FACHADA
DEL CONVENTO
DE
SAN ESTEBAN, SALAMANCA
Introducción
Este trabajo
lo he querido hacer en conmemoración del 500 aniversario de la Escuela de
Salamanca. Esta efeméride representa uno de los hitos y acontecimientos más
influyentes de la historia del pensamiento occidental. El convento de San
Esteban (S. XV-XVI) fue la sede de la Escuela de Salamanca donde
destacaron figuras como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suarez
(cuyos restos se encuentran en el panteón del Capitulo Antiguo del Convento).
La Escuela
de Salamanca nace en el S. XVI vinculada a la Universidad y sus promotores
divulgaron toda una corriente renovadora del saber y del pensamiento que supuso
un avance en la teología, la filosofía moral, la economía, el derecho, sentando
las bases de conceptos modernos como los derechos humanos, el derecho
internacional.
La Escuela
de Salamanca está
vinculada a la Evangelización y expansión de la fe y cultura en el Nuevo Mundo.
Cambió el curso del pensamiento occidental y marcó un antes y un después en la
reflexión sobre el derecho de gentes y la libertad de conciencia.
La tipología
de la fachada corresponde a un orden nuevo resultado de un nuevo planteamiento
humanista propio del Renacimiento. Frente a las sombras de la peste negra que
asoló España (la peste del 1348-1351 que hizo temblar a Europa), el cambio
hegemónico que supondría el paso de la nobleza feudal a la monarquía
universalis promovida por los Reyes Católicos, el posterior ataque de la
reforma protestante, surgía el alborear de una nueva era: La luz después de la
oscuridad, la unificación y esplendor del Reino, la evangelización y expansión
cultural del Nuevo Mundo.
El estilo
renacentista que respira la fachada como “Arco de Triunfo” responde a estos
aires de victoria. La humanidad debía de recuperar su grandeza, la arquitectura
todo su esplendor y belleza como símbolo de la perfección divina.
Petrarca,
profeta del Renacimiento había augurado: “Cuando se desvanezca la oscuridad,
nuestros descendientes verán de nuevo el antiguo y puro esplendor”. Nosotros
como creyentes no podemos dejarnos envolver en las sombras de la muerte. Hemos
de buscar y abrirnos a la luz de la Resurrección de Cristo. el es la fuente que
da nueva luz a la historia. La Pascua revela el significado profundo de la
historia orientada a la victoria final de Cristo, de su Reino de amor como
promesa y anticipo de la Resurrección de Crucificado (recapitulación de todo en
Cristo). Si queremos un mundo nuevo más justo y fraterno debemos empezar por
educar las nuevas generaciones, debemos estimular una renovada acción educativa
(formación integral) que haga crecer en el mundo la fraternidad universal (Cf.
Papa Francisco, Fratelli Tutti, 1).
Bibliografía
básica:
Ana Castro
Santamaría, La fachada de la iglesia de san esteban de Salamanca: proyectos
y transformaciones.
Lázaro
Sastre Varas OP, Convento de San Esteban, Arte e Historia de los Dominicos
Jaime
Brufau Prats, La Escuela de Salamanca, ante el descubrimiento del Nuevo
Mundo
Luis
Fraile Delgado, Pensamiento humanista de Francisco Vitoria
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1. La Fachada del Convento de San Esteban
La fachada de S. Esteban de Salamanca sufrió varias transformaciones desde su plan primigenio, reflejado en traza de Ja Chancillería de Valladolid, hasta el actual, de mano de los maestros Juan de Álava fray Martín de Santiago. Se pretende seguir las pistas de estas modificaciones a través de las escasas fuentes gráficas y documentales, pero sobre todo a partir de la observación de Ja propia obra y la lectura de sus paramentos. También se trata de rastrear la genealogía de cada planteamiento y tipología.
Contemplando la fachada del convento de San Esteban parecería que todos los personajes salen a nuestro encuentro entonando un cántico nuevo. Es la Nueva Creación restaurada en Cristo que comenzando en nuestros primeros padres se prolonga con los grandes personajes del Antiguo Testamento desde los patriarcas Abraham e Isaac pasando por los profetas Moisés a Elías, y grandes personajes como el gran rey David con su arpa, Salomón o el santo Job. Allí se preparaba los cimientos de la Iglesia. Los grandes apóstoles Pedro y Pablo, el primer mártir San Esteban, junto a santos relevantes como Francisco o Catalina. Ellos proclaman el nuevo canto de los redimidos, el Nuevo canto del Nuevo Testamento predicado y defendido por los confesores de la fe que elevan su mirada escalando las cimas hasta el gran Cristo que presidiendo todo el espacio, con sus brazos abiertos nos está abrazando a todos. Los fundadores Santo Domingo y San Francisco, insignes predicadores San Francisco Ferrer o San Luis Beltrán, los doctores San Alberto Magno, San Gregorio Magno, San León Magno.
En el atrio
plaza se levanta la insigne estatua al padre Vitoria como exponente de tantos
teólogos dominicos de la Escuela de Salamanca que desde el Concilio de Trento
dejaron entonar sus voces a toda la Iglesia y llegar sus reclamaos humanistas
hasta el Nuevo mundo. La plaza esta bordeada con un pretil. El puentecillo lo
construyeron los frailes para salvar las aguas del arroyo de santo Domingo,
siendo fray Domingo de Soto prior.
- Breve reseña histórica del Convento de San Esteban
Los frailes
Predicadores (Dominicos) fueron fundados en 1216. Llegaron a Salamanca hacia
1224 y se establecieron fuera de la ciudad junto al río Tormes en la iglesia de
San Juan el Blanco a la que adosaron su convento. En él vivieron hasta que el
primero de noviembre de 1256 una riada del Tormes se llevó iglesia y convento.
El 9 de
noviembre del mismo año, el obispo de Salamanca les entregó una pequeña iglesia
románica dedicada a San Esteban, dentro de los muros de la ciudad, con su
cementerio y posesiones contiguas. Los frailes proyectaron un conjunto
conventual y edificaron una iglesia de 3 naves y un convento con su claustro y
dependencias. A finales del siglo XIII debía de estar concluido o casi
concluido, ya que se trabajaba en la biblioteca en copiar y confeccionar libros
de pergaminos y en 1299 se establece en él el Estudio General de los
dominicos de España. De todas estas construcciones de los siglos XIII y XIV
solo nos ha llegado algún raro vestigio.
En el siglo
XVI se decidió levantar un nuevo convento con una nueva iglesia más acorde con
la nueva tipología renacentista. El Impulsor del proyecto y patrón de la obra
es Juan Álvarez de Toledo, hijo segundo del duque de Alba y obispo de Córdoba.
San Esteban
es una joya del plateresco, propia del renacimiento español. En el siglo de oro
S. XVI el Convento de la Orden de Predicadores se convertiría en uno de los
centros neurálgicos de la ciudad donde, en torno a la Universidad, las Ordenes
de los Predicadores, Los Franciscanos, los Agustinos, los Carmelitas y los
Jesuitas serían el alma de la nuova schola mater la llamada alma mater
salmantina.
