARROLLO MORAL
1.
CONTEXTO
Estamos ante
una situación de crisis producida por múltiples cambios, fruto de nuevas
ideologías, ideología de género, aborto, contracepción, cohabitación, que
afectan a las instituciones básicas de la familia y del matrimonio. La vida,
amor, familia, matrimonio debe ser redimido liberado de una visión reductiva y
legalista a una visión personalista. La Iglesia no nos presenta un
compendio de reglas a cumplir sino una nueva forma de vivir de acuerdo con
Cristo y sus bienaventuranzas. La Iglesia como madre y maestra de la verdad
viene a anunciar en Cristo que hay salvación para todos ofreciendo caminos de
sanación y reconciliación. No aplica el sometimiento frío a una ley sino el
acercamiento a Cristo de una manera gradual y procesual abiertos al Espíritu
desde una guía, acompañamiento y cuidado amoroso por cada persona (Ley de la
gradualidad). Se hace necesaria
profundizar en una espiritualidad que recupere el significado del amor,
el matrimonio y la familia (según el plan de Dios) y una pastoral del
matrimonio y la familia redescubra su misión en la Iglesia y en el mundo. (Amoris
Leticia Cap IV, 89-119)
Juan Pablo insiste como clave de interpretación en la necesidad de Volver a los Orígenes
ORDEN DE LA CREACION: al principio no era así (Mt 19, 8-10)
E EL PECADO ORIGINAL, ruptura radical (Gen 3)
El capítulo 2
del libro del Genesis nos aporta luz sobre esta ruptura radical. Conviene
destacar la inocencia originaria. Dios creó al hombre bueno. El mal no fue
creado por Dios procede de la opción libre del hombre. El hombre en su libre
albedrío se aparta de Dios. El hombre se ve tentado por el diablo (la
pretensión de querer ser como Dios, usurpando su saber). El acto de
desobediencia rompe con las relaciones de amor y confianza entre el hombre y
Dios y desencadena una ruptura de relaciones (mutuas acusaciones). Se da un
nuevo descubrimiento, una nueva percepción. Se le abrieron los ojos.
Si se da una pérdida, privación de los dones prenaturales (autodominio y autoposesión).
Colapso de la comunión original
Fractura, pérdida de la unidad entre las distintas dimensiones, ruptura entre el cuerpo y el espíritu
División, ruptura en las relaciones (con Dios con nosotros mismos, con los otros)
Desnudez, vergüenza, miedo
Desarmonía, desequilibrio, hostilidad
El
hombre caído.
El pecado supone una ruptura radical. El pecado ha distorsionado y desfigurado al hombre el plan originario de la vida, el amor, la familia, el matrimonio. El pecado produce una ruptura en las relaciones con Dios con nosotros mismos con los otros (Gen 3, 12). El pecado rompe la comunión y deja entrar la división. La mutua donación se torna en mutua confrontación. El hombre pierde la percepción de la vida como don de Dios y cambia el sentido y orientación del amor, en lugar de mutua donación de amor en una relación de apropiación, dominio envidia, discordia, infidelidad. La concupiscencia limita la capacidad de expresar y transmitir el amor. el hombre se vive esclavo de sus pasiones con la consiguiente pérdida de libertad. El hombre no es dueño de su propio cuerpo sino esclavo. Sin embargo, aunque la imagen queda enturbiada y desfigurada pero no se pierde. El orden de la creación gratuita y amorosa persiste. Dios continúa acompañando al hombre y su historia. En su misericordia y fidelidad no se olvida del hombre pecador y lo llama a la conversión. (Gen 3,16-19).
La sexualidad herida
Concupiscencia como reducción axiológica, oscurecimiento de la finalidad
Se pierde el sentido nupcial de la Alianza como desposorio
Distorsionada por la lujuria se convierte en obstáculo para la comunión entre personas
Las personas son consideradas como meros objetos (instrumentalización)
La sexualidad a merced de los impulsos y pasiones.