- La ejecución de la fachada
La fachada
del nuevo convento proyectada por Juan de Álava responde a la transición del
neogótico al estilo renacentista. Toda la estructura responde en su simbología
a un gran arco triunfal, un gran arco de medio punto casetonado que se apoya en
sendos contrafuertes que hacen de contrarresto a la gran nave central. En el
proyecto participa también Fray Martín de Santiago.
La fachada se
estructura a través de cinco calles y tres cuerpos. Los tres cuerpos van
decreciendo de tamaño según ganan de altura (se hace más ágil para resaltar la
elevación y su percepción en fuga) y se separan por dos entablamentos. La calle
central presenta un desarrollo más amplio. Está articulada a través de la
superposición de arcos de medio punto en los dos primeros cuerpos y uno
escarzano en el superior. El cuerpo intermedio recoge el tema central del
martirio de San Esteban (obra de Juan Antonio Ceroni) y el cuerpo superior
culmina con un Calvario. La calle principal queda flanqueada por dos calles a
cada lado que se articulan a través de pilastras con capiteles itálicos. En
cada una de las calles se colocan hornacinas y doseletes a través de la
superposición de elementos cilíndricos y cónicos. Los doseletes acogen los
medallones laterales. La decoración de los contrafuertes repite la decoración
de las calles laterales.
La estructura
arquitectónica se debe a Juan de Álava y su realización a fray Martín de
Santiago. Dos grandes machones verticales sirven para acoger el inmenso arco
decorado con casetones florados. Dichos machones se decoran con pilastras
embebidas y con columnas gemelas en la parte superior. Toda la fachada esta
profusamente decorada con motivos platerescos, con 23 esculturas y dos grandes
relieves. En su conjunto es una de las fachadas más grandiosas del arte
plateresco español. “La portada retablo” se estructura a través de cinco calles
y tres cuerpos que van decreciendo de tamaño según ganan altura. Los tres
cuerpos se separan por dos entablamentos. Puede que tenga todo un significado
salvífico haciendo alusión el primer cuerpo a los orígenes, el segundo a la
iglesia militante y en el tercero al poder del pontificado.
El primer
cuerpo corresponde
a la puerta de entrada, decorada con bello plateresco en sus arquivoltas. A los
lados un medallón que representa a Adán y las esculturas de san Jacinto de
Polonia y santo Domingo de Guzmán. Al otro lado, las esculturas de san
Francisco de Asís y santa Catalina de Siena y el medallón con la efigie de Eva.
En las enjutas del arco se hallan los medallones de Moisés y Elías.
El segundo
cuerpo está
dedicado al titular de la iglesia, san Esteban con el magnífico relieve de su
martirio. El relieve está firmado en la piedra sobre la que san Esteban apoya
su mano (Ioannes Antonius Ceronius Comensis fecit 1610). A los lados del
relieve las esculturas representan de izquierda a derecha a santo Tomás de
Aquino y san Andrés, san Juan Bautista y san Pedro Mártir. En las enjutas del
arco que forma el relieve y en el centro hay tres medallones que representan a
Job, Salomón y Abraham con su hijo Isaac.
El tercer
cuerpo en la
parte superior centra la atención en el Calvario. A los lados, las pilastras
son sustituidas por columnas abalaustradas. Las esculturas representan a san
Gregorio Magno, san Pedro, san Pablo y san León Magno. Los medallones de las
enjutas representan a san Pedro y san Pablo. Rematando este cuerpo se halla el
Padre Eterno bendiciendo.
El nuevo
conjunto conventual es iniciado por Juan de Álava en los inicios del S. XVI ,
por los pies con la ejecución del retablo y los dos tramos del coro. En 1530 le
sustituyó el hermano lego fray Martín de Santiago, quien había sido aparejador.
El continuó la gran nave e inició el crucero y parte de la cabecera. Tras su
muerte, la obra la reanuda Rodrigo Gil de Hontañón hasta finalizar la
construcción del cimborrio. Finalmente la continua Juan Ribero de Rada y luego
Pedro Gutierrez en 1610 (casi un siglo de trabajos). El retablo del altar mayor
es obra de José Benito de Churriguera, una joya del barroco español. En el
retablo se exhibe un lienzo de Claudio Coello representando el martirio de San
Esteban (lleva dentro lo que se anunciaba fuera en la fachada)
2.1
Primer
ensayo. Una primera concepción de la fachada de S. Esteban (1524)
La primera
idea que el maestro de cantería Juan de Álava en tomo a 1524 ofrece al promotor
de las obras, fray Juan Álvarez de Toledo, entonces obispo de Córdoba, se
plasma en Ja traza sobre pergamino conservada en el Archivo de la Real
Chancillería de Valladolid. Por las anotaciones manuscritas y gracias a una
escala oculta conocemos las medidas previstas para la fachada, que nunca
llegaría a materializarse. Un conjunto de cuatro estribos en el hastial de 12
pies de salida y 6 de anchura, excepto los extremos, que en su frente también
tienen 12 pies, determinan tres paños. El central, de algo más de 38 pies,
posee puerta de acceso de 12 pies, flanqueada por pilastras planas. Si estas
podrían indicar un planteamiento propio del Renacimiento temprano, los
baquetones y molduras que cubren el derrame del vano apuntan a soluciones
tardogóticas. Los paños laterales tendrían una anchura de algo más de 19 pies,
y es posible que fueran ciegos, frente al central que seguramente previera un
vano para la iluminación del coro.
2.2
Segundo
ensayo. Modificaciones en la traza. La labor conjunta de Juan de Álava y fray
Martín de Santiago
(1526)
Que no pudo
ser esta la traza definitiva queda evidenciado porque las medidas en planta no
coinciden con las actuales por tanto, hubo una segunda traza. No se conserva,
pero tenemos diversas noticias documentales, algunas procedentes de los pleitos
que surgieron tras la muerte del cardenal Álvarez de Toledo por la continuación
de las obras. De una pregunta de la probanza por parte del convento en el
pleito de 1565-1566, se deduce que la segunda traza fue hecha conjuntamente por
Juan de Álava y fray Martín de Santiago. En un pleito anterior, en 1560, fray
Juan de Santa Inés, quien vivió todo el proceso desde sus inicios, declara en
el mismo sentido.
Los condes de
Teba, herederos del cardenal, debían poseer una copia de la segunda traza, que
utilizan para el interrogatorio a los testigos que comparecen por su parte en
1565. Precisamente en este pleito se hace especial hincapié en la fachada. A
través de las preguntas a sus testigos pretenden argumentar que lo que faltaba
por hacer (torre retablo y reja y vidrieras y claraboyas y los dos enlosados
del coro y de la iglesia y el dicho frontispicio y mojinete y tabernáculos y
bultos), son cosas accesorias y no necesarias para la ejecución de la dicha
obra. Así, el arquitecto real Juan Bautista de Toledo, que declara en Madrid
pero que dice conocer la obra, cuando le al presentan la traza y planta en
pergamino firmada por Juan de Álava, omite a fray Martín y señala la existencia
de una torre y un frontispicio en la delantera, que él equipara al hastial.
Esta segunda
traza probablemente se aprobaría al tiempo que las nuevas capitulaciones con el
fundador en 1526. Gracias a un informe del estado de las obras en tomo a 1529,
sabemos que se modificaron las medidas del edificio en longitud, anchura y
altura totales. La anchura, de 92 a 100 pies, incremento que afecta
exclusivamente a la nave, se pasa a tener 50 pies, ensanchamiento que exigiría
la alteración de la altura para mantener la proporción cercana a la dupla.