El matrimonio herido
Dios llama al hombre a restablecer la comunión de amor (comunio personarum)
Cristo se ha unido con toda la humanidad preparando las bodas del Cordero (Nueva Alianza)
El matrimonio cristiano se presenta con la analogía de Cristo esposo y su esposa la Iglesia (Ef 5, 22)
Cristo es el modelo y fuente de nuestras relaciones (entre esposos
No hay matrimonio cristiano sin Cristo, sin sacramento
El valor del matrimonio como camino de santidad poniéndose al servicio de Cristo y de la Iglesia
El sacramento defiende su misión y su indisolubilidad
La cuestión del divorcio, separaciones, anulaciones
La cuestión de las uniones irregulares
Otras cuestiones complejas, matrimonios mixtos, niños de padres biológicos
EL ORDEN
DE LA REDENCION (Cat
24, AL 77) El Papa en sus catequesis sobre el amor humano profundiza en la
segunda parte en el orden de la redención. El orden de la redención llevado a
cabo en Cristo completa y regenera el significado de la vida y amor. Viene a
curar las heridas abiertas por el pecado y a restablecer la comunión que el
hombre había perdido, el valor esponsalicio, reciprocidad, intimidad. Con
Cristo se lleva a cabo el cumplimiento y la plenitud de la nueva moralidad
según los hijos de Dios. Sale de una moral casuística a una moral personalista
basada en las relaciones y llamada a la comunión de personas (comunio
personarum).
El nuevo
orden moral va más allá de los actos y están conectados con el dinamismo propio
de ser proceso de personalización, de hacernos personas, humanos, de establecer
la comunión entre nosotros. Se recupera la dimensión esponsal, desde la nueva
alianza y el amor redentor. Solamente a través del misterio de la encarnación
se revela el misterio del hombre, familia, matrimonio. (GS 22, RH 10, AL 77
El orden de la creación pide el orden de la redención, lo supera y lo lleva a plenitud.
La verdadera conversión siguiendo el camino de la cruz. Oposición carne y espíritu (52)
Cristo en la cruz revela a su esposa la Iglesia el don del amor y la fidelidad
La nueva vida en el Espíritu (53). Templos del Espíritu. Guardianes del Espíritu
La pureza de corazón (49, 50, 55. 56. 57,58)
EL SIGNIFICADO DEL PECADO
Más que una transgresión de la ley es una ofensa contra Dios (ruptura de la Alianza)
Rechazamos a Dios y lo desobedecemos siguiendo nuestro libre albedrío
Nos apartamos de las realidades divinas y eternas y nos agarramos a las mudables y externas (ídolos, idolatría, corrupción del corazón)
Cambiamos la verdad por la mentira
Soberbia y autosuficiencia, construir la propia vida al margen de Dios
La autoreferencialidad, el egoísmo nos lleva a una ceguera espiritual
EL PECADO Y LA OPCION FUNDAMENTAL
La OF es la orientación global y profunda que una persona
elige para su vida y que influye en todas sus decisiones y acciones. Es la
orientación y elección que define la dirección moral y existencial de un
individuo. Es una elección consciente y libre que afecta a toda (la totalidad)
la vida y sirve como fundamento para las decisiones cotidianas concretas.
En lo que atañe a la consideración entre pecados graves
(Mortales) y leves (veniales) se pone en relación con la OF. Los pecados graves
afectan y ponen en entredicho la OF. Actos intrínsecamente malos rompen con la
OF en cuanto aparta al hombre de su fin último.
CLASES DE PECADO
Venial infracción leve que deja subsistir la
caridad aunque la ofende y la hiere
Mortal infracción grave que aparta al hombre de
Dios su bien último y supremo
Condiciones que requiere: ir
en contra de la opción fundamental
materia
grave
con
pleno conocimiento
deliberado
consentimiento
Estructuras de pecado situaciones o sistemas sociales que facilitan o promueven el pecado social globalizado, la anticultura de la muerte, la injusticia, el racismo, la violencia, la guerra
REPERCUSIONES, DIMENSIONES DEL PECADO
El pecado es sobre todo una ofensa a Dios pero tiene a su
vez diferentes manifestaciones o repercusiones:
Personal afecta
al individuo
Comunitaria afecta
a la comunidad o sociedad
Eclesial afecta
a toda la Iglesia
Cósmica afecta al cosmos
9. LA GRADUALIDAD Y EL PECADO (Francisco, Amoris Leticia Cap. VIII 291-32)
Hablando
de las uniones extramatrimoniales la Iglesia utiliza el término de la
gradualidad. El matrimonio no se realiza de una vez supone un largo proceso de
integración y maduración
La ley de
la gradualidad en el proceso no es gradualidad de la ley
Este
concepto es introducido por Juan Pablo II en la Familiaris Consortio, 22
Se precisa
el acompañamiento de las personas y el discernimiento de la situación que
vivan.
La aplicación de la ley divina precisa la ayuda de la gracia. Cada persona está llamada a crecer gradualmente con una integración progresiva asistida por la gracia de Dios.
13. MISERICORDIA
I. CONTENIDO PRINCIPAL (EN BASE A LOS STOS PADRES Y OTROS AUTORES)
EL AMOR MISERICORDIOSO DE DIOS
a. DIOS TOMA LA INICIATIVA DE BUSCAR AL HOMBRE.
Esta
iniciativa de buscar al hombre se cumple clara y plenamente en Jesús:
"Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de
la muerte, sino que te compadeciste, te acercaste a todos para que el que te
busca te encuentre".[357]
Jesús
toca y cura amorosamente al hombre incapaz de hablar y escuchar (Mc 7, 1) y lo
ofrece, le da su amor, su don, el Espíritu Santo. En el don del Espíritu Santo vuelve a la comunicación
divina y, por tanto, trinitaria. Al hombre, frente a la conciencia de ruptura y
pérdida de identidad, Dios le da la posibilidad de convertirse, de cambiar de
camino, de reconstruir. El buen Padre abre sus brazos de misericordia al hijo
que ha decidido volver a la casa de su padre (Lc 15, 11-32). Es estando lejos
de Dios y de su ley de vida que la persona siente que la felicidad se le escapa
de las manos y, por el contrario, reconoce que solo en Él, en la
"casa" en la que vive (la Iglesia) puede alcanzar la bienaventuranza.
b. DIOS EN LA CRUZ RECONCILIANDO AL HOMBRE
Es necesario que haya alguien de cuyo amor no podamos dudar, que haga un gesto de amor irrefutable (capaz de recuperar nuestra confianza): este es Jesús en la cruz. Es necesario que todas las relaciones humanas estén llenas de esta gratuidad que viene en abundancia de lo alto, del misterio del amor gratuito de Dios, del misterio de la muerte de Jesús por nosotros por puro amor y sin ningún interés propio. El misterio de la cruz es la culminación de la revelación del amor de Dios. A la luz de nuestro trabajo, de nuestro pecado, el amor misericordioso de Dios se revela con más fuerza, más fuerte, inmensamente más grande que nuestro pecado (Lc 15,20). La cruz es la inclinación más profunda de Dios hacia el hombre. Es el toque, el beso del amor eterno en las heridas más dolorosas de la existencia del hombre. (Cf. DM)
c. DIOS RICO EN MISERICORDIA (Cf. Ef 2, 4)
Dios
es nuestro Padre, más aún lo es nuestra madre (amor muy particular, único,
singular). Dios no quiere hacernos daño, lo único que quiere es nuestro bien,
lleno de ternura y compasión. Dios sale al encuentro del hombre cuando se
lastima y se siente caído.
El
amor que sale al encuentro del hombre caído y lo levanta de las caídas más
altas se llama misericordia (amor puramente gratuito que surge del corazón
compasivo de Dios, (cf. DM 15). Todos los matices más ricos del amor se manifiestan en la
misericordia del Señor: él es Padre, también el Esposo, también la Madre que
tendrá infinita compasión por sus hijos; "¿Olvida una mujer a su hijo sin
compadecerse de su hijo desde su vientre? Porque aunque éstos se olviden, yo no
os olvido» (Is 49, 15). Incluso cuando las personas exasperadas por la
infidelidad se alejan del Señor, el Señor continúa amándolo con ternura y amor
generoso: "¿Cómo puedo dejarte Efraín, mi corazón está trastornado en
mí?" Cristo
encarna y personifica esta misericordia de Dios, Él mismo es, en cierto
sentido, misericordia. (cf. DM 2)
d. EL HOMBRE NECESITADO DE MISERICORDIA
Cuando
un niño está enfermo, tiene "derecho" a ser amado, necesita, dice,
busca el amor de la madre [358] Cuando sufrimos nuestros males, tenemos
un "derecho", el gran derecho a ser amados por el Señor. La última
parte de la encíclica de DM recuerda el derecho de todo fiel a ser escuchado y
reconciliado de manera interpersonal. Es derecho del hombre a un encuentro más personal con
Cristo crucificado que perdona, con Cristo que habla a través del ministro de
la reconciliación y que dice "tus pecados te son perdonados" (Mc 2,
5). Este es al mismo tiempo el derecho de Cristo a todo hombre redimido por Él.