Estos cambios
afectarían a las dimensiones de la fachada y probamente también a su
distribución. Se adoptó una “estructura retablo”, organizada a base de
pilastras y entablamentos cubiertos de grutescos, por ello J. B. de Toledo y
otros testigos dicen que la obra está empezada al moderno y al romano". La
composición recuerda al “arco de triunfo romano”, algo tergiversada por la
incorporación de un tercer soporte a cada lado; en ella se puede reconocer la
mano de Álava, por parecido con la portada de la capilla del Colegio Fonseca de
Salamanca (1527), si bien en la duplicación de pisos superpuestos podría haber
un eco de modas napolitanas.
Como en los
retablos, la calle central es más ancha y se resuelve mediante la superposición
de arcos de distintos trazados y diámetros, estructuración que se repite en
otras obras de Álava: portadas de S. Clemente y del Obispo de la Catedral Nueva
de Salamanca (1529) y portada norte de la catedral de Plasencia (1533), llamados
"encasamientos" servirían para recibir "dos historias de
imaginería, una alta y otra baja".
En las
declaraciones de los testigos se alude también a los muchos tabernáculos ...
que están en la delantera, que los que trabajaron en ella (Domingo de Lasarte,
Pascual Martín) atribuían a Juan de Álava, aunque alguno como Rodrigo Gil
afirma que hizo lo más de lo proyectado por fray Martin de Santiago. Los
tabernáculos servían para "revestir" de imaginería, que los herederos
del cardenal y sus testigos consideraban no necesarias para la ejecución de la
dicha obra, justamente lo contrario de quienes testifican a favor del Convento.
La fachada
remataba con un óculo, hoy parcialmente cegado por Ja incorporación posterior
del gran arco casetonado. Se trata de un sistema de iluminación común para
iglesias con coro a Jos pies, estando la clave del óculo a algo más de 91 pies
de altura, esto nos permite datar su incorporación en 1531 o, en todo caso,
después de 1529.
2.3
Tercera
propuesta definitiva. "La última traza que llamaban de Fray Martín"
Hubo una
tercera traza exclusivamente de fray Martín de Santiago. No ha llegado a
nuestros días pero hay bastantes testimonios de su existencia: “son numerosas
las cartas del cardenal Toledo desde Roma en las que expresa su deseo de
retomar las obras según la traza de fray
Martín que yo dejé cuando me vine”. También se habla de ella en la sentencia
provisional del pleito (5/11/1560), recurrida por los condes de Teba
(21/1/1561) argumentando que el edificio debía hacerse conforme a la traza de
Juan de Alba pues según ellos no probaban que el dicho cardenal hubiese hecho era
obligación de acabar el dicho edificio conforme a la dicha última traza que
llamaban de fray Martín. La tasación de Pedro de Inestrosa y Gonzalo de
Sobremazas (1563) asimismo alude a la traza de fray Martín de Santiago conforme
a la cual se debía acabar la iglesia. Añadimos el testimonio de Antonio
Hemández, criado de fray Martín, quien declara en 1566 que, acabado el cuerpo
de la iglesia, fray Martín mostró al cardenal la dicha obra, según el modelo
que es como ahora se muestra, recibiendo la aprobación del Alba; también afirma
que, tras la muerte del cardenal (1557), la dicha obra se ha hecho según el
estilo y modelo que el dicho fray Martín la dejó al tiempo que murió (1547).
Las
modificaciones de esta última traza afectarían sobre todo a la cabecera y a Ja
portada, con la incorporación de trompas, que en la época recibían el nombre de
"pechinas". Estas superficies cónicas -objeto arcaico, pero renovado
a finales del siglo XV basta convertirse en característico de la arquitectura
del Renacimiento en España. Estas fueron usadas tanto para soportar ochavos
como para desviar cargas provenientes de muros superiores sobre dos paredes
generalmente ortogonales. El uso de trompas en la cabecera para transformar una
planta cuadrada en ochavada es relativamente frecuente; hay varios ejemplares
de este tipo que han sido atribuidos a fray Martín. También pudo ensayar esta
solución en la propia iglesia de San Esteban, en la capilla de los Bonales.
Menos
frecuente es la aparición de trompas en la fachada, como en la iglesia de los
dominicos de Granada, la Encamación en Bilbao, la portada de San Frutos de la
catedral de Segovia o la de la iglesia de San Sebastián de Yecla de Yeltes
(Salamanca). Las trompas de San Esteban presentan con embocadura de medio punto
y bóveda cónica. Su incorporación tiene que ver con el gran arco casetonado,
una bóveda de cañón peraltada que arranca a una altura de unos 50 pies. No
estuvo proyectado desde el principio, como indica la condenación del óculo
superior. Su construcción exigiría ciertas modificaciones: por una parte, el
alargamiento y ensanchamiento de los contrafuertes (que pasan de 12 a 15 pies
de salida y de 6 a más de 9 de anchura, huellas de este difícil encaje se ven
en la falta de correspondencia de hiladas entre fachada y contrafuertes. Por
otra, obligaría a alterar algunos elementos de la primitiva portada: vemos
fragmentos de candeleros -que quizá rematarían los contrafuertes, como en
Plasencia- colocados junto a las basas de las columnas abalaustradas que
flanquean la bóveda casetonada: o medallones encajados en lugares poco visibles
(como los medallones de Hércules y Minerva).
Como
consecuencia de la incorporación de la bóveda de cañón, se creó una terraza en
la parte superior, a la que se accede por un sistema complejo de husillos, dos
a cada lado, superpuestos y cabalgando sobre trompas de 13 dovelas, más
sencillas las que quedan ocultas bajo los tejados, mientras las externas son a
veneradas y con seis filas de flores labradas en su interior.
Aunque Chueca
Goitia (Catedrático en la ETSAM), opina que la tipología de fachada cobijada
bajo una capilla en toda su altura arranca de la Catedral Nueva de Salamanca,
atribuyendo la creación del tipo a Juan Gil de Hontañón. Martínez Frías señaló
un precedente anterior, el de Juan Guas en la portada de los Apóstoles de la
catedral de Ávila (1458-1463)30. No obstante, la bóveda de San Esteban no es
estrellada sino casetonada, un tipo que comenzaría a triunfar en tierras
castellanas a partir de la obra de Bigamy en Sto. Tomás de Raro (1512- 1516).
También se ha intentado conectar con soluciones milanesas, pero los
paralelismos son más cercanos a diseños de arquitecturas efímeras.
Juan de Álava
había ensayado soluciones similares en Plasencia (donde consta la participación
de canteros salmantinos que trabajaban también en S. Esteban) y -en menores
proporciones- en el sepulcro de Pedro Xerique de la catedral de Salamanca
(1533) Pero es fray Martín de Santiago quien ofrece la solución del “gran arco
casetonado” que abarca todo el espacio entre contrafuertes en "la traza
vieja" de S. Telmo de San Sebastian (1542), que no se llevaría a cabo. La
ejecución del salmantino, sin embargo, sería muy posterior: mojinete el hastial
y frontispicio aún no estaban levantados en 1563, pero ya lo estarían en 1566 .