Es el derecho a encontrarnos con cada uno de nosotros en ese momento clave de
la vida de la persona, que es el momento de la conversión y del perdón. El sacramento de la penitencia
es el medio que Dios ha dispuesto para satisfacer al hombre con la misericordia
que viene del mismo Redentor.
e. NO TENGÁIS MIEDO DE PRESENTARNOS A JESÚS PECADORES
"Bendita
culpa que mereció un Redentor así". (Lit. Euc). "Bienaventurados son
nuestros pecados que dan a Dios motivo para ejercer tanta virtud como Él
enfatiza en Dios con el pecador, y ¿dudaremos en presentar todos nuestros
pecados ante tal redentor?" (Santa Micaela de Stmo Sacramento). "Si hubiera cometido todos
los crímenes posibles, no dudaría ni un momento en acercarme a nuestro Dios,
porque sé muy bien que la multitud de mis ofensas no son más que una gota de
agua en una montaña de brasas ardientes" (Teresa de Lisieux) [359] Necesito
un corazón envuelto en ternura y compasión que me ame en medio de mis
debilidades. Me amas incluso en mi pecado, por eso no me abandonas. Tú me
esperas, me llamas, sales a mi encuentro, llevas y sufres mi pecado, Él soportó
nuestros pecados: «Fueron nuestras enfermedades las que cargó» (Is 53, 4).
Lejos de tu amor, también en lo profundo de la fosa te encuentro allí (Sal 139,
7.8).
f. DIOS JUSTIFICA LIBREMENTE AL PECADOR
El
hombre incapaz de amar verdaderamente hasta el fondo es sanado y fortalecido.
Se vuelve capaz de amar de verdad transformando el Espíritu que lo purifica. Si
perdemos este punto de paso, el Espíritu que purifica libremente y nos hace
capaces de amar superando el egoísmo y el miedo a la muerte, ya no podemos
construir la comunidad cristiana. También implicaría perder el sentido de la
gratuidad de la salvación como un don de Dios que no solo perdona curando, sino
que super da infundiendo un nuevo amor[360]. La misericordia vino ante
nosotros para que pudiéramos ser sanados; Él todavía nos sigue para que una vez
curados, podamos ser vivificados; se nos presenta para que podamos vivir para
siempre con Dios, porque sin Él no podemos hacer nada [361]
"Porque
a los que conoció de antemano, también los predestinó, y a los que predestinó,
a los que también justificó; a los que justificó, a los glorificó» (Rm 8,
29-30).
g. EL ABISMO DE LA MISERICORDIA
¡Qué grande es la inmensidad del amor de Dios! ¿Quién podría medir su misericordia? ¿Quién se hizo digno de recibirlo? ¿Quién lo dio primero y qué podríamos dar para recibir o cambiar un regalo y una recompensa tan grandes? (Rom 11:34). Dios, rico en misericordia por puro amor, nos amó hasta el extremo (Ef 2, 4). Por la tierna misericordia de nuestro Dios nos visitó y nos vistió de misericordia (Lc 1,7-8). Mientras estábamos condenados a muerte a causa de nuestras ofensas, él nos amó sobreabundantemente en Cristo para mostrarnos la riqueza sobreabundante de su gracia, para que descubriéramos que esto no viene de nosotros, sino que viene de Dios. ¡Qué lejos está el misterio de la misericordia! no solo recibirlo sino convertirlo en misericordia. El fruto de la experiencia del amor misericordioso de Dios es algo impresionante. No solo sana y libera al hombre del pecado, sino que lo llena. En su amor transforma al hombre de tal manera que, despertando en él su amor, le hace vivir la vida como don y don misericordioso de Dios (Lc 1, 17; Sal 89, 2).
h. RECIBIR SU CORAZÓN MISERICORDIOSO CONVIERTE LA MISERIA EN MISERICORDIA.
En mi propia carne podrida y desde mi propia realidad, me miró; Con mis ojos lo miré y se llenaron de luminosidad, de infinita misericordia. Él me llenó de misericordia y en mi corazón quebrantado y quebrantado, embotado y frío se encendió el fuego de Su amor. Bienaventurados los miserables porque no solo alcanzaron la misericordia, sino que se volverán misericordiosos. El perseguidor se convierte en anunciador, testigo y predicador de la misericordia divina. La auténtica conversión a Dios consiste en abrirse y experimentar su infinita misericordia (DM 53). La conversión a Dios es el fruto del reencuentro de este Padre mío en la misericordia, que ama tanto al hombre que incluso en el pecado lo ama con locura, vistiéndolo de misericordia. El conocimiento auténtico de la misericordia de Dios transforma al hombre y lo convierte, en lo profundo del corazón vicioso del hombre, en un corazón como el de Cristo lleno de misericordia.
i. NADIE COMO EL PECADOR ESTÁ CALIFICADO PARA PROCLAMAR SU MISERICORDIA
"Doy
infinitas gracias a Dios por haberme hecho objeto de su infinita misericordia,
llamándome perseguidor insolente, convertido en apóstol y ministro de
misericordia. Yo fui el primero en encontrar misericordia. Y Dios quiso en mí
manifestarlo para que yo también lo anunciara y lo manifestara a todos» (cf. 2
Tm 1, 12ss). Sólo quien se abre a saber acoger el don de Dios es capaz de
distribuirlo (cf. DM 14). El
apóstol es aquel que, habiendo experimentado la misericordia divina en su
carne, invita y exhorta a todos los hombres a acercarse y experimentar la
misericordia de Dios. "Reconciliaos con Dios" (2 Co 5, 20). Ve a
Aquel que es la fuente de toda misericordia (Mt 11, 18). En ti, Señor, somos
enriquecidos y empoderados por tu infinita misericordia para ser
misericordiosos y ministros de misericordia. No hay otro fundamento, ningún fundamento para el apóstol y
misionero de Cristo que la confianza infinita en la misericordia de Dios, en el
poder y la fuerza de su misericordia para transformar y cambiar todos los
corazones.
j. EL SACRAMENTO DE LA MISERICORDIA
La
conversión es principalmente una obra de la gracia de Dios que vuelve nuestros
corazones a él. El
corazón humano se convierte dirigiendo nuestra mirada a nuestro Redentor[366]
y aceptándonos en el trono de su misericordia: (Heb 4, 16): mirando a aquel a
quien traspasaron nuestros pecados (Zac. 12, 10) (Jn 19, 37). Solo esta experiencia de
encuentro profundo con el verdadero Amor de Dios sana, sana, libera, redime,
transforma y convierte el corazón del hombre. Solo Dios perdona: el Hijo de Dios tiene poder para
perdonar pecados (Mc 2,10). Jesús
ejerce este poder divino como una manifestación de su infinita misericordia y
confiere este poder a los hombres que son administradores de su misericordia en
su nombre. (Mt 16:19) (Jn 20:21). Así el pecador es curado y restaurado a su comunión con
Dios y en su comunión con sus hermanos y hermanas en la comunión eclesial[367].
k. LA IGLESIA CONFIESA MISERICORDIA Y LA PROCLAMA (D. M.) [364]
El
hombre alcanza la plenitud y el cenit de su vida cuando, experimentando la
misericordia de Dios, se hace misericordioso confesándola y proclamándola. Es
el atributo más estupendo del cristiano y de la Iglesia, del Creador y del
Redentor. Esta
es nuestra tarea: acercar a todos los hombres a las fuentes de la misericordia
del Salvador. La Iglesia se convierte así en depositaria y dispensadora de la
misericordia de Dios.
¡Oh, si lográramos
descubrir el maravilloso don del sacramento de la penitencia o de la
reconciliación! El
Señor Jesucristo, médico y pastor de nuestras vidas, que perdonó los pecados
del paralítico y restauró la salud del cuerpo (Mc 2, 1-12), quiso que su
Iglesia continuara con el poder de su Espíritu Santo, su obra de curación y
salvación en los mismos miembros de la Iglesia[365]. Dios quiso
hacer sensible y palpable su acción misericordiosa.
Aquellos que se acercan al Sacramento de la Penitencia obtienen de Dios Su misericordia. No solo quita el pecado, sino que da el regalo, el súper regalo del perdón.
l. LA ALABANZA DE ACCION DE GRACIAS
El recibir el perdón debe llevarnos al arrepentimiento y propósito de no volver a pecar. El perdón y la restauración conlleva la remisión de la pena. ¿Cómo le pagaré a Dios tanto bien recibido? Al que mucho se le perdonó muestra mucho amor (Lc 7, 47). El resarcir con la pena o la penitencia impuesta es cuestión de amor. El amor con amor se paga. La mejor manera de responder a tanta misericordia no es sin la práctica de la misericordia. Vete y haz tu lo mismo (Lc 10, 37). No hay mejor forma de reparar el daño que restableciendo el amor por Cristo y los hermanos. No hay mejor respuesta a la gracia que un canto agradecido de alabanza al Dios que nos salva, proclamando su misericordia (Magnificat)
m. AQUELLOS A QUIENES SE LES PERDONA MUCHO MUESTRAN MUCHO AMOR (Lc 7:47).
Debido
a que fue perdonado mucho y recibió mucho amor, pudo mostrarlo y dar testimonio
de él con sobreabundancia, con gratitud, con valor. En la base de la misión de la
Iglesia en todos los ámbitos, sólo está "sacar de las fuentes del
Salvador", es decir, sacar de la fuente (Is 12, 3) el misterio de la
misericordia de Dios revelado en Jesucristo. Este recurrir a las fuentes del Salvador no puede hacerse
de otra manera si no es con el espíritu de la pobreza a la que el Señor nos
exhorta después del perdón: lo que habéis recibido, lo dais gratuitamente (Mt
10, 8). No
significa que, a través de los pobres y pecadores, se manifieste aún más
fuertemente el poder del amor de Dios rico en misericordia [363] Dios quiso manifestar su fuerza
a través de la debilidad para que se pueda mostrar con mayor evidencia que una
fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de los hombres.