- El estilo de la fachada.
La primera
mitad del siglo XVI en España fue un periodo de ensayos en la concepción de
fachadas, en las que se experimenta con el nuevo lenguaje del Renacimiento, la
de la iglesia del convento dominico de San Esteban de Salamanca es seguramente
uno de los ejemplares más importantes. En este trabajo pretendemos mostrar cómo
concepción y aspecto definitivo fueron variando simultáneamente a la concepción
global del templo.
Se han dado
muchas interpretaciones a la estructuración de la fachada (probablemente se
entremezclan diversas concepciones y alusiones). Generalmente se piensa que es “un
gran arco de triunfo” a través del cual se ensalza a tres instituciones: la
casa de Alba (sus promotores y mecenas), los dominicos y la Iglesia. Lo más verosímil
es que la idea central responde a un significado salvífico. El primer cuerpo
responde a los orígenes, de la humanidad, de la orden de los predicadores
enmarcada en las ordenes mendicantes tan central en la revitalización de la
Iglesia. Respondería pues a las raíces o fundamentos. El segundo cuerpo
respondería a la vitalidad de la Iglesia en sus santos y mártires. Respondería
a la Iglesia militante. El tercer cuerpo a la iglesia triunfante representada
en el poder del pontificado asentado sobre el poderío de Cristo en su misterio
Pascual. La obra quedaría coronada por la Santísima Trinidad y el Padre eterno
bendiciendo su obra creadora y redentora.
La fachada
está compuesta por la portada de la iglesia y el pórtico de acceso al convento
que forma ángulo recto con ella. La portada retablo de la iglesia es uno
de los más bellos ejemplos del plateresco español. En su parte central destaca
la representación del Martirio de san Esteban, de Juan Antonio Ceroni. Sobre
esta imagen puede verse un Calvario del mismo autor. En la parte superior hay
una terraza que se puede visitar y que cuenta con unas espléndidas vistas del
casco antiguo de Salamanca.
La portada de
la iglesia es uno de los más bellos ejemplos de plateresco. Está concebida
como “portada retablo” formando un “arco de triunfo” bajo cuya bóveda de medio
cañón se despliega la abundante decoración característica del estilo. En su
centro se representa el martirio de San Esteban y por encima un
Calvario, relieves ambos ejecutados por Juan Antonio Ceroni a comienzos
del siglo XVII.
Se trata de
un verdadero tapiz esculpido en piedra y enmarcado bajo un “gran arco triunfal”
cuya bóveda de medio cañón lleva una decoración en artesonado de estilo
milanés. El martirio de San Esteban es el núcleo central alrededor del cual
convergen, sirviéndole de cortejo triunfal, estatuas de santos y beatos en su
mayoría de la Orden Dominicana.
3.1
Un
cambio de paradigma
El arte en
general y en concreto la arquitectura era considerado como una apuesta decidida
como medio de transmisión y propaganda de los valores de la Iglesia. La fachada
marca la transición del modelo de fachada retablo (más propio del gótico) a la fachada
estandarte, el modelo de arco triunfal (más propio del Renacimiento). Después
de una etapa oscura propia del medievo se respiraba el alborear de un tiempo
nuevo. Los artistas crearon obras que ofrecían una imagen triunfal del
catolicismo que debía llenar de admiración el ánimo del creyente. La decoración
es fundamentalmente propagandista. La escenografía, con la luz como protagonista,
invadió la concepción del espacio, al mismo tiempo que los muros de los templos
se llenaban de figuras de santos que mostraban el esplendor de su vida y el
camino de perfección. Se trataba de suscitar en el alma del creyente
sentimientos de contrición y alabanza al Todopoderoso. La mejor manera de
probar que esto era posible consistía en mostrar el ejemplo de aquellos que
después de haber recorrido el camino habían alcanzado la meta.
La fachada
del convento de San Esteban responde a una “tipología del Renacimiento español”
y recoge una mezcla peculiar de neogótico, plateresco, estilo Reyes Católicos
que culminó con la nueva estética del Barroco.
El plateresco
(llamado así por la semejanza con la decoración prolífica propia del trabajo
minucioso orfebre de los plateros) combina estructuras góticas con la nueva
tipología renacentista. Actúa como puente entre el gótico final y el
Renacimiento.
El gótico
final es llamado isabelino con reminiscencias flamencas (de Flandes) y Reyes
Católicos (por desarrollarse bajo el reinado de los Reyes Católicos). Las
iglesias son amplias, de una única nave y capillas en los contrafuertes. Las
bóvedas de crucería se complican en forma de estrella incorporando elementos
del gótico flamígero de influencia flamenca.
3.2
La
transición del modelo neogótico al modelo renacentista
En el S. XV se produce una eclosión del neogótico, o
gótico tardío. Se vislumbra una fusión del neogótico con elementos renacientes.
Los templos adquieren una grandiosidad y esbeltez, la planta se reduce a una
nave única. Los muros buscan la desaparición de obstáculos visuales para ganar
en luminosidad. Las bóvedas de crucería componen las cubiertas con una tracería
de combados a base de arcos y círculos conopiales. Los soportes son de pilares
fasciculados o bien ménsulas floridas. Los exteriores presentan un estilo
sobrio y se hallan desnudos, encontrándose reforzados por estribos
rectangulares.
Los vestigios del neogótico se dejan ver en la profusa
decoración de medallones de tradición gótica. Superposición de arcos de medio
punto, los contrafuertes rematados por pináculos.
La fachada del Convento de San Esteban de Salamanca es
una de las joyas o de los ejemplos más representativos del estilo plateresco
desarrollado en España y también promovido por los reyes Católicos (estilo
reyes Católicos). La obra de la fachada comienza en 1524 bajo la dirección del
maestro Juan de Álava bajo el patrocinio del cardenal Álvarez de Toledo, luego
la retoma fray Martín de Santiago. El templo fue concluido en por Rodrigo Gil
de Hontañón en 1610.
3.3
El
modelo neogótico
El cuerpo superior marca el cambio del arco de medio
punto por el arco escarzano propio del neogótico (gótico tardío). En la
decoración se alternan las pilastras con capiteles itálicos. Las estructuras se
decoran con veneras y demás repertorio propio del plateresco. Las figuras de
los santos se alternan con figuras de la mitología griega, Minerva, Hércules,
etc, para resaltar el carácter humanista con la vuelta a las fuentes clásicas.
La fachada responde al estilo de retablo en la que se
combinan los arcos renacentistas y los doseles flamígeros del gótico. En el
cuerpo central destaca el martirio de San Esteban, es como el núcleo central
alrededor del cual converge todo sirviendo de cortejo triunfal figuras de
santos y beatos en su mayoría de la orden dominicana. En el cuerpo superior el
Calvario es más renacentista en la que se combinan armónicamente los arcos
renacentistas y los doseles flamígeros del gótico con los grotescos y
medallones característicos del renacimiento.