NOTAS:
[358] Cf. JUAN PABLO I, Señor acéptame como soy, Kanisius Verlag. Friburgo 1984, 7.
II. LECTURA UNITARIA DE LA BIBLIA:
ENTRAR EN EL MISTERIO DE LA MISERICORDIA DE DIOS
PALABRA CLAVE:
1. Preparación (OT)
La revelación de la misericordia de Dios a través del Antiguo
Testamento.
Todos los relatos del AT que nos narran toda la historia de salvación
están movidas por la misericordia divina. El pueblo se va haciendo
progresivamente consciente de ello hasta confesar porque es eterna su
misericordia.
2. Revelación, manifestación en Cristo. El Rostro de la
Misericordia de Dios
Entrar en el Misterio de la Encarnación y la Misericordia de Dios a
través del Evangelio de Lucas. Se pone de manifiesto la voluntad de Dios de
salvar al hombre
La gracia, la misericordia revelada y ofrecida en Cristo a través de su
misterio pascual. En la cruz perdona al ladrón y a los verdugos. Perdónalos
porque no saben lo que hacen (23, 34). La victoria de la gracia, donde abundó
el pecado sobreabundó la misericordia
3. Proyección (NT)
Entrar en el misterio de la resurrección (24, 27). Revela la salvación
de Dios a todos, la salvación universal después de la Ascensión. Dios nos
resucitó en Cristo para que podamos tener una nueva vida
La iglesia como portadora de la misericordia de Dios invita a la
reconciliación
Ministros de la misericordia de Dios- llaves-abrir los corazones a
recibir la misericordia
DESARROLLO BIBLICO
1. Preparación
El concepto de la misericordia
tiene en el AT una larga historia. El pueblo va progresivamente descubriendo la
grandeza de la misericordia divina. Así lo confesaba y narraba en el gran
Hallel donde se exaltaba la misericordia divina. La misericordia se muestra
como la fuerza que todo lo vence. Un Dios que nunca se da por vencido y vence
el mal a fuerza de amor. Como un águila que lleva sobre sus alas a sus
polluelos y no los abandona.
Moisés: pide que
el Señor le muestre su rostro. Dios es compasivo y misericordioso, lento a la
ira pródigo en amor y fidelidad (Ex 34,6)
David (2 Sam 12, 13), buscan
un Rey y un Reino que asegure la paz
Isaías (Libro de la
Consolación, 40ss) las consoladoras promesas y garantías ofrecidas por el
profeta. Acercaos al señor porque es eterna su misericordia
Jeremías (Jer 20, 7), anuncia
la Nueva Alianza como restauración de la paz
Ezequiel (Ez 34, 11). Anunciando
al Buen Pastor. Volver del pecado a la gracia
Miqueas, la súplica de
los hebreos desterrados, la renovación de la alianza después de la vuelta del
exilio.
Aunque el pecado de la infidelidad del pueblo sea grande,
más grande es la fidelidad y la misericordia de Dios. Volveos al Señor que
tendrá misericordia. El Señor perdonará sus culpas y traiciones. La
misericordia de Dios se convertirá en la experiencia fundamental del pueblo
elegido.
2. Revelación
Toda la obra de la encarnación del
Hijo de Dios es fruto de la Misericordia divina. Jesucristo es el rostro de la
misericordia del Padre. A Dios nadie le ha visto, su Hijo nos lo ha dado a
conocer (Jn 1, 18). Quien lo ve a él ve al Padre (Jn 14, 9).
Jesús durante su ministerio nos
deja ver que todo lo hace movido por la misericordia. Todo es movido por la
compasión. (Mt 9, 36). Fruto de la misericordia, se abaja, se acerca, toca cura
a los enfermos (Mt 14, 14). Es una mirada de misericordia que perdona los
pecados
Jesús revela el rostro misericordioso de Dios:
Preparación (1, 72) su
misericordia se extiende de generación en generación, (2,36; 4,18; 8,2; 10,30)
Anuncio: Jesús en su
discurso programático en Nazaret proclama que él es el enviado del Padre para
llevar la Buena Nueva de la salvación a los pobres, la libertad a los cautivos,
la vista a los ciegos (Lc 4, 16). Mediante hechos y palabras da razón de su
misión mesiánica (signo visible de la misericordia divina). Cuándo los
discípulos de Juan preguntan si él es el mesias responde Id y decid a Juan los
ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan, los leprosos quedan limpios. De
este modo el mensaje mesiánico dejar ver el cumplimiento de las profecías
mesiánicas.
Revelación: Entrar en el Misterio de la Encarnación y la Misericordia de Dios a través del Evangelio de Lucas.
Jesús vive su pasión y muerte
consciente del gran misterio del amor de Dios que se había de cumplir en la
Cruz. Es el cumplimiento de todo el programa mesiánico. La Cruz representa el
acto más sublime de misericordia. Dios que se abaja hasta besar y curar
nuestras heridas fruto del pecado derramando como ungüento su Espíritu de amor.
La cruz es la inclinación más profunda de Dios hacia el hombre, el beso de amor
eterno sobre las heridas mas dolorosas de la existencia terrena. Tanto amó a
los suyos que los amó hasta el extremo (Jn 13, 1). La pascua constituye el
momento supremo de la revelación de la misericordia divina. Tanto amó Dios al
Mundo…(Jn 3, 16). Un amor que se dona y ofrece gratuitamente. No hay mayor amor
que el que entrega la vida entera (Jn 15, 13).
3. Proyección
La resurrección muestra el alcance de su misericordia. En su
resurrección Cristo revela al mundo la plenitud de su amor. Su amor es mas
fuerte que el pecado y la muerte. Es el cumplimiento escatológico y la
renovación definitiva del mundo. Preanuncia unos cielos nuevos y una tierra
nueva.
La misericordia es la clave, la viga maestra que sostiene la
vida de la Iglesia. Es el imperativo moral de Jesús y debe serlo de la Iglesia
La Iglesia casa-hogar-oasis de misericordia, debe ser ante
todo reflejo del amor de Dios a todos sobre todo a los más pobres y vulnerables.
Comunidad que acoge
Comunidad que es signo del perdón y de la misericordia
Comunidad que vive y anuncia la misericordia
La iglesia debe hacerse sierva y mediadora de la
misericordia. Toda pastoral debe estar impregnada de esta ternura y
misericordia. Nuestro lenguaje y gestos deben transmitir la misericordia para
penetrar y tocar y sanar el corazón.
II. BASE ANTROPOLOGICA
A pesar de tantos adelantos científicos creyéndose amo y señor de la tierra asistimos a los más grandes horrores genocidios, guerras mundiales. Vivimos en una mentalidad contemporánea donde el hombre llevado por los odios se ha olvidado de perdonar, El hombre parece oponerse al Dios de la misericordia.
El tiempo de la misericordia. Es tiempo de retornar a lo esencial, al ethos evangélico. El Papa Francisco propone la revolución de la ternura y de la misericordia y nos llama a ser misioneros de la misericordia.
El amor cubre el pecado. Solo el perdón es la fuerza capaz de volver a empezar, que
nos hace resucitar a una vida nueva. Sólo el perdón infunde el valor para mirar
el mundo con esperanza. Solo el poder infinito del amor frena y supera el poder del mal deteniéndolo donde la justicia sola no podría.
El mal tiene un límite. A pesar de su poder destructivo, el mal no es absoluto porque Dios interviene y prevalece con su misericordia poniendo freno a su poder destructor. Dios no aniquila al pecador sino que le ofrece el poder abrirse a su misericordia infinita. El amor cubre la multitud de pecados.
El plan de Dios para el hombre no es su destrucción sino constituir una sola
familia de hermanos
El hombre no está hecho para vivir solo, busca la relación,
la comunión, la fraternidad
El hombre no está hecho para la esclavitud busca la
libertad
III. DESARROLLO MORAL
FUENTES: Utilizamos dos encíclicas: Papa Juan Pablo II, Dives Misericordia
Papa
Francisco, Misericordiae vultus
CONTEXTO: Volver a la primacía de la misericordia como centro de la propuesta moral cristiana. La mentalidad contemporánea donde el hombre es llevado por la arrogancia parece oponerse a la misericordia. El concepto de misericordia parece producir desazón y desesperanza. El hombre no quiere sentirse frágil sino fuerte y omnipotente.
LA
MISERICORDIA MAYOR AL JUICIO (DM
12)
La
misericordia divina supera a la justicia humana
La
misericordia más fuerte que el pecado y la muerte
Solo la
Cruz, la revelación radical de la misericordia, hace plena justicia a Dios, nos
justifica.