3.4
El
modelo renacentista
El siglo XVI supuso todo un punto de inflexión que trajo
el Renacimiento. Un nuevo resplandor se atisbaba en el horizonte después de una
larga noche del medievo. Era el mismo resplandor que había iluminado a los
antiguos. No cabe duda que Italia (más en concreto Florencia y después Roma)
fue la cuna del Renacimiento (La réplica en España sería Salamanca). Los
humanistas italianos volvieron a las fuentes y quedaron fascinados por la
Antigüedad clásica. Pronto las ideas renacentistas se extendieron por Europa
con sorprendente rapidez (a esto contribuyó la invención de la imprenta por
Johannes Gutenberg). El Renacimiento supuso una nueva forma de mirar el mundo,
la realidad y de nosotros mismos.
En el círculo católico se hizo evidente la necesidad de
una renovación al interno de la Iglesia (contrarreforma) que hiciera frente a
los nuevos desafíos sobre todo a la reforma protestante. Esta tarea cristalizó
en el Concilio de Trento. En este concilio tuvo una parte importante la Escuela
de Salamanca. El Concilio de Trento no fue solo un punto de partida sino la
culminación de un verdadero proceso de renovación y regeneración que había comenzado
con el programa de reformas emprendido por el Cardenal Cisneros durante el
reinado de los Reyes Católicos.
3.5
Una
nueva cosmovisión
El renacimiento
inaugura un nuevo periodo, una nueva era para la humanidad. Los grandes
humanistas (Dante, Petrarca, Bocaccio) retornan a la antigüedad clásica (el
modelo del pensamiento greco romano) como modelo de inspiración.
Los antiguos
se refirieron al saber como humanitas. Las humanidades comprendían cinco
materias, ética, poesía, historia, retórica y gramática. Antes de ser una
revolución en el campo de las artes, el Renacimiento fue una revolución en el
pensamiento (en la palabra). Desde el principio se dio una contraposición entre
los studia humanitatis y los studia divinitatis. En cierta manera
se dio un desplazamiento de Dios para situar al ser humana en el centro. Se
necesitaría una conciliación entre las dos dimensiones. Esto lo lograría la
Escuela de Salamanca desde una concepción del Renacimiento cristiano.
Asistimos al
paso del medievo a una era nueva. Se abandona la concepción medieval del hombre
como ser inerme a merced de la voluntad divina para exaltar su autonomía (un
exacerbado antropocentrismo). Se trataba de una nueva concepción del mundo
mediante el cual el hombre desplazaba a Dios del eje de la creación para
colocarse así mismo. En un clima de creciente individualismo y el reclamo de la
autonomía de la razón, la experiencia religiosa era considerada como algo
estrictamente personal.
“El pensador florentino Pico della Mirandola en su Discurso sobre la dignidad del hombre (1486) elabora como la carta magna del ideario humanista realizó una encendida exaltación de la capacidad del ser humano para dominar la naturaleza y guiar su propio destino.
3.6 La simbología e iconografía de la fachada
La tipología
de la fachada de San Esteban guarda cierta relación con la tipología de la
fachada de la Universidad. Es muy probable que el mismo Juan de Álava
participara en su diseño y ejecución. Se trataba de un “verdadero tapiz de
piedra” que encierra todo un programa iconográfico con profunda
simbología de arquetipos. Se dice que el programa iconográfico respondía a
varias interpretaciones con múltiples lecturas: una iconográfica, otra
figurativa y otra alegórica. Así reflejaba al mismo tiempo toda una estructura
de poder (papado, monarquía, nobleza, Duque de Alba) y a la recóndita armonía
con la que los clásicos trataban de interpretar los textos sagrados en
distintos niveles de profundidad, sentido alegórico (personajes mitológicos
Hércules, Minerva), sentido exegético (personajes del Antiguo Testamento, Abrahán,
Moisés, Elías, David, Salomón), sentido de la ortodoxia (San Pedro, San Pablo,
Santo Tomás, San Gregorio Magno, San León Magno, San Alberto Magno).
Esta
concepción de iglesia militante y triunfante guarda relación con la pintura
mural del coro alto realizada al fresco por Antonio Palomino (inspirada en una
obra de Rubens). Su título la Iglesia Militante y Triunfante es muy revelador y
utiliza el simbolismo y el mismo programa iconográfico del retablo de la
fachada.
4.1
El
cuerpo inferior
El primer
cuerpo empezando desde abajo narra los orígenes con las imágenes de los
fundadores de la Orden dominicana: Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de
Asís, San Jacinto de Polonia y Santa Catalina de Siena sobre repisas cubiertas
con doseletes calados, que van flanqueados por medallones de Adán y Eva,
fundadores de la humanidad.
- Medallones del cuerpo inferior:
Adán
y Eva los bustos de
los primeros padres se presentan con una corona vegetal encima cubiertos
también por artísticas chambranas.
Moisés con potencias en formas de cuernos y
las tablas de la ley
Elías tocado con turbante y portando una
filacteria con la inscripción “Zelo Zelatus”
- Las figuras del cuerpo inferior:
Santo
Domingo de Guzmán con
la estrella sobre la frente apoya el pie izquierdo sobre la bola del mundo,
junto al pie derecho tiene un perro con una antorcha en la boca, la mano
derecha en alto con la que sujeta una vara de azucenas y con la otra mano
izquierda sujeta un libro cerrado que apoya en la cadera.
San
Francisco de Asís
estigmatizado en su mano izquierda y portando un Crucifijo en la mano derecha
(hoy ambas mutiladas).
San
Jacinto de Polonia con
los brazos cruzados sosteniendo en la mano izquierda la imagen de la Virgen y
en la derecha el copón con las sagradas formas.
Santa
Catalina de Siena
coronada de espinas, en la mano derecha (mutilada) llevaba un crucifijo.
- Los medallones del primer entablamento:
Efigie de Hebe o Minerva
con cascos con rodetes laterales. Algunos autores asocian esta figura a la
esposa del duque de Alba, doña Leonor María Enríquez.
Hércules luciendo un casco
adornado con cabeza de león y exhibiendo sobre el busto la piel del mismo
animal.
El
apóstol Santiago con
armadura de guerrero y sombrero de peregrino que empuña en su mano derecha
(mutilada) una espada.
El
Rey David con una
corona y tañendo el arpa
San
Jorge con casco y
armadura de guerrero blandiendo un venablo que atraviesa las escamas de un
dragón con las fauces abiertas
El
Duque de Alba padre
de Juan Álvarez de Toledo, vestido a la usanza de la época (no es del todo
seguro este caballero desconocido).
4.2
El
cuerpo central
El segundo cuerpo está dominado por el medallón central
de Juan Antonio Ceroni que representa la lapidación de San Esteban (protomártir)
fuera de las murallas de Jerusalén. La
hornacina está decorada con varias arquivoltas floridas rodeadas de ángeles. En
la base aparece la inscripción del autor, “Juan Antonio Ceroni”, y el año de
ejecución 1610. A los pies sobre la cinta de piedra aparece otra inscripción
“Señor no les tengas en cuenta su pecado”, las últimas palabras del protomártir
Esteban. El martirio está rodeado de santos entre otros: Santo Tomás de Aquino
y San Vicente Ferrer.
·
Medallones
del cuerpo superior:
Job esta figura aparece el anciano rodeado de su esposa y
amigos
Salomón con cetro, corona y un libro en la
mano
Abrahán se le representa con una espada en
alto sobre su hijo Isaac arrodillado, un ángel sobrevolando y abajo el codero.
·
Figuras
del cuerpo central:
Santo Tomás de Aquino adornado con cadena de oro al cuello
de la que pende el sol, con la maqueta de una iglesia apoyada sobre un libro
cerrado en la mano izquierda, con una estrella en la levantada mano derecha que
ilumina la maqueta.
San Vicente Ferrer con hábito de la Orden portando una
filacteria en su mano derecha con la leyenda: “venid es la hora del juicio de
Dios”, y una llama en la mano izquierda.
San Andrés con las aspas del suplicio, uno de
cuyos brazos acaricia con la mano derecha mientras sujeta un libro cerrado con
la mano izquierda
San Juan Bautista revestido de pieles con el divino
Cordero en brazos
San Pedro de Verona dominico mártir con un libro abierto
hacia el público en la mano izquierda donde puede leerse las primeras palabras
del Credo, un puñal en el pecho y sujetando con la mano derecha la palma del
martirio.
·
Figuras
de los contrafuertes, entablamento y las enjutas:
Beato Enrique Susón con el hábito de la Orden que lleva
en su mano derecha (mutilada) un Crucifijo.
Beato Gil Santarem tonsurado con un tonel en su mano
derecha mutilada y portando un libro abierto en su mano izquierda
San Luis Beltrán portando entre las manos un Crucifijo
cuyo brazo vertical acabaría en forma de mango
San Raimundo de Peñafort con un libro abierto en la mano
izquierda, las llaves en la derecha y a sus pies mitras.
Santa Inés de Montepulciano con el Niño Jesús sobresu brazo
izquierdo y la mano derecha levantada luciendo una pequeña Cruz.
San Alberto Magno con ropas episcopales como obispo de
Ratisbona, sosteniendo un libro abierto en la izquierda.
4.3
El
cuerpo superior
El tercer
cuerpo dominado por el Calvario, también de Ceroni, pero con trazas más
clásicas y renacentistas. Está rodeado de grandes figuras que representan los
pilares de la Iglesia: San Pedro, San Pablo. El arco escarzano está coronado
por la representación del Padre Eterno. Fuera del pórtico están los escudos de
la Orden, de la Casa de Alba.
- Figuras del cuerpo superior:
San
Gregorio Magno con
báculo pontificio en la mano derecha y un libro cerrado en la izquierda.
San
Pedro portando las llaves
en la mano derecha y un libro en la mano derecha
San
Pablo con el símbolo
de la espada y un libro en la mano derecha
San
León Magno con báculo
pontificio en la mano izquierda portando un libro en la izquierda.
- Blasones del cuerpo superior:
El Padre Eterno, el escudo del
Cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo, el escudo de la Orden de los
Predicadores.
- La relevancia de la escuela teológica de Salamanca
El Convento
de San Esteban tal y como se conserva ahora quedó consagrado desde sus
comienzos como centro de estudio y docencia de la teología.
Los estudios
superiores tiene sus inicios en la Catedral bajo la jurisdicción del
Cabildo catedralicio. Luego se funda la Universidad con entidad propia bajo el
patronazgo pontificio en 1218. La teología entra a formar parte de los estudios
de la Universidad en el siglo XIV cuando el cardenal Pedro de luna, futuro papa
Benedicto XIII, la visita como legado pontificio. El papa creó cuatro cátedras
de Teología, dos de ellas las regentarían los dominicos.
La progresión
de los estudios teológicos será constante durante los siglos XV, XVI y XVII.
Durante el siglo XV sobresalen las figuras de Fray Juan de Castellanos, Fray
Gonzalo de Alba (ambos obispos de Salamanca), Fray Juan López de Salamanca.
Fray Lope de Barrientos, el cardenal Fray Juan de Torquemada y fray Álvaro de
Osorio. En esta época es cuando San Vicente Ferrer vive en el convento y
predica la ciudad.
A finales del
siglo XV superados los males que había originado la peste negra se inicia una
época de esplendor. Hay que recordar sobre todo al Fray Diego de Deza (protector
de Colón, preceptor del príncipe Juan, obispo de Palencia y arzobispo de
Sevilla). En su tiempo se sitúa la venida de Cristóbal Colón a Salamanca y su
estancia en el convento (1486-1487) dónde encontró el apoyo que después le
daría la Junta de profesores salmantinos.
En el siglo XVI
la Universidad salmantina, de la mano de los grandes teólogos de San Esteban,
adquirió su máximo prestigio. El más sobresaliente de todos sus maestros fue
Fray Francisco de Vitoria (1483-1546), iniciador de la Escuela de Salamanca,
creador del Derecho Internacional y defensor de los derechos humanos que
aplicará a los indígenas de América. Junto a él destaca Fray Domingo de Soto (1495-1560)
teólogo principal en el Concilio de Trento. La nómina de maestros catedráticos
y obispos de este convento sería muy larga: el cardenal Fray Juan Álvarez de
Toledo, Melchor Cano, Juan de la Peña, Bartolomé de Carranza (arzobispo de
Toledo), Diego de Chávez, Pedro de Sotomayor, Bartolomé de Medina, Mancio de
Corpus Christi, Antonio de Hontiveros, Domingo Báñez, Pedro de Herrera,
Francisco Araujo etc.
- La Escuela de Salamanca
La fecha de
1218 es considerada oficialmente como el nacimiento del “Studii salmantini”. Tras
la unión definitiva de los dos reinos bajo el cetro de Fernando III, la
importancia del estudio Salmantino hace languidecer al de Palencia, que acabará
por desaparecer. En 1254 Alfonso X el Sabio concedió a Salamanca
el título de Universidad, ratificado por el Papa en 1255, lo que la
convierte en la primera europea en ostentar dicho título. Los Papas Alejandro
IV, Benedicto XIII, Martín V se preocuparon de engrandecerla. La Universidad
contaba con seis cátedras de Cánones, cuatro de Leyes, tres de Teología, dos de
Medicina, dos de Lógica, una de Astronomía, una de Música, una de Hebreo, una
de Caldeo, una de Árabe, una de Retórica y dos de Gramática. Como una de las
más prestigiosas universidades europeas tuvo el privilegio de usar en su escudo
la tiara pontificia.
Los S. XV y
XVI fueron los siglos de Oro de mayor esplendor para a Universidad. Legó a
contar con profesores ilustres y casi 8.000 alumnos. A mediados del siglo
XVI la Universidad estaba en pleno auge; era famosa en todo el mundo y de
sus profesores se decía: Multos et doctissimos Salmantica habet,
Muchos y muy doctos tiene la universidad de Salamanca. En 1492 se
redactó y publicó en Salamanca la primera gramática de la lengua castellana
por Antonio de Nebrija. En sus aulas tuvo lugar el nacimiento de un movimiento
de pensamiento global, la Escuela de Salamanca, en cuyo seno se elaboraron
muchos de los conceptos modernos de política, derecho o economía.
El
considerado como promotor de esta Escuela, Francisco de Vitoria fue
quizá el primero en desarrollar una teoría sobre el Ius gentium, Derecho
de gentes, que sin lugar a dudas puede calificarse de moderna. Extrapoló
sus ideas de un poder soberano legítimo sobre la sociedad al ámbito
internacional, concluyendo que éste ámbito también debe regirse por unas normas
justas y respetuosas con los derechos de todos. El bien común del orbe es de
categoría superior al bien de cada estado. Esto significó que las relaciones
entre estados debían pasar de estar justificadas por la fuerza a estar
justificadas por el derecho y la justicia. Así, Francisco de
Vitoria se convirtió en el creador del derecho internacional.