La iglesia
comparte con los hombres el deseo de justicia. No obstante la experiencia
demuestra que la justicia humana es movida por otras fuerzas negativas. Ansia
de aniquilar al enemigo.
Jesús proclama una nueva justicia. Se os dijo ojo por ojo… pero yo os digo amad a vuestros enemigos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Summum ius, suma iniuria.
LA
MISION DE LA IG: CURAR Y SANAR LAS HERIDAS DE ESTA HUMANIDAD (DM cap. VII)
RESTAURANDO
LA DIGNIDAD ORIGINAL
LA
MISERICORDIA, EL REMEDIO, MEDICINA
Jesús
revela su infinita misericordia y su solidaridad extrema con los que pierden su
dignidad
El hijo
prodigo es recibido con besos y abrazos, le viste con túnica, anillo y
sandalias
El amor
cubre la multitud de pecados
La misericordia renueva y redime
LA IGLESIA, HOGAR- POSADA DE LA MISERICORDIA
La Iglesia es llamada la túnica de Cristo (Túnica cubrir la desnudez), hospital o posada de misericordia. La Iglesia como hospital y casa de misericordia para atender a los más heridos debe acompañar con atención y cuidado amoroso a las más débiles restaurando la confianza y esperanza (Amoris Letitia 291). Debe por ello acompañar a las personas desde las diferentes situaciones de vida, familiar, matrimonial en que se encuentren sin negar su mano a nadie (AL 308)
LA
PASTORAL DE LA MISERICORDIA (Pastoral
del buen samaritano) (AL Cap IV 307-312)
El Papa
Francisco mantiene una actitud abierta y positiva frente a las situaciones
irregulares (personas unidas por matrimonio civil, divorciadas o vueltas a
casar). Estas aunque son situaciones imperfectas mantienen la semilla del
Verbo (imago Dei) y anhelan crecer y madurar hacia la perfección. No
se debe de tener una actitud cerrada y rígida de condena sino de acompañar las
personas en esas situaciones en orden a conseguir una integración más plena del
misterio de Cristo. El Espíritu está presente guiándolas a la madurez y
perfección en el amor (AL 77-78)
Primacía
del amor y la caridad anunciando y ofreciendo la salvación a todos
Derramar
el ungüento de la misericordia como bálsamo que cura las heridas
Escuchar, acoger, recibir a cada persona sin exclusión ni discriminación
LA
NECESIDAD DEL ACOMPAÑAMIENTO Y EL DISCERNIMIENTO
El
principio general es seguir la norma de Cristo que es el amor, el Espíritu de
Amor
Jesús no
viene a condenar sino a salvar.
La iglesia
antes que maestra es madre que cuida, acompaña, cura
Es preciso
poner en relación la verdad y el amor, amor en verdad
El
acompañamiento supone un camino de conversión a Cristo. Procesos de sanación
Es preciso
discernir las situaciones a la luz de la fe, de la Palabra, de Jesús.
El grado
de culpabilidad y responsabilidad dependerá de la conciencia y libertad
Hay
factores que limitan el grado de responsabilidad (301-303)
RESTABLECER LA FRATERNIDAD
La defensa y promoción de
los derechos humanos (pan, trabajo, vivienda)
Frente a la cultura de la
exclusión y el descarte y la marginación la inclusión de los más vulnerables
Frente a los emigrantes explotados y marginados la inclusión y la solidaridad
LA OPCION POR LOS POBRES (CELAM, Puebla y Medellín)
Una Iglesia pobre, cercana
a los pobres
Una Iglesia humilde
abajada despojada de poder
Una Iglesia en el mundo
para transformar el mundo y las estructuras de pecado
Promoviendo caminos de liberación, de fraternidad de comunión
EL CUIDADO PASTORAL DE LOS
EXCLUIDOS
Los marginados de la
sociedad
Los niños inocentes
maltratados o abusados
Los jóvenes esclavos de
los vicios, alcohol, droga
La pornografía, la prostitución,
aids
La explotación y trato de
personas
Los ancianos abandonados
MINISTROS, SERVIDORES DE LA MISERICORDIA
La liberación y
transformación empieza desde dentro abriéndonos a la gracia, la misericordia
Servidores de la gracia y
la misericordia
La misericordia anunciada
y ofrecida a los pequeños, pobres, vulnerables
La renovación de la
Iglesia a través de pequeñas fraternidades donde se comparte el pan de la
comunión
El camino sinodal de la
Iglesia promoviendo comunión. Participación y misión
La Iglesia germen de la
Nueva Humanidad
















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