Las cátedras
en Salamanca tenían una concurrencia numerosísima y en más de una ocasión los
profesores favoritos fueron llevados a hombros hasta el estrado. Esto ocurría,
al parecer, porque los profesores debían su cátedra a los votos de los
estudiantes.
No terminaba
ahí la avidez de los estudiantes por adquirir conocimientos de estos profesores
magníficos, elegidos por sus oyentes a causa de su calidad, sino que al
finalizar las clases, en el claustro de la universidad, junto a
una columna, eran acribillados a preguntas. De ahí el sobrenombre
utilizado. Era lo que llamaban “dificultades al
poste”.
Otro ilustre
profesor fue Fray Luis de León, cuya estatua está en el Patio de
Escuelas, frente al edificio antiguo de la Universidad. Dentro de este edificio
pronunció su famosa frase «Decíamos ayer», cuando volvió a la docencia después
de varios años en prisión, apartado de su cátedra por el Tribunal de la
Inquisición. Por la Universidad pasaron los Hernán Cortés y los próceres San
Martín y Belgrano, Nebrija, Fernando Rojas, Lucio Marineo Sículo, Pedro Martír
de Anglería, Arias Montano, Abraham Zacut, Beatriz Galindo, Juan de la Enzina,
Lucas Fernandez, Melchor Cano, Domingo de Soto, el Padre Suarez, Ginés de
Sepúlveda, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, el Conde Duque de
Olivares.
Entre los
maestros y profesores que dieron fuste a la Universidad destaca la denominada
Escuela de Salamanca formada por teólogos dominicos que brillaron en el
Concilio de Trento (1543-1563). En el convento de San Esteban se alza el
Estudio General de los Dominicos. Tuvo mucha importancia la figura de Fray
Diego de Deza preceptor del príncipe Juan e impulsador del proyecto de
Cristóbal Colón. De este convento partieron los primeros dominicos
embarcados en la misión evangelizadora del Nuevo Mundo. A la cabeza Francisco
de Vitoria y le siguieron Melchor Cano, Domingo de Soto. La Escuela de
Salamanca fieles a la Suma Teológica de Santo Tomás es reconocida sobre todo
por sus planteamientos innovadores en los campos del Derecho y de la Economía.
A Fray Vitoria se le debe la doctrina del Derecho de Gentes, precursora de
nuestro Derecho Internacional. Estos teólogos arrojaron luz en la ardua
cuestión del derecho de los indios en la conquista de América.
Francisco
Vitoria impulsor del
nuevo humanismo
Francisco de
Vitoria y sus compañeros dominicos del convento de San Esteban en lo que
denominaban la Escuela de Salamanca proyectaron un nuevo
humanismo que fue más allá de las aulas del alma mater salmantina
y traspasaron a las fronteras del Nuevo Mundo. Más que el descubrimiento de un
nuevo mundo significaba el descubrimiento de un nuevo humanismo.
Un nuevo humanismo que parte de la visión grandiosa del
hombre. Su visión no se confina en el plano temporal y terreno sino que se abre
al mundo trascendente de lo sobrenatural.
Frente a un
humanismo que olvidaba la dimensión trascendente de la persona defendió un
humanismo integral que no oponía la naturaleza divina y humana. Siguiendo el
pensamiento tomasiano defendía el comportamiento humano a la luz de la razón
iluminada por la fe consecuente a la tradición cristiana de la Escolástica. No
por ello dejaba su pensamiento de ser innovador. Formula su visión del cosmos y
del hombre sin abandonar nunca la perspectiva sobrenatural. No confunde campos
ni tampoco los divorcia.
Las
exigencias de la naturaleza humana se traducen en los derechos fundamentales de
todo hombre. La visión trascendente que sitúa a la humanitas le
hace defender los derechos inalienables de toda persona humana. De ahí frente
al abuso en el descubrimiento del Nuevo mundo, el descubrimiento del alma de
todo hombre y el respeto a los derechos humanos naturales de los indios. Su
humanismo impulsa a la república o comunidad política y a
la república Orbis, que inscribe toda la vida humana social del
universo. Impulsa el democratismo cristiano sobre el trasfondo político-social
del mundo renacentista.
Defiende la
naturaleza social y política del hombre. El hombre es eminentemente un ser
social. Su sociabilidad viene exigida por su misma naturaleza racional y libre.
Esto pide una regulación jurídica para que tal orden sea posible y real. El
hombre requiere de los medios adecuados para su pleno desarrollo armónico. De
ahí el humanismo jurídico vitoriano. El derecho ha de ordenar la promoción
integral del hombre de forma que todo miembro de la comunidad política pueda
encontrar los medios para su adecuada realización personal.
- Teólogos de la Escuela: Domingo de Soto, Melchor
Cano, Diego de Covarrubias
Pocas veces
se ha dado en la historia la confluencia de pensadores y pensamientos tan
sobresalientes como se dieron en este tiempo del S. XVI en la Universidad de
Salamanca. Los maestros salmantinos discípulos de Francisco Vitoria fueron los
consultores más relevantes a los que acudieron personas de todos los estamentos
sociales, desde Colón a la Santa de Ávila. Por sus influencias sus relaciones
fueron de gran importancia para santos y reyes que disputaban sus coronas y sus
reinos.
7.1 Domingo
de Soto (1497-1960)
Formado en
París vino a Salamanca para ocupar la cátedra de Vísperas de Teología y Vitoria
daba la Prima. Fue su inmediato sucesor. Hombre de gran mesura y libertad
interior renunció a ser confesor del Emperador cuando se apercibió de que su
libertad de actuación sufría mengua. En sus intervenciones en la Universidad
mantuvo sierre independencia y libertad de criterio. Cuando había una gran
carestía no dudó en prestarse a marchar a Toledo para obtener trigo para los
estudiantes. Apoyó a Fray Bartolomé de las Casas para defender la libertad y el
respeto a los derechos de los indios.
7.2 Melchor
Cano (1509-1560)
De gran
talento y penetrante agudeza. Sostuvo que el derecho de gentes es necesario
para mantener el derecho natural. Se centra en la servidumbre que procede de la
guerra justa. La disparidad de religión no es causa justa para hacer la
guerra.
7.3 Diego
Covarrubias (1512-1577)
También se
benefició del magisterio de Vitoria y de Soto y fue una de las figuras más
sobresalientes en el ámbito de la vida española del quinientos. Jurista y
canonista ocupó puestos de gran relevancia desde si cátedra de Cánones y como
Visitador de la Universidad. Continúa defendiendo que el derecho natural no
puede ser invalidad por el derecho positivo. En continuación con Vitoria, Soto
y Cano admite la servidumbre penal junto con la que procede de la libre venta
de sí mismo y de la venta de los propios hijos.
El
equilibrado Francisco Vitoria con su escuela junto con el gran batallador
Bartolomé de las Casas junto con el gran humanista Juan Ginés Sepúlveda van a
ser impulsadores y promotores del nuevo humanismo a transferir más allá de las
fronteras en el alborear del Nuevo Mundo.
- El convento de San Esteban y el nuevo humanismo
Fray
Francisco Vitoria elabora toda una teoría para la convivencia de los pueblos
basada en en la naturaleza de la dignidad humana que desarrolla con sentido
moderno en el derecho de gentes.
La Escuela
de Salamanca busca la
conciliación y armonización entre los valores humanos y los valores cristianos,
un reencuentro y una nueva valoración del hombre en todas sus dimensiones. Es
una concepción de la vida que gira sobre un sistema de valores centrado en la humanitas
como ideal que aspira a integrar toda la actividad humana.
Promulga un
humanismo cristiano para llegar a la constitución de la república orbis,
que uniera a todos en un único cometido de convivencia y colaboración para el
bien de la humanidad. En esa comunidad universal deberían hacerse efectivos
organismos e instituciones donde se debatan y resuelvan los conflictos.
- El convento de San Esteban y el nuevo mundo
Colón logra
el apoyo de los dominicos, hospedándose en el Convento de San
Esteban. (Es interesante resaltar los años de estudio de Hernán
Cortés antes de partir a América y conquistar el Imperio Azteca). La
defensa de los derechos de los indígenas del Nuevo
Mundo por parte de la Escuela de Salamanca, que con Francisco de
Vitoria a la cabeza, reformuló el concepto de Derecho natural, renovó
la Teología, sentó las bases del derecho de gentes moderno,
del derecho internacional y de la ciencia económica
moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento. En dicho
Concilio, los matemáticos de la Universidad de Salamanca propusieron al
Papa Gregorio XIII el calendario que se vino a conocer
como calendario gregoriano y que actualmente es utilizado en todo el
mundo. El astrónomo salmantino Abraham Zacut fue su gran
apoyo científico para el viaje.
La rica
historia de San Esteban se completa con la aportación a la evangelización de
las tierras de América y Filipinas. En el año 1509, los frailes de este
convento decidieron comprometerse en la tarea misionera de las nuevas tierras
descubiertas de América. A él pertenecían los primeros dominicos que llegaron a
la isla de la española a mediados de septiembre de 1510. Allí predicó Fray Antón
Montesinos en 1511, el primer sermón en defensa de los derechos de los indios.
A este grupo se uniría al clérigo encomendero Bartolomé de las Casas que,
convertido por la predicación de Montesinos. Se haría dominico en su mismo
convento de la Española.
La Evangelización
de Filipinas fue más tardía, no comenzó hasta 1565. El primer obispo de las
islas, nombrado en 1578 fue Domingo de Salazar que era hijo de este convento. A
finales del siglo XVI había ya en Filipinas un centenar de dominicos, de los
que más de 30 procedían de San Esteban. Como en América, una de sus
preocupaciones fueron los estudios. En 1619 el papa Paulo V y en 1623 el rey
Felipe IV concedieron autorización para dar grados en la nueva Universidad de
Santo Tomás en Manila. Desde entonces esta universidad se convirtió en uno de
los centros católicos más florecientes del Extremo Oriente.
Conclusión
El estudio
como homenaje al 500 aniversario de la Escuela de Salamanca, cuyo
representante más celebre es Fray Francisco Vitoria, trata de recatar elementos
significativos para el momento presente que vivimos. El pensamiento de Francisco
Vitoria es de gran actualidad ante el desafío de cómo resolver los problemas y
conflictos que atravesamos tanto los hombres de ayer como los de hoy.
El nuevo
humanismo gira
poniendo por centro la concepción del hombre y su dignidad sobre un sistema de
valores centrado en la humanitas. Se trata de conciliar el
plano natural y el sobrenatural sin confundirlos ni oponerlos. La persona nace
en total precariedad y necesita que la vida sea recibida, cuidada, custodiada.
Una vez que despertamos a la vida, los padres proveen el cuidado de toda
nuestra existencia en todos los aspectos físico, síquico, afectivo, espiritual.
No solo es comida y vestido sino el desarrollo integral de toda la persona lo
que necesita la persona.
La familia,
la escuela, la universidad, la ciudad es la escuela de valores y virtudes. “Educar”
no es solamente engendrar una vida física y proveerla de techo y alimento sino
hacer descubrir el valor y el aprecio por la vida. Cultivo del respeto, la
responsabilidad, el trabajo, la honestidad y los valores éticos, orales y
religiosos propios del ser humano. Educar no s imponer ni empujar o forzar sino
“educere” extraer, atraer desde dentro.
La familia,
la escuela, la universidad, la ciudad es escuela de humanidad cuando se da el
diálogo, el perdón, la fidelidad y la entrega y el servicio atento y
desinteresado de los unos por los otros. Es en la familia donde se educa desde
el encuentro profundo del otro cultivando la propia interioridad.
El desafío al
que se enfrentaron los pensadores y teólogos de la Escuela de Salamanca
en la nueva era del Renacimiento: la controversia de la contrarreforma, los
nuevos avances científicos y tecnológicos, el descubrimiento del nuevo mundo,
el debate sobre la naturaleza humana, la esclavitud, la explotación comercial,
el control político no deja de estar vigente en nuestra era moderna y de
arrojar luz ante las tensiones que vivimos en nuestro mundo globalizado.
La Escuela
de Salamanca desde un humanismo cristiano defendió la dignidad de la
persona frente a los poderes hegemónicos y puso las bases de los derechos
humanos. Fue capaz de conciliar las posturas divergentes limitando la violencia
de los conflictos dinásticos, creando el Derecho Internacional. Frente a la
actual crisis de las democracias y del modelo económico liberal, desigualdad,
polarización, totalitarismos hoy más que nunca se hace urgente.
Hoy también
vivimos un tiempo de transición en la geopolítica internacional, en medio de
los conflictos y guerras presentes. Hoy también vivimos avances científicos y
tecnológicos (la neurociencia, la neuro tecnología, la ingeniería genética,
inteligencia artificial) que están cambiando nuestros modelos y formas de
vivir. El orden internacional basado en el derecho internacional está siendo
desafiado por el surgimiento de potencias internacionales basadas en modelos
liberales con fuerte desarrollo económico y político.
Junto a los
avances científicos no podemos perder la dimensión trascendente de la persona.
La naturaleza no queda anulada por la gracia sino que la levanta, la primacía
del orden sobrenatural proporciona el vínculo que articula y unifica todas las
dimensiones de la persona. el orden internacional, la paz y la armonía exige de
un orden donde la búsqueda de la verdad, del bien y la justicia prime frente a
todo interés particular.
El papa Pablo
VI dijo que la Iglesia debe de ser experta en humanidad. Necesitamos cultivar
la mística de la fraternidad, la unidad en la diversidad. Necesitamos promover
la capacidad de comunión en el ser humano. La Escuela de Salamanca fue
un claro exponente en medio de su tiempo. Hoy a nosotros nos toca retomar su
legado para construir un mundo nuevo.
La
celebración del 500 Aniversario de la Escuela de Salamanca puede
ayudarnos como fuente de inspiración para dar respuesta a nuestros desafíos
impulsándonos en la búsqueda de un verdadero progreso humano.









































